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Hermione Black — capítulo 22

Al escuchar eso, los que estaban con Orión no supieron que cara poner, aunque algunos estaban haciendo un gran esfuerzo por no reírse, Hermione era como el resto de los Black, cuando quería algo no descansaba hasta conseguirlo y si ya se le había metido en la cabeza que con Draco se casaría lo haría aunque tuviera que obligarlo.

Orión que conocía perfectamente a su hija, para tranquilizarla le dijo: −¿Ya te quieres con Draco ya quieres vivir sola?

La niña al escuchar esa pregunta lo miro. −¿Papi?

−Bueno cariño cuando te casas tienes que vivir sola con tu marido, ya no habrán cuentos por la noche, ni tampoco leche con cereales y chocolate ni tampoco tu mama te dará las buenas noches ni te tapara.

Hermione mirando a los demás asintieron. −Es verdad Hems. −Le dijo Sirius. −Cuando los mayores nos casamos ya no vivimos con nuestros papas, ¿o ves que yo viva con papa?

−Pero tito Darren vive con mis abuelitos.

−No Herms, es al revés tus abuelitos viven con tu tito y ya no le preparan el desayuno ni tampoco le dan semanada para que compre caramelos.

La pequeña miro a su tío. −¿Es verdad tito?

−Si mi niña. −Darren asintió. −Ya no me dan semanada si me quiero comprar algo tengo que trabajar, y mis papas ya no me dan el beso de buenas noches ni tampoco me cuentan un cuento antes de irme a dormir.

−Yo no quiero. −Y miro a su padre. −Papi yo no me quiero casar, quiero que me cuentes cuentos y me des mi besito de buenas noches.

Orión le sonrió. −Cuando seas mayor te casaras con quien quieras.

−Con Draco.

−Bueno con Draco, ahora ves a jugar y no te pelees mas con Pansy, es tu amiga, ¿no?

−Si papi.

−Ahora ves. −Y dándole un beso la dejo en el suelo y vio como se marchaba.

−Black tenía que ser. −Le dijo Janes mirando a su marido. −Haber que le enseñas a mi hija.

−Yo no he sido. −La miro inocente. −A saber quien le ha enseñado eso.

−Ni idea pero seguro que ya se le pasara, los niños lo olvidan todo muy rápido.

−Seguro. −Y sonriéndole vio como volvía con las demás.

Unas horas más tarde sin más problemas de quien se casaría con quien, las familias ya volvían a casa, al día siguiente había colegio y los niños tenían que irse a dormir pronto.

Al día siguiente, Orión estaba en su oficina trabajando cuando tocaron a la puerta. −Adelante. −Dijo sin levantar la cabeza de sus informes.

La puerta se abrió y le saludaron. −Orión, te traigo buenas noticias.

−Darren pasa. −Dijo el hombre sin dejar de trabajar. −Disculpa que no te mire, pero estoy preparando las cuentas anuales desde que sacamos tantas empresas en el mundo muggle, muchos Blacks quieren más dinero. −Y dejando de trabajar lo miro. −Es como si pensaran que el dinero me sale de las orejas.

−Algo así. −Dijo su cuñado riéndose. −Solo te quitare cinco minutos de tu tiempo, yo también estoy bastante ocupado. −Y le enseño el informe que llevaba con él. −Los videojuegos que sacamos en el mundo mágico se han venido un 90% y ya piden más.

Orión mirando el informe que Darren le había llevado sonrió. −Sirius y James tuvieron una idea estupenda cuando decidieron que teníamos que sacar videojuegos como los que tienen los muggles.

−Sí y a los niños les encanta y no solo a ellos sino también a los mayores, ¿preparo más?

−Si haz mil copias no quiero que falten y otras empresas los hagan y nos quiten nuestras ventas.

−Eso no pasara, ahora mismo me ocupare de que preparen mas. −Y de pronto tocaron de nuevo a la puerta.

−Adelante. −Dijo Orión.

La puerta se abrió y apareció Cygnus. −Orión tienes que leer el profeta.

−Si hablan de mi paso. −Dijo apoyándose en su sillón.

−No, hablan de Crouch parece ser que su mujer lo ha matado y luego se ha suicidado, según la nota que ha dejado no perdonaba que no hubiera hecho nada para proteger a su hijo. −Y le paso el profeta. −Lo tienes en primera página.

Orión cogiendo el profeta lo leyó por encima. −Aquí dice que la mujer tenía problemas mentales.

−Y de los grandes, estuvo ingresada varios años en el ala psiquiátrica de san mungo y salió apenas hace una semana.

−Vaya, ese tipo no me caía bien, pero no creo que se mereciera lo que le ha pasado. −Y le devolvió el profeta. −Gracias por informarme pero tengo que seguir trabajando, tengo mucho trabajo.

−¿Cómo van las empresas muggles?

−Bastante bien, hemos tenido una buena idea de abrirnos a otros tipos de empresas.

−Es normal, los magos nos tienen muy vistos, cosa que no pasa con la gente no mágica. −Y miro a Darren. −Gracias por venir a ayudarnos.

−No me las tienes que dar, en el ministerio me aburría esto es más divertido sin contar que me pagan más. −Y levantándose se despidió. −Me voy, tengo cosas que hacer.

−Sí, no te olvides de hacer mínimo 1000 copias.

−No me olvido. −Y despidiéndose se fue.

Cuando los primos se quedaron solos, Cygnus lo miro. −¿Qué haces?

−Preparando las nominas anuales de la familia.

−¿Cuánto vas a pagarles?

−Dos millones de galeones a cada uno.

−Creo que es demasiado para gente que anda perdida solo se deja ver cuando tienen que recibir el dinero.

−Bueno cada uno hace lo que quiere no se le puede obligar a hacer algo que no quieren además nosotros estamos bien, además lo prefiero así para que no molesten.

−La verdad es que si. −Y levantándose le sonrió. −¿Quedamos para comer?

−Sí, tengo tanto trabajo que no me iré muy lejos.

−Pues entonces nos vemos luego.

−Nos vemos. −Y volvió a prestar atención a sus informes.

Y así trabajando en su empresa el tiempo fue pasando y de pronto volvieron a pasar años.

Ese día, el 31 de julio de 1991 en casa de los Potter había una pequeña discusión.

−Papa no quiero que vengan, me van a estropear mi fiesta. −Le dijo Harry a James. −¿No puedes decirle que no vengan?

−Harry entiende que ellos también tienen que venir.

−Pero papa, los Dursley miraran a todos mal y no dejaran de quejarse todo el tiempo, ¿Por qué tienen que venir?

−Porque tus abuelos nos han pedido este favor, en septiembre ya te vas a hogwarts y quieren hacer una pequeña fiesta.

−¿Y no podemos hacer una fiesta diferente con ellos?

−Harry. −Lily miro a su hijo. −Cariño por favor, compláceme, solo estarán unas horas y luego se irán.

Harry que no podía negarle nada a su madre asintió. −Está bien, pero espero que Durdley no empiece a comerse todo el pastel y se quiera quedar con mis regalos.

−Eso no pasara, ya sabes como son, solo se preocupan por el qué dirán.

−Vale.  −Y miro a su padre. −Os hare caso, pero si lo estropean me enfadare.

James le puso la mano en la cabeza. −Hijo yo me ocupare de que nadie estropee tu fiesta de cumpleaños, hoy es un día muy importante cumples once años y ya en septiembre iras a hogwarts.

−Si papa. −Y le sonrió. −Estoy muy contento. ¿Qué crees que me regalaran?

−Pues no es. −Le dijo James. −Pero la fiesta no es hasta la hora de comer, así que ahora tienes que desayunar, tu madre te ha preparado tu plato favorito.

El niño contento abrazo a su madre y se fue a sentar a la mesa con sus hermanos.

Cuando los adultos se quedaron solos James miro a Lily. −Espero que esos tres no estropeen la fiesta de nuestro hijo.

−No pasara, sabes que aunque no nos podamos ni ver, Petunia hace caso a mis padres.

−Eso espero, ahora vamos a desayunar. −Y cogiendo las bandejas se fueron al comedor.

Harry que estaba hablando con sus hermanos, Charlus y Dorea al ver los eclairs sonrió. −Aun no los he probado y ya sé que están buenísimos.

−Y lo están. −Le dijo Lily y dejando la bandeja encima de la mesa se sentó y cogiendo un plato puso dos eclairs en el, uno de chocolate y uno de chocolate blanco.

−No solo hay eclairs, también hay pastelitos enrollados de vainilla y dulce de leche. −Le dijo James y le puso uno de cada al lado de los otros.

−Gracias papa. −Y cogiendo su plato lo dejo encima de la mesa y empezó a llenar los vasos de leche. −Me encantaría que todos los días tuviéramos este desayuno.

−A mi también cariño, pero se tarda un poco en hacerlos. −Le dijo Lily y le sonrió. -Por eso he preparado muchos.

−Si. −Y miro a su padre. −¿Podemos empezar?

−Sí. −Dijo cuando todos estuvieron servidos.

Harry dándole las gracias, cogió su eclair y se lo llevo a la boca, cuando sintió el chocolate de su pastelito sonrió, su madre cocinaba genial y sus pastelitos siempre estaban riquísimos.

Unas horas después la familia cogía las bolsas y se fueron al parque que había en la urbanización, habían decidido que ese año el cumpleaños del mayor de los Potter se celebraría allí, al llegar vio que ya todos habían llegado, incluso sus abuelos maternos y los Durlsey.

−Harry felicidades. −Le felicito su abuelo Henry y lo abrazo.

−Gracias abuelo. −Y también abrazo a su abuela. −Gracias por venir.

−Nunca nos hubiéramos perdido tu cumpleaños. −Le dijo su abuela.

Charlus acercándose abrazo a su nieto. −Felicidades Harry.

−Gracias abuelo. −Y tras abrazarlo se fue a abrazar a su abuela. −Abuela.

−Felicidades cariño. −Y así todos le fueron felicitando, cuando terminaron llego el momento de los regalos.