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Hermione Black — capítulo 23

−Con vuestro permiso, yo seré el primero. −Les dijo Henry y le dio un paquete envuelto en una sabana. −Harry espero que sea de tu agrado.

Harry le sonrió y sacando la sabana, vio la lechuza más bonita del mundo era blanca y pequeñita. −Abuelo me encanta. −Y lo abrazo. −Esta genial.

Henry le sonrió. −Así tendrás ya tu lechuza para que envíes mensajes.

−Te enviare muchos. −Y vio que su padre estaba jugando con la pequeña lechuza. −¿Qué te parece?

James le sonrió. −Esta genial como has dicho, ahora le tienes que poner un nombre.

−No sé. −Y miro a su madre. −¿Mama que nombre le puedo poner?

−Hedwig ¿qué te parece?

−Me encanta. −Y miro a Henry. −Abuelo ya tiene nombre, ¿Qué te parece?

−Es un hermoso nombre.

−Sí.

−Ahora me toca a mí. −Le dijo Charlus y también le dio un paquete debajo de una sabana.

Harry acercándose saco la sabana y vio que era un transportin, mirando dentro sonrió y abriendo la puerta saco un hermoso gato gris y blanco. −Abuelo me encanta, ¿Qué raza es?

−Es un gato siberiano neva mascarade son muy elegantes, espero que lo cuides mucho.

−Si abuelo. −Y miro a sus padres. −¿A que esta guay?

−Mucho, déjamelo. −Le dijo Lily estirando los brazos.

−Sí. −Y dándoselo se acerco a su abuelo y lo abrazo. −Abuelo me encanta gracias.

−De nada. −Y le sonrió. −Ahora le tienes que poner un nombre.

Harry miro a su padre. −Papa ayúdame.

−Claro. −Y mientras miraba el gato dijo: −¿Qué te parece Coco?

−Me gusta. −Y mirando a su gatito le dijo: −Te llamaras Coco.

−Un buen nombre. −Lily le dio un paquete. −Feliz cumpleaños cariño.

−Gracias mama. −Y cogiéndolo lo dejo encima de la mesa y abriéndolo vio que era una cámara de fotos mágica y un álbum con su nombre. −Me encanta. −Y le dio un abrazo.

−De nada, ahora faltan los demás.

−Sí. −Y miro a su padre. −¿El tuyo?

−Aquí. −Y le dio su paquete. −Lleva muchos años en la familia así que cuídala.

−¿Tu capa? −Pregunto Harry.

−Si hijo. −Y le sonrió. −Mi padre me la regalo justo en mi cumpleaños número 11 para ir a hogwarts, y su padre también se la dio a él, es una tradición que lleva muchos años celebrándose, algún día tu se la darás a tu hijo, pero de momento es tuya.

−Gracias. −Y lo abrazo.

−De nada hijo, ábrelo.

−Sí. −Y separándose abrió el paquete y cogiendo la capa se la puso y solo se quedo su cabeza.

−Genial Harry. −Le dijo Ron.

El niño asintió. −Mucho, ya sé donde la voy a usar.

−Como su padre. −Le dijo Lily mirando a su marido que se reía.

−Bueno cariño deja la capa, que aun hay muchos más paquetes que abrir.

El niño haciendo caso a su abuela, dejo la capa bien doblaba con los otros paquetes que había abierto y cogió el regalo de su abuela materna. −Espero que te guste, lo he hecho yo.

−Sí que me gustara abuela, tu y la abuela Dorea coséis genial. −Y cogiendo el paquete lo abrió y vio unas toallas de color azul con su nombre a un lado y un bonito ciervo. −Abuela me encanta, además has puesto el patronus de papa, gracias. −Y la abrazo.

−De nada mi niño. −Y le dio un beso. −Me alegro que te guste.

−Mucho. −Y acercándose a su abuela cogió su regalo.

Harry abriendo el regalo vio un hermoso pijama azul con una bata y unas zapatillas para ir por casa. −¿Abuela lo has hecho tu?

Dorea asintió. −¿Te gusta?

−Me encanta abuela. −Dijo y la abrazo y dándole un beso, lo dejo a un lado y empezó a abrir los regalos de los demás.

Sirius le regalo una nimbus 2000, Remus una brújula mágica, no estaban los puntos cardinales sino la casa de sus padres, hogwarts, el callejón diagon y hogsmeade le había dicho que era para que siempre supiera como volver a casa y a él le encanto, su tío era responsable pero nada aburrido y esa brújula estaba genial y como era mágica nunca se estropearía.

También recibió muchas otras cosas recibió ese día, después de abrir todos los regalos fue la hora de la comida, mientras los niños jugaban con un juego mágico que Darren le había regalado a Harry, los adultos miraban como jugaban y los abuelos preparaban la barbacoa.

A Harry le gustaba mucho el cochinillo a la barbacoa así que sus abuelos habían comprado el más grande y también otras cosas para que nadie se quedara con hambre.

Cuando la comida estuvo lista, Harry cogiendo un plato se acerco y fue el primero.

−Abuelos mucho. −Le dijo.

Charlus y Henry le sonrieron. −Mucho, pero también tienes que comer otras cosas.

−Sí. −Y cuando tuvo una buena porción de cochinillo le pidió a su abuelo una patata y también otras cosas, con todo el plato lleno se acerco a la mesa donde estaba sus padres y le sonrió.

−Te lo dije, ¿no? −Le dijo su padre. −Que nadie estropearía tu cumpleaños.

−Si papa gracias por cumplir tu promesa. −Y tras ponerse salsas y otras cosas empezó a comer.

Unas horas después, Harry se metía feliz en su cama, había sido un cumpleaños increíble y sus regalos habían sido increíbles hasta los Dursley le habían regalado algo, aunque sabía que solo lo habían hecho para que nadie les dijera nada no le importaba.

Feliz y con el pequeño Coco durmiendo a su lado pronto estuvo dormido.

Unas semanas más tarde, Orión estaba durmiendo, cuando empezó a escuchar un fuerte golpe en la puerta, mirando a su lado vio que Jane no se había despertado, dejándola dormir cogió su varita y fue a ver quien lo despertaba tan tarde.

Al abrir la puerta vio a Sirius. −Papa, vístete corre han atacado a Regulus.

Al escuchar que habían atacado a su hijo bajo la varita y lo miro preocupado. −¿Cómo esta?

−No lo sé, pero está en san mungo.

−Mientras me visto, ves a buscar a Evan para que se quede con Jane y los niños, no los quiero dejar solos.

−Sí, no tardes.

−No lo hare, ahora ves.

−Sí. −Y cerrando la puerta se fue a la casa de los Granger, tras picar y que Darren le abriera, este fue a buscar a su padre y tras explicarle lo que pasaba, Evan y Sirius volvieron a casa de Orión.

Una vez el hombre se hubo cambiado se fue con Sirius mientras Evan se iba al cuarto de los invitados, de momento no se podía hacer nada, hasta que Regulus se despertara y dijera quien le había atacado.

En san mungo, Dorcas no se podía quedar quieta, hacía mucho tiempo que había llegado y aun no le decían como seguía su marido.

−Dorcas. −Sirius y Orión se acercaron. −¿Cómo esta mi hermano?

−Aun no me han dicho nada.

Orión miro a su nuera. −¿Qué ha pasado?

−Regulus estaba en la fabrica de los Lupin quería probar una nueva poción parece ser que cuando ha salido le han atacado, le han lanzado varios crucios otros trabajadores lo han encontrado.

Sirius miro a su cuñada. −¿Has avisado a mi madre?

−Lo he hecho, no creo que tarde mucho en llegar.

−Esperaremos hasta que el medimago nos diga como esta. −Le dijo Orión y le paso un brazo por los hombros a Dorcas. −Regulus estará bien ya lo veras.

−Eso espero, no quiero que le pase nada malo.

−Y no le pasara, ahora vamos a sentarnos, ¿con quién has dejado a los niños?

−Con mis padres, antes de venirme corriendo les he enviado un mensaje urgente así que no han tardado mucho en llegar.

−A los niños ya los cuidan así que tú te tienes que centrar en Regulus.

−Sí. −Y se fue a sentar a una silla a esperar hasta que le dieran noticias de su marido.

Un rato después, el medi mago se acercaba donde los Black esperaban noticias de Regulus.

−¿Cómo esta mi hijo? −Le pregunto Wallburga.

−Está bien, por suerte solo han sido dos crucios, igual necesitara un par de semanas de descanso.

Al escuchar que Regulus estaba bien, la familia pudo respirar tranquila.

−¿Puedo ver a mi marido? −Le pregunto Dorcas.

−Sí que lo puede ver, pero está descansando y es mejor que no se despierte.

−Ella no lo despertara. −Le dijo Orión y miro a su nuera. −Dorcas ves a ver a Regulus, mañana por la mañana os llevaremos a casa, allí mi hijo podrá descansar bien.

−Sí. −Y se fue con una enfermera.

−Papa vete a dormir. −Le dijo Sirius a Orión. −Yo me quedare el resto de la noche, no creo que el que le ha atacado lo vuelva a hacer y si lo hace yo estaré preparado.

−Me iré, pero mañana a las nueve de la mañana estaré aquí. −Y miro a su ex mujer. −¿Te acompaño?

−No gracias, antes de venirme le he dicho a Gabriel lo que pasaba así que debe de estar despierto esperándome.

−Entonces nos vemos mañana.

−Sí. −Y despidiéndose se fue.

Orión vio como su ex se iba, esa mujer había cambiado muchísimo aun no soportaba ni a los mestizos ni a los que no tenían tanto como ella, pero su nuevo marido sabía cómo mantenerla tranquila, se habían conocido en una fiesta en Alemania a la que habían asistido y desde entonces siempre iban juntos a todos lados.

Aunque Orión y Wallburga no se llevaban muy bien, ella era la madre de sus dos hijos mayores así que aun seguía cuidándola, sin contar que era su prima la mujer le había pedido que preparara un acuerdo prenupcial para que su nuevo marido lo firmara y Gabriel no había puesto pegas en firmarlo, según él, no necesitaba el dinero de los Black para vivir el ya tenía más que suficiente así que lo había firmado encantado.

Una vez llego a su casa, Orión vio que su suegro se había quedado dormido en la habitación de invitados así que sin querer despertarlo se fue a su cuarto y tras ponerse el pijama volvió a meterse en su cama para seguir durmiendo.

Unas horas más tarde, el hombre se despertaba de nuevo, viendo que Jane aun seguía durmiendo, se vistió y tras desayunar con su suegro que ya se había despertado, volvió a san mungo donde con la ayuda de Dorcas prepararon a Regulus para que volviera a casa, no quería que siguiera allí si alguien iba tras él.

Cuando Regulus estuvo durmiendo en su cama, Orión llamo a Charlus y tras explicarle lo que había pasado le pregunto qué haría.

−Alguien ha atacado a mi hijo, quiero que el culpable sea detenido.

−Te entiendo pero no podre hacer nada hasta que Regulus se despierte y me diga si sabe quien le ataco.

−Puede que cuando se despierte el agresor ya esté muy lejos.

−Lo sé, por eso he enviado a mis aurores a que hablen con los hombres que vieron como atacaban a Regulus espero que nos puedan decir cómo era, pero necesitare la denuncia de tu hijo para acusarle de cualquier delito.

−Hoy lo dejare dormir, mañana puedes venir que ya estará despierto.

−Entonces nos vemos mañana. −Y levantándose se despidió y se fue.