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¿Qué paso en esos 19 años? Parte II — capítulo 16
Capitulo con lemmon, si imitan estos sucesos, usen condón, a Mero no le gustaría que se contagien cositas.
La besó, despacio, no había ninguna prisa y tendrían cada minuto de sus vidas para disfrutarse, dejó las manos en sus mejillas pecosas para separarla unos milímetros.
-¿Cómo es posible que me enloquezcas de esta manera, pelirroja?- Ginny soltó una risita pícara, antes de volver a besarlo, jugando con su lengua. Ginevra Weasley se había vuelto una de las mujeres más deseadas de Inglaterra, con hombres dispuestos a dar una extremidad por quitarle una prenda, y él la tenía ahí, solo para él, tan suya, tan atrevida y tan juguetona como cuando tenía quince años. Deslizó las manos hacia abajo, hasta donde la camiseta de Gryffindor se amoldaba a la perfecta forma de sus senos, en especial de los dos pequeños pezones que a través de la tela le calentaban la sangre. -No usas sostén- apoyó sus pulgares en las pequeñas formas, haciendo que Ginny sonriera.
-Si siguen igual de sensibles durante todo el embarazo, tendrás que acostumbrarte- Harry llevó las manos al borde de la camiseta para quitársela.
-Me encanta todo lo que te incluya sin ropa- se separó un poco para observarla, solo traía sus braguitas de unicornios, su melena color fuego y sus pecas cubriéndola. Era su pequeña diosa personal, era extraño como podía causarle tanto deseo y tanta ternura, a veces tenían sexo rápido y desenfrenado como si fueran dos jóvenes desconocidos en su primera noche, y otras podía pasarse horas venerándola, besando cada peca y lunar. Era su locura.
-Pero solo si es para ti- lo rodeó con sus brazos, dejando las manos en el cabello encrespado de la nuca, su lugar favorito para juguetear y jalar.
-Solo para mí- acarició la perfecta curva de su espalda, bajando a sus muslos, una piel suave y adictiva. Apretó sus muslos para que ella diera el pequeño brinco para rodearlo con las piernas, él vivía por ese segundo en que sentía a Ginny apretarse contra la zona de él que más lo necesitaba.
-A la cama, cariño- ordenó. Caminó con lentitud, perdido entre los besos de la pelirroja, sintiendo la presión de sus caderas y el roce de sus dedos entre su pelo. La dejó sobre la cama que habían compartido desde que se casaron, sobre la cama que había visto a Ginny crecer, que había visto sus curvas formarse, que había sido testigo de todas las lencerías, todas las caricias y todas las posiciones que habían sido parte de su intimidad durante esos años. -¿Qué haces con tanta ropa?- desprendió con rapidez los botones de la camisa para quitársela. Sintió un escalofrío cuando deslizó la yema de sus dedos por su abdomen, siguiendo la línea de vello que se perdía dentro del pantalón.
Jaló de las bragas, la tela bajó acariciando toda la longitud de sus piernas. Las sábanas blancas se mezclaban con su piel pálida, era la mujer más hermosa que él hubiese visto.
-Quítate los pantalones ¿sí?- ¿Quién demonios era él para negarse? Se bajó de la cama para desprenderse el cinturón y bajarse los pantalones de traje. Era gracioso para él hacer eso, se sentía muy poco sensual y casi estúpido quitándose la ropa, pero los ojos chocolate de Ginny se encendían y eso le daba la confianza necesaria para hacer todo lo que ella le pidiese. -Shh, esa es mi tarea- detuvo cuando él iba a bajarse los bóxers.
Gateó hasta el borde de la cama, sin notar lo erótico que eso resultaba de ver, y se sentó cruzando las piernas, como si fuese una niña de preescolar. Su mirada se fue inevitablemente a la intimidad expuesta. Tentadora.
-Conoces cada parte de mí, no tiene sentido sentir pena de nada- lo atrajo hacia ella, para meter sus deditos en el elástico del boxer y dejarlo caer- ¿Sabes? Me gusta cuando las otras mujeres hablan de acostarse contigo y yo sé que soy la única que tiene ese privilegio. Eres mío- no era una pregunta, no podía contradecirla, él era suyo desde hacía tanto tiempo que le costaba recordar cómo se sentía no serlo. Nunca le negaría nada a esa mujer, absolutamente nada. Vivía para ella, por sus risas, por sus gemidos, por sus miradas, por sus curvas, por sus abrazos, por esa porción de piel donde se ocultaba la vida de su bebé...Literalmente vivía por ella, una de las grandes razones para volver y luchas había sido Ginny, no importaba lo que pasase con él, solo necesitaba verla aunque sea una vez más. Sus pensamientos se desvanecieron por completo cuando sintió a su pelirroja atenderlo como más lo requería.
Ginny era una pequeña leona, siempre lo había sido, pero desde que estaba embarazada estaba mucho más necesitada de él, de sexo, de atención, de ser consentida y mimada. ¿Cómo podía irse él por las mañanas si lo primero que veía era un cuerpecito desnudo acurrucado al suyo y un pequeño labio inferior sobresaliendo en una súplica porque no la dejase? ¿Cómo podía irse? Nunca había sido tan feliz como entonces, con Ginny sentada en sus piernas desayunando mientras hablaban del bebé, de su nombre, de su cuarto, de si sería Gryffindor... Se le había negado el derecho de soñar durante dieciocho años de su vida, y solo con Ginny había aprendido a imaginar.
-Déjame arriba, quiero jugar- la besó, mientras volvían a acostarse y Ginny se sentaba a horcadas sobre él. Uno de los grandes placeres de su vida era apoyarse en el respaldo de la cama, para observar a su esposa moverse sobre él, mover sus deliciosas caderas y arquear su espalda, la pelirroja cerraba los ojos y solo dejaba de morderse el labio para gemir su nombre. El mejor espectáculo que podía contemplar.
Y cuando ella comenzaba a subir y bajar, aumentando el ritmo y el ruido, sin contenerse ni los gemidos ni las maldiciones que se le escapaban y lo hacían sonreír, poco antes de que él perdiese el control junto con ella. Y luego venía el cielo.
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-Te amo- se acomodó sobre ella, besando su cuello, su clavicula, sus senos hasta llegar a su vientre- y a ti también.
-También te ama- se quedó allí, con la cabeza apoyada en el suave vientre, como si pudiese escuchar a su bebé ahí dentro, sentía la mano de Ginny acariciar su cabello.
-¿Cómo lo sabes?- sintió la vibración del cuerpo bajo él cuando la pelirroja rió.
-Es parte de mí, sencillamente no puede no amarte.
Elijan que parejas quieren ver en el siguiente capitulo <3