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La Increíble Pero Cierta Historia De Rose Weasley — capítulo 2

Tras aquella silenciosa batalla, Rose y Albus siguieron con su búsqueda de un compartimento solitario donde poder estar solos. Pero claro, al tratarse de un tren escolar, era casi imposible no encontrarse con adolescentes riendo, y, en el peor de los casos, con alguno de sus primos (que, dadas las circunstancias, no era muy difícil) Así que sus sueños de dar con un buen lugar se vieron destrozados en pocos minutos.

-Espera- Dijo, llegado el momento, Albus, deteniendo a su prima- Se dónde hay poca gente.

-¿Seguro?- Rose miró a su primo, alzando una ceja. Podía ser muy amigable, simpático y buena persona, pero Albus no solía ser un genio- Me niego en rotundo a ir con Dominique. Es decir, ella y su amiga son muy majas, de verdad, pero es que…

-No, tonta- La detuvo Albus. Él sabía que Rose se ponía incómoda con desconocidos, o con gente más mayor con la que no tenía confianza- Ven, sígueme- Y le siguió. Y fue la peor idea que se le podía haber ocurrido, ya que al parecer "poca gente" solo podía significar una cosa para Albus; el compartimento en el que estaba sentado Scorpius. Al abrir la puerta, el niño rubio los miró fijamente, casi inspeccionándolos, pero finalmente, aprobando la visita de ambos primos, giró el rostro, como diciendo "Supongo que podéis estar aquí"

En ese momento, sus esperanzas de establecer aunque fuera una amistad con él se fueron al traste. Rose estuvo a punto de sugerirle a Albus que prefería estar con James, pero sabía que su primo no lo aceptaría. En primer lugar porque James había estado toda la mañana metiéndose con su hermano, y metiéndole miedo con el tema de Slytherin. Y todo eso solo; no quería imaginar de que era capaz rodeado de sus amigos. Además, Albus era demasiado confiado con la gente. De pequeño ya lo demostraba una y otra vez. Siempre fue más sociable que Rose.

Por eso a la pelirroja no le pudo extrañar cuando Albus, lejos de acobardarse, cerró la puerta del compartimento y se sentó en uno de los asientos, justo enfrente de Scorpius.

-Hola- Dijo, alegremente, decorando su rostro con una sonrisa llena de luz, y extendió la mano hacia él. Scorpius se echó levemente hacia atrás, hundiéndose en su asiento- Me llamo Albus. Albus Potter, ¿y tú?

-Sé que eres un Potter- Rose soltó un suspiro, sentándose al lado de su primo, cruzándose de brazos. "Encima es un hipócrita"- Te he visto antes con tu familia- El chico le devolvió la sonrisa a Albus. Después dirigió la mirada a Rose. La chica se sorprendió al ver su mirada, que, ahora que la veía de cerca, podía asegurar que era grisácea. Y llena de curiosidad, en vez de asco, como se había esperado ver- Y tú debes de ser una Weasley.

-Vaya- Dijo, a la defensiva, sin descruzar los brazos- Tu capacidad de observación me fascina. ¿También me has visto con mi familia, eh?- Albus la miró, escandalizado. Él sabía que su prima no era así. Rose era tímida, callada y amable. Y no tan egocéntrica como había dado a entender.

-En realidad- Scorpius solo se rió, mirándola como quién mira a un animal de zoo- Mi padre me advirtió de los pelirrojos con la mirada perdida y ropa de segunda mano…

-Vaya, ¿y no te advirtió sobre los rubios, pálidos y arrogantes?

-Vale, tú ganas- El chico soltó una carcajada y le estrechó la mano a Albus, y después a Rose- Me llamo Scorpius. Scorpius Malfoy.

-Rose Weasley Granger- Contestó, apretando con fuerza la mano de Scorpius, quién le devolvió el apretón con casi la misma fuerza, desafiándole con la mirada.

-El Granger no se dice, genio- Scorpius no detuvo el contacto visual. Rose tampoco. No se iba a echar atrás en aquella apuesta silenciosa. Porque era más que una presentación y lo sabía. Era la última batalla en el árbol genealógico de ambos, y la señal de que la lucha no había hecho más que empezar.

-Lo digo si me da la gana, Malfoy- Albus los miró fijamente, el uno al otro, pensando que o bien estaba soñando, o bien ambos se habían vuelto locos. Rose soltó a Scorpius, sin quitarle la mirada. La tensión inundó el ambiente.

-Bueno…-Murmuró Albus, en un intento de cambiar de tema. Rose lo miró fijamente- Esto… ¿En qué casa crees que estarás, Scorpius?- No era su intención que Rose le lanzara una mirada como para matar a su alma. En realidad, solo deseaba manifestar su preocupación ante la terrible situación de las casas. Aún después del tranquilizante discurso de su padre, a Albus aún le quedaban dudas. ¿Y si, después de todo, era elegido para Slytherin? Sabía que su padre no se molestaría, pero, ¿se reirían de él James y los demás? ¿Y Rose? ¿Comenzaría a odiarle como al parecer odiaba a Scorpius?

-En Slytherin, obviamente- Scorpius se recostó en el asiento- ¿Y tú, Weasley? -El chico ladeó la cabeza, sonriendo de lado. Empezaba a molestar a Rose- ¿O te molesta que te hable?

-Has debido de volverte listo, Malfoy, porque preferiría que no me dirijas la palabra.

-¿Ah, no? ¿No quieres que te hable?- Rose giró su rostro, ignorándolo. Eso solo incitó a Scorpius a acercarse y darle pequeños toques en la rodilla- ¿Ni que te moleste? ¿Te molesta esto, Weasley? Ey, contesta, Weasley, venga, no seas aguafiestas, vamos, al menos dime en que casa crees que vas a estar. ¿Weasley? ¿Ey, te molesto, Weasley?-Rose le agarró a muñeca con fiereza. Odiaba que la molestaran. James hacía eso cuando era pequeña, mientras leía, y tenía cierta manía hacia esa clase de bromita.

-Como me vuelvas a tocar, te haré vomitar babosas, ¿vale?- Scorpius apartó la mano, riendo- Y Gryffindor, si tanto te interesa. Como toda mi familia- Cosa que no era cierta. Es decir, la gran mayoría de la familia era de Gryffindor, pero no se podía pasar desapercibida la presencia de sus primos Roxanne, Louis y Lucy en Ravenclaw, ni de Dominique en Hufflepuff. Y todavía quedaban Lily y Hugo, aunque ambos tenían claros destellos de Gryffindor- La casa de los valientes.

-¿Entonces que pintas tú ahí?

-Oh, que gracioso. ¿Qué haces tú en Howgarts? Lárgate a una escuela de bufones.

-Lo apuntaré en mi lista de idioteces, tranquila- Contestó Scorpius, provocando un suspiro de exasperación- ¿Y qué hay de ti, Albus?

-Pues…-Albus miró a su prima, que acababa de sacar un libro, y toda su concentración estaba atrapada entre aquellas palabras- La verdad es que no lo sé. Mi… Mi hermano mayor me dijo que Slytherin es la peor casa, y…

-¿Tu hermano? Debe ser un Gryffindor, ¿no?

-Pues si- Albus se rascó la nuca, nervioso- Él dice que si acabase en Slytherin… Sería la deshonra de la familia, por no hablar de que demostraría ser… Un total capullo, creo…

-A tu hermano no le caen muy bien los de Slytherin, ¿eh?- Scorpius miró a Albus, sonriendo. Albus lo miró. Scorpius había asegurado que terminaría en Slytherin y, sin embargo, no se parecía nada a la descripción que hacía su hermano de un chico serpiente. Es más, Albus ya consideraba a Scorpius como su primer amigo fuera de su familia.

-En realidad, no creo que les haya dado una oportunidad nunca- El chico Potter miró por la ventana, suspirando- Simplemente llegó a Howgarts con la mentalidad de que los de Slytherin son los malos.

-Típico- Escuchó murmurar a Scorpius- No todos los de Slytherin son malos, ni todos los malos son de Slytherin- Albus sonrió al escuchar esa frase. Sonaba como un lema. Y ese lema parecía genial- ¿Sabes? Si, después de todo, acabaras en Slytherin...- Albus lo miró de reojo- Sería genial. Así nos veríamos a menudo.

-Albus no terminará en Slytherin- Manifestó Rose, sin quitar la mirada del libro. Albus la miró, al igual que Scorpius. Siempre le había asombrado la capacidad que tenía su prima de leer y hablar de otro tema al mismo tiempo- Y si el Sombrero lo enviará allí de todas formas, cosa que dudo, no pasaría nada- La pelirroja alzó el rostro y miró a Albus. El chico tenía los ojos humedecidos. Tenía miedo, y Rose sabía que lo único que necesitaba era esperanza- Seguirías siendo Albus. Eso no va a cambiar, lleves la corbata que lleves.

-Rose…- No quería llorar. No delante de ellos. Albus no lloraba en público nunca (aspecto que James también había señalado como de Slytherin) Sin embargo, no pudo evitar abrazar a su prima. Para su sorpresa, Rose le devolvió el abrazo, dejando su libro de lado. Y fue una sorpresa, ya que si Albus no lloraba en público, Rose no solía abrazar a nadie, ni dejar que la abrazaran.

-Em…- La voz de Scorpius los sacó a ambos de su abrazo fraternal- Siento interrumpir este precioso momento de… Hermanos, o lo que sea, pero…

-¿Celoso, Malfoy?- Bromeó Rose, riendo. Era la primera vez que Scorpius la veía reír desde que la conocía, reír de verdad. Le pareció la sonrisa más bonita de todo Howgarts.

-Oh, mucho. Yo estaba deseando que Albus me abrazara- El azabache soltó una carcajada, poniéndose colorado- No, era para que vierais esto- Señaló a ventana. Rose y Albus se acercaron al cristal, con los ojos muy abiertos. Allí, al otro lado de aquella fría y transparente barrera, se alzaba el castillo que a partir de ese día sería casi su segundo hogar. Howgarts, la Escuela de Magia y Hechicería, estaba iluminada en mitad de la noche, proclamándose el rey de aquel paisaje nocturno, y dándoles la bienvenida de nuevo a su interior.

-Bienvenidos a casa, chicos…-Murmuró Rose, mirando a su primo y a Scorpius- Hemos llegado.