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Historia 187438 — capítulo 11

La primera semana de los chicos de primer año pasó más rápido de lo que ellos mismos se podrían haber imaginado. Rose y Scorpius en las clases eran los que más puntos conseguían para sus casas, y los profesores estaban encantados con ellos aunque no tanto el segundo primogénito de la familia Potter ya que este iba con ellos a todos los lados y cuando terminaban las clases para dirigirse a otra, casi siempre iban discutiendo o lanzándose pullas sobre cosas de las clases.

Durante ese tiempo ya les pusieron los primeros ensayos y redacciones, pero el grupo de tres amigos se ayudaba entre ellos, y a veces se les unía la dulce Alice junto con las compañeras de cuarto de Rose.

Por otro lado, los chicos que atacaron a Albus y Scorpius fueron denunciados a los jefes de sus respectivas casas por parte de los prefectos y delegados del castillo. Los jefes a su vez debido a la gravedad del asunto tuvieron una reunión con la directora McGonagall y ella, el jueves de esa semana a la hora de la cena en el Gran Comedor se dirigió a los alumnos con el siguiente mensaje:

-¡Atención! ¡Un momento de silencio! - los murmullos habituales de la estancia se fueron pagando - muchas gracias a todos. Ahora que tengo vuestra atención quiero hablaros de un suceso muy desagradable que ha llegado hace poco a mis oídos - la directora se giró hacia la mesa de los profesores y estos asintieron - a principios de esta semana, hubo un ataque hacia dos chicos de la casa de Slytherin, donde ellos sufrieron daños físicos - los cuchicheos en el Gran Comedor no se hicieron esperar, intentando averiguar quiénes eran los chicos - por favor silencio. Quiero que sepáis que los responsables del ataque ya han sido identificados y se les ha aplicado el correspondiente castigo. A los culpables además de cumplir un castigo anual por el celador Filch, se les ha prohibido ir a Hogsmade durante las salidas mensuales y tienen totalmente prohibido participar en cualquiera de los grupos del alumnado, incluido el Quidditch.

-¡¿Qué es lo que ha pasado?! - exclamó una chica de séptimo de la casa Ravenclaw.

-¿Quiénes han sido los culpables? - preguntó un chico de sexto de la casa Gryffindor.

-Silencio por favor

  • volvió a repetir la directora - ese no es el punto del mensaje. Lo que quiero trasmitiros es que a estos alumnos se les ha dado el castigo que se merecían pero quiero advertiros - los pocos murmullos que había en el comedor desaparecieron - si llega de nuevo a mis oídos otro suceso semejante, os prometo que lo que os espera no es este castigo. El castigo que os espera, es la expulsión del colegio - un ¡ooooooh! generalizado se oyó a lo largo de todo el comedor - y no solo para este curso, sino para toda vuestra educación mágica. Muchas gracias por vuestra atención.

Tras el anuncio de McGonagall, todos los alumnos estaban en grupos, o bien se movían de unas mesas a otras intentando conseguir información acerca del suceso que hacía comentado hacía unos instantes la directora.

Después del anuncio de McGonagall en el Gran Comedor, todos los alumnos estaban nerviosos e iban con más cautela de la habitual, incluyendo a la familia Weasley y sus amigos, cosa que extrañaba a los profesores, ya que iba a pasar la primera semana de curso y no había tenido que mandar ninguna carta a sus casas.

Y hablando de cartas, Albus le prestó a Rose su lechuza blanca, Snow para poder mandar las cartas. El primer día que la lechuza voló a Inglaterra fue el martes, una vez que Albus reunió el valor para decirle a su familia que estaba en la casa de las serpientes y ambos enviaron las cartas, incluida la de Lorcan para Lily.

Las respuestas de los padres y familiares de los chicos no se hicieron esperar y todos estaban muy contentos de la decisión del sombrero seleccionador, e incluso el abuelo Arthur le mandó una carta a uno de sus nietos más calmados junto con Louis donde le decía que estaba muy orgulloso de él. Junto con la tarta iba un paquete con una tarta de nueces, su favorita, y una nota que ponía:

Te queremos mucho Al, todos estamos orgullosos de ti y de tu prima.

Comparte la tarta con Rosie y tus amiguitos.

Con mucho amor, la abuela Molly.

Albus le enseñó la carta a Rose, cosa que a la chica le enterneció y ambos coincidieron junto con Scorpius y Alice en que la tarta estaba buenísima. Por su parte, Scorpius cuando vio la respuesta de la familia Weasley dijo que en algún momento le gustaría conocerlos, y los chicos le respondieron que durante las vacaciones de verano podría ir algún día con ellos a la Madriguera, del mismo modo que el chico rubio les prometió ir seguro y además cuando recibió la carta de sus padres se puso muy contento ya que su madre estaba feliz con que se hubiese hecho amigo del Albus y de Rose, la hija de su amiga.

Era el sábado por la mañana y la familia Weasley junto con sus amigos se reunió en la Sala de los Menesteres para comentar que tal les había ido la semana a cada uno. Todos coincidieron en que había sido duro volver de las vacaciones pero estaban contentos de haber regresado al colegio. Llevaban casi una hora en la sala cuando llegaron Fred, John y James de las cocinas con chocolate y dulces para todos. Sabían que había llegado el momento de planear la venganza.

-Bien chicos - les llamó la atención Alexander quien estaba sentado al lado de Molly - creo que ha llegado el momento de hablar del ataque y ver cuál es nuestro próximo movimiento.

-Yo considero que con el castigo que han recibido por parte de McGonagall, han aprendido la lección - dijo de forma sensata Victoire

-De eso nada Victoire - la cortó su hermana - es cierto que el castigo es más que merecido pero les dieron una paliza a los dos, sin ningún motivo.

-No se… - comento Molly algo indecisa - entiendo los dos puntos de la cuestión pero algunos de nosotros tenemos responsabilidades - se giró hacia Alex quien soltó un bufido - no hagas eso. Somos prefectos y Victoire seguramente el año que viene sea delegada. Esto puede manchar nuestros expedientes.

-Por eso no os preocupéis - les dijo James - nunca dejaríamos que os manchaseis las manos. Los demás nos ocuparemos de ello.

-Si - Rose estaba muy convenida - sabéis que a mí no me gusta saltarme las normas pero… no puedo dejar que los que les han hecho esto a Albus y Malfoy se queden como si nada.

-Gracias Weasley - Scorpius a pesar de la relación tirante y disputada por las clases que tenía con Rose, le estaba agradecido por todos y además los dos chicos se comprendían bastante bien.

Scorpius y Rose se miraron durante varios segundos sin decirse nada únicamente sonriendo. Roxanne que se les había quedado mirando dio una palmada antes de que los demás se diesen cuenta.

-Bien. Tras este preciosos momento de amistad entre Rosie y el chico escorpión - a Roxanne le gustaba referirse de esta forma al primogénito de los Malfoy - como bien comentamos el lunes en el comedor hemos pensado en algo.

-Cierto - dijo Dominique con una sonrisa maquiavélica - nosotras como compartimos habitación hemos estado ideando un plan a lo largo de la semana.

-Por cierto James, necesitamos que persuadas a Peeves para que nos ayude.

-Cuenta con ello Roxie - su primo la guiñó un ojo - ¿Qué vamos a hacer exactamente?

-Albus vamos a necesitar la capa de invisibilidad - el chico asintió - bien lo primero que debemos hacer es reunirlos a todos en el gran comedor y el mejor momento para ello es durante las horas de las comidas - explico Dominique.

-Si, hermanito vas a tener que escribirle a papá para que nos mande camuflados pastillas vomitivas, turrones sangra narices y galletas de canarios.

-Un momento - las interrumpió Lorcan - ¿pretendéis darles eso durante las horas de la comida?  

-Uufff - dijo su hermano - no quiero estar delante de Goyle cuando empiece a vomitar en la mesa de Slytherin, Scorpius hazme un sitio a tu lado durante ese momento.

Los chicos en general se empezaron a reír, pero después siguieron continuando con el plan.

-La capa invisible la vamos a necesitar para que no nos vean mientras echamos la 'comida' en los platos de los chicos - Roxanne seguía hablando del plan que había trazado con su prima y mejor amiga.

-Si - intervino Dominique - pero para ello vamos a necesitar una distracción que todavía no sabemos cómo puede ser.

-De eso me ocupo yo

  • dijo repentinamente Scorpius - pero necesito tu ayuda Weasley - ella lo miraba sin comprender muy bien - tienes que sentarte conmigo ese día en el Gran Comedor y cuando algunos nos haga una señal nos pondremos a discutir.

-Entonces eso no será demasiado difícil - respondió Albus soltando una carcajada a la que se le unió Alice - siempre discutís por cualquier cosa.

-¡Eso no es verdad/cierto! - exclamaron los dos al mismo, cosa que hizo que todos en la sala se comenzaran a reír.

-Vale - dijo Fred - vosotros montáis el espectáculo para distraer a los de la mesa de Slytherin mientras Albus con la capa de invisibilidad les echa los productos en la comida.

-Yo si queréis se la puedo echar a los de nuestra mesa - dijo Michael, el amigo de James y Fred - sabéis que a veces se sientan cerca de nosotros así que únicamente tengo que ir a hablar con alguien de alrededor.

-Hecho - respondió James - a lo mejor Fred y yo podemos montar alguna en la mesa con Nick Casi Decapitado. Mi padre le cae muy bien, seguro que si le pedimos ayuda no nos dice que no.

-Del de la mesa de Hufflepuff me puedo encargar yo - dijo Alice y todos la miraron - quiero ayudar de verdad.

-No te preocupes hermanita - Frank siempre intentaba proteger a su hermana pequeña - yo me ocupo de él. Tu solo actúa como si no supieses nada cuando comience el show.

-¿Para qué vamos a necesitar a Peeves? - dijo John que no sabía que tenía que ver el poltergeist en el plan.

-Esa es la segunda parte del plan - Roxanne estaba sonriendo a Dominique - como bien sabéis todos, a Dominique se la da bastante bien pociones así que hemos creado una poción que si Peeves se la lanza desde el techo a los chicos cuando salgan del comedor, harán que adopten el color de lo que les ocurre.

-Eso quiere decir…

  • Rose estaba pensado y asimilándolo - que el que sangre, se pondrá de color rojo, el canario será amarillo o bien multicolor y el que vomite… prefiero no imaginármelo - su cara de contrajo del asco únicamente de pensarlo. Todos en general se pusieron malos solo de pensarlo.

-¿Cuánto tiempo duraran los efectos? - preguntó Molly aunque realmente parecía muy impresionada por el plan de los chicos.

-Depende del chico en cuestión - respondió Dominique - varía en función de la edad, peso y altura. Eso si - su sonrisa esa muy grande ahora - tenemos asegurados cinco días por lo menos.

-Además el plan no acaba ahí - añadió Roxanne - cuando los chicos estén vomitando y Peeves los haya rociado con la poción, lanzaremos magifuegos para que los persigan a lo largo de todo el vestíbulo.

-Dais verdadero miedo - dijo fingiendo un escalofrío Victoire - es muy brillante, pero da miedo. No me gustaría enfrentaron a vosotros.

-Muchas gracias hermanita - Dominique estaba realmente complacida.

-Bien y ahora queda una cuestión más. ¿Cuándo creéis que deberíamos hacerlo? - John estaba ansioso por llevarlo a cabo.

-Fred - le llamó la atención Albus - ¿para cuándo podríamos tener todos los productos? Y James ¿Cuándo crees que hablaras con Peeves y Nick Casi Decapitado?

-Como muy tarde el martes los tengo convencidos a los dos Al - su hermano estaba más que convencido.

-Y yo los productos los tendré aquí el jueves a más tardar - Fred vio la cara de tristeza de Scorpius y de su primo - ya sé que es un poco tarde pero papá me los tiene que mandar camuflados y pasar el control de Filch.

-Entonces… ¿qué os parece el sábado? - sugirió Rose - es el momento perfecto. Estará todo el mundo en el comedor porque además todavía no se ha programado ninguna salida para Hogsmade.

-Me parece bien Rose - dijo Scorpius y todos asintieron con la cabeza - además podríamos volver a reunirnos el sábado por la mañana para concretar todos los detalles.

-Muy bien chicos - James parecía muy contento - vamos a darles su merecido a esos capullos.

El resto de la reunión en la sala fue mucho más divertida ya que todos se imaginaban las diferentes reacciones que tendrían los chicos cuando se vengasen de ellos, así como los posibles castigos que les impondrían una vez que se descubriese quienes habían sido los autores de ello.

El fin de semana y la siguiente semana de clases transcurrió con total tranquilidad en el castillo, aunque parte de los alumnos ya se habían enterado de que el ataque lo había sufrido Scorpius Malfoy así como el hijo del famosísimo Harry Potter.

La mayoría de los alumnos cuando se cruzaban con ellos les daban ánimos e incluso Brianna Brocklehurst, una chica de Slytherin y de primer año, cuando se enteró les dio un abrazo y un par de besos en las mejillas cuando estaba el pasillo repleto de gente, momento en el cual a Rose la entraron ganas de vomitar y rodó los ojos junto con Alice.

Las peleas entre el primogénito de los Malfoy y la hija de Hermione eran continuadas y en muchas ocasiones absurdas, por lo que más de una vez los profesores durante las horas de las comidas les tuvieron que separar, porque no paraban de lanzarse pullas en incluso se lanzaban comida, molestando a los demás compañeros aunque como no pasaba a mayores los profesores no les aplicaban castigos.

En general el grupo formado por Albus, Scorpius y Rose no tenía ningún problema para cumplir con los plazos de entregar y hacer las restantes tareas ya que se ayudaban entre ellos: Rose destacaba en la mayoría de las asignaturas, especialmente en Transformaciones, Encantamientos y Pociones, Scorpius por otra parte tenía buena mano para la Herbología demás de las Pociones, mientras que por el contrario, Albus sobresalía en Defensa Contra las Artes Oscuras, Encantamientos y por supuesto, después de mucho entrenar antes de llegar a Hogwarts, en las Clases de Vuelo.

Las clases de vuelo con madame Hooch, era muy buenas y la mayoría de los alumnos estaban entusiasmados con ellas pero desde luego no Rose. Para ella las clases eran un suplicio, ya que heredado la misma habilidad que su madre con las escobas, es decir, ninguna. Se caía todo el tiempo, y una de las veces se dio tal golpe que tuvieron que llevarla a la enfermería para que Hannah Longbottom, la curaran la rotura del brazo.

Para cuando salió de la enfermería sus amigos Alice, Albus y Scorpius la estaban esperando, momento en el que Alice tras comprobar que se encontraba perfectamente aprovechó para entrar rápidamente y saludar a su madre tras la mirada un tanto recriminatoria de la ya mayor, madame Pomfrey.

-Vaya Weasley - la habló Scorpius - veo que al final han podido arreglarte el brazo. Una lástima… de lo contrario te podría haber adelantado.

-¡Ja! - la chica pelirroja lanzó una risotada - sigue soñando Malfoy porque eso no va a pasar. Siempre vas a quedar por detrás de mí - le dirigió una sonrisa de autosuficiencia.

-Ya lo veremos. Tiempo al tiempo - contestó el chico rubio con otra sonrisa de autosuficiencia

  • por el momento hay algo en lo que no me ganas, las clases de vuelo.

-Practicaré tanto como pueda para sobrepasarte - Rose le hablaba apretando los dientes.

-¡Parad! Dejadlo de una buena vez - Albus estaba cansado de esos dos, no pasaban dos minutos sin chincharse el uno al otro - los dos sois mis amigos pero no soporto que siempre estéis así - al pobre se le notaba bastante abatido.

-Lo sentimos Al - dijeron los dos al mismo tiempo lo que hizo sonreír al chico del pelo azabache.

-Además Weasley, que más te da que te gane en vuelo. Tú odias el Quidditch.

-En eso llevas razón Malfoy - le concedió Rose - odio volar, tú en cambio… parece que has nacido con la escoba debajo del brazo. Deberías de presentarte el año que viene a las pruebas del equipo, y tú también Albus.

-¿De verdad piensas eso? - el tono de Scorpius ahora era mucho más suave y sus ojos parecían metal líquido.

-Claro que sí - le dijo con una sonrisa - los dos sois muy buenos.

-Yo no creo que me presente… - susurró Albus y los otros dos chicos se le quedaron mirando - sé que se me da bien volar pero no creo que pueda con la presión de los partidos.

-No digas tonterías, Severus - Rose perdía la paciencia con Albus cuando se ponía en ese plan - además tu piensa que si los dos entráis en el equipo, podríais ganar algún partido a Gryffindor y en él juega Jamie - su sonrisa era de medio lado y sabía que con ese pretexto convencería a su primo.

-Tienes razón - dijo Albus mucho más contento - me encantaría ganar a James. Siempre se cree el mejor volando.

-Pues amigo mío - Scorpius le palmeó la espalda - hay que demostrarle que las serpientes podemos picar a los leones - dicho esto salió corriendo por el pasillo, seguido de sus dos amigos y una rezagada Alice.

El sábado llegó rápidamente y se reunieron de nuevo en la Sala de los Menesteres, la cual había adoptado la forma de una sala común con todos los colores de las distintas casas del castillo, y estaba repleta de cómodos cojines y divanes.

Todos estaban reunidos en la sala, a falta de Rose que entró a toda prisa y se disculpó.

-¿Dónde demonios te habías metido Weasley? - la increpó Scorpius - te llevamos esperando casi media hora.

-Lo sé, no hacía falta que te pusieses así - se tomó un momento y se dirigió a todos - lo siento de verdad, pero en mi defensa diré que tengo una buena excusa - se giró y sacó la lengua al chico rubio platino - mirad lo que traigo.

Sobre una mesa de roble robusta, dejó una bolsita de piel que previamente había sacado del bolso de cuentas que siempre la acompañaba. Albus cogió la bolsita y extendió su contenido por la mesa: un montón de galeones se esparramaron por ella.

-¿Ahora nos vas a regalar a cada uno un galeón Rose? - preguntó su prima Dominique mirando a su prima pequeña como si se la hubiese ido la cabeza.

-¡Es brillante Rosie! - exclamó repentinamente Albus - como no se nos había ocurrido antes - su prima le estaba devolviendo una sonrisa brillante.

El resto de los primos y amigos seguían mirando a esos dos sin saber muy bien por qué estaban tan contentos y que significaban los galeones. Al verles las caras de incredulidad, Rose procedió a explicárselo.

-Son galeones falsos. Nuestros padres los utilizaron durante su quinto año en Hogwarts, cuando fundaron el Ejército de Dumbledore - sus primos, Michael, los gemelos Scamander y Alice ya sabían a que se estaba refiriendo - cada uno de nosotros tendremos un galeón, pero en ellos con la ayuda de la varita, podremos modificar cosas, escribir mensajes y demás. De esta forma podremos comunicarnos dentro del castillo, y cuando haya algún cambio, la moneda arderá y desprenderá un ligero brillo.

-¿quieres decir pecas, que esto es para comunicarnos? - Scorpius miraba las monedas sumamente fascinado.

-Exactamente. Hoy nos van a venir muy bien para poder hacernos las señas sin levantar sospechas - Rose le estaba sonriendo de medio lado.

-Es genial prima - dijo Fred que además la dio un abrazo - además nos pueden servir para todo el tiempo que estemos en el colegio.

-Esa es la idea. Mi madre la sacó de la Marca Tenebrosa, pero las monedas son mucho mejores que los tatuajes - razonó.

-Desde luego me encanta tu madre Rose - alabó John que siempre había tenido una fascinación por Hermione Weasley.

-Ya… mamá me las ha mandado hace nada. La escribí a mediados de semana porque recordé la historia y ella ha hecho los duplicados.

-Hay que mandarla una carta de agradecimiento de parte de todos - dijo Alexander - es fantástico. Así si surge algún problema con nosotros, únicamente tenemos que ponerlo por aquí.

-Cierto - reconoció Molly - también podríamos utilizar patronus pero es mucho más complicado.

-Pues venga. Coged una cada una que os enseño el hechizo para modificarla - Rose estaba contenta porque a todos les hubiera agradado la idea.

Estuvieron parte de la mañana aprendiendo el hechizo, que previamente Rose había estado practicando a lo largo de la semana y para antes de las doce del mediodía todos habían conseguido realizarlo tres veces.

El resto del día lo pasaron con sus respectivos amigos en los jardines o bien aprovechando la tarde para ponerse al día con los ensayos y trabajos de las asignaturas. Para cuando se quisieron dar cuenta, la hora de la cena había llegado y su plan continuaba según lo programado.

Cuando todos estuvieron preparados, James modifico la moneda para dar la orden de que podía comenzar el espectáculo y los primeros en entrar en escena eran Rose y Scorpius. Habían pasado casi cinco minutos de la orden cuando el chico tras mirar a Rose durante varios minutos en silencio recordó la primera conversación que habían tenido en el Hogwarts Express.

Scorpius acababa de entregarle a Rose su mascota cuando la estaba mirando detenidamente la dijo:

-¿Nos conocemos de algo? - soltó de sopetón ya que le venía un recuerdo a la mente de hacía muchísimo tiempo.

-*¡No! - exclamó Rose rápidamente y su primo la miró sorprendido

  • quiero decir, sí. Nos hemos visto en la estación - aseguró y por algún motivo no quería revelar ante su primo que lo conocía desde más de tres años. Aquellos cinco minutos en el callejón Diagon, todavía los recordaba como si hubiesen sido ayer*.

¡Ya sabía por qué la había dicho aquello! Claro que se conocían, se acababa de acordar que una vez cuando el acababa de cumplir ocho años, su madre se encontró con Hermione Weasley y la niña iba con ella.

Se había quedado hipnotizado con los ojos azules de la niña igual que con la cabellera de esta, sus rizos parecías sedosos, cayendo en cascada en una media melena y durante los cinco minutos que estuvieron juntos no se dirigieron ninguna palabra, hasta que la abuela de la chica vino a por ella que entonces fue cuando se dirigió a él y le dijo:

-¡Adiós! - con una voz angelical y una sonrisa - ha sido un placer. Espero volver que nos volvamos a vernos - se despidió con un gesto de mano, le miró durante un instante y siguió su camino cogiendo de la mano a su abuela, felizmente.

Ya en el presente, su cara se endureció porque estaba convencido de que ella sí que se acordaba de ese momento, así que ya tenía la excusa perfecta para comenzar la 'discusión'.

¡Eres una mentirosa Weasley! -  soltó de sopetón y la chica que estaba comiendo un trozo de pollo casi se atraganta porque no esperaba que este empezara así.

-¿Qué me has llamado Malfoy? - al verle la cara y como la señalaba con el dedo se puso lívida - ¡¿cómo te atreves a decirme algo semejante?!

-Porque me mentiste

  • el chico la miraba con la intención de que le siguiese el rollo - me mentiste en el tren. Sí que nos conocíamos de antes - debido a que ambos estaban alzando la voz, la gente de alrededor ya estaba comenzando a prestarlos atención.

-¿Perdona?, no sé de qué rayos me estás hablando - de todos los temas para discutir tenía que haber elegido ese y esperaba que no lo recordase de verdad.

-Claro que lo sabes, te pregunté si nos conocimos y tú automáticamente me dijiste que no, ¿pero sabes qué? Me acabo de acordar de que nos conocimos cuando teníamos ocho años - ambos se dieron cuenta del revuelo que estaban causando y de que Albus había desaparecido.

-No sé de qué me estás hablando - volvió a repetir la chica pelirroja. Rose no podía creer que realmente se hubiese acordado de ello y que lo estuviese soltando delante de todo el mundo. Quería que ese recuerdo hubiese quedado entre ellos.

-No te hagas la tonta pecas - la dijo con tono sarcástico. Habían conseguido llamar la atención de prácticamente todo el comedor, incluidos los profesores.

-No me hago la tonta, ya te he dicho que no sé de qué me estás hablando. Deja ya el tema te lo pido, por favor - de forma suplicante - y ¡no vuelvas a llamarme así!

La cara de Rose tal y como comprobar Malfoy denotaba cierto enojo así que cuando vio a la chica levantarse para dirigirse a la salida del comedor, no dudó un segundo en seguirla intentando que esta le prestara atención. A medida que avanzaban por el salón lanzándose pullas ante las miradas incrédulas de todos, pudieron notar como les había ardido el galeón que ambos llevaban guardado en el bolsillo de la túnica. Cuando llegaron a la entrada, continuaron gritándose y la directora McGonagall tardó poco en acercarse hasta ellos para regañarlos.

-Señorita Weasley y señor Malfoy, sino quieren un castigo y qué envíe una carta a vuestros padres debido a las actitudes infantiles que están teniendo, más le vale parar ahora mismo - la profesora les estaba dirigiendo a los dos una mirada muy severa.

-Lo sentimos directora McGonagall - dijeron a la vez - no va a volver a ocurrir - añadió Scorpius.

-Si - intervino Rose - sentimos haber estropeado la hora de la cena.

-No se preocupen y ahora vuelvan al comedor de inmediato - ambos estaban entrando en la estancia cuando los detuvo la profesora - eso sí. Cada uno se sentará en su mesa. Así evitaremos nuevos altercados.

Ambos cuando se dirigían a sus mesas evitaron mirarse a la cara, ya que todo el mundo a su alrededor estaba cuchicheando sobre ellos, pero cuando se sentaron pudieron buscarse con la mirada hasta que se encontraron y supieron que habían logrado su cometido.

La cena después iba trascurriendo con normalidad hasta que de repente Vincent Goyle empezó a vomitar como si fuese una fuente delante de sus compañeros al igual que Joe McLaggen en la mesa de Gryffindor. Patrick Jones comenzó a cubrirse de plumas y a piar por todo el comedor sin poder contenerse y las mesas de los leones y Hufflepuff empezaron a estar cubiertas de sangre debido a Peter Grey y Jacob Steven.

Los cinco chicos salieron corriendo del comedor mientras el resto de la gente los miraba señalándolos y riéndose de ellos pero lo mejor fue cuando Peeves en la entrada les arrojó la poción y se volvieron iguales a los efectos que tenían. Los profesores no sabían cómo parar esa locura y el remate fue la persecución de los cinco chicos por grandes formas en llamas, que les quemaron hasta las túnicas.

Debido al revuelo ocasionado, los profesores mandaron a todos los alumnos a las salas comunes hasta solucionar el problema con el que se habían topado, dando por terminada de forma abrupta la cena de esa noche.

Como bien habían asegurado las Roxanne y Dominique, los efectos de la poción les duraron a los chicos toda la siguiente semana, y durante la misma, los profesores habían estado interrogando a los alumnos por si alguno sabía algo de lo ocurrido pero siempre se encontraban con las mismas respuestas negativas, motivo por el cual no hubo castigo para ninguno de los implicados, a pesar de que los profesores estaban seguros de quienes habían sido los responsables, pero en el fondo estaban de acuerdo en que el grupo se hubiese 'vengado' de los chicos.