← Historia 187438 · de
Historia 187438 — capítulo 13
Para el Trío de Plata los años pasaron más rápido de lo que se pudieron imaginar. En el colegio los conocía todo el mundo, ya que sobresalían prácticamente en todos los campos. Durante el primer año de los chicos, la casa de Ravenclaw ganó la Copa de la Casay fue en parte, gracias a los más de doscientos cincuenta puntos que logró Rose durante las clases, por lo que la hija de Ron Weasley fue la mejor de su año, seguida muy de cerca por Scorpius que rivalizaba con ella y también por Albus y Alice, ya que los dos trabajaban muy duro para conseguir mantener un buen nivel.
El gran grupo de los Nuevos Merodeadores estuvieron haciendo de las suyas, y en una de las últimas noches de ese año, se les ocurrió lanzar magifuegos a la hora de la cena en el Gran Comedor, lo que ocasionó varias quemaduras leves en los tapices, por lo que se ganaron un nuevo castigo para el siguiente curso.
El verano de ese año fue fantástico y sería recordado por algunas de las prima de la familia como el verano del amor, ya que Victoire y Teddy continuaban con su relación que iba viento en popa, mientras que Molly había comenzado a salir con Alexander Nott, después de que este la pidiera salir durante la última salida de Hogsmade en ese año escolar.
Rose le contó a su padre, ese mismo verano, que se había hecho amiga de Scorpius Malfoy, cosa que intuía ya que por las cartas que Harry recibía de su Albus, el nombre del primogénito de los Malfoy se incluía en muchas de ellas.
Si bien al principio Ron Weasley no se tomó del todo bien la noticia, al contrario que su mujer Hermione que por algún motivo parecía encantada con la noticia, cuando conoció al chico durante los dos días que pasó en la Madriguera se dio cuenta de que era mejor de lo que habría esperado. Inteligente, educado, algo bromista, alegre y a pesar de las peleas con su hija, la cuidaba sin parecerlo; además le gustaba el ajedrez mágico tanto como a él, por lo que ganó algún punto por ello y más cuando su hijo Hugo, lo ganó en la primera partida que disputaron.
Durante el segundo año, Alice se empezó a juntarse más con el Trío de Plata pero en muchas ocasiones, se la veía estudiando junto a Alec Anderson, un compañero de su casa de quien se había hecho muy amiga y también junto a Lianna y Julianne, las compañeras de habitación de Rose.
Albus y Scorpius durante ese año se presentaron a las pruebas de Quidditch tal y como les había sugerido su amiga pelirroja hacía un año y ambos fueron seleccionados para el equipo, Albus como buscador ya que era rápido y tenía buena vista, mientras que Scorpius fue seleccionado como cazador. Sus incorporaciones en el equipo se notaron muchísimo y por ello, ese año ganaron el partido de Gryffindor vs Slytherin, y motivo por el cual Fred y James, estuvieron sin hablarse con John, Albus y Scorpius durante una semana alegando que habían jugado sucio; más tarde se les pasó el enfado y se olvidaron completamente de él cuando ese año la casa de los leones ganó la Copa de Quidditch.
El Trío de Plata siguió destacando por en lo académico y a los profesores le encantaba tenerlos en clase, ya que sus notas eran más que merecidas, debido al duro trabajo que realizaban, sobresaliendo por sus propios logros y no por el apellido que portaban.
Por otro lado, Lucy y Louis entraron ese año en el colegio, y ambos quedaron en la casa Gryffindor. Ellos también destacaban por su forma de ser y no por sus apellidos y de hecho a Louis, debido a lo guapo que era, le habían surgido varias seguidoras, lo que a su prima Lucy le parecía muy gracioso porque incluso le habían enviado cajas de bombones y tarjetas durante San Valentín, cosa que abochornaba al chico.
Durante el verano de 2019, la familia Weasley pasó mucho tiempo en la Madriguera debido a que la delicada salud del abuelo Arthur, ya que había contraído una enfermedad y debido a su avanzada edad debía de cuidarse en extremo. Las relaciones de las chicas más mayores avanzaban rápidamente, e incluso Alexander pasó un par de días del verano allí acompañando a su novia, además de cuidar a su primo Scorpius que lo acompañó para pasar tiempo con sus amigos.
Un día de julio en ese mismo verano, Scorpius les mandó una carta a Rose y Albus mediante Silver, su lechuza blanca y plateada regalo por su decimosegundo cumpleaños, en la que los invitaba a comer un día en su casa. Sus amigos respondieron que irían encantados y en la mansión Astoria los recibió a ambos de forma entusiasta, y a decir verdad a Rose la tomó muchísimo cariño casi de inmediato, mientras que Draco Malfoy los trató cordialmente pero la visita resultó bastante mejor de lo que hubiesen podido imaginar.
Por otro lado, Lily y Hugo estaban muy entusiasmados porque en poco tiempo comenzarían el primer año en Hogwarts, lo que hacía que estuviesen más revoltosos de lo habitual, y la familia un poco más triste porque ellos eran los últimos de la familia en asistir.
Una buena noticia de ese verano fue que Teddy ese año también entraba a trabajar en el colegio como el asistente del profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, ya que el vigente profesor Gary McAllister, se jubilaba en pocos años y Teddy a pesar de juventud era muy válido para la enseñanza al igual que lo fue su padre; la noticia no le sentó demasiado bien a Victoire ya que ese año ella salía del colegio y esperaba poder pasar más tiempo con su novio, por ello, había decidido trabajar durante los fines de semana en la sucursal de 'Sortilegios Weasley' que sus tíos habían abierto en el pueblo de Hogsmade hacía menos de un año.
El año en Hogwarts comenzó como otro cualquiera, con la ceremonia de selección y ese año Hugo fue seleccionado para la casa de Gryffindor, la pequeña Lily fue enviada a Hufflepuff para sorpresa de su familia pero ella parecía encantada con la decisión del ajado sombrero y Katherine Zabini, la hermana de John fue seleccionada para la casa de Ravenclaw donde Rose la recibió con una gran sonrisa ya que gracias a su amigo Scorpius sabía muchas cosas sobre ella.
Y hablando de Scorpius, durante ese verano creció varios centímetros y ahora medía cerca de 1.70m, además de que su pelo rubio platino parecía brillar más que nunca por lo que junto con Albus arrancaban los suspiros de más de una chica de Hogwarts. Rose por el contrario poco había cambiado, aunque sí que era cierto que su cuerpo como mujer se estaba empezando a desarrollar y sus ojos eran lo que más llamaban la atención, su flamante pelo siempre estaba recogido en una coleta y bien trenzado cosa que le molestaba muchísimo a Scorpius, su máximo admirador y a la vez rival.
Ese año, llegó al colegio un estudiante de intercambio de Dumstrang, Andrei Krum, el hijo del jugador de Quidditch de fama mundial, Viktor Krum.
Andrei iba a la misma casa que Rose, Ravenclaw pero compartía clase con los alumnos de quinto año y se llevaba bastante bien con John, Fred y James; de apariencia era similar a su padre, con la mandíbula fuerte y los rasgos muy marcados pero lo más llamativo aparte de su sonrisa eran sus ojos, que eran de un verde olivo precioso y durante los meses que estuvo en el castillo trabó bastante amistad con Rose, para disgusto del primogénito de los Malfoy que ese año estaba más irascible de lo habitual, cosa que no pasó inadvertida para su mejor amigo, Albus Potter.
El curso en general fue avanzando sin demasiados incidentes, aunque el Trío de Plata en más de una ocasión se había llevado algún castigo debido a que había colaborado con los Nuevos Merodeadores, pero en los tres años que llevaban en el colegio rara vez los habían pillado, gracias a: la capa de invisibilidad, el Mapa del Merodeador y la Sala de los Menesteres, siempre a disposición de los alumnos.
En mitad del mes de enero, tras la vuelta de vacaciones habían comenzado en Historia de la Magia, asignatura obligatoria hasta quinto curso, la historia contemporánea de Inglaterra lo que implicaba hablar sobre las guerras mágicas que había protagonizado Tom Riddle y que habían asolado el país durante años.
A la primera clase, los tres amigos asintieron y fue la peor clase que habían tenido desde que habían empezado en el colegio con mucha diferencia, ya que muchos de sus compañeros les lanzaban miradas y a Scorpius incluso, algunas de las miradas iban cargadas de reproche.
Es por ello que nos remontamos a las horas de esa clase, el día 20 de enero.
Rose caminaba por el pasillo ya que había decidido saltarse las clases de Historia de la Magia hasta que acabaran de hablar de Tom Riddle porque no podría soportar más clases como la de hacía dos días, así que se dirigió a una de las aulas abandonadas del tercer piso.
La estancia era bastante sencilla, compuesta por pupitres de madera, alguna estantería caída y bien iluminada debido a los grandes ventanales. En más de una ocasión ella y sus dos amigos habían utilizado esa aula para practicar hechizos y como necesitaba gastar dos horas decidió quedarse en ella, ya que después sería la hora de cenar.
Estuvo practicando hechizos prácticamente durante las dos horas hasta que decidió aproximarse a uno de los ventanales para observar cómo se fundía la nieve de los arboles más próximos con los últimos rayos solares, al mismo tiempo que entonaba una melodía.
How did we ever come to this
I never thought you'd be
Someone I'd have to miss...
And there I was caught in your game
Needing answers that never came
And we took a chance,
You said you were strong
Strong enough
But you were wrong...
And now I'm...
Deafened by your silence
Blinded by the tears
If you're looking for forgiveness
You won't find that here
Cause you lied your way to heartbreak
And now it's all too clear
That you will never be…
Iba a comenzar la siguiente estrofa cuando escuchó ruidos en la puerta y al girarse la estaba contemplando Scorpius Malfoy apoyado sobre el marco.
-No pares, por favor, Weasley - le pidió el chico amablemente con una sonrisa de medio lado.
-Malfoy, me has asustado… - la chica pelirroja miró hacia el suelo - ¿qué haces aquí? Deberías de estar en clase.
-Tú también, pecas- la dijo en tono jocoso a lo que la chica bufo por el nombre con el que la llamó.
-Historia de la Magia ¿eh? - le preguntó ironizando.
-Si… - musito el chico para sí mismo aproximándose a ella, mientras se apoyaba en uno de los pupitres de madera desgastados - ya sabes… no me apetece escuchar todos los horrores que protagonizó mi familia durante los Tiempos Oscuros. Sé que son ciertos y hace mucho tiempo pero no por ello duele menos…
-Ya… - respondió la chica mirándolo con pesar - a mí tampoco me apetece escuchar como intentaban matar a mi familia o torturaban a mi madre - automáticamente se reprendió mentalmente porque eso pasó en la casa donde vivía Scorpius, aunque según lo que la habían contado tras la guerra no había quedado ni rastro de cómo fue antaño.
-Supongo… Todos cargamos con algo - dijo el chico sin poder mirarla a la cara - y además no pasa nada porque no hayamos asistido. Siempre le podemos pedir los apuntes a Albus.
-¿De verdad crees que mi primo ha asistido a la clase? - Rose le miraba de forma escéptica.
-No - respondió Scorpius automáticamente - ha sido una tontería pensar eso.
En la estancia se instaló un silencio bastante incómodo por la conversación que estaban manteniendo pero Scorpius sintió la necesidad de hacer decir algo al respecto.
-Oye Rose - la chica le miró intensamente al oír su nombre - siento todo lo que mi familia le hizo a la tuya - tuvo que desviar la mirada hacia al suelo porque no soportaba mirarla a la cara.
-No es culpa tuya Scorpius - le dijo la chica dulcemente e incluso estiró la mano para acariciarle la mejilla pero después la retiró - nosotros no estuvimos allí ni vivimos esos tiempos. Tu padre, tu abuela Cissy hicieron lo que hicieron para sobrevivir.
-Sabes que eso no es cierto Rose - contestó en voz baja - tu madre, cuando estuvo en mi salón fue torturada por la loca de Bellatrix y ellos no hicieron nada - Rose bajó la mirada - no se ni como podéis mirarme a la cara… no sé ni cómo puedo yo miraros a vosotros la verdad.
Scorpius se había desplazado mientras hablaba hasta una de las paredes más alejadas de donde se encontraba Rose, y se dejó caer en el frío suelo de piedra. Rose al verlo tan abatido decidió aproximarse hasta él y sentarse a su lado.
-Malfoy mírame - el chico levantó la mirada y se encontró con los grandes ojos oceánicos de Rose - tú no tienes la culpa de ello. Tu padre no pudo matar a Dumbledore en la Torre de Astronomía, y en su casa reconoció a mi tío Harry y a mis padres pero mintió a su propia sangre para salvarlos de un destino cruel y tu abuela Narcissa mintió a Lord Voldemort para salvar a mi tío en Bosque Prohibido y a su familia…- el discurso hizo que Scorpius no pudiese apartar su mirada de ella - Estoy convencida de que serás el Malfoy que marcará un antes y un después.
El chico de cabellos platinos tras escuchar a Rose soltó se carcajeó de forma amarga, cosa que extrañó mucho a su amiga y por eso le preguntó.
-¿De qué te ríes? - Rose lo miraba como si estuviese loco.
-¿Sabes? La noche que llegamos al castillo, me dijo lo mismo el sombrero seleccionador - la confesó - me dijo que marcaría la diferencia en la familia Malfoy y que todo el mundo mágico lo sabría.
-¿De veras? - Rose parecía un poco escéptica pero el chico asintió - ves, pues si el sombrero lo dice y yo también, que para algo estoy en Ravenclaw, será que es cierto en un futuro no muy lejano - le dirigió una sonrisa de autosuficiente.
-Gracias Rose - realmente estaba muy agradecido con ella y con Albus - no por lo de hoy sino por todo.
-De nada. Eres buena persona Scorpius - el chico le devolvía una mirada intensa con una sonrisa brillante.
Estuvieron mirándose en silencio durante varios minutos hasta que Scorpius carraspeó y decidió hablar de otro tema.
-Y Weasley… - Rose se giró para mirarle - ¿Krum es tu… novio? - la palabra le resultaba sumamente desagradable, pero Rose al formulársela se río.
-¡Qué dices Malfoy!
- el chico la seguía mirando escéptico - Andrei es únicamente un amigo. Un buen amigo nada más pero… ¿por qué me lo preguntas? - quiso saber, esperando obtener la respuesta que no llegó.
-Curiosidad - contestó rápidamente Scorpius evitando mirarla - es que últimamente pasas mucho tiempo con él y no tanto con nosotros. Alice se junta con nosotros y no para de mirar a Albus - sonrió al recordar eso.
-Si… creo que los dos se gustan y ya lo sé perdona… lo que pasa es que le interesan las runas tanto como a mí y juntos hemos estado traduciendo unos textos que se trajo de Bulgaria. Son muy interesantes - parecía inmersa en los pensamientos cuando le contestó.
-Ah vale - se formó otro silencio entre ellos y Scorpius volvió a hablarla - me gusta como cantas, era una canción triste eso sí. No me gustaría ser el protagonista de ella.
-¡Vaya! - exclamó Rose sorprendida - ¿quién eres tú y qué has hecho con Scorpius Malfoy? Antes me das las gracias, ahora me haces un cumplido… - le miraba con los ojos entrecerrados, como si el chico estuviese tramando algo.
-No te acostumbres Weasley - la dijo bromeando - hoy me has pillado con la defensa baja, pero mañana te daré el doble de guerra.
-Lo tendré en cuenta, eso sí, no esperes que te lo ponga fácil - le devolvió la pulla.
Estuvieron sentados los dos juntos en silencio de nuevo durante varios minutos cada uno mirando al frente, sumidos en sus propios pensamientos hasta que Scorpius se giró hacia ella mirándola y levantó la mano derecha para colocarla detrás de la oreja un mechón que se la había soltado de la trenza de espiga que llevaba hecha, y después la acarició con el dedo índice la mejilla sin poder contenerse. Scorpius al colocárselo, pudo sentir el olor a rosas y frescor que desprendía la chica al tiempo que notaba un ligero picor debajo de su dedo, al igual que Rose recibió el olor a menta fresca que desprendía el chico.
-Muchas gracias Scorpius
- susurró Rose de forma casi inaudible.
-De nada Rose - respondió el de la misma forma - ¿por qué nunca llevas el pelo suelto?
-Te vas a reír cuando te lo diga - estaban hablando en susurros - aparte de porque me resulta práctico cuando estudio... ¿te acuerdas del día que lo llevé suelto en primero?
- el chico asintió, ese día estaba preciosa - la hija de Parkinson, Gigi se rio de mi pelo ese día y desde entonces, salvo en vacaciones, lo llevo recogido.
-A mí me gustas más con el pelo suelto - se iba aproximando a ella poco a poco - deja que haga una cosa.
Rose se quedó estática mientras él le quitaba la goma azul que llevaba al final de la trenza, y pasada delicadamente sus largos dedos por el pelo.
-Ves, así estas mucho mejor - Scorpius la miraba con muchísima intensidad y dulzura, al mismo tiempo que sus ojos metálicos viajaban desde la boca de la chica pelirroja hasta los dos océanos que tenía por ojos - es como si estuvieses en llamas...igual que el día que nos conocimos - hizo una pausa y continuó hablando - ¿recuerdas ese día? Yo me acuerdo perfectamente de él desde que supe que eras la niña del callejón Diagon.
-Sí que me acuerdo…
- afirmó, mordiéndose el labio y al mismo tiempo sintiendo un escalofrío - Y no sé qué significa eso Scorpius… - musitó Rose agachando ligeramente la mirada.
En ese momento la chica pelirroja estaba aturdida y no sabía lo que estaba pasando, poco a poco se habían ido aproximando; querían dejar de ser un Malfoy y una Weasley, únicamente ser Rose y Scorpius por una vez, dejarse llevar… Scorpius colocó la mano izquierda delicadamente debajo de la barbilla de la chica para que le mirase, sus labios estaban a escasos centímetros y prácticamente sus narices se estaban rozando cuando oyeron un ruido en el pasillo y a continuación se abrió la puerta, separándose inmediatamente.
-¡Scorpius! ¡Rose!
- Albus entró agitado en la habitación - ¿Dónde os habíais metido? Llevo buscándoos casi tres horas.
-Lo siento Al - Rose fue la primera en responder - me vine aquí a practicar hechizos y como Scorpius no te encontraba vino a la clase por si te había visto - le dirigió una mirada para que mantuviese la boca cerrada.
-Si Albus - corroboró Scorpius y carraspeó porque notaba la garganta seca - es exactamente como dice Weasley.
-Hmm vale - dijo Albus aunque su cara detonaba cierto escepticismo - el caso es que nos han llamado al despacho de McGonagall porque el profesor Binns que nunca se entera de nada, se ha dado cuenta de que hoy no estábamos en clase y quiere hablar con nosotros.
Los chicos rápidamente salieron del aula que ahora guardaba un gran secreto y que había sido testigo de un momento muy íntimo para dos de los componentes del Trío de Plata.
El camino por los pasillos se hizo eterno para Rose y Scorpius cuyas mentes estaban muy lejos de allí. Cuando entraron al despacho de la directora, ella ya los estaba esperando.
-Señor Potter, señorita Weasley, señor Malfoy, por favor tomen asiento - señaló las tres sillas que hizo aparecer con la varita y los chicos se sentaron sin rechistar.
-Ha llegado a mis oídos que ninguno de los tres habéis ido a la clase de Historia de la Magia y esa es mucha casualidad - comentó Minerva lentamente y frotándose los ojos - ¿se puede saber por qué no habéis acudido a las clases? En todo el tiempo que lleváis en el colegio no habéis faltado a ninguna.
-No hemos acudido porque estamos dando la historia contemporánea directora - respondió Rose alzando la cara y mirándola sin titubear - ninguno de nosotros sabía que él otro no iba a acudir.
-Es cierto profesora McGonagall - corroboró Scorpius educadamente - yo no quise asistir por motivos evidentes - sus ojos se desplazaron hacia los retratos de Dumbledore y Severus Snape.
-Es sumamente desagradable estar en clase y que todos nos estén prestando atención… - dijo Albus - como si esperasen algo de nosotros o nos juzgasen.
La directora del colegio se les quedó mirando durante un par de minutos sin decir nada y pudo ver que en las miradas de los tres chicos había sinceridad y además se les veía abatidos por tener que asistir a esas clases.
-Está bien - habló McGonagall tras mucho meditar - dado vuestro historial impoluto y que vuestras no asistencias a otras clases siempre han sido más que justificadas, os voy a extender un permiso para que no vayáis a esa clase - los tres chicos la miraban sin poder creérselo - al menos durante el tiempo que duren las clases de historia contemporánea. Después tendréis que volver a ellas - añadió la directora mirándolos tras sus gafas cuadradas.
-Muchísimas gracias Minerva - Rose se tomó la libertad de llamarla por su nombre de pila - creo que hablo por todos cuando te lo digo.
-Es cierto - dijo Scorpius - muchas gracias. No creo que hubiese soportado otra clase como la pasada - el chico se miraba las piernas mientras con la mano derecha se revolvía el pelo.
-Si profesora, muchísimas gracias - Albus esbozó una sonrisa sincera mientras la profesora veía como le brillaban de agradecimiento los ojos al chico.
-De acuerdo, me vais a hacer llorar como sigáis así. Sois unos buenos chicos y destacáis por vosotros mismos - la profesora le estaba sonriendo - ahora podéis volver con el resto de vuestros compañeros.
-Pero recordad muchachos - el retrato de Dumbledore se dirigió a ellos y los chicos le prestaron atención - la felicidad se puede hallar hasta en los más oscuros momentos si somos capaces de usar bien la luz. Espero que nos volvamos a ver alumnos - les dirigió una mirada enigmática mientras que el retrato de Snape los observaba con los ojos entrecerrados, como si pudiese ver a través de ellos.
El grupo de amigos salió del despacho muy pensativo y cuando bajaron al vestíbulo para dirigirse a la cena en el Gran Comedor, Albus se giró hacia sus amigos y les preguntó:
-¿Qué creéis que ha querido decir Dumbledore con esa frase? - Albus le seguía dando vueltas.
-Creo que es exactamente lo que ha dicho Al - le contestó su amigo mirando disimuladamente a Rose - creo que ha querido decir que no importa lo mal que lo pasemos siempre que encontremos algo que nos de fuerzas para continuar - él lo encontró en el callejón Diagon hacia casi siete años.
-Exacto Sev, Malfoy tiene razón - Rose recordaba los momentos que habían pasado juntos hacia menos de una hora.
-Vale - admitió Albus lentamente y mirándolos con la ceja levantada - ¿sabéis? Hoy estáis muy raros… es como si me hubiese perdido o interrumpido algo cuando os he encontrado en el aula.
-No te montes historias Al - le respondió Rose rápidamente, restándole importancia con la mano y a continuación recogiéndose de nuevo el pelo suelto en una coleta alta - simplemente estábamos hablando. Anda vamos chicos, que nos vamos a tener que escapar para cenar a las cocinas a este paso sino.
Rose se giró y entró rápidamente al comedor, donde se sentó como era habitual en la mesa de Slytherin, seguida de Albus y Scorpius. Durante la cena estuvieron hablando animadamente, recordando que tenían que entregar el justificante a los jefes de sus casas y durante ese tiempo, Rose y Scorpius no paraban de lanzarse miradas disimuladas cargadas de tristeza.
Cuando se separaron para ir a sus respectivas salas comunes, se dirigieron una última mirada y ambos iban pensando en lo que pudo haber sido y no fue, convenciéndose a sí mismos de que si no pasó en ese momento, nunca iba a pasar.