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Historia 187438 — capítulo 15
En el aula no se oía nada, salvo las respiraciones de los dos chicos que estaban en ella. Scorpius abrió los ojos después de lo que parecieron ser horas, miró a su mejor amigo que estaba mirando al frente y habló.
-¿Has visto a Rose?
- le preguntó con cautela y con una voz que no parecía la suya, aunque ya conocía la respuesta. Los había escuchado en el pasillo.
-Si… - susurró su amigo - pero me ha gritado, no parecía ella. ¿Qué es lo que os ha pasado?
-Hemos discutido, ha sido horrible Al… nunca me había sentido así, jamás - admitió.
-Habéis discutido en más ocasiones - le recordó su amigo.
-No como hoy. La he echado en cara cosas que no… no debería de haberlo hecho, pero cuando la he visto con Andrei - e iba a continuar pero su amigo le interrumpió.
-¿Has visto la bofetada que le ha dado? - le preguntó - que raro porque no te hemos visto allí. Ni Alice ni yo - puntualizó.
-¿Le ha abofeteado?
- Scorpius estaba alucinando, habría pagado por ver eso y seguramente era lo que le venía a decir la chica pero él no le había dado la oportunidad.
-¡Si! - exclamo Al - nunca la había visto de esa forma. Le ha dicho, bueno más bien gritado, que era un cerdo, que no tenía derecho a hacer algo así y que pensaba que eran amigos. Después se marchó corriendo hacia el castillo.
-Dos amigos menos en dos horas - musitó el chico de cabellera rubia para sí mismo - no he visto el bofetón. Solamente he visto cuando la ha besado. Krum la besó y después me miró… salí corriendo hacia el castillo y acabé en esta clase.
-Eso explica el por qué hemos visto la calle llena de grajeas Bertie Bott - dijo Albus - ¿Qué os ha pasado Scor?
-¿De verdad lo quieres saber? - su mejor amigo asintió - de acuerdo, pero por favor no me juzgues.
-No lo haré tranquilo - le prometió Albus con solemnidad.
-Vale - Scorpius agachó la cabeza y respiró hondo varias veces para afrontar lo que se venía encima - lo primero que tienes que saber es que Rose y yo nos conocemos desde antes de empezar Hogwarts.
-¡¿Qué?! - exclamó Albus sin creérselo.
-Si - sonrió al recordar ese día - nos conocimos en el callejón Diagon cuando yo tenía ocho años y ella siete.
-Perdona que te interrumpa, pero eso me suena… - hizo memoria y lo recordó - la discusión en el Gran Comedor, el sábado de la segunda semana de primer año cuando nos vengamos de eso chicos. Hablasteis de eso delante de todo el mundo.
-Exacto. Estaba intentando encontrar un tema, repentinamente me acordé de la chica del callejón Diagon, como la llamaba yo para mí mismo… y era ella. Siempre recordé a esa niña y además acuérdate de que en el Hogwarts Express encontré a Llama. Se lo pregunté en ese mismo momento, la dije si nos conocíamos de antes y ella contestó que no, casi antes de terminar la pregunta - admitió.
-Me acuerdo de ello
- Albus siempre había pensado que su relación era distinta pero no se imaginaba hasta qué punto.
-El caso es que nos conocimos en el callejón siendo niños. Yo estaba con mi madre saliendo del Emporio de la Lechuza y nos cruzamos con tu tía Hermione. Mi madre y ella son amigas desde que estaban embarazadas de nosotros y ese día nos presentaron - hizo una pausa y su amigo lo animó a seguir - No cruzamos ninguna palabra, pero nunca la olvidé… una niña delgada, de mi estatura, piel nívea, pelo en llamas, pecas y los ojos más bonitos que había visto en toda mi vida. Recuerdo que me pareció un ángel caído del cielo - su mente estaba muy lejos de allí - fueron únicamente cinco minutos y prácticamente solo nos estuvimos mirándonos pero se despidió de mí cuando llegó su abuela Jean y me dijo que esperaba que volviésemos a vernos.
-Guau… - Albus no sabía bien que decir. Su amigo estaba fascinado con Rose desde hacía casi siete años - no lo sabía. Nunca me lo dijo.
-Lo sé. El domingo siguiente a la pelea del comedor, fui a buscarla a los jardines, para hablar con ella de eso, ya que decidí esperar unos días para que no se enfadase de nuevo - sonrió al recordarlo - la pregunté que por qué me mintió y me dijo que nunca se lo había dicho a nadie. Ni siquiera a ti que eres su mejor amigo… pero me dio una poderosa razón para no decírtelo. Me dijo que quería que fuese algo entre los dos, como un secreto y lo cierto es que yo tampoco se lo había dicho a nadie, nunca. Desde ese día, todos los días me acuerdo de la niña del callejón, no hay ningún día que no me acuerde de ella.
-Te prometo que no me lo puedo creer Scorpius - Albus no se esperaba algo así.
-Ya… lo entiendo. Pero no termina ahí. Como sabes siempre nos hemos estado peleando, por ver quién era el mejor en todo. Hemos rivalizado y era divertido, tanto para ella como para mí.
-Eso lo sabe todo el castillo amigo - el chico de pelo azabache le estaba sonriendo - aunque… para mí no ha sido tan divertido. En cambio los últimos meses habéis estado mejor.
-Los últimos meses
- y soltó una carcajada amarga - sí... ¿recuerdas el día de la clase de Historia de la Magia? El día que estuvimos en el despacho de la directora McGonagall.
-Claro que me acuerdo. Ese día os encontré aquí mismo - se detuvo un momento y añadió - estabais muy raros los dos.
-Lo sé. Veras ese día, no te encontraba porque pensaba que estabas en la clase, así que me dirigí a esta aula para estar solo y me encontré con Rose en esa ventana - señalo el gran ventanal que tenía enfrente - estaba cantando una canción muy triste, eso me dolió en el alma… así que entré y nos pusimos a hablar. Por primera vez en mucho tiempo no discutimos de nada durante horas, es más estuvimos hablando de nosotros, nos sentamos a hablar en el suelo - Albus comprobó que tenía la mirada ausente, como abstraído - y no sé cómo paso, por primera vez en mucho tiempo queríamos olvidarnos de todo, la rivalidad, las familias, la gente en general, únicamente queríamos ser nosotros, sin interrupciones.
-Así que… - Albus parecía un poco triste - sí que os interrumpí ese día. Me pareció que me había perdido algo y en realidad fue así.
-Si, de hecho si no llegas a entrar por la puerta en ese mismo momento… estábamos tan cerca el uno del otro.
-Un momento - el chico siempre había sospechado algo así pero que se lo estuviese confirmando no se lo esperaba - ¿os habríais besado me estas queriendo decir?
-Si… - desvió la mirada para no encontrarse con los ojos verdes de su mejor amigo - estábamos a punto de hacerlo cuando escuchamos un ruido en el pasillo y apareciste tú por la puerta.
-Vaya… lamento haberos interrumpido - Albus se sentía un poco mal porque si hubiese pasado, igual ahora no estarían peleados - de verdad que lo siento Scor.
-No te preocupes Al
- se dignó a mirarle y dibujo en su rostro una sonrisa triste - no pasa nada. Pero como sabes desde ese día las cosas cambiaron. Ya no discutimos, pasábamos más tiempo juntos, aunque siempre acompañados por miedo a quedarnos solos.
-Si eso también lo noté. Era agradable estar los cuatro juntos sin que os quisierais matar el uno al otro - Albus recordó con cariño esos meses y todo el tiempo que habían pasado, junto con Alice.
-Ya… y eso nos lleva hasta hace - miró su reloj y calculó - dos horas y media aproximadamente. Como sabes me dejé la bufanda en Cabeza de Puerco y salí a la calle. Vi a Rose con Krum y los seguí. Ella no se había dado cuenta de que estaba allí pero él sí y nunca me he llevado bien con Krum, así que se acercó a ella, la beso… y cuando se separaron, el chico me dirigió una sonrisa de superioridad - el recuerdo era muy doloroso - eché a correr hacia el castillo.
-Ya veo - Albus no sabía que decirle - Alice y yo salimos al momento, vimos cómo le cruzaba la cara a ese cerdo y echó a correr detrás de ti imagino. Tardó poco en encontrarte por lo que veo.
-Si… me conoce mejor de lo que la gente se imagina así que… se dirigió directamente a esta aula. Supongo que pensó que estaría aquí. A veces vengo aquí a pensar y Rose lo sabe - su voz ahora mismo era prácticamente un susurro - yo me puse a destrozar los pupitres.
-Eso explica el por qué esta todo lleno de madera - al chico azabache no se le ocurrió otra frase salvo esa.
-Si, estaba furioso. Con Krum, con ella y conmigo mismo por no haber hecho algo antes de llegar a esa situación… - admitió Scorpius abatido - el caso es que Rose llegó y me encontró aquí. Intento hablar conmigo pero no la quise escuchar y… - una lágrima se deslizó por su mejilla izquierda.
-Eh Scorpius - su amigo no quería verle así - no tienes por qué seguir.
-Ya lo sé Al, te lo agradezco - el chico de cabellera platina la sonrió - pero eres nuestro mejor amigo y te mereces saberlo.
-De acuerdo Scor - Albus le sonrió dándole ánimos a continuar.
-Bueno, intentó hablar conmigo, explicarme lo que había pasado con Krum, pero preferí pensar que había jugado conmigo y no la escuché. La llamé mentirosa… - Scorpius al recordarlo se sintió avergonzado - la eché en cara que me mintió cuando nos volvimos a ver en el tren, el día que te conocí y eso fue la gota que colmó el vaso. Por primera vez no la reconocí cuando me miró, sus ojos…
-Ya… - Albus no esperaba que los dos hubiesen reaccionado tan mal - yo nunca la había visto así tampoco… cuando me la crucé en el pasillo, no parecía ella. Era como si fuese otra persona.
-Lo siento Albus - estaba tan arrepentido - cuando me di cuenta de que solo quería explicarme las cosas, ya era demasiado tarde. No me dejó acercarme a ella, puso el escudo entre los dos para separarnos… e intente que hablásemos pero no me dejó. De la misma forma que yo no la dejé - admitió derrotado.
-Os puede el orgullo - dijo Albus convencido - a los dos.
-No Al - negó con la cabeza - a mí me puede el orgullo… a ella no. Vino aquí a hablar conmigo, me suplicó que la escuchase y no quise. No puedo culparla porque ella luego hiciese lo mismo conmigo.
-Ya. Rose a veces puse ser muy cabezona - aunque comprendía perfectamente a su prima.
-No intentes quitarle importancia Albus - Scorpius lo miró - me comporté como un capullo con ella, un gilipollas.
-No digas eso - no sabía si quería seguir escuchando a su amigo.
-Pero es la verdad. ¿Sabes lo más curioso de todo? Que desde que la conocí, desde que nos volvimos a encontrar en el Hogwarts Express, muchas decisiones que he tomado ha sido pensando en ella - miró hacia el suelo, mordiéndose la lengua.
-¿A qué te refieres? - a Albus esa confesión le sorprendió.
-A mis las notas me dan igual realmente, me gusta destacar si pero… si me esfuerzo es porque quiero ser tan bueno como ella, para que me considere como un igual. Las runas no me interesaban hasta que la conocí y únicamente empecé a estudiarlas para pasar más tiempo con Rose - hizo una pausa para coger aire y continuó hablando - me inscribí al club de ajedrez mágico solo porque ella está en él, siempre me ha gustado jugar pero no tanto como para competir, igual que cursar Aritmancia cuando no entiendo ni la mitad de las cosas que se dan en la asignatura - Albus lo miraba con los ojos muy abiertos - ah y entré al equipo de Quidditch no porque me interesase desde el principio, sino porque ella me lo sugirió en primero. A los dos en realidad.
-Me acuerdo perfectamente de eso - respondió Albus - saliendo al pasillo de la enfermería, cuando se rompió el brazo en clase de vuelo.
-Si... pensé que si entraba al equipo, la impresionaría - admitió Scorpius - casi todo lo que hecho durante estos tres años ha sido por ella... el día del despacho de McGonagall, me dijo que iba a ser el Malfoy que marcaría la diferencia, me sentí feliz cuando la escuché pero se equivocó por primera vez, igual que el sombrero seleccionador.
-Yo creo que no - dijo Al totalmente convencido.
-Claro que sí - Scorpius negaba con la cabeza - siempre he pensado que sería distinto a mi padre, pero no lo soy. No la he dado la oportunidad, igual que él no se la hubiese dado a mi edad y el orgullo herido ha prevalecido sobre lo demás…
-Desde mi punto de vista, si eres el Malfoy que ha cambiado las cosas - su amigo había puesto una mano en su hombro y le estaba mirando - eres mi mejor amigo, y el de Rose.
-Rose no quiere saber nada de mi - su cara se había vuelto pétrea.
-Rose te perdonará
- Albus la conocía lo suficiente como para saber eso - no sé cuándo pero lo hará. Y además, tú y ella… eso marca la diferencia en tu familia.
-¿A qué te refieres? - esta vez fue Scorpius el que se sorprendió.
-Me refiero a que tú la quieres. Eso lo sabe cualquiera que os vea - Albus le sonreía - y no la quieres como me quieres a mí, o cómo quieres a Alice. Como quieres a cualquiera de tus amigos.
-Dices que… - le miraba con los ojos entrecerrados.
-Digo que estás enamorado de Rose - Albus en el fondo estaba muy feliz de que fuese así.
-Solo tengo catorce años Al - Scorpius desvió la mirada.
-Ya, yo también los tengo - Albus cogió aire y admitió por primera vez en voz alta - de la misma forma que yo que sé que… lo estoy de Alice.
-Así que… ¿lo admites? - Scorpius sabía que le gustaba pero no esperaba que lo admitiese.
-Si - Albus parecía feliz y triste a la vez - no se… somos amigos desde pequeños y sé que a James le gustaba. No quería pelearme con él así que decidí callarme, pero James ya no quiere nada con ella… aunque hablaré de todas formas con él. No quiero hacerle daño.
-James te entenderá seguro y yo creo que a Alice también le gustas - Scorpius intentó animarle.
-¿Sí?, no se… somos muy pequeños pero igual en un tiempo… - Albus esperaba que fuese así.
-Estaréis juntos. Seguro - Scorpius los había visto y solo era cuestión de tiempo.
-Gracias amigo - Albus le golpeó el hombro con el suyo como agradecimiento.
-De nada - estaba feliz por él - no sé qué hacer Albus. Rose no quiere verme ni saber nada de mí, si no es por cosas del colegio. Me lo ha dejado muy claro…
-Dala tiempo - Albus sabía que volverían a ser amigos pero no sabía cuándo - intenta hablar con ella, sino lo haré yo pero conozco a Rosie, y lo único que necesita es tiempo.
-No sé Al… me siento tan mal por ello - miró a su amigo y continuó hablando - el día que nos encontraste aquí empezamos a hablar porque yo me sentía mal, cuando me miraban en la clase de Historia de la Magia... y ella se portó tan bien conmigo… y después en el despacho de McGonagall cuando el retrato de Dumbledore nos habló.
-Ah sí… - Albus pensaba en la profundidad del mensaje - ¿cómo era la frase que nos dijo?
-La felicidad se puede hallar hasta en los más oscuros momentos si somos capaces de usar bien la luz- recitó de memoria.
-Es una gran frase
- admitió Albus - y creo que empiezo a entenderla por Alice.
-Yo la entiendo perfectamente por Rose. Supongo que ella es la luz que me ha guiado durante los últimos tres años - estaba mirando al frente evitando a su amigo.
-Ya, supongo que me debería de haber dado cuenta antes de esto entre vosotros - Albus pensaba que era demasiado evidente que se querían.
-No, para nada - negó su amigo - no me he dado cuenta ni yo hasta hace varios meses. Es muy complicado por todo. No únicamente nuestras familias, para mí eso es lo de menos, me da igual. Pero siempre hemos tenido una relación tirante, tenemos un carácter muy difícil, temperamentales y… ahora directamente no quiere saber nada de mí.
-No te fustigues más - Albus se levantó y se sentó delante de él para mirarlo - en parte debería estar enfadado contigo por hacer sufrir a Rose pero… te entiendo. Yo no sé cómo habría reaccionado de haber sido Alice.
-Si… a veces me gustaría ser como Fred y querer únicamente a la escoba - se rio tristemente de su propio comentario.
-Jajajaja - Albus también se rio - ya… aunque creo que ahora se le ve muy cerca de Lianna.
-¿La amiga de Rose?
- su amigo de ojos verdes asintió - es muy agradable. Espero que se hagan buenos amigos.
-Si, a saber qué pasa cuando esté Fred en el último curso - Albus se calló, miró su reloj y le dijo - ¡oye! es casi la hora de cenar, ¿quieres ir al Gran Comedor?
-Lo cierto Al - sus ojos grises brillaban como el mercurio - es que no tengo nada de hambre.
-Vale. Entonces nos quedaremos en el aula hasta que tú quieras, pero antes - Albus se levantó, junto un montón de la madera hecha pedazos, apuntó con la varita y exclamó - ¡Inflamarae!
Acto seguido, la madera empezó a arder, a aportar luz y calor en la fría estancia mientras los chicos observaban la danza hipnótica de las llamas naranjas y azules.
Esa misma noche, ninguno de los integrantes del Trío de Plata cenó en el Gran Comedor.