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Historia 187438 — capítulo 16
Scorpius y Albus se marcharon del aula abandonada del tercer piso casi a medianoche, tapados con la capa de invisibilidad para esquivar a los prefectos que hacían la ronda por el castillo.
Al llegar a la serpiente de piedra que custodiaba la puerta de la sala común, dijeron la contraseña y la figura les permitió el paso. Cuando entraron, únicamente quedaba en la sala común alumnos de séptimo año que estudiaban para los ya próximos EXTASIS (Exámenes Terribles de Alta Sabiduría e Invocaciones Secretas).
Saludaron a Alex que estaba enterrado entre una montaña de pergaminos y se dirigieron a su dormitorio, ambos demasiado cansados para desvestirse, se tumbaron en la cama y automáticamente se quedaron dormidos.
A la mañana siguiente, Scorpius se levantó muy temprano por lo que aprovechó para asearse y a la vez tranquilizarse para el momento en el cual se encontrase con Rose durante el desayuno. Después se vistió y le escribió una nota a Albus diciéndole que le vería en la mesa de Slytherin a la hora de siempre.
Subió desde las mazmorras y se paró unos minutos en el vestíbulo para saludar a la Dama Gris que entraba en el comedor seguida del Barón Sanguinario, arrastrando como de costumbre sus cadenas. Salió por las grandes puertas, bajando muy despacio los escalones tallados en piedra para dirigirse hacia el embarcadero. Al llegar allí, contempló el amanecer, mientras que una agradable brisa diurna le saludaba.
El tiempo pasó sin que se diese cuenta y cuando miró el reloj le quedaban diez minutos para reunirse con Albus en el Gran Comedor, por lo que aceleró el paso para llegar puntual.
Al entrar en el comedor, su mirada se dirigió directamente hacia la mesa de Ravenclaw, después a la mesa de Gryffindor y por último a la mesa de Hufflepuff. Tras este vistazo, pudo comprobar con pesar que Rose no estaba en el comedor, así que se aproximó a su mesa, arrastrando los pies y se sentó como siempre enfrente de Albus. Comenzaron el desayuno en silencio, y después únicamente se dirigieron algunas palabras pero alguien, detrás de Scorpius les interrumpió:
-Hola chicos - saludó Alice sofocada. Esa mañana estaba especialmente guapa, se había recogido el pelo una trenza de medio lado y el flequillo la caía con gracia sobre la frente - ¿habéis visto a Rose? - los chicos negaron con la cabeza y ella se sentó al lado de Scorpius - que raro… ayer no la vi después de volver de Hogsmade, cuando le dio la bofetada al capullo de Krum y sus compañeras de Ravenclaw, Lianna y Julianne me han dicho que no estaba esta mañana en la habitación cuando se han levantado.
-Ya sabes cómo es Rose - respondió Albus aunque él también estuviese preocupado - a veces desaparece para pensar. Imagino que después de lo de ayer - miró a su amigo con los ojos entrecerrados - habrá querido estar sola.
-Normal… - Alice parecía muy preocupada - además todo el colegio se ha enterado de lo de Krum.
-¿Cómo dices? - Scorpius casi se atraganta con la tostada.
-Si, la bofetada la vieron unas chicas de sexto año de mi casa - Alice se sirvió un poco de zumo de calabaza en una copa - y a estas alturas ya lo sabrán hasta los profesores. No todos los días Rose le cruza la cara a alguien… aunque en su defensa diré que ese cerdo se lo merecía.
-Algo más que un bofetón se merece ese cabrón - murmuró Scorpius para sí mismo.
-¿Qué has dicho? - le preguntó Alice que no le había entendido del todo.
-Digo que tienes razón - afirmó el chico de ojos metálicos - se merecía como poco eso.
-Si - Alice cogió de una bandeja una tostada y su mano rozó sin querer la de Albus por lo que ambos se sonrojaron, cosa que no pasó inadvertida para el hijo de los Malfoy - tengo mucha hambre hoy.
-Ten - le tendió Albus rápidamente un bol con mermelada de moras - úntala con mantequilla. Está muy buena.
-Gracias Al - le contestó Alice, tocándose el pelo con una mano y cogiendo el bol con la otra.
El resto del desayuno transcurrió de forma más agradable ya que Alice era una chica muy alegre, que trasmitía su buen humor a la mayoría de los de su alrededor. Scorpius nunca se había fijado demasiado en ella, pero pudo comprobar como la chica tenía un brillo muy especial en los ojos y en ese momento, el chico comprendió a su mejor amigo…
Le gustaría que al lado de Al, estuviese sentada Rose, como siempre, ya que durante las horas de las comidas, cuando se sentaba enfrente de él, tenía la oportunidad perfecta para mirarla todo lo que quisiera.
Tras el copioso desayuno por parte de Alice, los chicos se dirigieron al aula de Transformaciones, que era la primera clase que tenían ese día. Los tres esperaron en la puerta hasta que la directora llegó y entraron en el aula. Los chicos se sentaron en sus pupitres habituales, la tercera fila central, detrás de Alice y Rose, sólo que ese día ya había dado la hora y Rose no estaba en el aula.
McGonagall hizo el recuento habitual pero sus ojos detrás de las gafas cuadradas viajaron hasta el asiento que normalmente ocupaba Rose.
-Señorita Longbottom - Alice levantó la mirada - ¿sabe dónde está la señorita Rose Weasley?
-No profesora - la chica negó al mismo tiempo con la cabeza.
-Señor Potter, señor Malfoy - los dos chicos la miraron - ¿ustedes saben dónde está? ¿o si se encuentra indispuesta?
-No profesora - respondió Albus - no sabemos nada de ella desde ayer - Scorpius agachó la cabeza.
-De acuerdo… - musitó la profesora con evidente preocupación - señorita Brown, venga aquí - se giró hacia el escritorio y garabateó rápidamente en un pedazo de pergamino usado - llévele esta nota a la jefa de su casa, la profesora Sinistra. Es urgente.
La chica de cabello moreno largo, ondulado y de ojos color miel, cogió la nota con delicadeza y salió corriendo por el pasillo. La directora llamó la atención a los alumnos y esa clase que dieron fue meramente teórica, ya que aprendieron los principios básicos de la animagia.
Tras la clase de transformaciones, se dirigieron al invernadero número 3. Neville también preguntó con preocupación por Rose, ya que no era habitual ese comportamiento en la hija de unos de sus mejores amigos, y realmente la clase fue muy interesante ya que aprendieron las propiedades de la Flor Voladora, una planta mágica similar al lazo del diablo pero inofensiva.
Después de las dos horas de clase, se dirigieron al Gran Comedor, y en cuanto los tres chicos entraron, se dieron cuenta de que la mayoría de los profesores no estaban en la mesa y que había un gran revuelo entre los alumnos. Se estaban acercando a la mesa de Slytherin como de costumbre cuando Hugo los alcanzó, seguido de Lily y Lorcan.
-Hola - saludó atropelladamente y con un ligero sonrojo en las mejillas - ¿sabéis donde esta Rose? Los profesores dicen que nadie la ha visto desde que estuvo en Hogsmade.
-¿Nadie? - preguntó Scorpius muy asustado - ¿estás seguro de eso Hugo?
Si - fue Lily la que contestó - nosotros pensamos que ayer estaba contigo y con Al. ¡Ah hola hermanito! - le saludó con una gran sonrisa y un movimiento de mano - como no estuvisteis en la cena nos imaginamos que igual estabais los tres cenando más tarde en las cocinas, pero James bajó a las cocinas esta mañana a preguntar y Winky, la elfina le dijo que no habíais pasado por allí.
-Si - intervino Lorcan - de hecho se han llevado a Krum para preguntarle si sabe algo de ella. Como varias personas la vieron con él en Hogsmade piensan que podría saber algo.
-Estoy muy preocupado Al - Hugo parecía muy triste - Rose no es así. Ella nunca desaparecía de esa forma - su mejor amiga y prima le dio un abrazo fuerte y Lorcan le revolvió el pelo en señal de cariño.
Los tres chicos de tercer curso se miraron entre ellos muy preocupados, sobretodo Albus y Scorpius que sabían lo que había pasado en el aula del tercer piso. Rápidamente Scorpius habló:
-Lily - la chica lo miró expectante - ¿Quién tiene el Mapa del Merodeador?
-Me parece que lo tenían Roxanne y Dominique. O eso me dijo James la última vez que le pregunté hace un par de días - contestó convencida.
-Hay que buscarlas
- dijo Albus.
Pero no tuvieron que esperar demasiado ya que las dos chicas entraron hablando en voz casi inaudible por las puertas del Gran Comedor y rápidamente se aproximaron hacia ellas.
-Roxanne, Dominique
- las llamó Albus muy apremiado - dejadme el mapa.
-¿Para qué lo quieres? - preguntó Dominique algo desconfiada.
-Rose ha desaparecido - respondió Scorpius y las chicas abrieron mucho los ojos - ayer no la vio nadie y hoy no ha venido a las clases - se sentía sumamente culpable por ello y prácticamente no miraba a nadie a la cara.
-Rápido, vamos a la mesa de Gryffindor - Roxanne se aproximó a su asiento habitual hasta los últimos meses y sacó de la túnica un pergamino viejo y arrugado.
Rápidamente, retiraron con las bandejas de comida, fuentes, platos, copas, jarras y cubertería para poner el viejo pergamino sobre la mesa.
-Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas - pronunciaron Roxanne y Dominique al mismo tiempo.
Automáticamente, el arrugado pergamino se empezó a desdoblar y sobre él se dibujaron en color escarlata, las estancias del castillo junto con los nombres de todos los residentes. Entre todos extendieron el mapa sobre la mesa, y se dividieron el castillo por zonas, ya que ocho personas en diferentes zonas, abarcaban más que ocho en la misma. Llevaban cinco minutos observándolo cuando Hugo dijo:
-Eh - avisó a todos captando su atención - la he encontrado, está en la Torre de Astronomía.
Antes de que nadie dijese nada, Scorpius saltó del asiento, salió corriendo del Gran Comedor y subió por la impresionante escalera de mármol. Albus y Alice salieron detrás de él pero el chico de cabellos platinos le llevaba ventaja.
-¡Chicoooos! - llamó Hugo intentado seguirles el paso, seguido de Lily - esperadnos - pero cuando llegaron a las escaleras del vestíbulo ya no veía a Scorpius, Albus y Alice.
-Déjalos Hugo - su prima le cogió de la mano y le sonrió - vamos con Lorcan, seguro que la encuentran y está bien. No queremos agobiarla.
Cuando los dos chicos estaban llegando a la Torre de Astronomía, escucharon a Scorpius, soltar un gruñido y a continuación exclamó:
-¡Bombarda!
- se oyó una pequeña explosión pero Scorpius dejó escapar un gemido.
-¡Bombarda Máxima!- gritó enfadado Scorpius y en menos de un segundo escucharon una violenta explosión y aceleraron el paso.
Debajo de una lluvia de madera y polvo, Alice y Albus vieron como Scorpius recorría la estancia, que estaba totalmente revuelta, con los ojos muy abiertos, y después ascendía por las escaleras forjadas de caracol al piso de arriba.
Cuando todos estuvieron arriba, vieron el cuerpo de Rose y rápidamente se acercaron a ella. Scorpius se tiró a su lado, para sujetarla con delicadeza la cabeza, poniendo una mano en su frente y su primo la cogió una de las muñecas temiendo algo peor, pero tenía un fuerte pulso.
-Se ha desmayado - dijo Albus con voz clara.
-Si - afirmó Scorpius
- pero tiene fiebre, mucha fiebre. Tócala - su amigo se acercó hasta Rose y comprobó que estaba muy caliente.
-Está ardiendo - en su voz se notaba una gran preocupación.
-Ya pero a la vez esta helada - Scorpius estaba prácticamente al borde de un colapso - hay que buscar a los profesores.
-Yo me encargo - dijo Alice antes de descender rápidamente por las escaleras de la torre.
Scorpius se levantó del lado de la chica pelirroja para quitarse la túnica y cubrirla con ella, mientras que Albus, conjuraba un pequeño fuego para que entrase rápidamente en calor.
No tuvo que pasar mucho tiempo hasta que Hannah, la madre de Alice entró rápidamente en la torre acompañada de la directora McGonagall y Neville Longbottom. McGonagall hizo aparecer de la nada una camilla impoluta y con sumo cuidado ayudada por Scorpius y Albus subieron el cuerpo de la chica a ella.
Neville y su mujer la dijeron a la directora que la llevarían a la enfermería, mientras que McGonagall hizo quedarse a los dos chicos en la torre para hablar con ellos, al mismo tiempo que apagaba el fuego.
-¿Me pueden explicar esto? - sus ojos viajaban por la cara de los dos muchachos.
-No sabemos qué es lo que la ha pasado directora - dijo Albus rápidamente - únicamente llegamos al Gran Comedor y nos dijeron que los profesores estaban buscando a Rose por el castillo.
-Si - afirmó Scorpius - así que decidimos ayudar. Estuvimos pensando en lugares a los que suele ir Rose.
-Y caímos en la cuenta de que a veces viene a la Torre de Astronomía a pensar - continuó Albus con gran astucia - la gusta este lugar porque está siempre tranquilo.
La directora los miraba intensamente para detectar un signo de mentira en sus caras y voces pero no descubrió ninguno.
-De acuerdo - concedió - los creo a ambos. Pero… ¿Qué me dicen de la puerta? Está totalmente destrozada.
-Eso ha sido culpa mía directora - Scorpius no iba a mentir en eso - yo llegué primero e intenté abrirla con el hechizo Alohomora, pero no se abrió, imagino que tenía aplicado el encantamiento Fermaportus - se sentía muy culpable de haber provocado esta situación - así que... decidí volar la puerta. Entiendo que escriba a mis padres por destrozar algo del colegio y acepto el castigo - en su opinión se merecía mucho más que un simple castigo después de lo que había provocado.
-La puerta tiene fácil arreglo, no se preocupe señor Malfoy - respondió la directora McGonagall
- entiendo que se tratase de una situación algo… delicada. Y ¿el fuego quien lo conjuró?
-Yo - respondió Albus antes de que Scorpius se echase las culpas que evidentemente era lo que pretendía - cuando encontramos a Rose, tenía fiebre porque la frente estaba ardiendo pero su cuerpo estaba helado - su voz se había vuelto poco más que un susurro - creímos que sería bueno proporcionarla calor.
-Sí, yo la cubrí también con la capa - admitió el único hijo del matrimonio Malfoy - pensamos que sería lo mejor - tras decir la frase desvió su mirada al suelo.
-Entiendo… - pronunció la directora del colegio - bien, hablaré con el jefe de vuestra casa, y ahora vayan a la enfermería, estoy segura de que la señorita Rose Weasley se alegrará de verlos a ambos cuando despierte.
Seguro que no se alegra de verme a mí, pensó Scorpius amargamente. Los dos chicos se dirigieron en silencio hacia la enfermería y aunque no lo dijesen ambos se alegraban muchísimo de haber encontrado a Rose.
Cuando llegaron al pasillo de la enfermería, se sorprendieron de la cantidad de gente que había allí. Estaba toda los familiares de Albus: sus hermanos, James con Brianna a su lado y Lily, Fred, Lucy, Molly tomada de la mano por Alexander, Louis, Roxanne, Hugo, Dominique y su 'primo' Teddy; por otro lado, estaban también los gemelos Scamander, Alice, Lianna, Julianne, John, e incluso Alec, el compañero de su año de la casa Hufflepuff ya que a pesar de ser un chico muy callado, Rose le ayudaba muchas veces con los deberes y además, también estaban allí Hagrid, con Neville intentando contener a los chicos.
Hannah estaba intentando poner orden en el pasillo, ya que todos los chicos querían entrar en la enfermería para ver a Rose, así que cansada decidió tomar medidas: sonorussusurró apuntando a su garganta y habló.
-¡SILENCIOOOO! - todos los que había en el pasillo se la quedaron mirando y se callaron - Bien, ahora que estáis más calmado, podéis entrar en la enfermería, no más de ocho personas a la vez.
Rápidamente los chicos empezaron a discutir de nuevo en voz alta pero decidieron organizarse en grupos de seis; los primeros en entrar fueron James, Lily, Hugo, Albus, Alice y Teddy. Edward le ofreció a su primo segundo que entrase él en su lugar pero Scorpius, le dijo que podía esperar, ya que no era de la familia. Su primo detectó que algo estaba mal con el hijo de Draco, y se dijo que hablaría más tarde con él.
El primer grupo estuvo media hora en la enfermería mientras que el resto de chicos se miraban entre ellos nerviosos y murmuraban. Cuando salieron, todos se pusieron a hablarlos al mismo tiempo, salvo el segundo grupo que estaba formado por Lucy, Molly con Alexander, Roxanne, Dominique y Louis.
Albus y Alice se acercaron a Scorpius que estaba sentado en el suelo del pasillo alejado del resto, apoyando la cabeza en las rodillas. Albus se dejó caer en silencio al lado de su mejor amigo y Alice se sentó al lado de Albus.
-Mi madre dice que se va a recuperar - Alice fue la primera en hablar - es muy fuerte Scorpius.
-Lo sé Alice - se giró hacia la chica y le sonrió tristemente - sé que Rose es mucho más fuerte de lo que la gente piensa.
-Anímate Scor - su amigo nuevamente le puso la mano en el hombro - se va a poner bien dentro de nada y seguro que te hará la vida imposible en las clases - Albus sabía que después de la discusión de los chicos, seguramente Rose a su vuelta haría una batalla campal.
-Gracias Al - le contestó irónicamente - eso me anima mucho.
El segundo grupo salió también, y dijeron que a pesar de estar inconsciente, madame Pomfrey les había asegurado que pronto la bajaría la fiebre y despertaría a los pocos días. El tercer grupo que entró a verla estaba compuesto por Lianna, Julianne, Brianna, Alec y los gemelos Scamander, junto con John. Ellos estuvieron menos tiempo pero aun así se les veía bastante preocupados cuando salieron. Poco a poco el pasillo se fue despejando de gente ya que algunos tenían clases, pero Alice, Scorpius y Albus decidieron saltársela ya que era Historia de la Magia.
Los tres chicos seguían sentados en el suelo, sumidos en sus propios pensamientos pero Alice al ver la cara de Scorpius le dijo:
-Scorpius - el chico se giró hacia ella - eres el único que no ha entrado… ¿estás bien? - Albus le dirigió también una mirada triste.
-Si Alice - evitó mirarla a los ojos, que tenían un destello distinto al de siempre - no te preocupes.
-Ya… no se - la chica titubeó un poco - mira os conozco a los dos y no sé si os ha pasado algo pero… estoy segura de que a Rose la gustaría que entrases a verla.
-¿De verdad lo crees? - por primera vez en el día Albus pudo notar algo distinto a la tristeza en su voz.
-Claro que sí - a Alice le brillaban sus preciosos ojos azules como el cielo - estoy segura de que Rose te quiere mucho.
-Muchas gracias Alice - Scorpius realmente estaba muy agradecido con ella.
-De nada - se atrevió a acercar su mano derecha hacia él con delicadeza y el chico le devolvió el gesto, con un ligero apretón.
Después Scorpius se levantó del suelo, dirigió una mirada a su mejor amigo, el cual asintió mientras Alice le sonreía. Avanzó lentamente por el pasillo hasta a las dos puertas de madera que daban la entrada a la enfermería y antes de entrar pudo escuchar perfectamente como Albus hablaba con Alice.
-Gracias por todo Ali - Albus la sonreía - lo necesitaba.
-No te preocupes Al
- la chica le devolvió una magnifica sonrisa - es lo mínimo que puedo hacer.
Eso fue lo que Scorpius escuchó y se giró para comprobar que los dos chicos estaban compartiendo un momento muy íntimo, así que cogió aire y se adentró en la ya oscurecida enfermería.