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Historia 187438 — capítulo 17

Scorpius entró en la enfermería, cerrando la puerta con mucho sigilo para no molestar a las demás personas que había en las camillas, la mayoría magullados del partido disputado entre la casa Ravenclaw y Hufflepuff.

A pesar de estar oscureciendo en el exterior, Scorpius se dirigió hacia la camilla en la que distinguió un destello rojo fuego. Se quedó estático al ver a Rose así pero al mismo tiempo se sintió afortunado de poder mirarla sin que ella se diese cuenta.

La chica tenía una expresión tranquila dibujada en el rostro; aunque estuviese inconsciente tenía mucho mejor aspecto que cuando la encontró en la Torre de Astronomía. Se acercó a ella, con la mano derecha estirada y pudo comprobar que la fiebre la había disminuido y que sus mejillas ya no estaban heladas como el hielo glaciar.

Se tomó la libertad de observar sus finas facciones. Su piel nívea brillaba bajo la luz tan tenue de la enfermería, boca definida y gruesa esbozaban algo parecido a una sonrisa, los ojos cerrados estaban decorados con unas largas pestañas pelirrojas y lo mejor de todo era su pelo… por primera vez en meses lo volvía a llevar suelto. La trenza de espiga que llevaba la última vez que la vio consciente, estaba desecha y su pelo caía sobre los hombros con unos marcados bucles.

Se sentó a su lado en la silla de enfrente durante varios minutos, demasiado concentrado en ella como para escuchar pasos detrás.

-Scorpius - saludó con una sonrisa la enfermera Hannah Longbottom - no te esperaba.

-Lo siento madame - se disculpó con la elegancia que le caracterizaba - solo quería entrar a ver a Rose - su voz estaba plagada de tristeza.

-Ya me ha dicho mi hija que eres tú el que la ha encontrado en la torre y la ha examinado - la mujer no perdía la sonrisa en ningún momento.

-Si… - musitó - estaba muy pálida, con fiebre y helada cuando la he encontrado en el suelo de la torre.

-Seguramente estaba en ese estado porque ha estado sometida a mucho estrés y ha agotado parte de su magia - explicó Hannah.

-¿Cómo dice? - preguntó el chico. Lo de la magia no se lo esperaba.

-Veras la directora ha examinado la varita de Rose y dice que en las últimas horas ha realizado un montón de hechizos, encantamientos y maldiciones, algunos de los cuales se enseñan en cursos superiores. De hecho la Torre de Astronomía estaba totalmente revuelta, con los instrumentos movidos o incluso destrozado… - comentó la enfermera - ah y además, tal y como tú la sugeriste a la directora, ella misma puso el encantamiento Fermaportus a la puerta... seguramente no quería que nadie la encontrase. No sé qué la habrá llevado a esta situación porque conozco a Rosie desde que nació y al igual que su madre Hermione… ha tenido que ser algo grave porque ninguna pierde la calma de esa forma, por una tontería - a la mujer se la veía preocupada.

-Yo no sé qué decir

  • la voz de Scorpius era prácticamente inaudible - no quería que esto pasase.

-Scorpius no estés triste, tú no tienes la culpa querido - Hannah se tomó la libertad de ponerle una mano en el hombro para consolarle - Rose es muy fuerte y te prometo que se va a recuperar.

-Lo sé - respondió el chico y la agradeció el gesto pero el sentimiento de culpa seguía ahí - muchas gracias madame Longbottom.

-Hannah hijo, puedes llamarme Hannah - la mujer le sonrió y Scorpius se dio cuenta de que era la misma sonrisa que tenía Alice - todos los amigos de mis hijos me llaman así.

-Pues… - el chico también esbozó una sonrisa - muchas gracias Hannah. ¿Podría venir a ver a Rose todos los días?

-Claro que sí - la mujer pudo comprobar como el chico no apartaba los ojos de la hija de sus amigos y vio en él la misma mirada que tenía Ron con Hermione - siempre que quieras. Y ahora si me perdonas… tengo que ir a revisar unas cosas. Mucho ánimo muchacho.

Dicho esto, Hannah Longbottom se alejó con sigilo, y Scorpius se lo agradeció internamente por dejarle unos momentos para estar a solas con Rose. La miró durante varios minutos deseando que despertase o poder volver atrás en el tiempo hasta ayer para evitar lo que él había ocasionado.

Después se levantó de su asiento, se aproximó a la mesilla y conjuro un precioso jarrón de cristal tallado en forma de rosas, con reflejos azules y naranjas; momentos más tarde murmuró Orchideous, y de la punta de su varita, surgió un ramo de rosas rojas y blancas.

Hannah observaba la escena desde el despacho de la enfermería con una mezcla de ternura y tristeza. Tras conjurar el ramo de rosas, pudo ver como el hijo de los Malfoy se aproximaba a la chica y depositaba un beso en su frente.

Scorpius salió de la enfermería y cuando salió al pasillo pudo ver que Albus y Alice le seguían esperando. Cuando lo vieron en el pasillo, se levantaron inmediatamente y le esperaron, hasta que el chico los alcanzó.

-He visto a Rose - les dijo a modo de anuncio - se la veía bastante mejor que esta mañana en la torre.

-La verdad, sí que tiene un mejor aspecto - coincidió Alice - mamá me ha dicho que tardará unos días pero que se recuperará.

-Lo mismo me ha dicho a mi Alice - la sonrió agradecido - me ha dicho que puedo ir a verla todos los días.

-Lo mismo nos ha dicho a nosotros - comentó Albus - dice que estará un poco débil cuando se despierte y tendrá que guardar reposo. No la va a gustar nada perderse tantas clases.

-La traeré la tarea todos los días - dijo Scorpius y los chicos le miraron - se la traeremos quiero decir. Tu madre, Alice, me ha dicho que Rose ha hecho un gran esfuerzo en cuenta a la magia se refiere… por lo visto ha realizado muchos encantamientos y selló ella misma la puerta.

-Voy a matar al cerdo de Krum… - murmuró Alice con los labios apretados - ¿cómo se ha atrevido a hacerle eso a Rose?

-Alice, tranquilízate - Albus la cogió la mano para que se tranquilizase.

-Perdona Al - miró hacia el suelo - pero se tomó la libertad de besarla como si nada. Cuando ella no quiere nada con él - el comentario hacía sentirse mejor y a la vez peor a Scorpius.

Albus pudo comprobar como Scorpius otra vez estaba sumido en sus pensamientos así que decidió cambiar de tema.

-¿Qué os parece si vamos a cenar al comedor? - comentó con tranquilidad.

-Es una buena idea Al - coincidió Alice, siguiéndole la corriente.

-Yo no tengo mucha hambre chicos… - dijo Scorpius.

-Scor, tienes que comer - se giró hacia él y Alice avanzó por el pasillo para dejarlos solos - mira sé que lo estás pasando mal y no eres el único pero haz el esfuerzo. Por favor amigo.

-Me siento tan culpable Albus - no podía ni mirarlo a la cara - sé que Rose esta así por mí.

-Si y estoy enfadado contigo por ello en parte - Scorpius se dignó a mirarlo - pero también sé por qué lo hiciste y de cierto modo, ya te lo dije, te entiendo.

-Vale - decidió actuar con la mayor dignidad y elegancia posible - bien. Vamos al Gran Comedor. Seguro que todavía queda algo de cena, a mí me vale con que haya postre - le sonrió tímidamente.

Albus le puso el brazo alrededor de los hombros y se dieron un pequeño abrazo muy significativo. Después avanzaron por el pasillo hasta alcanzar a Alice que les miraba sonriendo.

Los siguientes días se pasó mucha gente por la enfermería para visitar a la pequeña de los Weasley-Granger, incluidos sus propios padres que se quedaron mucho más tranquilos cuando la vieron y tras hablar con la directora, aunque la pidieron el favor de que les informara ante cualquier novedad y cuando Rose contase que es lo que había pasado.

El rumor de que Rose Weasley había colapsado se extendió como la pólvora por todo el castillo, pero lo más desagradable fue cuando Andrei Krum se fue jactando de ello ante los alumnos. La familia de la chica y sus amigos tuvieron que tomar cartas en el asunto, por lo que se ganó una buena venganza de parte de los chicos y la cosa no acabó ahí ya que Scorpius y Albus estuvieron castigados una tarde por darle un puñetazo en las escaleras del vestíbulo.

Scorpius, Alice y Albus iban todos los días a verla después de las clases con la misma rutina. Alice y Albus se sentaban a cada lado de la camilla, mientras que Scorpius la dejaba los apuntes y tareas en la silla de enfrente. Además antes de irse, y después de que saliesen Ali y Al, conjuraba un nuevo jarrón con flores, la daba un beso en la frente y se marchaba a cenar con sus amigos.

Durante esa semana, todos habían notado que el chico escorpión como le llamaba Roxanne, comía menos y estaba un poco más distraído durante las clases. El sábado de esa misma semana, a la hora del desayuno la directora del colegio se aproximó a la mesa de Gryffindor donde estaba la familia de la chica y sus amigos.

-Buenos días alumnos - todos la miraron con atención y la devolvieron el saludo - os traigo muy buenas noticias. Esta mañana, madame Longbottom me ha comunicado que Rose Weasley durante la noche se ha despertado - todos en la mesa exclamaron frases de alegría - sí, pero con tranquilidad. Podéis ir a visitarla todos pero, no perturbéis su entono porque está débil aunque las enfermeras piensan que se recuperará rápido y para finales de la semana que viene podrá volver a las clases.

Todos los amigos y familiares de la chica desayunaron rápidamente, todos menos Scorpius, que estaba atemorizado por volver encontrarse con Rose y lo peor, que se descubriese que habían llegado a esa situación por su culpa.

Rose se encontraba despierta en la enfermería, cuando todos sus familiares y amigos fueron desfilando por su cama dándola muchos besos, abrazos y diciéndola que se alegraban muchísimo de que hubiese despertado. Todos la preguntaron qué fue lo que la pasó, ella se limitaba a contar lo de Krum, y a decir que subió a practicar a la torre y que después se cerró la puerta y no pudo bajar.

Roxanne, Dominique, James y Teddy no se creían del todo la historia ya que conocían a Rose lo suficiente como para saber que a pesar del mal rato ella sabría cómo salir de la habitación sin pestañear, pero prefirieron callarse.

Hugo prácticamente lloró de felicidad al ver que su hermana estaba despierta y quiso quedarse a su lado durante todo el día pero Hannah le dijo que debía ir a comer con el resto de la gente.

A media tarde, cuando ya había entrado la mayoría de sus familiares y amigos, llegaron dos de las personas que más deseaba que apareciesen: Alice y Albus.

-Rosie - la saludó Albus muy feliz pero con delicadeza - no sabes lo que te he echado de menos… - miró a Alice y añadió - lo que todos te hemos echado de menos.

-Si, Rose - su amiga la cogió la mano, sentándose en la cama - hemos estado muy preocupados. Cuando no llegaste a desayunar nos extrañamos, pero cuando no te vimos en Transformaciones, nos preocupamos muchísimo… incluso McGonagall antes de empezar la clase avisó a los profesores para que te buscasen por el castillo.

-¿De verdad? - preguntó con su dulce voz debilitada.

-Si - afirmó Albus

  • te estuvieron buscando toda la mañana pero no te encontraron y entonces en el comedor a - iba a continuar pero decidió no mencionar a su amigo delante de Alice
  • se nos ocurrió buscarte en el Mapa del Merodeador y te encontramos en la Torre de Astronomía.

-Lamento haber causado tantos problemas - sus ojos se estaban anegando con lágrimas - yo no quería… únicamente quería sola, tranquila… para poder pensar.

-No pasa nada, Rose

  • Alice la estaba sonriendo - además le han dado su merecido a Krum.

-¿A qué te refieres Ali? - preguntó la chica pelirroja.

-Bueno… tus primos y amigos se vengaron de Krum - Rose rodó los ojos - no hagas ese gesto Rose, se comportó como un capullo y además fue diciendo cosas muy desagradables sobre ti porque lo rechazaste… - miró a Albus, el cual observaba a su prima y continuó - incluso Albus y Scorpius se pegaron que él.

-¡¿Cómo dices?! - estaba consternada y abrió mucho los ojos - ¿Albus?

-No me eches la bronca Rosie - evitó la miraba penetrante de su prima - se lo merecía - pudo ver como la expresión de la chica se dulcificaba.

-No hacía falta Albus, puedo enfrentarme yo sola a mis problemas - respondió la chica, tal y como había hecho con Scorpius.

Rose tenia sentimientos encontrados con respecto a él, primero porque seguía furiosa con su comportamiento mezquino, pero al mismo tiempo evitó generarle un problema cuando le preguntaron qué fue lo que pasó durante las horas que estuvo desaparecida, y por último, una parte de ella, la menos orgullosa, estaba triste porque el chico no hubiese ido a verla aunque estuviese enfadada con él.

-Sé que puedes defenderte perfectamente Rose - le dijo Albus mirándola significativamente - lo he podido comprobar.

La chica se quedó mirando a Albus unos segundos, al igual que Alice. ¿Significaría esa declaración, que Albus sabía lo que había pasado entre ellos dos?, pensó Rose. De ser así tendría que averiguarlo.

-He visto que me habéis traído la tarea - señaló el montón de papeles que había, en la silla, delante de su camilla - muchas gracias chicos.

-De nada Rosie - la dijo Alice - los tres hemos venido a verte cada tarde y te dejábamos los apuntes y la tarea.

-¿Los tres? - preguntó algo extrañada.

-Claro - contestó la chica de cabellos castaño como si fuese algo evidente - Al, Scorpius y yo.

-Un momento, ¿Scorpius ha venido a verme? - estaba empezando a marearse de tanto pensar.

-Si - volvió a admitir su amiga - de hecho los apuntes de las asignaturas son un duplicado de sus propios apuntes. No se ha perdido una palabra de ninguna de las asignaturas

  • hizo una pausa y siguió hablando - tendrías que ver a la velocidad que escribía, y lo que más le ha sorprendido a la gente es que no ha ganado puntos para su casa.

-Cierto - dijo Albus

  • tienes que ver lo contentas que están Julianne y Lianna. Con Scor concentrado en escribir, ellas han intentado seguir ganando puntos a la menor distracción del resto. Querían que estuvieses contenta y orgullosa de ellas a tu vuelta - la sonrió con gran cariño.

-Vaya… - no se esperaba que Scorpius hubiese desperdiciado la oportunidad de ganarla y más después de su discusión.

-Si y mira cuantas flores tienes - Alice estaba señalando los jarrones de su alrededor, repletos de rosas rojas y blancas.

-Ya me he fijado - comentó Rose de pasada - no sé quién me habrá enviado tantas flores…

-Ha sido Scorpius - Albus se adelantó a la respuesta - cada día que has pasado en la cama, antes de irse a cenar al Gran Comedor, conjuraba un jarrón y hacía aparecer un ramo de rosas rojas y blancas.

-Son mis favoritas

  • susurró un poco conmocionada la chica.

-Lo sabe - Albus la miraba con una mezcla de tristeza y cariño.

-Alice - la llamó Rose, ya que pensaba que había llegado el momento de habar con su mejor amigo - ¿me puedes dejar cinco minutos con Al? - su amiga la miró algo extrañada y añadió - por favor, Ali.

-Claro - la chica negó con la cabeza varias veces y se recompuso - iré a saludar a mi madre.

Los primos observaron a Alice alejarse de la camilla y llamar a la puerta del despacho de la enfermería, en el cual estaba su madre. La mujer cuando vio a su hija la recibió con los brazos abiertos; hoy era fin de semana así que podía tomarse ciertas libertades.

-Albus - el chico de cabello negro como la noche se giró hacia ella - primero quiero disculparme contigo, ya sabes… por gritarte en el pasillo del tercer piso. Únicamente quería estar sola, sé que no es suficiente pero…

-Shhh - el sonido provenía de la boca de Al - no te preocupes Rose. Lo entiendo.

-¿Has hablado con Malfoy verdad? - Rose mantenía la mirada a su primo.

-Sí que he hablado con él - Albus lo meditó unos segundos y decidió seguir - lo sé todo Rose.

-Todo… - la chica pelirroja desvió la mirada avergonzada - pero ¿todo?

-Si, Rose… - su primo estaba hablando en un tono intimo - sé cómo os conocisteis, sé lo de la pelea y sé… lo que estuvo a punto de pasar en esa misma aula hace poco más de dos meses. Lo sé todo.

-Al yo… - Rose no quería hablar del tema pero debía de ser fuerte - lo siento mucho. No quería que nadie lo supiese porque no lo entiendo ni yo… el domingo me enfadé tanto… estaba tan decepcionada y me dolía muchísimo así que subí a la Torre de Astronomía y empecé a realizar todos los hechizos que sabía, hice volar parte de los instrumentos con las manos, me encerré cuando oí a los prefectos cerca pero después no pude volver a abrirla, estaba muy nerviosa… destrocé parte de la sala por pura rabia y al final… todo se volvió negro.

-Sabemos que te encerraste en la torre - dado que Rose le había contado todo, decidió que era su momento de hablar - cuando llegamos al Gran Comedor, Scorpius propuso buscarte en el mapa; Hugo fue quien te encontró en la torre y antes de que nos diésemos cuenta, Scor ya había salido corriendo hacia el séptimo piso. Alice y yo íbamos detrás de él, intentó abrir la puerta pero no pudo así que la reventó, literalmente - Rose se sonrojo al saber eso - subió por las escaleras de caracol y te encontró tirada en el suelo. Tenías fiebre, y al mismo tiempo estabas helada… Alice corrió a buscar ayuda mientras nosotros intentábamos despertante. Scorpius te cubrió con su capa para darte calor, mientras que yo conjuré un fuego, como me enseñaste - los dos chicos se sonrieron - después te trajeron a la enfermería y… hasta hoy.

-Ya… supongo que por eso entre mis cosas hay una capa de Slytherin, pensé que era tuya - Rose después de escuchar a Albus se había quedado muy pensativa - no sé qué decirte Albus.

-No tienes por qué decir nada - Albus la comprendía a la perfección - mira sé que Scorpius se portó mal al no creerte pero si hay algo de lo que puedes estar segura Rose, es de que te quiere. Te quiere muchísimo, igual que tú a él - su prima desvió la mirada.

-Yo no digo que no Sev - Rose le llamaba así cuando hablaba muy en serio con él - pero… me duele mucho. No sé si puedo perdonarle… al menos no de la noche a la mañana.

-Eso lo sabe - admitió Albus - y no te estoy pidiendo que hagas como si no hubiese pasado nada… únicamente que hables con él cuando te sientas preparada.

-No ha venido a verme - dijo la chica como una autómata.

-No ha venido es cierto y estoy convencido de que es por miedo de que lo echases - Rose soltó una carcajada amarga - es cierto… capaz eres. Pusiste un escudo entre vosotros, un escudo real… fui yo quien lo retiro.

-Lo sé… - Rose estaba un poco abatida - y no me siento muy orgullosa de ello pero… fue algo instintivo.

-Ya me lo explicó Scorpius - Albus asintió mientras hablaba - te entiendo Rose, os entiendo a los dos. Cuando estés preparada… sabes que él estará ahí.

-Gracias Al - se levantó todo lo que pudo y le dio un ligero abrazo, el cual fue devuelto con delicadeza - es un poco tarde… igual deberíais iros. Me apetece estar tranquila.

-Bien - Albus la sonreía mientras se levantaba de su lado - iré a buscar a Alice.

Al se acercó al despacho, donde saludó a Hannah. Al poco tiempo, salió de la estancia seguido de Alice, que se despidió de su amiga y prometió volver a visitarla mañana.

Rose pensaba en toda la gente que había ido a verla, y cogió dos de las flores del jarrón más próximo: una rosa blanca y una de color rojo. Se las acercó a la nariz y las olfateó e inmediatamente buenos recuerdos acudieron a su mente: las tardes en la Madriguera, el olor fresco y húmedo de un día lluvioso, el propio olor de las flores y le pareció percibir un ligero olor a menta… para cuando olió la menta, estaba ya dormida.

Scorpius se acercó a ella, con mucha cautela, bajo la atenta mirada de Hannah. Se aproximó a la enfermera y aunque sabía que era muy tarde, la pidió que por favor le dejase estar cinco minutos.

Una vez estuvo al lado de Rose, la estuvo observando durante dos minutos, contemplando sus facciones bañadas por la luz de la luna. Después, se dio cuenta de las rosas que tenía en la mano, sonrió para sí mismo, conjuró un nuevo jarrón con su correspondiente ramo, depositó un suave beso en su frente y dejó sobre la cama una caja de grajeas Bertie Bott, sus favoritas. Después salió sigilosamente de la enfermería.

Al cabo de un rato, Rose se despertó de golpe, se llevó la mano a su frente con preocupación, percibió un olor a menta en el ambiente y distinguió un nuevo ramo de rosas; después se fijó en que había a sus pies una caja de grajeas.

No lo había soñado entonces, Scorpius había ido a verla como una sombra, con mucha discreción bajo la privacidad que únicamente le proporcionaba la noche.