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Historia 187438 — capítulo 19
Los siguientes días a la salida de la enfermería de la primogénita de dos de los componentes del Trío de Oro pasaron rápidamente y cuando los chicos se quisieron dar cuenta, un mes de mayo primaveral y anormalmente cálido entró de ello; en mayo los jardines eran una explosión de colores: el césped era de un verde prado maravilloso y las flores silvestres de los terrenos eran amarillas, rosas, violetas, naranjas, blancas y azules. Una preciosidad para los sentidos.
Parecía que los que disfrutaban de ese mes maravilloso eran todos los alumnos, salvo los de quinto y séptimo año. El grupo de séptimo año se enfrentaba ese año a los EXTASIS por lo que Molly junto con su novio Alexander, ambos premios anuales no salían prácticamente de su torre, salvo para ir a alguna clase de repaso, a buscar libros a la biblioteca y durante las comidas se dedicaban a practicar en los jardines aprovechando el buen tiempo, ya que comer y dormir era totalmente secundario.
Por otro año, los alumnos de quinto años parecían desquiciados. Allá por donde fueses, veías a chicos hablando entre susurros en las esquinas, practicando por los pasillos y lo más sorprendente de todo, y a la vez espeluznante… la presencia prácticamente continúa de Fred Weasley, James Potter y John Zabini en la biblioteca.
Hasta a la ya mayor madame Prince la sorprendió este hecho, y los profesores estaban anonadados, pero si bien los chicos eran muy revoltosos, parecía que realmente se querían esforzar por conseguir los TIMOS necesarios para lo que querían estudiar en el futuro: John quería dedicarse a la política exterior, James quería dedicarse al Quidditch o bien seguir los pasos de su padre o mientras que Fred, esperaba seguir con el negocio familiar y quería intentar conseguir una buena nota tanto Pociones como Herbología, muy importantes en su carrera.
Por el contrario el resto de la familia parecía llevar bien las clases y los exámenes finales, bueno todos salvo Rose. Después de las dos semanas que estuvo en la enfermería, a la chica únicamente se la veía fuera de la biblioteca durante las horas de la comida (aunque en ocasiones se las saltaba) o durante las clases. Y eso no era lo más preocupante de su obsesivo comportamiento… a cada día que pasaba, se la veía mucho más delgada, con unas pronunciadas ojeras bajo sus preciosos ojos oceánicos y estaba mucho más irritable que de forma habitual.
Últimamente, la chica pelirroja pasaba mucho tiempo con su compañero de la casa Hufflepuff, Alec Anderson. El chico castaño había ido a verla a la enfermería, y si bien es cierto que su relación era puramente académica en un principio, parecía ser la única persona que la arrancaba una sonrisa, más o menos realista, aunque no para Albus. Él sabía que en el fondo la chica seguía mal por todo lo que había pasado con su mejor amigo… el cual tampoco tenía mejor aspecto y seguía obcecado en su idea de abandonar el colegio al año que viene para asistir en Bulgaria al Instituto Durmstrang de Magia.
A Albus le dolía muchísimo ver a sus dos mejores amigos así y la guinda del pastel la ponía Alice. La pobre chica estaba cada vez más triste porque su mejor amiga no pasaba prácticamente tiempo con ella y cada vez que la preguntaba se mostraba esquiva a pesar de que Rose esbozase su mejor sonrisa.
Su prima, rara vez se sentaba con ellos en la mesa de Slytherin durante las comidas, y cuando lo hacía era porque Scorpius o bien había terminado, o bien no había llegado al comedor. Albus no podía ver mal a ninguno de los de su alrededor así que el segundo sábado de mayo, la pidió a su prima y mejor amiga que se reuniese con él en las orillas del Lago Negro.
Rose llegó antes de la hora acordada así que se acomodó debajo de los árboles que había próximos para leer un rato, tranquilamente disfrutando del maravilloso clima. Albus llegó hasta ella a la carrera y rápidamente, se tiró en el suelo, quitándose el jersey y deshaciendo el nudo de su corbata esmeralda y plateada.
-Hola Sev - saludó Rose con una media sonrisa - me alegro de verte.
-Rosie - su primo le devolvió el gesto - para mí sí que es una alegría verte fuera de las paredes del castillo. Últimamente parece que vives en la biblioteca.
-Lo sé, Al - su prima parecía algo alicaída - pero sabes….después de todo el tiempo que pasé en la enfermería, de las clases que me perdí, la tarea acumulada y los exámenes de principios de junio… no me dan las horas, aunque por lo menos tengo todos los apuntes.
-Gracias a Scorpius
- señaló su primo y la chica soltó una carcajada - a ti nunca te dan las horas prima - Albus recordaba cómo se ponía su prima siempre que se aproximaban los exámenes - pero entiendo que quieras recuperar todas las notas para junio.
-Ya… igual podríamos quedar mañana para hacer algo… - se mordió el labio nerviosamente - hay salida a Hogsmade si te apetece podemos ir a Cabeza de Puerco, hablar con Aberforth, ir a visitar a Victoire… lo que más te apetezca.
-Lo cierto, es que voy con Scorpius y Alice al pueblo - su prima desvió la mirada al escuchar el nombre de Malfoy - lo siento Rose, pero pensé que no irías. Aunque si te apetece venir… todos estaremos encantados - recalcó la palabra todos.
-No lo sé - estaba muy nerviosa en ese momento porque no se sentía preparada, no todavía - no es que no quiera pasar tiempo con vosotros pero... entiéndeme.
-Te entiendo perfectamente, Rosie - se tomó un momento y continuó hablando - pero te echamos de menos. Alice me ha dicho que incluso huyes de ella… cada día estas más pálida y más delgada; Scorpius no anda mucho mejor que tú.
-Albus, por favor - su prima le miraba suplicante para que se callase.
-No Rose, esto es en serio - decidió que era hora de soltar la bomba - he estado hablando con él y… el año que viene quiere estudiar en Durmstrang.
-¿Cómo? - preguntó la chica de ojos azules claramente sorprendida - ¿por qué?
-¿Realmente es necesario que te conteste a eso Rose? - preguntó su primo con mordacidad - piensa que es lo mejor para que todo vuelva a la normalidad.
Rose no se esperaba que Scorpius fuese capaz de dejarlo todo únicamente para que ella se sintiese mejor… no quería llegar a esa situación, no quería separar a su primo y mejor amigo de Scorpius, Albus lo necesitaba pero ella…. Ella, se quedó pensativa y una idea peregrina llegó a su mente… es posible que pudiese funcionar, pero no podría tomar la decisión sola.
-Hablaré con él - respondió Rose con determinación - mañana, en Hogsmade, hablaré con él.
-¿Cómo dices? - Albus no se lo podía creer y menos se imaginaba que Rose ya tenía un plan a futuro.
-Ya te lo he dicho
- miró a los preciosos ojos verdes de su primo favorito - hablaré con él y le convenceré de que se quede. No quiero que se vaya y por ti Severus… haría cualquier cosa.
-Muchas gracias - su primo la estrechó entre sus brazos y Rose le correspondió - de verdad, gracias - la chica pelirroja le sonrió.
-Y ahora que hemos hablado de esto… te propongo algo - lo miró con los ojos entrecerrados - ¿Qué te parece si vamos a ver a Hagrid? Me apetece pasar tiempo con él… desde que me encontrasteis en la torre no le he visto prácticamente.
A Albus la idea de su prima le pareció maravillosa. Encontraron a Hagrid rápidamente ya que se encontraba próximo a ellos y el semigigante como siempre, los recibió con una gran sonrisa.
Pasaron con él parte de la mañana, ya que tenía muchísimas cosas que contarles. Se alegraba mucho de ver más recuperada a Rose, pero la encontraba distinta, como más distante a la niña pelirroja que cuando lo veía corría hacia él para darle un abrazo.
Aprovechando un momento en el que la chica pelirroja fue a acariciar y dar de comer a Witherwings, Hagrid se acercó a Albus para transmitirle su preocupación.
-Albus - el chico se giró con una sonrisa - ¿puedo hacerte una pregunta?
-Claro que sí, lo sabes de sobra - los ojos verdes del chico transmitían tranquilidad.
- Se trata de Rose - Albus se puso un poco más rígido
- ¿se encuentra bien de verdad? No parece la misma chica de siempre y… me preocupa, esta pálida y más delgada. Y cuando sonríe… su sonrisa no llega a sus ojos como antes.
-No lo sé - Albus no podía mentir a Hagrid y le respondió francamente - la verdad es que a veces no parece ella. Pasa mucho tiempo sola o en la biblioteca.
-Me duele verla así... siempre estaba tan llena de alegría - la voz de Hagrid se había vuelto temblorosa.
-A mí también me duele… - Albus cayó en la cuenta de que la situación no podía continuar así - espero que dentro de poco vuelva a ser la misma. Imagino que está muy estresada, con todo lo atrasado y los exámenes están a la vuelta de la esquina.
-Espero que sea por eso - musitó el semigigante al ver que la chica llegaba hacia ellos algo más alegre que antes.
Estuvieron otro rato más con Hagrid, cuando el hombre le dijo que era la hora de la comida así que, se lavaron las manos un poco con el hechizo Aguamenti, y los tres se dirigieron hacia el Gran Comedor.
Hagrid se despidió de ellos con un gesto cariñoso antes de dirigirse a la mea de los profesores mientras que Rose, al divisar a Scorpius en la mesa de Slytherin, se disculpó con el chico de cabellos azabache y se sentó en su mesa, donde Roxanne y Dominique hablaban con las cabezas muy juntas hasta que ella llegó.
La comida transcurrió de forma normal, pero Rose seguía dándole vueltas a la idea que había tenido durante la conversación con su primo… sabía que la costaría y que sería una decisión muy difícil pero en su ser sentía que con ello se sentiría muchísimo mejor.
Después de salir de la enfermería pasaba mucho más tiempo con Roxanne y Dominique, así que decidió que lo mejor sería hablar con ellas e igual debería contarlas todo por lo que había pasado ya que intuía que ellas estaban en una situación similar. Es por ello, que las preguntó si podrían quedar tras la comida, en una de las aulas que no se utilizaban del quito piso, respondiendo que allí la verían y a decir verdad se las veía bastante intrigadas.
A continuación, abrió su bolso de cuentas y sacó de él un trozo de pergamino algo arrugado, junto con una pluma. Rápidamente garabateó:
Mañana voy con vosotros a Hogsmade. Cuando puedas, nos escabullimos.
Reúnete conmigo debajo del gran olmo que hay lindando con la valla que limita la Casa de los Gritos.
Allí te esperaré, a las 13 pm.
Rose Weasley
Rose conjuró el pergamino, creando una mariposa y haciéndola volar disimuladamente con sus manos. La delicada mariposa se depositó con elegancia delante de Scorpius, el cual abrió la nota sorprendido. Al leer su contenido, se quedó pálido, pero aun así contentó a gran velocidad por la otra cara del pergamino:
De acuerdo.
Mañana a las 13 pm debajo del gran olmo.
Nos vemos mañana Rose…
S. H. M
El chico mando la nota, esta vez en forma de libélula. La libélula se posó delante de Rose, cogió la nota y se quedó satisfecha con la respuesta. Sonrió sin darse cuenta al leer la firma, siempre la había gustado que Scorpius firmase las cartas de esa forma pero cambió su semblante al darse cuenta de las miradas que intercambiaban sus primas.
La comida terminó y Rose se dirigió hacia el lugar donde había citado a sus primas. Se sentó en el suelo, mientras conjuraba pequeños periquitos de colores a su alrededor, únicamente por diversión, cuando pasados pocos minutos las chicas aparecieron por la puerta. Roxanne cerró la puerta y pronunció muffliato, para obtener una mayor intimidad.
-Rose - saludó Dominique - ¿para qué nos ha reunido? - Roxanne giró los ojos ya que la chica a veces era muy brusca.
-Yo también me alegro de verte Dominique - ironizó la chica - Roxanne.
-Hola Rosie - respondió su prima con una sonrisa - disculpa a Dominique, a veces no se puede estar callada… la verdad es que nos pica la curiosidad - intentó disculparse por la brusquedad de su mejor amiga.
-No te preocupes, Roxanne - las sonrió a ambas - antes que nada… me gustaría haceros una pregunta ¿por qué ya no vais con los merodeadores? - Roxanne iba a contestar pero Dominique la dirigió una mirada cargada advertencia - si me contestáis, os cuento lo que pasó antes de que me encontrasen en la Torre de Astronomía.
-De acuerdo - contestó Dominique y Roxanne se dio cuenta de que Rose era demasiado lista y astuta, la chantajeó con algo que supo que su amiga no iba a rechazar.
Las primeras en hablar fueron las dos chicas de cuarto curso. Roxanne le contó que durante los primeros meses de ese año había salido en secreto con Lyssander, cosa que sorprendió a Rose muchísimo ya que no se habría dado cuenta de ello ni en un millón de años pero durante las vacaciones de Pascua, tuvieron una terrible discusión y desde entonces, no se hablan prácticamente.
Dominique por su parte contó que le gustaba John y que parecía que entre ellos podría surgir algo pero durante las vacaciones se enteró de que estaba liado con una compañera de Ravenclaw con la que ella se llevaba fatal, así que tuvieron una gran discusión y desde entonces, cada vez que lo ve, la hierve la sangre. No sabía por qué pero Rose, se identificaba bastante bien con Dominique.
Llegó su turno de hablar y decidió contarlas todo. Obvio la parte de que se conocía anteriormente, pero por lo demás se lo contó todo. Las chicas se quedaron muy sorprendidas por ello, e incluso parecían bastante tristes, pero Rose trató de ser fuerte y por ello siguió hablando hasta que llegó a la conversación que había mantenido con Albus a las orillas del Lago Negro.
-Y me ha dicho que se quiere marchar a Durmstrang - terminó de hablar.
-Vaya… - Dominique por primera vez no sabía bien que decir - no me esperaba algo así.
-Todos pensábamos que fue por Krum - intervino Roxanne - no me esperaba que hubiese pasado con el chico escorpión. Lo siento prima.
-No pasa nada - compuso una sonrisa triste - mañana voy hablar con él para pedirle que se quede. Sé que me hará caso - había obviado también que el chico se escapaba por las noches a la enfermería para besarla en la frente - Albus lo necesita… pero no me necesita a mí.
-¿A qué te refieres, Rosie? - preguntó Dominique, claramente intrigada.
-A eso mismo, si me fuese yo, sé que Albus estaría bien - las chicas tenían los ojos muy abiertos - él tiene a Alice y a Scorpius. Sé que con ellos y con la familia estará bien.
-Dices que te quieres marchar - Roxanne estaba asimilándolo - pero… ¿A dónde?
-Fácil - contestó Rose - Beauxbatons siempre está a disposición de nuestra familia, igual que lo estuvo para Victoire en su momento y sé que vosotras también lo estáis pasando mal por lo que había pensado…
-Que nos vayamos contigo - terminó diciendo Dominique sonriendo a lo que la chica asintió.
-¡Noooo! - exclamó Roxanne mirándolas de hito a hito - no podemos irnos, así como si nada.
-Pero piénsalo, Roxanne - dijo Rose intentando razonar - mira yo no puedo seguir el año que viene en el colegio y hacer como si nada con Scorpius, Dominique cada vez que se cruza con John intenta acabar con él y tú huyes de Lyssander e incluso procuras no hablar con Lorcan porque te recuerda demasiado a él - la aludida miró hacia el suelo.
-Roxie, Rose tiene razón - la miró directamente a los ojos cogiéndola las manos - a nosotras no se nos habría ocurrido solas, plantearnos algo así, pero acuérdate de cuando se marchó Victoire. A ella la vino bien, la sirvió para madurar y a su vuelta empezó a salir con Teddy
-Si - intervino Rose, sabía que la tenían prácticamente convencida - además, estaremos alejadas de la familia, de Hogwarts… allí podremos ser nosotras mismas y descubrir que sentimos realmente.
-¿Creéis de verdad que funcionara? - Roxanne esperaba que si lo hacían realmente fuese así.
-Creo que sí - la aseguró Dominique y se giró para que Rose la diese la mano para que se acercase
- funcionará si lo hacemos las tres, juntas.
Las chicas cogidas de las manos, se miraron entre sí, sabiendo que efectivamente, habían tomado una difícil decisión, una decisión francesa, pero que esperaban fuese la solución a parte de sus problemas.