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Historia 187438 — capítulo 20

Tras la reunión con sus primas y tomada la difícil decisión, Rose se sentía muchísimo mejor, aunque una en su corazón sentía una punzada de dolor al pensar en Albus, Alice y Scorpius. Se marchó a su dormitorio a descansar ese sábado sin pasar por el Gran Comedor a la hora de la cena ya que necesitaba coger fuerzas para mañana. No sabía si se sentía totalmente preparada para enfrentarse a sus demonios, en este caso a Scorpius, pero la decisión estaba tomada.

El domingo amaneció cálido y luminoso. La primavera impregnaba el ambiente y los habitantes del castillo se levantaron rápidamente para disfrutar de este momento de libertad antes de recluirse en la biblioteca para enfrentarse a los exámenes de junio.

Rose fue hacia el comedor, y como muestra de paz, se dirigió a la mesa de Slytherin donde estaban desayunando como de costumbre Alice, Albus y Scorpius. Se situó detrás del hijo de los Malfoy y habló con voz clara.

-Buenos días chicos

  • todos se giraron sorprendidos ya que hacia muchísimo tiempo que no se sentaba con ellos estando los tres en la mesa - ¿os importa si desayuno con vosotros?

-Claro que no, siéntate - dijo Alice con voz mandona totalmente encantada - anda Malfoy hazte a un lado.

El chico, algo rígido, rápidamente se retiró y la dejó un sitio en el banco de madera. La chica, con una máscara en su rostro que no engañaba a Albus, se sentó con elegancia. Durante el desayuno, el ambiente estaba cargado de cierta tensión pero la conversación fue relativamente agradable ya que Alice y Albus dirigían el tema.

Después del delicioso desayuno, todos se dirigieron a los jardines para salir por el sendero para llegar al pueblo. Rose iba hablando con Alice a cierta distancia de los chicos, y se iban poniendo al día de todas las cosas que habían pasado. Lo cierto es que Ali era su mejor amiga, y Rose decidió que lo mejor sería contarla a ella los planes que tenía, sentía que la chica se merecía saber la verdad.

Pasaron parte de la mañana comprando plumas y pergaminos nuevos de cara a los exámenes, visitaron Cabeza de Puerco para saludar a Aberforth y como era de costumbre el anciano hermano de Albus Dumbledore a pesar de su apariencia osca los recibió encantados. Más tarde fueron a visitar a Victoire que se quedó un poco preocupada al ver que Rose estaba tan delgada y al notar que Scorpius no la quitaba los ojos de encima.

Poco antes de que diese la una del mediodía, Rose se disculpó con los chicos alegando que no se encontraba bien y que los vería de nuevo en el castillo. Albus la dijo que podría acompañarla si lo deseaba pero ella declinó su oferta; pocos minutos después, Scorpius les dijo que se tenía que ir a ver a John Zabini, el hijo de los amigos de sus padres, ya que no se acordaba que había quedado con él así que salió precipitadamente de las Tres Escobas antes las miradas incrédulas de Albus y Alice, los cuales no se creían absolutamente nada de sus excusas.

Tal y como habían acordado en la nota, cuando Scorpius llegó a los límites de la Casa de los Gritos, Rose lo esperaba sentada en un suelo verde, salpicado con preciosas flores silvestres, debajo del gran olmo.

El chico a medida que se iba aproximando notaba como los nervios en su interior creían y se tomó un momento para contemplarla. Había pasado más de un mes desde su discusión y no sabía bien cómo iba a actuar o que quería ella, al citarlo allí, así que se revolvió su cabello rubio sedoso, respiró hondo varias veces, miró su reloj que marcaba la una menos dos minutos y se aproximó hasta la chica de los ojos oceánicos.

La primogénita de los Weasley-Granger estaba demasiado sumida en sus pensamientos, contemplando la casa por lo que no se dio cuenta de que Scorpius estaba allí hasta que éste habló.

-Weasley - decidió que era mejor llamarla por su apellido - ya he llegado.

-Muy puntual Malfoy

  • contestó la chica mirando el reloj de su muñeca izquierda - como siempre.

La chica se tocó la trenza de espiga con cierto nerviosismo y se levantó del suelo, sacudiéndose parte de las hojas que había en sus vaqueros azules, desgastados.

-Bien - a Scorpius esto se le estaba haciendo muy difícil - me mandaste una nota diciendo que me encontrase contigo y aquí estoy.

-Muchas gracias por venir - Malfoy notó que su voz era sincera - me gustaría hablar contigo sobre algo.

-Claro - accedió - de lo que quieras.

-Ayer estuve hablando con Albus - el chico miró al suelo esperando que su mejor amigo no se hubiese ido de la lengua, cosa poco probable.

-Y ¿bien? - inquirió al ver que se había quedado callada momentáneamente.

-Y… me dijo que has pensado marcharte el año que viene del colegio, para estudiar en Durmstrang - soltó la frase a bocajarro.

Maldito Potter, no se podía quedar callado no… tenía que ir a contárselo a Rose, justamente la persona que no quería que se enterase, pensó Scorpius con disgusto. Recompuso su expresión y contestó.

-Es cierto - hizo una pausa al ver que la chica seguía sin hablar - lo he estado pensando y creo que es lo mejor.

-No puedes hacerlo

  • ya lo había dicho, y se sentía liberada al hacerlo - no puedes irte.

-Claro que puedo - Scorpius podía llegar a ser muy testarudo - no pasa nada. Es un año únicamente, en principio.

-Malfoy, por favor, sé razonable - la chica se obligó a mirarlo a esos ojos de mercurio que tanto la desconcertaban - no puedes irte. No puedes desaparecer como si nada, marcharte un año dejándolo todo.

Aunque eso es precisamente lo mismo que voy a hacer yo, pero yo no soy tan valiente como quedarme…, pensó la chica con pesar.

-Rose - la chica se sorprendió de que la llamase por su nombre - he tomado la decisión ya.

-Scorpius - a eso también podía jugar ella y después de la enfermería sabía que no se lo negaría

  • por favor, no puedes abandonar a Albus. Él te necesita.

-No, te tiene a ti, a Alice y a su familia - seguía con las mismas - no me necesita.

-Claro que te necesita - decidió cambiar de estrategia - conocemos a Albus y sabes que entre vosotros os entendéis a la perfección, vuestra amistad es fuerte porque os completáis. Lo que le falta al uno, lo suple el otro. No te puedes ir.

-Rose… - el chico había empezado a confundirse, ella lo notaba - no me lo pongas más difícil. He tomado ya la decisión y mis padres están tramitando el papeleo.

-Está bien - necesitaba sacar la artillería pesada ya, era la única baza que la quedaba - no lo hagas por Albus… hazlo por mí.

Ya lo he conseguido, pensó Rose triunfante aunque en el fondo de su corazón, ese en el que quería a Scorpius, sintió una punzada de dolor por manipularle de esa forma tan ruin. 

Scorpius tras la frase de Rose, se quedó con el rostro encogido contemplándola de hito a hito. Había soñado durante el último mes estar con Rose, el suplicando que lo perdonara y ella diciéndole que estaba todo solucionado pero no había sido así.

Delante de él estaba de nuevo la chica, mirándolo con esos impresionantes ojos azules, en los que todavía podía distinguir dolor pero también podía distinguir una mirada suplicante, como le había dirigido cunado discutieron…. Eso terminó por desmoronarlo.

-Rose, por favor - no se lo creía - ni siquiera nos hablamos, no quieres que seamos amigos… y me dices que me necesitas. No entiendo nada.

Rose tampoco lo entendía del todo, pero en cierto modo sí que lo necesita, a pesar de lo mucho que la seguía doliendo, necesitaba saber que el chico que se escapaba para visitarla a la enfermería, que el niño del callejón Diagon seguía allí, con ella.

-Pero te necesito, aquí en Hogwarts - decidió lanzarse a la piscina - mira no puedo hacer como si nada de la noche a la mañana. No puedo confiar en ti como antes pero puedo intentar que volvamos a ser amigos - al escuchar esa palabra, los ojos del chico brillaron.

-¿De verdad? - Scorpius se había aproximado hasta ella y la distancia era cada vez menor.

-Si - musitó Rose, pero el chico lo escuchó perfectamente.

La chica pelirroja se aproximó con cautela hasta él y le dio un abrazo muy ligero, susurrándole al oído: no te vayas, por favor. El la sujeto con mayor fuerza pero pronto rompieron el contacto.

-No me iré - le dijo Scorpius una vez que se separaron - me quedaré aquí. Hablaré con mis padres.

-Muchas gracias Malfoy - la chica le sonrió de medio lado - te lo agradezco de verdad.

Iba a comenzar a andar cuando se giró de nuevo hacia él, tenía que hablar sobre un asunto pendiente.

-¿Puedo preguntarte una cosa? - el chico asintió con la cabeza - cuando desperté en la enfermería no ibas a verme... ¿por qué?

-Yo… - se le veía un tanto nervioso - tenía miedo de que me echases. Lo sigo teniendo y sí que iba a visitarte… - estaba confesando lo que ni siquiera Albus sabía - me escapaba después de la cena y cuando estabas dormida, Hannah me dejaba entrar durante cinco minutos a visitarte. Después me iba a mi sala común.

Rose se sorprendió de que no la mintiese. Puede que no la respondiese con todos los detalles de lo que hacía durante esos cinco minutos: como la observaba con cautela, el ramo de rosas que conjuraba para ella y por supuesto, el beso en la frente que la daba a modo de despedida… pero no por ello el que la contestase con la verdad dejaba de tener menos importancia.

-Gracias - no necesitaba decir nada más.

La chica le estaba sonriendo de verdad e incluso se tomó el privilegio de darle un beso en la mejilla a pesar de seguir enfadada con él.

-Te he echado de menos Weasley - el beso se lo iba a guardar para el recuerdo e iba a esforzarse por recuperar su amistad con ella.

-Ya… - se instaló un silencio incómodo entre ellos - yo también pero no esperes que todo sea como antes, no por ahora.

-Lo sé - reconoció el muchacho, con solemnidad - pero haré lo posible porque me perdones.

- Ya veremos lo que pasa… - la chica decidió cambiar el rumbo de la conversación - y si vamos a intentar ser amigos, ¿qué te parece si mañana quedamos en la biblioteca después de las clases y repasamos Aritmancia? - el chico la miró interrogante - he notado que tus notas han bajado mucho durante este mes, en la asignatura.

-Cierto - esa asignatura sin su ayuda era imposible - la verdad es que me vendría bien tu ayuda.

-Dicho y hecho - terminó diciendo la chica pelirroja - vamos a buscar a Albus y Alice, seguro que siguen en las Tres Escobas.

-Vale - Scorpius estaba contento de su cambio - venga, te invito a una cerveza de mantequilla con jengibre.

Scorpius fue el primero en ponerse en marcha y a Rose le dolía lo que iba a hacer después del verano pero era necesario para ella, aunque no por ello fuese fácil y más con esos pequeños detalles que tenía Malfoy sin proponérselo: era la única persona que recordaba que la gustaba la cerveza de mantequilla con jengibre, el único que recordaba que sus rosas favoritas eran las rojas y blancas, la persona que sabía que su 'dulce' favorito eran las grajeas Bertie Bott y por supuesto, el único que recordaba que había empezado a estudiar runas, a parte de su madre, cuando era una niña.

Siguió al chico y durante el trayecto hasta el bar estuvieron comentando como les iban las clases. Al entrar por la puerta, Scorpius la abrió la puerta con caballerosidad y ella entró en el local. Rápidamente, los dos localizaron la mesa donde estaban Alice y Albus, y el chico de ojos esmeralda al verlos entrar juntos se sorprendió mucho pero estaba contento de que hubiesen 'hecho las paces' y algo le decía que Rose había logrado que Malfoy cambiase de opinión.

El resto de la tarde transcurrió de manera mucho más agradable. Puede que Scorpius y Rose no hablasen demasiado entre ellos y se nombrasen con sus apellidos, pero era mejor esto que tenerlos como el último mes.

Durante el camino de vuelta, Rose le pidió a Alice si podría hablar con ella, y la chica castaña aceptó encantada, por lo que una vez que llegaron a los terrenos, les dijeron a los chicos que se marchaban a la torre de Ravenclaw, ya que Rose tenía que buscar una cosa en su dormitorio y que los verían en la mesa de Slytherin durante la cena.

Cuando las chicas entraron al dormitorio, Alice estaba un poco nerviosa porque no sabía que era lo que querría su mejor amiga, aunque algo en su instinto le decía que no iba a ser nada bueno.

-Rose, amiga - Alice intentó romper el hielo, ya que su amiga no paraba de dar vueltas por la habitación - llevas más de cinco minutos dando vueltas… ¿quieres parar ya? - la chica la miró fulminándola con la mirada - no me mires así… ¡me estas poniendo nerviosa!

-Lo siento Ali - dijo Rose algo avergonzada - es que estoy nerviosa… Yo te debo una explicación de mi comportamiento durante el último mes.

-Ya… - Alice la sonrió intentando animarla - lo cierto es que has estado bastante distante. Sé que te has perdido muchas clases pero… no te veo el pelo prácticamente.

-Si... lo lamento - se sentía realmente culpable por haber estado evitando a Rose - no quería que te preocupases ni que te sintieses mal conmigo, es solo que no estaba preparada para pasar tiempo con Malfoy.

-¿Con Scorpius? - Alice estaba extrañada - no lo entiendo… pensé que estabas enfadada con el cerdo de Krum pero no entiendo lo del Scor...

-Lo sé - reconoció Rose - y es cierto, estoy enfada con Andrei pero… hay cosas que no sabes Ali y por eso quería hablar contigo.

-¿Qué es lo que ha pasado exactamente? - preguntó la pequeña de la familia Longbottom.

Rose se tomó un minuto para mirar por el ventanal de su habitación, cogiendo aire para revelarle todo a su mejor amiga. Primero le contó cómo lo había conocido en el callejón Diagon cuando simplemente eran unos niños, le contó cómo se habían reencontrado durante en el Hogwarts Express, la discusión que tuvieron delante del Gran Comedor durante el primer año, el secreto que guardaban desde ese momento, la conversación y su casi beso en el aula abandonada del tercer piso…

-Espera, espera, espera - Alice estaba alucinando - ¿me estás diciendo que tú y Malfoy casi os besáis hace unos meses?

-¿De todo lo que te he contado, eso te parece lo más relevante? - inquirió Rose.

-¡SI! - exclamó Ali

  • casi os besáis y ahora parecéis unos fantasmas los dos… os arrastráis por el castillo… ¡¿pero que os pasa a los dos?! - exclamó completamente indignada, levantándose de golpe, haciendo un aspaviento; por otro lado estaba triste porque su amiga no había tenido la confianza para contárselo.

-Entiendo que estés enfadada pero la historia no acaba ahí - dijo Rose con la mirada algo endurecida ya que se aproximaba el momento de la discusión.

La chica siguió contándole a Alice como su relación había cambiado después de las horas que pasaron en ese aula, las miradas discretas, los roces inocentes, su inquietud al pasar tiempo a solas, las sonrisas disimuladas… hasta que le contó con amargura la discusión que tuvieron en el mismo aula del tercer piso; el como ella después había querido desaparecer, hasta que la encontraron en la Torre de Astronomía, como el chico había entrado a hurtadillas en la enfermería, después de que se despertase para visitarla y la conversación que había mantenido con él debajo del olmo hacia pocas horas.

-Vaya… - a Alice no se la ocurría nada más que decir - lo siento mucho.

-No tiene importancia Ali - la chica esbozó una sonrisa algo triste, aunque realmente sí que la tenía - estoy intentándolo… sé que no lo hizo queriendo pero no por ello duele menos.

-Ahora entiendo su actitud durante todo este tiempo y el por qué Albus ha discutido con él últimamente - se imaginaba que el chico que tanto adoraba lo sabía.

-Si - confirmó Rosie - y lamento no habértelo contado antes pero… necesitaba asimilarlo.

-Lo entiendo - Alice la sonrió y sus preciosos ojos la miraban con empatía - no tienes que disculparte. Entonces… ¿Scorpius se queda?

-Si, se queda - Rose se mordió el labio con nerviosismo y decidió continuar hablando - Scorpius se queda pero… yo me voy.

-¿Qué? - esa información dejo paralizada a su mejor amiga.

-Me voy el año que viene a estudiar en Beauxbatons - Alice iba a decir algo pero Rose la cortó - antes de que digas nada, no voy a cambiar de opinión.

-Pero Rose… no puedes irte - susurró Alice.

-Necesito hacerlo - reconoció la chica pelirroja - entiéndeme, Ali. Quiero volver a ser amiga de Scorpius y poder perdonarle pero encerrada entre estas paredes… no creo que pueda.

-Pero tus amigos… Albus, Scorpius, tu familia y yo - la chica estaba a punto de llorar así que Rose la abrazó.

-No estés triste - ella también estaba a punto de llorar - volveré pronto, solo será un año… pero necesito irme y no es únicamente por eso.

-¿Qué quieres decir con eso? -  inquirió su amiga preocupada.

-Me refiero a que cuando dejé a Scorpius en la clase, me fui a la Torre de Astronomía con bien sabes - la castaña asintió - allí perdí el control de mi magia Alice, no te imaginas hasta qué punto… - la chica parecía avergonzada por ello - no podía controlar lo que hacía y cuando me encerré - Rose iba a continuar pero su amiga la interrumpió.

-¿Te encerraste en la torre aposta? Como Scorpius le sugirió a McGonagall - dijo

-Si… y no me siento orgullosa de ello Ali - Rose evitó la mirada de su amiga - pero cuando quise volver a abrir la puerta no pude…

-Me iré contigo a Beauxbatons - soltó Alice de repente, no quería dejar a su mejor amiga sola.

-No - negó Rose - tú debes quedarte y cuidar de mi hermano… y cuidar a Albus. Tienes que estar con él, igual que Malfoy. No podéis dejarle solo.

-Pero - Alice iba a volver a protestar por lo que Rose se adelantó.

-No me voy sola, tranquila - respondió la pelirroja - me voy con Dominique y Roxanne. Ellas están en una situación similar a la mía, con John y Lyssander respectivamente y puede que irnos sea lo mejor, de la misma forma que lo fue para Victoire en su quinto año. - explicó Rose.

-Está bien - aceptó la chica castaña - es solo que me va a costar asimilarlo.

-Lo sé, amiga - contestó - pero por favor, no se lo cuentes a nadie. Ya veré en verano como lo hago con el resto pero lo más importante es que Albus no se entere. Ni él, ni Malfoy.

-Por mí no lo van a saber - prometió su amiga.

-Gracias Ali - la chica tenia lágrimas en los ojos y las dos se fundieron en un abrazo para después separarse - he pensado que te podrías venir a mi casa, durante las vacaciones, los últimos días y así podrás montar en el Hogwarts Express - Rose la estaba sonriendo.

-Siempre he querido montar… - recordaba que cuando era pequeña lo deseaba más que otra cosa en el mundo - pero me gustaría que fuese contigo.

-Lo será - se la había ocurrido una idea - he pensado, si te parece bien, que desde este verano hasta que salgamos del colegio… te vengas a pasar unos días a mi casa para que puedas montar en el expreso.

-¡Eso es maravilloso! - exclamó la chica castaña emocionada - me encanta la idea.

-Entonces esta hecho, además, seguro que nuestros padres estarán encantados con la idea.

Tras la conversación en el dormitorio de Rose, las chicas se fueron poniendo al día y Alice la volvió a prometer que sus secretos con ella estarían a salvo. Lo único que la chica castaña deseaba, era que a su vuelta de Beauxbatons, su mejor amiga y Scorpius volviesen a ser los mismos de siempre.