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Historia 187438 — capítulo 21

Las dos semanas siguientes a la conversación debajo el olmo, la relación de Rose y Scorpius mejoró bastante. Si bien es cierto que ya no tenían la misma relación de complicidad que en antaño, ahora era habitual verlos juntos estudiando en una de las mesas próximas a la Sección Prohibida, repasando para los exámenes ya que compartían las mismas asignaturas y casi siempre acompañados por Albus y Alice, quienes no paraban coquetear y dirigirse miradas significativas, cosa que incomodaba bastante a los otros dos chicos.

El mes de junio llego rápidamente y con él los exámenes finales en el castillo. Para los habitantes del castillo, esta época pasó en un abrir y cerrar de ojos y cuando se dieron cuenta, los chicos estaban montados en el Hogwarts Express camino a sus hogares.

Molly, junto con Fred y James pasaron gran parte de ese verano, muy nerviosos ya que esperaban las notas de los EXTASIS y los TIMOS, por lo que estaban más irascibles de lo habitual. Por otro lado, el cumpleaños de Rose llegó rápidamente y la familia se reunió como de costumbre en la Madriguera para celebrarlo.

Ese año la chica recibió muchos regalos pero el que más llamó la atención fue el que recibió en un paquete que llevaba una lechuza plateada, Silver, la mascota de Scorpius.

Dentro del envoltorio azul salpicado con puntos plateados había una fina gargantilla de oro blanco que acababa en una pieza con inspiración en forma de flora acuática y compuesto por cristales biselados en tonos azul y púrpura. Junto al colgante había una nota escueta:

Rose:

Siento no haber acudido a tu cumpleaños pero dadas las circunstancias me ha parecido la mejor opción… aun así gracias por la invitación.

Disfruta mucho de este día y espero que te guste tu regalo.

Nos veremos a la vuelta de vacaciones

Con cariño,

S. H. M

Rose rápidamente se guardó la nota en el bolsillo de sus pantalones cortos y enseñó el colgante a su familia donde todos coincidieron en que era una maravilla. La chica se sintió un poco culpable ya que durante los años anteriores por su cumpleaños el chico había estado en la celebración pero coincidía con él en que era lo mejor por el momento.

Si bien es cierto que al menos la chica ya toleraba pasar tiempo con él y su enfado con hacia él había disminuido, no había conseguido aplacar el dolor que sintió cuando la echó en cara su recuerdo más preciado y delicado.               

La celebración transcurrió con mucha normalidad y después de pasar unos días toda la familia reunida, Dominique y Roxanne soltaron la noticia: habían decidido marcharse ese año a estudiar a Beauxbatons. Victoire no les hizo demasiadas preguntas al igual que Teddy, es más los dos las animaron a ello ya que coincidieron en que a la chica rubia la vino muy bien la experiencia. Los abuelos estuvieron un poco tristes al recibir la noticia al igual que la mayoría de los familiares pero el escandalo lo crearon James y Fred ya que pusieron el grito en el cielo cuando se enteraron de la noticia.

Si bien era cierto que su relación se había enfriado, los chicos consideraban a sus primas y hermana, en el caso de Fred, como sus confidentes y les costaba asimilar que fueran a pasarse todo un año sin ellas.

Rose por su parte decidió trasmitir su decisión a sus padres antes de que entrase el mes de agosto, concretamente dos días antes de que fuese el 31 de julio, que coincidía con el cumpleaños de su tío Harry.

La chica estaba un poco nerviosa pero aun así consiguió reunir todo el valor que pudo y cuando terminó la cena decidió que era el momento de hablar con sus padres y con su hermano.

-Papá, mamá, Hugo - los tres se la quedaron mirando con los platos en la mano ya que estaban empezando a recoger la mesa - me gustaría hablar con vosotros sobre algo, a lo que le llevo dando vueltas un tiempo.

-Claro princesa - dijo su padre con una sonrisa y sentándose de nuevo en su silla - ya sabes que puedes hablarnos de lo que quiera.

-No creo que te haga demasiada gracia papá - musitó Rose.

-Cielo, sea lo que sea, puedes contárnoslos - su madre la animaba a continuar.

-Vale - cogió aire y empezó a hablar - como sabeos, Roxanne y Dominique se marchan el año que viene a Beauxbatons.

-Si y ¿qué tiene que ver eso contigo? - preguntó Ron con los ojos entrecerrados pero Hugo se adelantó a su hermana.

-Te quieres ir con ellas - dijo en un susurro audible.

Rose estaba orgullosa de su hermano ya que era casi tan inteligente como ella misma, pero él era mucho más valiente.

-¿Rose? - la llamó su madre al ver que no contestaba - ¿es eso cierto? ¿te quieres ir con ellas?

-¡No! - exclamó Ron rápidamente - no, no, no. No voy a dejar que mi pequeña se vaya a estudiar un año a Francia.

-Ron, por favor - Hermione lo mandó callar - ni siquiera la hemos dejado que se explique.

-Gracias mamá - la dirigió una rápida sonrisa de complicidad - y sí, eso era lo que os quería decir. Quiero estudiar el año que viene en Beauxbatons.

-Pero ¿por qué? - preguntó su madre con preocupación - no lo entiendo hija. En Hogwarts estas bien y si es por el incidente de abril, Krum el año que viene no estará en el colegio - su padre al mencionar a Andrei rechinó los dientes.

-Mamá, lo llevo pensando mucho tiempo… - se tomó una pausa y habló con una sinceridad sesgada - y no es únicamente por lo de Andrei. En parte es por ello pero es por todo. Hay demasiada presión sobre nuestra familia en ese colegio y… creo que no puedo con ello - en parte todo eso era cierto y estaba abatida por ello - no quiero decepcionaros pero siento que me vendría bien salir de la burbuja de Hogwarts.

-Rose, ese colegio es lo mejor que me ha pasado en la vida - fue su padre el que hablo - allí conocí a tu madre y a tu tío Harry. Fue muy duro muchas veces pero merece la pena, hija.

-Yo no soy como vosotros papá… no tengo la misma valentía que vosotros ni que Hugo y me ahogo allí - explicó Rose con ojos suplicantes a su padre.

-¿Estas segura de que quieres eso hermanita? - preguntó Hugo con tristeza.

Rose se levantó de la silla hasta alcanzar a su hermano y se puso de cuchillas a su lado para estar a la misma altura.

-Enano, mírame - su hermano lo hizo - no creas que quiero dejarte solo. No es por eso, pero… no tengo fuerzas para afrontar otro año como el anterior, lo siento Hugo - esperaba que su hermano la dijese algo pero simplemente su hermano se echó a sus brazos para abrazarlo.

Sus padres se levantaron y al mismo tiempo aprovecharon para abrazar a sus hijos. Fue un momento familiar muy íntimo, cargado de emociones, entre ellas el amor teñido de tristeza, pero no por ello dejaba de ser un momento precioso.

Pocos momentos después, la familia se separó. Hermione se tuvo que limpiar una lagrima de su mejilla, al igual que Rose, mientras que Ron estaba haciendo un gran esfuerzo por contener sus emociones, pero tenía los ojos enrojecidos.

-Princesa - su hija miró a Ron, que carraspeó para aclararse la garganta - no te vamos a impedir que te vayas si es lo que deseas pero todavía te queda casi un mes. Piénsatelo bien.

-Lo llevo pensando meses papá - respondió Rose con una sonrisa triste a lo que su padre respondió de la misma forma.

-Bien - dijo Hermione tratando de mantener a situación - mañana mismo empezaré a tramitar el papeleo y habrá que contárselo a la familia.

-¡No! - exclamó de repente su hija, dejando sorprendidos a los demás - no quiero que se enteren y mucho menos Albus.

-Rose, no puedes irte sin despedirte de la familia - protestó su hermano - Al es tu mejor amigo.

-Hugo… lo sé - respondió la chica pelirroja - pero sé que si se lo digo y me pide que me quede no podré negarme.

Hugo iba a volver a protestar pero su madre lo mandó callar con la mirada, negando con la cabeza. Sus padres sabía de sobra que eso era totalmente cierto, si Albus se lo pedía, ella se quedaría con él. Su relación era exactamente igual a la que tenía Hermione con Harry, juntos irían hasta el fin del mundo, sin importar nada más.

Poco tiempo después, sus padres empezaron a recoger la mesa con Hugo, mientras que Rose salía al porche de su casa, donde estaba uno de sus sitios favoritos: el banco balancín que había hecho el abuelo Granger, cuando se mudaron a esa casa.

En el exterior el cielo nocturno estaba salpicado brillantes estrellas, y la luz de la luna bañaba todo a su alrededor. Estuvo balanceándose, durante varios minutos, notando como la agradable brisa nocturna la acariciaba lentamente la piel al mismo tiempo que la mecía sus rizos pelirrojos ahora mismo sueltos. Consiguió poner la mente en blanco después de mucho tiempo, olvidándose de todos los problemas pero algo la interrumpió, la luz de la puerta principal de su casa. Su madre estaba en el umbral observándola con una sonrisa y dos vasos de limonada en la mano. Se acercó hasta su hija que lo aceptó agradecida.

Al llevarse la bebida a los labios, pudo notar la acidez y al mismo tiempo, el dulzor de esa deliciosa bebida. Su madre se sentó a su lado y estuvieron balanceándose juntas sin mediar palabra durante unos minutos que parecieron eternos pero después Rose, tomó la palabra.

-Gracias por la limonada mamá. Esta buenísima - la luna hacía que la piel de la chica se iluminase de forma muy especial, como si brillase.

-De nada hija - su madre la dirigió una mirada triste - sabes que no he venido únicamente por esto.

-Como siempre tan directa, mamá - Rose la conocía demasiado bien como para saber que no intentaría interrogarla, de la misma forma que ella lo había hecho en incontables ocasiones.

-Si… - hizo una pausa y bebió otro sorbo de limonada - sabes que a tu padre le puedes engañar pero yo no me lo creo Rose.

-Mamá… - musitó la chica - ¿es necesario?

-Únicamente quiero saberlo, creo que me lo merezco y sino quieres empezar a hablar puedo exponerte mi teoría - su madre la miraba arrugando el ceño.

-Vale - aceptó - que te parece si primero me cuentas tu teoría y luego yo te cuento mi versión.

-Trato hecho - se dieron un ligero apretón con una sonrisa en la cara - te he estado observando, durante este tiempo que llevas en casa y… no eres la de siempre. No desde que apareciste en la torre, y creo que no me equivoco al creer que no es por presión, sino por Scorpius - Hermione supo qué era así cuando vio cómo su hija endureció su semblante.

-¿Cómo lo sabes? - le preguntó con los labios apretados y mirando al frente.

-Hija, eres muy inteligente pero se te olvida que yo también y que… Astoria es amiga mía - su hija asintió - últimamente hemos estado hablando bastante y ella también está preocupada por Scorpius. Me ha contado que se pasa los días encerrado en su habitación y que lo único que parece alegrarle son las visitas de Albus, jugar al Quidditch o pasar tiempo con Dobby II - saber aquello entristeció a Rose y Hermione lo notó en su cara - antes de que volvieseis del colegio, Astoria estaba muy preocupada porque su hijo quería estudiar al menos un año en Durmstrang, pero casualmente, después de un mes cambió de opinión rápidamente, como si algo o alguien le hiciese cambiar de opinión - hizo una pausa y su hija seguía sin hablar, pero notó Rose evitaba su mirada - en las últimas cartas, nunca lo has mencionado, cuando te recogimos en el andén os despedisteis de forma muy… cordial, pero vuestra mirada era anhelante, no apareció en tu cumpleaños pero te mandó un colgante precioso… son demasiadas casualidades Rose.

-Llevas razón mamá - admitió su hija mirando hacia el suelo, y después resopló - es por él. Discutimos en abril pero no como otras veces, no me creyó en algo que era importante, todo lo contrario… me trató con frialdad. Le necesitaba después de lo de Andrei y no… no he podido perdonarlo. Me sigue doliendo todo lo que pasó… y no me siento orgullosa pero tuve que convencerle para que se quedase en el colegio y solamente por complacerme aceptó.

-¡Rose! - exclamó su madre consternada.

-Sé que ha estado muy mal mamá, pero no podía permitir que se fuese y que dejase solo a Albus.

-Tú también lo vas a dejar solo - apuntó su madre.

-No, yo lo dejo con él y con Alice - rebatió Rose testaruda - sé que con ellos y con el apoyo de la familia estará bien.

-Eso no es cierto pero vale… no quiero que discutamos - dijo Hermione, aunque sabía que a pesar del razonamiento de su hija, se equivocaba en cómo estaba enfocando la situación - Y… ¿puedo preguntarte otra cosa?

-Claro mamá, lo que quieras - su hija le dirigió una mirada triste.

-La idea de Beauxbatons… ¿no es de Dominique y Roxanne, verdad? - preguntó sabiendo ya la respuesta.

-Es mía - afirmó la chica - están pasando también por un momento delicado y cuando supe que Scorpius se quería marchar, no lo podía permitir… así que cogí su idea y convencí a las dos para que no me fuese sola.

-Ya… - Hermione no sabía que más añadir - eres muy astuta.

-Supongo… - respondió Rose - o al menos eso me dijo sombrero seleccionador.

-¿Cómo se lo piensas decir Rose? - su madre era imparable - a Albus, a Scorpius, a Alice, a la familia…

-Alice lo sabe - eso sorprendió a Hermione

  • se lo tuve que contar, e incluso quería venirse conmigo pero su lugar está con Albus. A los chicos los escribiré una carta donde se lo explique y a los adultos de la familia… se lo diré en la reunión que hagamos antes de empezar el nuevo curso.

-Lo tienes todo pensando - Hermione a veces se sorprendía de lo analítica y racional que podía llegar a ser su hija, algo que en estos momentos la preocupaba más que nunca… y mucho - me preocupas hija.

-¿Por qué? - Rose no sabía qué quería decir su madre con eso.

-Porque no puedes estar esquivando toda tu vida los sentimientos, Rosie - su hija la miró extrañada - me refiero a que entiendo que quieras marcharte, y no me parece mal hasta cierto punto, quiero decir que entiendo cómo te sientes aunque no esté del todo de acuerdo en cómo estás enfocando este tema… y no sé qué es lo que te habrá pasado exactamente con Scorpius pero si te puedo hablar desde mi experiencia. Tu padre y yo peleábamos constantemente, como bien sabe - su hija asintió con la cabeza - y hubo veces en las que nos hicimos mucho daño, pasamos temporadas sin hablarnos y… no quiero que te pase lo mismo con él y menos si por orgullo, como nos pasaba a nosotros hija.

-¿Qué quieres decir con eso mamá? - preguntó Rose.

-Pensé que eras más inteligente - su madre la dirigió una sonrisa lacónica - hay algo especial entre vosotros, hasta tu padre lo ve y eso es lo que más le molesta - Hermione le dio un empujón cariñoso con el hombro a Rose - Yo lo vi cuando os conocisteis, la forma en que os sonreísteis siendo niños, vuestro brillo en los ojos y después cuando os he observado juntos siendo más mayores… tenéis una química muy especial y no deberías dejar que eso se estropease.

-¡Pero no puedo cambiar lo que siento ahora mismo, mamá! - explotó Rose, y al mismo tiempo sin querer, hizo estallar el vaso con la limonada, al igual que los farolillos que alumbraban el porche - mierda, me he cortado - empezaba a notar el escozor del limón en la herida.

-Déjame verlo - exigió su madre rápidamente.

Rose extendió la mano hacia Hermione y esta pudo comprobar que tenía un gran corte en la mano izquierda y pequeñas heridas en aquellos lugares donde los cristales se habían clavado; su madre entró a toda velocidad en la cocina y salió de nuevo al porche donde su hija se estaba quitando los pequeños cristales de la palma.

Hermione la ayudó a eliminarlos todos y después extendió la mano de Rose, sobre la que roció unas pequeñas gotas de esencia de Díctamo. Pocos minutos después, únicamente quedaba en la mano de su hija, una pequeña cicatriz que desaparecía en pocos días.

Después, miró al suelo donde estaban los cristales de colores de los farolillos y con un simple hechizo volvieron a estar en su lugar, como nuevos.

-Lo siento mamá… - dijo Rose avergonzada - no quería provocar esto.

-No pasa nada - su madre la dio un abrazo - ha sido un accidente.

-El vaso y los faroles se han explotado solo porque perdido los nervios…

-¿Te ha pasado más veces, últimamente? - preguntó Hermione, algo preocupada.

-Si… - contestó - no demasiadas pero no es la primera vez. La peor fue cuando me encontraron en la Torre de Astronomía.

-Ya veo - su madre comprendió porque tenía que irse a Beauxbatons - te tienes que ir.

-¿Qué? - Rose no entendía a que venía esa última frase.

-Ya sé porque te tienes que ir. En Hogwarts, encerrada con la familia, tus amigos, Scorpius… nunca vas a aprender a canalizar toda esa magia, y me preocupa sinceramente - su madre respiró hondo y se retiró un mechón rebelde de la cara - hoy no ha sido nada pero si no aprendes a controlarlo, puede resultar peligroso para los de tu alrededor y para ti misma.

-Lo sé - admitió mordiéndose el labio inferior Rosie - mira mamá, estoy muy confundida, asustada… y sé que quiero a Scorpius y en parte tienes razón en lo que dices pero no... - la voz la chica se quebró, a pesar de que una parte de ella se sentía liberada - una parte de mí no puede evitar seguir dolida.

-Te entiendo cielo - Hermione recordaba su sexto año, cuando le lanzó a Ron los canarios enfurecidos. Ella lo quería pero el orgullo y los celos podía más que cualquier otro sentimiento.

-Gracias mamá - su hija la miró tristemente.

A pesar de seguir sentadas en el balancín, la chica dio un medio saltito, y echó los brazos al cuello de su madre para abrazarla. Siguieron así un tiempo, disfrutando del momento, pero después Hermione habló, cuando se separaron.

-Yo hablaré con tu padre - su hija la miró interrogante - haré que cambie de opinión y le contaré lo que tiene que saber.

-¿Pero… - Rose estaba nerviosa porque no quería que su padre se enterase de lo de Scorpius.

-Pero omitiré la parte del chico guapo, de pelo rubio, nariz recta y ojos grises, apellidado Malfoy - su madre se llevó el dedo índice derecho a la boca.

-Será nuestro secreto - su hija, en señal de confidencialidad, imitó su gesto sonriendo. 

Una vez más, madre e hija compartían un secreto, esta vez sobre los sentimientos de Rose pero lo que estaba claro era que de momento y por el bien la tranquilidad en la familia Weasley, debía seguir estando oculto.