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Historia 187438 — capítulo 24
La despedida a la mañana siguiente en la Madriguera a Dominique y Roxanne, estuvo plagada de la palabras cariñosas, muestras de afecto e incluso lágrimas, la mayoría procedentes de la abuela Molly, algo totalmente lógico y de James y Fred, quienes más tarde lo negarían.
Ron por su parte, estaba algo incómodo porque sabía que se acercaba el momento de contarle a los familiares adultos que su princesita se marcharía también ese año, emulando a su sobrinas. El hombre se acercó con la discreción que le caracterizaba hasta su hija, y después se reunieron en un sitio apartado del jardín junto a Hermione y Hugo.
El pequeño de la familia, después de la noche tan emotiva, estaba un poco más sensible de lo habitual y justamente por ello fue el primero en hablar cuando su hermana y su padre los alcanzaron.
-Ya se han marchado Roxanne y Dominique - dijo a modo de introducción - va a ser raro no teneros en Hogwarts este año - estaba bastante apenado por ello.
-Es cierto, Bill me ha comentado que ni siquiera sabe si Dominique querrá venir a pasar las navidades, o se quedará con su tía Gabrielle… - comentó de pasada Ron y se volvió hacia su hija - a ti más te vale venir en Navidad porque sino… te desheredó.
-¡Ron! - Hermione le llamó la atención, mientras le miraba con el ceño fruncido - no le digas esas cosas a la niña.
-Es cierto - protestó el hombre pelirrojo con profundos ojos azules - ya bastante supe con saber que había quedado en Ravenclaw - aunque no lo dijese nunca en voz alta y se sentía muy orgulloso de su hija, una parte de él habría deseado que su hija fuese seleccionada para Gryffindor.
-Papá… por favor, no empieces con eso - su hija soltó un bufido - ah y con respecto a lo de las vacaciones de navidad…
-No aceptó un no por respuesta, Rose - su padre la miraba con los ojos entrecerrados.
-No es eso lo que iba a decir - protestó la chica pelirroja.
-Papá, deja que Rose hable - el chico albergaba la esperanza de que su hermana viniese a Inglaterra por Navidad y Pascua.
-Está bien… ¿Rose?
- inquirió Ronald Weasley.
Rose miró a su madre, que la miraba con sus hermosos ojos marrones, infundiéndola valor, ya que sabía que su familia se alegraría de la noticia.
-Bien, eso sí, no me interrumpas papá - su hija clavó sus preciosos ojos azules en los de su padre - sí que vendré a casa durante las vacaciones de Navidad - decidió hacer de rabiar un poco más a su padre.
-¿Y durante las de Pascua? - preguntó su hermano, visiblemente más animado.
-Claro que sí, enano - afirmó Rose con una sonrisa enigmática - de hecho nos veremos bastante
- su hermano pareció comprender lo que quería decir su hermana.
-¿Qué quieres decir con eso? - preguntó su padre algo perdido, observando a su princesita sin entender y al mismo tiempo viendo como su hijo, sonreía como si le hubiese tocado la lotería muggle.
-¡Venga Rose! - exclamó su madre riéndose de la decisión - no seas mala con tu padre.
-¿Te estas riendo de tu viejo? - preguntó Ron completamente rojo, por la vergüenza.
-Solo un poco - afirmó su hija uniéndose a las risas de su madre - eso es por lo de ayer cuando bajé al salón - después le sacó la lengua, a pesar de ser un gesto algo infantil.
-Hijo - Hugo que también se estaba riendo miró a su padre - hoy has aprendido una gran lección: las mujeres son malas y rencorosas - la frase de su padre hizo que su hijo se riese más todavía.
-Deja de reírte Hugo, es cierto - su hermana le dirigió una sonrisa maliciosa - y ahora a lo que iba - se tomó una pausa para respirar - vendré durante las vacaciones porque… porque me quedo en Hogwarts.
Las reacciones entre su padre y su hermano fueron inmediatas. Su hermano pegó un bote de alegría y se echó a sus brazos, a pesar de ser más alto que ella, quien la recibió gustosa. Su padre, esperó a que sus hijos se separasen para abrazar a su hija y darla vueltas como cuando era pequeña.
-Ves hija - dijo Hermione, cuando su padre la soltó - sabía que se alegrarían muchísimo.
-Un momento, ¿tú ya lo sabías? - preguntó Hugo con gesto interrogante.
-Me lo dijo antes de venir, ayer por la tarde - afirmó la madre de los chicos con una sonrisa de medio lado - por eso nos retrasamos un poco.
-Me alegro muchísimo de que te quedes princesita - dijo Ronald algo compungido - no sabría qué hacer si te fueses al otro lado del mundo.
-Ronald, no sé si lo sabes pero… Francia está a dos horas en avión, diez minutos en traslador - contestó su mujer con voz de reproche.
-Está fuera de Inglaterra, todo lo que salga de este trozo de isla… está al otro lado del mundo, lo siento pero no me convence - Ron podría llegar a ser muy cabezón.
-Yo también me alegro muchísimo de que te quedes en Hogwarts, Rosie - dijo Hugo con una sonrisa y su hermana le apretó la mano - aunque supongo que empezarás a sentarte de nuevo en la mesa de Slytherin - parecía algo triste por ello.
-¿Sabes? He estado pensando enano… - ella también se había acostumbrado a pasar más tiempo en el castillo con su hermano - ¿Qué te parece, si al menos durante una de las tres comida, comemos juntos? En la mesa que tú prefieras.
-¿Lo dices en serio? - los ojos del chico se iluminaron.
-Claro que lo digo en serio, bobo - Rose siempre pensaba que su hermano Hugo era uno de los niños más dulces del mundo, junto con su primo Louis, y por supuesto, Albus.
-¡Me encantaría! - exclamó el chico pelirrojo, que había heredado los mismos ojos marrones que su madre.
Estuvieron un rato más hablando en el jardín, pero después volvieron al interior de la Madriguera para pasar el tiempo con el resto de los familiares. Durante ese día, se echó en falta a la familia Weasley-Johnson y a los Weasley-Delacour, sobretodo James porque echaba en falta a sus primas y a su mejor amigo.
Teddy pasó un tiempo agradable junto a su padrino, contándole la noticia de que iba a dar clases a los de primer año y que además Victoire iba a estudiar medimagia. Iba a comentar lo que había hablado con Hermione el día anterior pero prefirió hacerlo en otro momento, cuando no estuviese el resto de la familia presente.
Los abuelos ese día estaban un poco triste porque el día siguiente dos de sus nietas se marchaban pero aun así disfrutaron de su gran familia, como siempre e incluso tuvieron lo que los más pequeños denominaban El Momento Abuela y esta vez fue debido a James, Albus y Teddy que gastaron una broma al tío Percy, vertiendo en su copa un líquido amarillento que hacía que quien lo bebiese comenzase a cantar como un tenor, cada vez que alguien decía su nombre. Al abuelo Arthur la broma le causaba bastante gracia pero no tanto a la abuela Molly y es por ello que estalló:
-¡EDWARD LUPIN! ¡JAMES Y ALBUS POTTER! - exclamó con los brazos en jarras posicionados sobre sus caderas - ¡Más os vale darle el antídoto a vuestro tío Percy! - pero su voz quedó ahogada debido a que su tercer hijo comenzó a cantar de nuevo, provocando las risas de todos los presentes.
La familia pasó reunida un par de días más en la Madriguera, hasta que recibieron una carta de Roxanne y Dominique las cuales, ya había llegado a Beauxbatons.
Querida familia:
Ya hemos llegado a Beauxbatons… ¡este castillo es enorme! Bueno más que un castillo, es un palacio. Lo cierto es que es una preciosidad(Lily, Lucy os iba a encantar este lugar),y ya nos han sorteado para la casa en la cual estaremos este año escolar.
De entre las tres casas, Vantard, Doué y Souple, hemos quedado seleccionadas para la casa Doué, fundada por Dominique Doué (Menuda casualidad ¡eh!... ¿será cosa del destino?) (¡Dominique! Deja de meter notas en la carta) (¡Es para darle emoción!)
El caso es que la casa es bastante parecida a la de Gryffindor por lo que nos han contado hasta ahora… e incluso vivimos en una de las torres del palacio como en Hogwarts, solo que ahora en lugar de vestir de escarlata y dorado, tenemos un uniforme de satén morado, con blusa lazada incluida(vamos embutidas en el uniforme, esta vez soy Roxanne).
Solo queremos deciros que estamos bien y que estaremos en contacto con todos vosotros… ah y a pesar de llevar solo día y medio…
¡YA OS ECHAMOS DE MENOS FAMILIA!
Menos a James y a Fred, a ellos no les vamos a echar de menos (esto va de parte de las dos)(No te lo tomes como algo personal Jamie) (PD. ¡Yo si te voy a echar de menos Freddie!) (No la hagas caso Fred, a mí me ha dicho lo contrario).
Esperamos noticias vuestras dentro de muy poco, y de momento nos estamos acostumbrando a la rutina francesa. ¡Ah! Y a los chicos, Rose tal y como te dije ¡son guapísimos!(de parte de Dominique).
Roxanne Weasley**&Dominique Weasley;****)**
Tras la carta recibida, la familia se quedó mucho más tranquila así que abandonaron la calidez de la Madriguera para disfrutar los últimos días del verano, los cuales estuvieron plagados de comidas con sus abuelos, visitas de los más pequeños de la familia a sus amigos muggles y por supuesto… compras de última hora en el callejón Diagon, incluyendo nuevos calderos para James y Fred, quienes contra todo pronóstico, consiguieron un Supera las Expectativas en sus TIMOS de Pociones, por lo que el profesor Slughorn, les permitía seguir en la asignatura.
Antes de que se quisiesen dar cuenta, un primero de septiembre anormalmente cálido llegó, y los primos de la familia se encontraban ya en el andén, listos para montar en la flamante locomotora roja. Subieron como de costumbre, ayudados por sus padres los baúles y las jaulas de las mascotas a las bodegas del tren, y después salieron para despedirse de sus padres.
Rose se bajó del tren, seguida de su hermano Hugo, con su melena pelirroja rizada suelta, y detrás del menor, iba Alice Longbottom. A la familia este cambio le pareció extraño al principio pero para esa fecha ya se habían acostumbrado. En el andén, estaba su madre Hermione junto a su marido Ronald. Como siempre, se acercaron a ellos para hablar unos momentos ya que el tren partía en veinte minutos.
-Mis chicos, venid con mamá - Hermione abrió sus brazos y sus hijos se miraron entre ellos incomodos - he dicho que vengáis.
Rápidamente sus hijos se aproximaron hacia ella para darla un sentido abrazo. Rose se lo daba de buena gana, a Hugo se le veía bastante avergonzado, cosa que hacía muchísima gracia a su padre y Alice, intentaban contener la risa a duras pena. Cuando se separaron, Rose y Hugo comprobaron cómo su madre estaba al borde de las lágrimas.
-Lo siento - dijo su madre con voz tomada - siempre me pongo muy sensible cuando os vais pero este año es de alegría, al veros partir a los dos juntos - eso sí que los emociono.
-Hermione, déjame a mí que es mi turno - Ron no los iba a dejar sin darles un abrazo - Rosie - su hija lo miró - te voy a echar de menos princesita, ven con tu papi - padre e hija se dieron un cálido abrazo - y que sepas, que sí que me gusta tu cambio. Te sienta muy bien - lo último se lo dijo al oído.
Después se separaron, y se sonrieron con mucho cariño. Hermione estaba feliz de verlos así al igual que Hugo.
-Pecoso - llamaba así siempre a su hijo de forma cariñosa, y para no perder la costumbre el chico soltó un sonoro bufido - no te lo voy a dejar de llamar por mucho que te quejes. Ven aquí, a darle un abrazo a tu viejo.
-¿Es necesario? Porque yo creo que no papá… creo que nos están empezando a mirar los de alrededor - su excusa no se la creía ni él porque a sus alrededores se estaban produciendo escenas iguales.
-Hugo… - el tono de su padre era amenazante así el chico pelirrojo no tuvo que hacer otra cosa que aproximarse hasta él para abrazarlo y aunque duró poco el contacto estaba plagado de cariño, y después se separaron - espero que te cojan de guardián.
-No creo que lo hagan… - comentó el chico algo apenado - hay chicos mucho más mayores y con más experiencia.
-Has practicado muy duro cariño - dijo Hermione sonriendo - no dejes que eso te desanime.
-Eres bueno hijo - Ron se sentía muy orgulloso de él - y aunque no te cojan como principal… puedes ser suplente. Ya es un comienzo.
-Tienes razón - respondió Hugo mucho más animado, sonriendo.
-Alice - Hermione la llamó sonriendo - creo que hablo por todos diciendo que nos ha encantado tenerte estos días en la casa.
-Cierto Alice - Ron coincidió con su mujer, sonriendo a la hija de uno de sus mejores amigos - por nosotros puedes volver siempre que quieras. Nuestra casa es la tuya.
-Muchísimas gracias señores Weasley - exclamó la chica emocionada y sonrojada al mismo tiempo - me lo he pasado muy bien estos días.
-Pues ya sabes querida. Por nosotros siempre serás bien recibida - Hermione no paraba de ver en ella los rasgos de su amigo Neville, incluyendo su gesto tan afable siempre
- ven anda - se dieron un rápido abrazo - recuerda darle muchos saludos a tu padre y a tu madre.
-Lo haré, no te preocupes Hermione - la chica se alegraba de los días que había pasado junto a la familia de su amiga.
Hermione se acercó a su hija una vez más para decirla al oído disimuladamente, abrazándola:
-Rose cariño, cuídate mucho por favor - la pidió Hermione.
-Lo haré mamá - prometió - no te preocupes.
-Hablé con Teddy de tu… problemilla y me ha dicho que te va a dar clases.
-Perfecto mamá. Muchas gracias por ayudarme - hablaban deprisa porque Ron las estaba empezando a mirar con el entrecejo fruncido.
-Y recuerda lo que te dije… no seas tonta cariño. No dejes que algo maravilloso de desvanezca por el orgullo - dijo su madre.
-Lo sé y no lo permitiré - cuando se separaron, Hermione comprobó que lo que decía su hija era verdad.
Paralelamente a la familia Weasley-Granger, separados por unos seis metros, estaba la familia Potter y como de costumbre, la gente a su alrededor, no paraba de lanzarles miradas disimuladas.
Ginny siempre se emocionaba con la partida de sus hijos, y más desde que la pequeña de la casa, Lily había comenzado el curso escolar el año anterior. James durante el verano había crecido bastante y estaba más guapo que el año anterior, al igual que Albus que estaba mirando de refilón a Alice, sin prestar demasiada atención a su madre.
-Albus, ¿me estás escuchando? - su madre que había alzado la voz, lo miraba de forma severa, con los brazos en jarras, igual que la abuela Molly.
-Perdona mamá - se disculpó y movió la cabeza hacia los lados - ¿Qué decías?
-¡Argggg! - exclamó su madre exasperada - déjalo, no me vas a seguir prestando atención - Ginny a veces pensaba que su hijo mediano estaba en otro planeta.
-No es su culpa mamá - Albus se sorprendió de que su hermana lo disculpase de semejante forma, hasta que vio en sus rasgos una sombra de malicia - es que no para de mirar a Alice. Estaba embobado con ella - la sonrisa de su hermana se extendió por todo el rostro cosa que hizo que se sonrojase.
-Lily, no avergüences a tu hermano - Harry Potter intentaba ser lo más diplomático posible con sus hijos, pero internamente sonreía al saber que a su hijo Albus le gustaba la hija de uno de sus mejores amigos.
-Es maravilloso que te guste Alice, cielo, no tienes por qué avergonzarte - Ginny parecía pletórica por la noticia - ¡Igual os casáis! ¿Te lo imaginas Harry? Hannah y Neville pasarían a formar parte oficial de la familia.
-Es un poco pronto para pensar en bodas, ¿no crees mi amor? - dijo Harry viendo la mirada de pánico en los ojos de su hijo… sus mismos ojos.
-¿Podemos dejar el tema, por favor? - la voz de Albus era algo suplicante.
-Eso, vamos a terminar rápido con esto - James como siempre destacaba por su chulería - no me miréis así. He quedado con Brianna, ella ya debe de haber subido.
-¡Claro! Vamos a terminar ya que Jamie tiene que meter su lengua en la boca de su novia - contestó Lily de forma mordaz, poniendo los ojos en blanco y moviendo su larga melena.
-¡Qué asco! - exclamó Albus arrugando la nariz - esa imagen va a generarme pesadillas.
-¡Mamá! ¡Papá! - protestó James ultrajado - ¿No los vais a decir nada?
-Llevan razón Sirius - esta vez fue su padre el que habló y con la mano izquierda empujó sus gafas redondas, las cuales se le resbalaban - Cuando llevan razón, la llevan. Lo siento hijo.
-¡Ah claro! A eso también puedo jugar yo, hermanita - James la dirigió una mirada fulminante, y prefirió no machacar a Albus - ¿qué te parece papá, que la princesa de la casa, tontee con un chico que le saca tres años? - la cara de su hermana era en poema.
-¡Traidor! ¡Mentiroso! ¡Embustero! - exclamó la pequeña consternada - no le hagas caso papi. No sabe lo que dice - mira a su padre con ojos de corderito.
-Embustero y mentiroso son sinónimos Lily - apuntó Albus, por el 'favor' que le había hecho su hermano.
-Albus cállate. ¿Quién es ese desgraciado? - preguntó Harry con el semblante endurecido. No le había gustado nada el comentario de su hijo y James iba a responder cuando Ginny intervino.
-¡BASTA! - exclamó Ginny, haciendo que varias personas de alrededor se giraran para verlos - dejad de discutir ya.
-Pero Ginny… - protestó su marido.
-He dicho que no, Harry Potter - contestó su mujer de forma tajante - la gente de alrededor nos están empezando a mirar y quedan - miró su reloj de muñeca - siete minutos para que parta el tren así que venga, dejaos de tonterías. Darme un abrazo venga.
Sus hijos se miraron entre ellos algo sonrojados, y con cautela. Harry se quitó las gafas para limpiarlas con un pañuelo que llevaba en el bolsillo, a la espera de que sus hijos abrazaran a su madre.
-He dicho que vengáis - dijo Ginny con voz severa. Rápidamente sus hijos acudieron a sus brazos y poco después llegó el turno de su marido Harry.
Los padres, les dedicaron algunas palabras más de aliento y los chicos subieron a la locomotora despidiendo a sus padres, desde la ventana con la mano, pero antes Harry habló con Albus.
-Recuerda hijo, el amor es la magia más fuerte de la que disponemos así que… si te gusta a por ella - Albus sonrió a su padre y el hombre, a través de sus gafas redondas, le guiñó el ojo.
En otro lado de la estación, la familia Malfoy, también se estaba despidiendo. Scorpius durante el verano había perdido algo de peso, pero prácticamente no se le notaba debido al deporte al aire libre que había practicado. Eso sumado a los centímetros que había crecido hacía que el chico estuviese más atractivo que nunca. Astoria como siempre, llevaba su brillante melena castaña recogida en un elegante moño francés, llevando una maravillosa túnica en verde esmeralda, mientras que su marido iba vestido con una túnica en tonos negros y grises, a juego con sus ojos.
-Hyperion, hijo - lo llamó su padre, con porte regio - te voy a echar de menos.
-Yo a ti también padre - le contestó el chico con el mismo tono - volveré para las vacaciones de Navidad, y por supuesto para Pascua.
-Eso espero - dijo con una media sonrisa sombría - ¿Un abrazo?
-Claro - se aproximó hacia el hombre y se dieron un corto abrazo cargado con las palabras que nunca pronunciaban en voz alta. Después se separaron con una pequeña sonrisa.
-Madre - dijo Scorpius con un sentimiento de cabeza, pero con la voz mucho más relajada.
-Mi niño - pronunció Astoria con cariño, tocándole la mejilla con la mano derecha.
No necesitaron más palabras, por lo que Scorpius se aproximó hacia Astoria, y ambos se fundieron en un abrazo prolongado que duró casi un minuto. Al separarse ambos se miraban de forma cariñosa.
-Te voy a echar mucho de menos. La casa es demasiado grande sin ti, me aburro sin nuestras charlas a la hora del té - Astoria no podía evitar emocionarse.
-Volveré más pronto de lo que te imaginas mamá - respondió el chico también emocionado - y te escribiré todos los días si quieres. Además sé que me sustituyes por la tía Daphne para tomar el té - el chico le dirigió una sonrisa.
-Nunca me escribes todos los días al final y eso que me lo dices todos los años - ambos soltaron una carcajada - pero tienes razón con lo de Daphne. Cuídate mucho cielo - se dieron un rápido abrazo y le susurró al oído - y cuida de Rose Weasley. No pierdas la esperanza cariño.
-No lo haré mamá - contestó también con un susurró al oído de su madre. No sabía cómo lo había adivinado su madre y tampoco le importaba. Únicamente sabía que podía contar con ella y que le iba apoyar en todo, como siempre .
Se separaron y el chico de cabellos platino subió a la locomotora escarlata, despidiéndose de sus padres con un gesto de manos, en las escaleras del tren. Los señores Malfoy, se giraron para emprender el camino hacia el muro que separaba los andenes 9 y 10, cuando Astoria se chocó con alguien, que cayó al suelo.
-¡Lo siento! - exclamó al ver una maraña de pelo pelirrojo rizado en el suelo - déjame que te ayude a levantarte - extendió la mano derecha hacia la chica.
-No se preocupe, no ha sido nada, iba distraída - al cogerla notó que la mano era muy suave, se levantó con la ayuda de la mujer y al alzar su mirada azul, se encontró con la cara de Astoria Malfoy
-Rose, querida - Astoria estaba sorprendida - lo siento muchísimo.
-No pasa nada señora Malfoy, ha sido mi culpa. Iba distraída - la chica se limpió el polvo de los pantalones cortos que llevaba - estaba siguiendo a mi hermano, perdona.
-No pasa nada - Astoria sonrió a la muchacha con mucho cariño y vio que se aproximaba hacia ellas, su amiga Hermione, seguida de su marido Ronald Weasley - ¡Ah! Hermione, me he tropezado con tu preciosa hija.
-Hola Astoria - saludó Hermione con una sonrisa - lo he visto… ¿te encuentras bien cariño?
-Perfectamente mamá
- respondió Rose - de hecho me iba a subir ya, Hugo ha entrado ya en el tren y va a partir en nada.
-Entonces no os interrumpo más. Mi marido me está esperando - comentó haciendo un gesto con la cabeza y madre e hija se giraron en la dirección a la que señalaba - creo que no se ha dado cuenta de que he chocado - una pequeña sonrisa se asomaba en su cara.
-Dale recuerdo al señor Malfoy - dijo Rose de forma educada.
-Lo haré querida - prometió la mujer - espero que nos volvamos a ver. Podrías pasarte en Navidad algún día, la casa es más alegre contigo y Hermione, nos veremos pronto.
-Cuando quieras, Astoria - muy pronto quedarían para hablar de todo lo que había pasado durante el verano.
Hermione y su hija, vieron como Astoria se alejaba con paso elegante hacia su marido Draco, el cual la dio un beso en la mejilla cuando se encontraron y después al distinguir a Hermione y Rose, las dirigió una pequeña sonrisa y una asentimiento de cabeza que correspondieron.
-¿Estás bien seguro? - preguntó al poco Hermione.
-Claro mamá. Me molesta un poco el trasero pero estoy bien - Rose se encontraba de buen humor - me voy a subir ya. Dale un beso a papá de mi parte, a los tíos y por supuesto a los abuelos Weasley y Granger. Adiós mamá, te escribiré esta semana y nos vemos en Navidad.
-Lo haré Rosie - prometió la mujer - hasta pronto cielo - Hermione la dio un rápido beso en la mejilla y su hija rápidamente se subió a la locomotora.
Rose encontró a Hugo y Alice nada más entrar en el tren, esperándola en el pasillo junto a sus primos James, Lily y Albus saludaron a sus padres, desde la ventanilla una vez que el expreso emprendió empezó a salir de la estación. En menos de un minuto, giraron en la curva, y pronto lo único que distinguieron fue el precioso paisaje. Volvían a su segundo hogar, Hogwarts.