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Historia 187438 — capítulo 25

Una vez que habían transcurrido cinco minutos, Albus y Alice dijeron que iba a buscar a Scorpius, ya que habían quedado con él en uno de los últimos compartimentos del tren. Rose les dijo que dentro de poco les alcanzaría ya que primero quería pasar a saludar a los gemelos Scamander.

Hugo la acompañaba ya que él había quedado junto con Lorcan y Lily para estar juntos en el camino. Pronto los encontraron, Lorcan y Lyssander estaban sentados y hablando en el asiento del lado izquierdo, mientras que Lily, sentaba enfrente de Lorcan miraba por la ventana, sin ver realmente nada.

-¡Lorcan! ¡Lyssander! - exclamó Hugo con alegría, cuando entraron en el compartimento.

-¡Hola Hugo! ¡Rose!

  • saludaron a la vez los gemelos Scamander. Aunque no lo pareciese esos chicos era como si tuvieran una misma conciencia, en muchas ocasiones.

-Chicos, ¿Qué tal el verano? - preguntó Rose mientras se sentaba al lado de su prima Lily, la cual, al sentir a alguien a su lado, se giró con una sonrisa.

-Muy bien Rosie - comentó Lorcan felizmente - hemos estado con nuestros padres de vacaciones.

-Bueno si por vacaciones entiendes pasarte casi todo agosto en una jungla amazónica buscando animales imaginarios - dijo Lyssander con mordacidad.

-¡No son imaginarios! - protestó Lorcan - ya verás cómo finalmente encuentran a ese cruce de tigre y kneazle. Además, que todavía no lo hayan encontrado no indica que no exista.

-Tonterías - Lyssander era mucho más escéptico que su hermano en ese sentido - pero la verdad es que nos lo hemos pasado bastante bien - añadió con una sonrisa, recordando con cariño a sus padres.

-Entonces ha sido un buen verano - comentó Hugo con una sonrisa.

-Lo cierto es que sí - respondieron a la vez los hermanos - ¿y vosotros?

-Bastante bien la verdad. He estado practicando para presentarme este año a las pruebas de Quidditch - dijo Hugo contento.

-Sí, es muy bueno - comentó Rose con una sonrisa.

-¡Qué guay! - exclamó Lyssander - seguro que te cogen, aunque sea de suplente ya lo verás.

-Eso espero - contestó Hugo con una sonrisa.

-Eso sí, no vais a ganar a Slytherin a pesar de todo… tenemos el mejor equipo - la sonrisa de Lyssander era maliciosa.

-Chicos… no empecéis con el tema del Quidditch - se quejó Lorcan, ya que a este no le gustaba demasiado el deporte mágico por excelencia.

-Pues yo me quiero presentar también, pero al año que viene para el puesto de cazadora - dijo Lily con voz decidida.

-¡¿Tú?! - exclamó Lorcan conmocionado - ¿por qué?

-Porque me gusta jugar Lorcan. Es así de simple - le miraba con las cejas alzadas.

-Pues a mí no me gusta que juegues. Podrías hacerte daño… eres demasiado pequeña - comentó el chico testarudo.

-Tu no decides sobre mí, Lorcan - la voz de Lily era endurecida.

-Venga chicos, no discutáis por favor - dijo Hugo algo molesto, mientras que Rose y Lyssander se miraban incómodos - para eso tenéis todo el curso y solo han pasado diez minutos desde que salimos de la estación.

-¿Tregua? - propuso Lily con la mano extendida hacia Lorcan.

-Tregua, aunque la conversación no acaba aquí - respondió el chico de ojos azules y cabellos rubios. A pesar de que Lily rodó los ojos, se dieron un apretón donde sintieron una potente descarga de electricidad.

Tras la pequeña discusión estuvieron hablando de cosas más agradables y comentaron de pasada la ausencia de Roxanne y Dominique durante ese año. Lyssander estaba un poco triste con la ausencia de su novia, pero tal y como ya la había comentado Roxanne a Rose, iban a seguir con su relación ya que bastante tiempo habían perdido por una tontería.

Rose se quedó con ellos en el compartimento como una hora, así que decidió que era momento de marcharse, ya que hacía un rato que había recibido un mensaje de Albus en el galeón falso diciéndole que la esperaban en el mismo compartimento donde había conocido a Scorpius. La chica se disculpó con su hermano, su prima y los gemelos Scamander y avanzó por el pasillo, hasta prácticamente donde estaba el compartimento cuando una voz masculina la interrumpió a sus espaldas.

-Joder Weasley - la chica se giró con pesadez y se encontró con Joe McLaggen - no sé qué te ha pasado este verano pero… Puf.

-¿Perdona? - preguntó la chica con un gesto de asco.

-Ya me has oído - dijo el chico de cabellos castaños y ojos verdes con mucha chulería - estas más delgada, ahora llevas el pelo suelto y tus ojos brillan de una forma… Me gusta mucho, pareces una tigresa salvaje.

Dentro del compartimento, Scorpius junto a su mejor amigo, Albus y a Alice, escucharon como dos personas en el pasillo estaban hablando, un chico y una chica, pero esta respondía con hostilidad así que abrieron las puertas con discreción.

-Anda McLaggen, tengo prisa así que por favor, déjame en paz - Scorpius descubrió con asombro que la cabellera pelirroja que hablaba era Rose.

-Pero Weasley, venga no seas estrecha - los chicos vieron como Joe se acercaba hacia Rose - yo soy de séptimo, el guardián del equipo de Gryffindor, guapo y todas las chicas quieren salir conmigo. Puedes considerarte una privilegiada porque a ti te voy a dar la oportunidad.

-¿De verdad quieres que salga contigo? - preguntó Rose con la voz mucho más suave, y abriendo los ojos pensando que por fin había llegado ese momento que esperaba.

Dentro del compartimento, Scorpius tenía el semblante endurecido, murmurando por lo bajo e iba a salir al pasillo, cuando Albus le cogió de la camisa y le hizo un gesto con las manos, diciéndole que esperase.

-Claro que sí, Weasley - contestó Joe con petulancia - mira, estas muy buena, eres guapa e inteligente y ambos sabemos que entre nuestras familias ha habido química.

-¿Lo dices por nuestros padres? - preguntó Rose inocentemente, acercándose poco a poco hasta él, y dirigiéndole una sonrisa de medio lado.

Scorpius a duras penas se podía contener y estaba saliendo al pasillo cuando Albus lo metió dentro del compartimento.

-¡¿Te has vuelto loco?! - exclamó Albus zarandeándole.

-¿Qué le pasa a tu prima ehh? - preguntó el chico contraatacando.

-Espérate, conoces a Rose, no creo que quiera algo con ese capullo - respondió su mejor amigo, rezando en su interior por creer que sus palabras fuesen cierta.

-¿Y su actitud? - la voz del chico estaba plagada de celos y tenía la mandíbula apretada.

-Scorpius, dala un momento - dijo Alice sensatamente, poniéndole una mano sobre el hombro y notando la tensión en el cuerpo de su amigo - vamos a ver qué pasa.

Se asomaron de nuevo a través de la rendija de la puerta del compartimento, y vieron que Rose en ese momento se estaba tocando el pelo.

-Entonces… ¿quedamos para la primera salida a Hogsmade? Te llevaré a un lugar que no conoces del pueblo. Es una preciosidad y muy íntimo… - Joe seguía hablando con una mezcla de chulería y 'seducción' - estoy seguro de que te encantará.

-¿Sabes? - dijo Rose aproximándose hacia él, mordiéndose el labio inferior y ya únicamente, los separaban escasos centímetros - ¿porque no te acercas y me das un beso?

Ante la petición, McLaggen aproximó su cara hacia ella, y Albus no pudo contener más Scorpius dentro del compartimento por lo que los tres salieron al pasillo cuando ocurrió algo increíble. A cámara lenta, Rose levantó su mano derecha, y le cruzó la cara al chico con todos sus fuerzas. La reacción de Joe fue instantánea y se llevó con dramatismo la mano a la mejilla, la cual estaba empezando a teñirse de rojo.

-¡¿Se puede saber qué haces?! - exclamó el chico enfurecido, y haciendo que la gente de otros compartimentos salieran para ver qué pasaba.

-Esto es por Albus y Scorpius - declaró Rose señalándolo con el dedo índice de su mano derecha - no se me ha olvidado lo que hicisteis, tú y tus amiguitos - sus palabras destilaban veneno - ah y además, a las mujeres se las trata de otra forma.

-¡Estás loca Weasley! - exclamó Joe girándose por el pasillo - ¡¿Y vosotros que estáis mirando?! - el chico avanzó con paso decidido por el tren.

-¡Adiós McLaggen! - se despidió la chica alegremente, haciendo un gesto de despedida con la mano.

Al girarse, se encontró con Albus que estaba tratando de aguantarse la risa, con Alice que simplemente tenía una gran sonrisa en el rostro y con Scorpius que la miraba como si fuese lo mejor que había visto en su vida.

-Eso ha sido una pasada Weasley - dijo Scorpius sonriendo a modo de saludo.

-Si… llevaba años queriendo hacerlo. Desde el incidente de primero - apuntó Rose también sonriendo al chico - me alegro de verte Malfoy.

-Lo mismo digo pecas- respondió el chico mirándola a los ojos, y pudo distinguir que Rose le dirigió una media sonrisa.

-Venga Rosie, vamos dentro del compartimento - comentó Albus mientras que dejaba que Alice entrase la primera en el lugar.

Una vez dentro, Rose y Alice se sentaron en el asiento del lado izquierdo mientras que los chicos se sentaron en el lado derecho. Siguieron comentando el comportamiento que había tenido McLaggen y le contaron a Rose que habían escuchado cierto revuelo en el pasillo.

-Así que salimos al pasillo después de escuchar el bofetón - se adelantó a decir Albus con astucia para cubrir a Scorpius, quien intercambió una mirada nerviosa con Alice.

-Pero yo pensaba que lo habíais visto - comentó Rose algo extrañada - por el comentario de Scorpius, nada más verme.

-No Weasley, el bofetón no lo vimos - Scorpius continuó con la versión de Albus - salimos justo cuando el gilipollas de McLaggen te gritó y tú le contestaste.

-Eso es - dijo Alice, removiéndose en el asiento - entre el sonido en el pasillo y que tenía una mano en la mejilla, supusimos que le has tenido que pegar una buena torta - no la gustaba 'mentir' a Rose pero ya que estaban cubriendo a Scorpius… no iba a cambiar ahora el rumbo de la historia.

-Vale - contestó la chica pelirroja más animada, aunque en el fondo la hubiese gustado que Scorpius hubiese salido antes al pasillo - y ¿Qué tal el resto del viaje?

-Bien - dijo Scorpius rápidamente - hemos estado hablando un poco de las vacaciones y Alice nos estaba comentando que ha pasado unos días en tu casa.

-Si bueno… quien dice Alice dice también Albus ¿a que sí primito? - preguntó Rose con una sonrisa maliciosa y las cejas alzadas, mientras que Scorpius se reía.

-Eso no es así - dijeron al mismo tiempo Alice y Albus algo avergonzados.

-A ver es cierto que he pasado algunas veces - comentó Albus restándole importancia con la mano

  • pero porque tenía cosas que hablar con Hugo.

-¿En serio? - preguntó su prima escéptica - que extraño… porque a mí no me ha comentado nada.

-Son cosas privadas Rose - contestó Al con la mandíbula apretada.

-¿Y no se las cuentas a tu mejor amiga? - preguntó Scorpius divertido.

-¡Bueno ya está bien! - exclamó Alice molesta - si no lo quiere contar que no lo cuente.

-De acuerdo… - contestó el chico de ojos grises con cautela - no hace falta ponerse así.

-Hablando de otro tema - dijo Rose para obviar la vergüenza que estaban pasando sus mejores amigos - me he encontrado con tu madre en la estación Scorpius.

-¿De verdad? - preguntó el chico, dirigiendo toda su atención hacia ella y esperando que su querida madre no se hubiese ido de la lengua.

-¡Sí! - exclamó la chica pelirroja - en realidad no ha sido un 'encuentro' - hizo comillas con las manos, en la palabra encuentro - más bien ha sido un encontronazo.

-Por eso has tardado más en subir al tren - comentó Alice con lógica.

-Eso es - afirmó su amiga - os estaba siguiendo a ti y a Hugo pero me encontré con la madre de Scorpius, para ser más exactas yo iba distraía y me choqué con ella, para caerme al suelo de culo.

- Jajajajaja - Scorpius y Albus se empezaron a reír sonoramente.

-No seáis malos chicos - dijo Alice tratando de no reírse ella también.

-Déjalos Ali, son como niños - Rose soltó un bufido - el caso es que me ha invitado a que me pase algún día por la mansión en Navidad - aquello le cortó la risa de golpe a Scorpius.

- ¿Eso te ha dicho mi madre? - preguntó el chico mirándola a los ojos con intensidad.

-Sí - respondió la chica, asintiendo con la cabeza - dice que la casa es mucho más alegre cuando estoy yo en ella.

-No sé de qué te sorprendes Scorpius - comentó Albus un poco sorprendido - tu madre adora a Rose. Estoy convencido de que es la hija que la hubiese gustado tener - su sonrisa era de medio lado y Scorpius supo que en realidad a su amigo le habría gustado decir: espera que se convierta en tu futura mujer.

-Ya lo sé Albus - contesto Scorpius mirándolo con los ojos entrecerrados - pues que bien. Ya sabes Rose, ven cuando quieras - la chica asintió - ¡Ah! Y Alice, tú también puedes venir.

-¿Qué? - preguntó la chica sintiéndose algo fuera de lugar.

-Si, a mi casa. Puedes venir cuando quieras, ¿somos amigos no? - Scorpius la miraba con una sonrisa y la chica se sintió algo halagada.

-¡Claro! - exclamó Alice muy contenta, mientras que Rose y Albus se miraban con cariño.

El resto del trayecto estuvo hablando de otras cosas, como de que el primo de Scorpius, iba a estudiar para rompedor de maldiciones, que según lo que Albus tenía entendido Teddy iba a comenzar a dar sus primeras clases oficiales en el colegio (cosa que emocionaba a todos los chicos del compartimento), Alice comentó que su hermano Frank, continuaba con sus estudios de medimagia y había decidido especializarse en la unidad de Daños Provocados por Hechizos, debido a lo que habían sufrido a sus abuelos, e incluso esperaba tener la oportunidad de cuidarlos en un futuro.

La noticia más sorprendente fue la de Scorpius que había tomado la decisión de dejar la asignatura de Aritmancia.

-¡¿Qué?! - exclamó Rose, alucinando.

-Ya me has oído Weasley - respondió el chico mirándola con una ceja alzada.

-No puedes abandonar la asignatura, así sin más.

-En realidad… eso no es del todo cierto - comentó Albus con la boca pequeña.

-¿Cómo dices Severus? - preguntó Rose, fulminando a su primo con la mirada. No quería que Scorpius dejase de ir con ella a la asignatura, la gustaba pasar ese tiempo con el chico.

-Ya le has escuchado, Rose. Veras me he estado documentando durante el verano, para ver si es posible abandonarla y existen dos referentes al respecto - explicó el chico de cabellos platino tranquilamente.

-Eso es imposible. Tendrás que esperarte por lo menos hasta pasar los TIMOS - contestó la chica pelirroja con una sonrisa triunfante.

-Oh no. El primer caso fue en el siglo XVIII, un alumno decidió abandonar en cuarto año Cuidado de Criaturas Mágicas porque el profesor de entonces, llevó un dragón a clase y el alumno sufrió quemaduras de 2º grado.

-¡Qué dolor! - exclamó Alice horrorizada. Tendría que dar las gracias a Merlín y Morgana por haber nacido en ese siglo.

-Si… tenía que oler luego como a pollo frito - comentó Albus, recibiendo la mirada escéptica de los demás presentes - no me miréis así. Es una realidad.

-Obviando el comentario de Al, existe otro caso documentado, del siglo pasado. Concretamente del año 1994 - la sonrisa de Scorpius se extendió por todo su rostro, y más sabiendo quien fue.

-No me lo creo Malfoy - respondió Rose con la ceja alzada - en ese entonces, Dumbledore era el director. No hubiese permitido que un alumno abandonase de semejante forma.

-En realidad Rosie…

  • dijo Albus torciendo el gesto - es cierto. Fue tu madre.

-¡Mentira! - exclamó su prima abriendo los ojos.

-Verdad - afirmó Al con rotundidad - abandonó la clase de Adivinación, cuando las impartía la profesora Sybill Trelawney.

-Ese nombre me suena mucho - comentó la chica haciendo memoria.

-¿No recuerdas de qué te suena? - preguntó Albus sin poder creérselo.

-¡Si! - exclamó la chica triunfante - ya me acuerdo. Fue la que hizo la profecía sobre Voldemort y el tío Harry.

-Exacto - dijo Scorpius con una media sonrisa - me lo contó Albus cuando le dije que igual dejaba la asignatura. Por lo visto, tu madre Hermione, harta de las clases de adivinación, después de que Trelawney la dijese algo que la sentó mal, se levantó de golpe, tirando una de las bolas de cristal y marchándose a paso ligero.

-Y antes de que digas nada Rose - intervino Albus cuando vio que su prima iba a replicar - es cierto. A mí me lo ha contado mi padre más de una vez.

-Ya pero mi madre tenía excedente de asignaturas - respondió Rose de forma lógica, disculpando el comportamiento de su madre - fue cuando McGonagall la dejó el giratiempos porque cogió todas las asignaturas durante su tercer año.

-Aun así… a mí me vale - dijo Scorpius - se lo expondré a Slughorn. Además, soy uno de sus alumnos favoritos, seguro que me hace el favor.

-¿Y qué asignatura piensas elegir? - preguntó Rose con cierta superioridad.

-Fácil - respondió el chico con cierta fanfarronería - Cuidado de Criaturas Mágicas - Scorpius comprobó cómo Rose abría la boca para después cerrarla, mientras rodaba las ojos.

-Seguro que Hagrid está encantado de tenerte en clase - comentó Alice alegremente - igual que Albus y yo. Nos lo pasaremos genial, ya lo veras.

-Pero tendrás que recuperar todo un año - apuntó Rose intentando que el chico cambiase de opinión.

-No será mayor problema - dijo Scorpius haciendo un gesto con la mano - me paso muchos fines de semana con Hagrid, cuidando las criaturas que tiene. Sabe que me encantan, así que supongo que únicamente tendré que examinarme de los trabajos parciales o los exámenes finales de ambos cursos - tenía dibujada en su cara una sonrisa de satisfacción.

-Mira la cara de Rose - comentó Alice, mirando a Albus y este pudo comprobar como su prima miraba a Scorpius de hito a hito- se ha quedado en blanco.

-No me he quedado en blanco - protestó la chica con la mandíbula apretada - ya veremos lo que pasa si se entera McGonagall - la sonrisa de Scorpius se borró de golpe - ¿eso ya no te hace gracia? - preguntó con sorna.

-¡Basta! - exclamó Albus poniéndose de pie - los dos - añadió mirando a su mejor amigo - tenéis todo el curso para discutir, y no quiero que me amarguéis el viaje.

Justo en ese momento, las puertas se abrieron y apareció la bruja mayor con el carrito de los dulces. El carrito popularmente conocido por los alumnos como El Expreso de Honeyduckes, estaba repleto de los más suculentos dulces: pasteles de caldero, ranas de chocolate, varitas de regaliz, grajeas de todos los sabores Bertie Bott, empanadas de calabazas, plumas de azúcar… todo absolutamente delicioso.

-¿Algo del carrito, queridos? - preguntó la mujer afablemente y como siempre, con una sonrisa dibujada en la cara.

-Si - respondió Al mucho más animado - a ver que me apetece… dos plumas de azúcar, tres ranas de chocolate, un paquete de varitas de regaliz y… ah un pastel de caldero - la mujer le preparó todo.

-Yo quiero tres plumas de azúcar y dos varitas de regaliz sabor chocolate - dijo Alice con una sonrisa - la mujer repitió la operación.

-Una caja de grajeas de todos los sabores Bertie Bott - pidió Rose ya que la encantaban esos caramelos y la sorpresa de no saber con qué se iba a encontrar - ¡Ah! También una pluma de azúcar y un pastel caldero - la bruja con una sonrisa lo preparó.

-Hmm a mí me apetece… - Scorpius miró entre todas las opciones - una caja de chicles superhinchables sabor menta, cuatro ranas de chocolate, una pluma de azúcar y… una caja de grajeas, por favor - rápidamente le dio el pedido.

-¿Me van a pagar junto o por separado? - preguntó la bruja mientras les pasaba los dulces.

-Junto - respondió Rose rápidamente sacando el monedero de su bolsito morado de cuentas - ¿cuánto es? - la dirigió una agradable sonrisa.

-13 sickles y 27 knuts, por favor - respondió la mujer con amabilidad.

Rápidamente, Rose sacó las monedas de cobre y plata y pago encantada a la mujer. La bruja de despidió de ellos con una sonrisa y continuó su camino por el pasillo, llamando a los demás compartimentos.

-¿Por qué no nos has dejado pagar, Rose? - preguntó Albus un poco enfadado, su prima tenía esa costumbre y a veces, a él también le apetecía invitarlos.

-Por mi cumpleaños

  • contestó ágilmente, con un encogimiento de hombros - otro día, dejo que pagues tú Sev.

-Hecho - respondió Albus con un brillo en sus ojos esmeraldas - la próxima vez que vayamos a Hogsmade, os invito a una ronda de cervezas de mantequilla.

-¡Genial! Muchas gracias por adelantado Albus - Alice le sonreía de forma muy especial, cosa que hizo que Scorpius y Rose se mirasen incomodos.

-Por cierto, ten Weasley - Scorpius llamó su atención y le tendió la caja de grajeas de todos los sabores Bertie Bott.

-¿Para mí? - preguntó aceptado la caja algo tímida.

-Si, son tus favoritas

  • comentó con voz agradable y de cierta forma arrastrando las palabras - así tendrás hasta la primera salida al pueblo.

-Muchas gracias Scorpius - realmente estaba agradecida con él.

Todos hablaron de forma agradable durante unos minutos más hasta que a las 12:25pm, Rose les dijo que salía al baño. Tres minutos después, Scorpius salió al pasillo con la misma excusa. Una vez que estuvieron fuera, Albus y Alice se miraron entre ellos.

-Sabes que han quedado en verse ¿no? - comentó la chica castaña, apartándose el pelo de los ojos con sus delicados dedos.

-Sí - respondió Albus con un asentimiento de cabeza - algo me comentó Scorpius en una carta que me envió dos días antes de volver al colegio.

-Ya… yo vi la carta que le envió Scorpius a ella a mediados del verano… espero que lo solucionen - dijo Alice algo apenada.

-Y yo… - musitó Al mirando por la ventana y tratando de evitar mirar demasiado a la chica, ya que se ponía nervioso.

Por otro lado, fuera del compartimento y al final del pasillo, Scorpius llegó hasta Rose que le esperaba junto a la puerta del baño a las 12:30pm, tal y como había concretado en la carta.

-Bien Weasley - dijo en cuanto la alcanzó - ya estamos los dos solos… ¿Dónde hablamos?

-Voy a ver si hay alguien en el baño - respondió la chica pelirroja y de ojos azules.

Rose se aproximó hacia el pomo de la puerta, y tras comprobar que no estaba echado el pestillo, tiró del pomo para abrir la puerta pero para lo que se encontró dentro no estaba preparada. Scorpius al ver su expresión se acercó para ver qué ocurría pero se quedó estático, de la impresión, al igual que su amiga.