← Historia 187438 · de
Historia 187438 — capítulo 26
Rose y Scorpius estaban estáticos debido a la escena que estaban presenciando. En el interior de baño, apoyados sobre el lavabo estaba dos cuerpos enredados que pudieron distinguir como los de Brianna Brocklehurst y Patrick Jones, de la casa Slytherin pero de séptimo curso. El chico estaba sin la camisa de espaldas a ellos, mostrando su espalda moldeada por el Quidditch mientras que la chica tenía las piernas enredadas alrededor de la cintura de Patrick, con la falda ligeramente alzada.
Scorpius reaccionó y cerró la puerta del baño de golpe, dando un portazo. Ese portazo hizo que los que estaban en el baño salieran rápidamente al pasillo, y se encontraron con Rose y Scorpius, que no les dio tiempo a llegar a su compartimento. Brianna al ver lo rápido que iban, los llamó.
-¡Weasley! ¡Malfoy!
- ambos se quedaron clavados en sus sitio, pero se giraron para enfrentarlos - lo que habéis visto en el baño, no es lo que parece - dijo la chica con la ceja levantada, mientras que Patrick por detrás, se terminaba de abotonar la camisa de cuadros que llevaba.
-Eso mismo os quería decir yo - a Patrick se le veía nervioso y más sabiendo que Rose era la prima del novio de Brianna.
La interrupción de esos chicos en el pasillo, hizo que a Rose la hirviese la sangre, y notaba que en cualquier momento podría volver a perder el control, como durante las vacaciones de verano. Por su parte, Scorpius la puso una mano en el hombro para tranquilizarla y ese contacto logró su cometido, pero aun así la chica no podía evitar pensar que Brianna era amiga de Scorpius, de Albus y lo peor, era la novia de su primo James.
-¿Cómo te atreves a decir que no es lo que parece? - preguntó Rose con voz indignada - eres un mentirosa y una, una… - estaba tratando de buscar la palabra correcta - una mala pécora.
-¿Cómo dices, Weasley? - la cara de Brianna estaba desencajada. Siempre había tenido a Rose por alguien inofensivo, tan dulce y buena como aparentaba.
-Rose tiene razón, Brianna - intervino Scorpius, mirándola con cierta repulsión, antes de que Rose la dijese algo peor - ¿qué te pasa? Eres la novia de james, y estabas en el baño liándote con este… - hizo un gesto con la palma derecha abierta, señalando al chico - creía que te conocía mejor.
-Ni se te ocurra decirle lo más mínimo a Bri, Malfoy - pronunció Patrick adelantándose, y mirándolo de forma amenazadora.
-No me das miedo, Jones - respondió Scorpius, encarándolo pero el chico lo miraba con una sonrisa de autosuficiencia - miedo te debería dar a ti Potter y el clan Weasley - ese comentario mordaz hizo que el chico borrase la sonrisa que tenía dibujada en la cara.
-¿No le vais a decir nada a James verdad? - preguntó Brianna mirándolos con ojos suplicantes - ha sido solo una vez. Te lo juro, Weasley - dijo esto mirando a Rose, pero esta negaba con la cabeza.
-A mí no me vas a tener que convencer de nada - contestó Rose lentamente - sé lo que he visto. Se lo vas a decir a James y como me entere de que le has mentido… me encargaré de que lo sepa todo el colegio - su frase sonó como una amenaza.
-No harás eso Weasley - dijo Patrick, intentando intimidarla - sino toda la escuela se enterará de que estabas con Malfoy y que ibais a entrar juntos en el baño, vete Merlín a saber qué - eso hizo que Rose y Scorpius se mirasen de refilón, y ambos estaban enfadados.
-Lo primero - Scorpius intervino antes de que Rose hablase - a Rose la hablas con más respeto
- le empezaban a picar las manos - y lo segundo a nosotros nos da igual lo que digas - Rose hizo un asentimiento con la cabeza - ¿de verdad crees, que te van a creer a ti y no a nosotros? Y más después del incidente de primero - eso hizo que el chico tragase saliva con pesadez - sé que fuiste tú, junto a tus amiguitos.
-¿De qué está hablando, Patrick? - preguntó Brianna, mirándolo a los ojos.
-De nada - respondió rápidamente, evitando la mirada de la chica.
-Pregúntale a McLaggen y a Goyle, Brocklehurst - contestó Rose con una media sonrisa.
-Más os vale que habléis con James, antes de bajaros del tren - comentó Scorpius, arrastrando las palabras y mirándolos con desprecio - sino lo haremos nosotros y creerme. Será muchísimo peor.
-Ahora fuera - dijo Rose, mirándolos de la misma forma que Scorpius.
Brianna y Patrick, se miraron significativamente y avanzaron rápidamente por el pasillo, dejando atrás a los dos chicos de cuarto curso. Rose y Scorpius se miraban entre ellos con una mezcla de asombro y consternación.
-Todavía no me lo puedo creer - musitó Rose en voz baja.
-Lo sé - respondió Scorpius en el mismo tono - Brianna es, era amiga mía y de Albus… no me puedo creer que le haya hecho algo así a James.
-Ya… - Rose se sentía francamente mal por su primo - ¿sabes? Es la primera vez, después de haber perseguido a Alice durante años, que le veía emocionado y feliz con alguien.
-Lo siento Rose - dijo el chico e hizo el amago de levantar la mano para tocarla la mejilla pero se contuvo - creo que deberíamos decírselo a Albus ¿no?
-Si… - estaban hablando en voz muy baja - será lo mejor. Antes de que se entere por otras personas. Vamos a decírselo.
Juntos avanzaron de nuevo por el pasillo, esta vez en silencio, hasta que llegaron a la puerta del compartimento pero a través de los cristales vieron como Alice y Albus se aproximaban lentamente hasta juntar sus labios.
Rose y Scorpius se miraron entre ellos, algo incomodados, por ser presentes de este primer beso entre sus amigos, así que decidieron continuar con sus planes y dirigirse hacia el final del tren, sumidos de nuevo en el silencio. Cuando llegaron hasta el marco de la puerta del baño, Scorpius se giró para hablarla.
-Menudo comienzo de año - comentó con cierto tono jocoso - y eso que todavía no hemos puesto un pie en el colegio.
-Estoy alucinando - respondió la chica tocándose el pelo con cierto nerviosismo - lo de Alice y Albus me lo esperaba pero aun así… me siento culpable por haberlo presenciado.
-A mí me pasa algo parecido - musitó Scorpius - se supone que es algo privado ¿no?, aunque claro no han bajado las persianas de las puertas, así que los puede ver cualquiera…
-Ya…bueno y nosotros ¿qué? - le preguntó Rose, mirándolo con la ceja derecha alzada.
-¿Qué quieres decir con eso? - dijo Scorpius a modo de respuesta, pasándose la mano por el pelo con cierto nerviosismo.
-Me refiero a que donde vamos a hablar - contestó la chica pelirroja con pragmatismo.
-¡Ahhh! - exclamó Scorpius algo desilusionado, a decir verdad - ¿vamos al baño?
-Ni de coña. Después de lo que estaban haciendo Jones y Brianna ahí dentro… yo ahí no me meto - respondió rápidamente, con un gesto de asco.
-Bien, pues dime donde sino, porque todos los compartimentos están ocupados - dijo Scorpius.
-Hmm… déjame que piense - le pidió con cierta impaciencia.
Rose frunció el ceño y el chico, mientras la miraba no pudo evitar pensar en lo hermosa que era, y más desde que vio con sorpresa que llevaba el pelo suelto tal y como a él le gustaba, veía que los ojos azules de la chica miraban al pasillo sin ver… pero se sobresaltó cuando oyó una palmada y Rose le habló muy deprisa.
-¡Ya lo tengo! - exclamó - ven conmigo.
No le dio tiempo a contestar ya que le agarro de la manga de su camisa y tiró de él hasta el final del pasillo. Pasaron el baño y los últimos compartimentos hasta llegar a una puerta escarlata y metálica, con una ventana rectangular de cristal.
Rose se asomó por ella y comprobó que había una pequeña terraza de forja, en la que cabían perfectamente dos personas tal y como le había escuchado decir al tío George hacía un par de años durante el verano, cuando este hablaba con Bill sobre la locomotora del colegio. La chica se giró hacia Scorpius y le dirigió una sonrisa de medio lado.
-¿Ahí? - preguntó el chico con escepticismo al asomarse.
-¿Tienes una idea mejor? - preguntó en un tono algo borde Rose, poniendo la mano derecha en su cadera y comprobó con satisfacción como Scorpius negaba con la cabeza - entonces ya está. Hazte a un lado - le ordenó.
Rebuscó en su bolso morado de cuentas hasta encontrar lo que andaba buscando, su varita mágica. Con elegancia, la cogió entre sus dedos y apuntando a la cerradura, exclamó.
-¡Alohomora!
- su voz era perfectamente clara.
El hechizo dio contra la cerradura y ambos vieron como el pomo de la puerta brilló con tonos amarillos durante unos instantes, pero no escucharon ningún chasquido. Rose tiró del pomo pero la puerta seguía cerrada.
-No entiendo nada - dijo Rose volviéndose hacia Scorpius.
-Déjame verla - la pidió con amabilidad.
Rose se hizo hacia un lado, y vio como Scorpius se agachó para mirar a través de la cerradura. Sonrió al verlo tan concentrado, examinando la puerta y se sorprendió cuando se encontró con los ojos grises del chico.
-¿Tienes horquillas? - preguntó el chico mirándola con intensidad.
-¿Cómo dices? - respondió Rose, moviendo la cabeza hacia los lados, energéticamente, como si saliese de una ensoñación.
-Horquillas para el pelo - explicó Scorpius con una media sonrisa - en tu bolso mágico.
-Ah - dijo Rose son comprender muy bien - ehh… claro sí. Sí que tengo - afirmó y metió la mano en el bolso y rebuscando, sacó un par de horquillas negras en menos de un minuto - ten - depositó las horquillas en la mano.
-Gracias Weasley - respondió el chico notando un ligero cosquilleo ahí donde Rose le había rozado con las yemas de sus dedos - espero que tengas más, por si acaso.
El chico cogió una de las horquillas desdoblándola para moldearla en forma de gancho mientras que introducía la otra en la cerradura, usándolas a modo de ganzúas. Tras girarlas durante unos momentos, haciendo unos movimientos extraños con las dos manos, Rose no supo como pero oyó el chasquido en la puerta; Scorpius se levantó, cogió el pomo y cuando lo giró, comprobó que estaba abierta.
-Listo - dijo Scorpius con una sonrisa de autosuficiencia en el rostro.
-¿Cómo has hecho eso? - preguntó Rose mirándolo, de hito a hito.
-Te lo cuento ahora después - abrió la puerta con elegancia y señaló con la mano al exterior - Mi lady - hizo una inclinación hacia delante jocosa.
-Gracias, amable caballero - respondió la chica, haciendo una reverencia, cogiéndose el vestido imaginario.
Rose salió a la pequeña terraza, seguida de Scorpius quien cerró la puerta tras él. Nada más salir, ambos pudieron sentir la velocidad a la que viajaba la locomotora escarlata. Durante breves instantes se quedaron maravillados con la sensación, mirándose de refilón y exhibiendo sendas sonrisas en sus caras, sin poder evitarlo debido a la impresión.
Ante ellos, a una velocidad media de 200km/h se extendía el precioso paisaje, plagado de colores verdes en distintas tonalidades que refulgían como consecuencia de la acción solar, ya que el astro se encontraba en esos momentos en su punto más alto y a pesar de la velocidad a la que viajaban, se podía escuchar perfectamente todo lo que ocurría a su alrededor.
El viento mecía el cabello de Rose con alegría, una imagen que Scorpius guardaría en su memoria para siempre, ya que ondeaba alrededor de la cara de la chica, en un baile similar al de las llamas de una hoguera. Por otro lado, Rose tampoco olvidaría la expresión de sorpresa y paz que estaba pintada en la cara del hijo de los Malfoy.
-Es una maravilla - dijo por fin Scorpius, después de pasar cinco minutos disfrutando del panorama.
-Lo sé... - musitó la chica mirándolo con una sonrisa - es mágico ¿verdad?
-Totalmente de acuerdo - contestó - ¿Cómo es que conocías este lugar? No sabía ni que existiese pero seguro que está prohibido salir aquí - eso no hizo más que ensanchar la sonrisa del chico.
-Lo descubrí de casualidad - dijo la chica todavía alucinando con el paisaje - escuché como mi tío George se lo contaba a mi tío Bill, el padre de Victoire, Dominique y Louis hace un par de veranos. Por lo visto mi tío George vino en algunas ocasiones con su hermano Fred, cuando estudiaban en Hogwarts - Rose siempre se ponía triste al recordar a Fred. La habría gustado conocerle.
-Siento lo de tu tío Fred, Rose - murmuró Scorpius, con voz apena audible.
-Gracias, Malfoy - contestó la chica - pero no pasa nada. La verdad es que me alegro de haber escuchado esa conversación. Este lugar es precioso.
-Lo es - coincidió el chico de cabellos platinos. Después se sumieron en un breve silencio.
-¿Cómo has podido abrir la puerta? - le preguntó Rose, apoyándose de lado en la barandilla de forja adornada con un dibujo de rosetón, que la llegaba por encima de la cintura.
-Es un método muggle - contestó el primogénito de los Malfoy, con un encogimiento de hombros.
-Ya pero me sorprende que tu sepas hacer eso - comentó Rose y pudo ver que el comentario le sentó mal a su amigo - quiero decir que bueno… tu familia no es de cosas muy muggles, salvo tu madre - aclaró.
-Ya… - admitió un poco triste - pero aprendí cuando era pequeño. Me enseño mi primo Alexander - Rose asintió con la cabeza, animándole a seguir - cuando iba al colegio muggle, no caía demasiado bien a los otros niños, porque bueno… era raro.
-Comprendo lo que dices - casi todos en su familia había tenido algún problema por ello, durante su estancia en el colegio.
-Si, y el caso es que a veces había niños de cursos superiores que se metían conmigo así que… se lo dije a mi primo Alex, y como él había pasado por algo parecido, me enseñó a abrir las puertas cerradas con horquillas - dijo con una media sonrisa, al acordarse de ello - cuando era más pequeño, siempre llevaba alguna en los bolsillos pero cuando entre en Hogwarts dejé la costumbre.
-Ya veo - a Rose no se la ocurría nada más que decir, e hizo un gesto nervioso mordiéndose el labio inferior - bien… ya estamos solos, como me pediste en la carta.
-Sí, estamos solos
- repentinamente los nervios se habían instalado de nuevo en el estómago de Scorpius.
-¿Y bien? me dijiste que te gustaría hablar conmigo - continuó hablando Rose.
-Si es cierto. He tenido mucho tiempo para pensar durante el verano y - iba a continuar pero la chica le cortó.
-Yo también he tenido mucho tiempo para pensar y ya no estoy enfadada contigo - compuso una pequeña sonrisa de medio lado.
-¿De verdad? - le preguntó Scorpius con los ojos muy abiertos.
-Si me pongo a pensar en ello… me sigue doliendo en parte pero no… no estoy enfadada. No realmente - Rose sintió que se quitaba una gran peso de encima.
-Lo siento - dijo Scorpius mirándola con intensidad a los ojos - cuando te vi con Krum… no me sentó bien.
-¿Pero por qué no me creíste? - preguntó Rose mirándole de la misma forma.
-No lo sé… - musitó aunque perfectamente sabía por qué era - no me gustó nada verte con él y cuando viniste a buscarme a la clase… estaba muy muy enfadado y pensé que era una manera de disculparte porque te había visto con él - contestó con cierta astucia.
-¿Por nada más? - preguntó mientras se acercaba al chico, lo cual fueron dos pasos, debido al escaso espacio de la terraza.
Scorpius miró hacia abajo y se encontró con la cara de Rose. Los ojos de la chica lo miraban con una mezcla de tristeza y esperanza, pero él repentinamente sintió miedo. Desvió su mirada y distinguió la cadena, reposando sobre el cuello de la chica, del colgante que la había regalado por su cumpleaños, aunque estaba oculto debajo de la camiseta de manga corta de la chica.
-Llevas el colgante que te regalé - dijo en voz baja Scorpius, tocando la cadena con los dedos de su mano izquierda.
-Si... - musitó Rose, evitando mirarle a la cara y sintiendo un escalofrío al sentir la caricia del chico en su clavícula - pero no me has contestado a la pregunta - esta vez sí que alzó la cara para mirarlo.
-No hay nada más - Scorpius no supo de donde salió su voz, ya que no parecía la suya - pero eres mi mejor amiga, y me molestó lo de Krum porque pensaba que me lo habrías contado antes.
-Entiendo - contestó la chica pelirroja apartándose un mechón de la cara y colocándoselo detrás de la oreja.
-¿Por qué me lo has preguntado? - Scorpius miró como la chica se removía nerviosa, desviando su mirada
- ¿pensabas que había algo más? - esperaba que ella fuese lo suficientemente valiente, más que él.
-No - respondió Rose con la voz que ponía para contestar las preguntas durante las clases - solo quería confirmar que era por eso.
-Entonces… ¿estamos bien, Rose? - preguntó el chico de ojos grises.
-Claro, Scorpius - hizo una pequeña pausa, soltando el aire contenido - estamos bien - contestó, componiendo una pequeña sonrisa y alejándose de él - ¿amigos? - le preguntó extendiendo una mano hacia él, tal y como unas horas antes había hecho Lorcan con su prima Lily.
-Amigos - musitó el chico, extendiendo su mano derecha y apretándosela.
Se dieron la mano durante lo que parecieron ser horas, aunque el contacto duró unos breves segundos, y ambos sintieron como una descarga eléctrica les recorría el cuerpo, entremezclado con los olores del paisaje, el humo de la locomotora, la fragancia a rosas que desprendía Rose y la menta fresca que provenía de Scorpius.
Pronto separaron sus manos pero Scorpius no pudo reprimir el impulso de acercarse a Rose para darla un abrazo, abrazo con el cual esperaba transmitir todo lo que sentía por ella. La chica al principio, conmocionada le correspondió con fuerza y le susurró al oído te he echado de menos estos meses, con voz tomada, y sin poder contener una lágrima que resbalaba por su mejilla.
En el momento de separarse, Rose le dio un ligero beso cerca de la comisura de su boca y Scorpius depositó un delicado beso sobre la frente con pecas de la chica, tal y como había hecho durante las semanas que ella estuvo en la enfermería, el curso pasado.
Se separaron y al mirarse se sonrieron de verdad por primera vez en lo que parecieron ser siglos e hablaron un rato más, como los amigos que habías sido siempre.
-Oye - Scorpius llamó la atención de la pelirroja - ¿Cómo es que Roxanne y Dominique se han marchado a Beauxbatons? Me lo comentó Albus un día que estuvo en casa y bueno… luego lo pusiste en la carta que me enviaste - dijo mirándola de refilón, ya que estaba contemplando el paisaje mientras hablaban - sé que han estado algo raras en los últimos meses pero… se me hace raro viniendo de ellas.
-Ya… - la chica se mordió de nuevo el labio inferior con nerviosismo - no sé si debería de contártelo pero… ¿has hablado últimamente con John? - le preguntó girándose hacia él.
-Lo cierto es que este verano le he visto muy poco - ahora que lo pensaba no era demasiado normal… claro que él tampoco había vivido el mejor verano de su vida - ¿tiene que ver con él? ¿ha discutido con las chicas o algo así? - quiso saber.
-No exactamente - musitó Rose, torciendo el gesto - ha discutido con Dominique, no con Roxanne - explicó - antes de que te lo cuentes… tienes que prometerme que guardarás el secreto.
-¿No se lo puedo contar a Al? - preguntó poniendo cara de cordero degollado.
-Hmm - lo meditó durante un par de segundos y ya que ella se lo había contado a Alice, no veía por qué no decírselo a su mejor amigo - está bien. total, Alice ya lo sabe, aunque hay que decirle que bajo ningún concepto se lo puede contar a James o que llegue a oídos de Fred.
-De acuerdo - prometió Scorpius con solemnidad.
-Está bien - comentó la chica y comenzó a contarle todo lo que había pasado con sus primas durante esos meses.
-Así que en resumen
- dijo Scorpius, una vez que Rose terminó de hablar - Lyssander y Roxanne han vuelto a salir, pero en secreto al menos de momento y por eso no se puede enterar Fred - la chica asintió energéticamente con la cabeza - y John le ha roto el corazón a Dominique.
-Básicamente ese es un buen resumen, si - contestó Rose, afirmando con la cabeza.
-¿Dominique se encuentra bien? - preguntó el chico ya que se sentía un poco mal por la prima de Rose. Esa chica, si bien no eran muy cercanos, le caía bien ya que tenía un sentido del humor muy peculiar pero que él comprendía a la perfección.
-Ahora se encuentra mucho mejor, de hecho está muy contenta de haberse marchado, de la misma forma que hizo su hermana durante su quinto curso - explicó Rose con una media sonrisa.
-Es cierto, no lo recordaba - comentó Scorpius de pasada - después fue cuando empezaron a salir ella y mi primo Edward.
-Si - afirmó la chica con rotundidad - aunque no creo que pase lo mismo con esos dos.
-Ya… - no entendía como John pudo hacerle algo así a Dominique y más, sabiendo como él sabía (se había enterado el verano anterior por Alex, que a John le gustaba Dominique). El por ejemplo, nunca podría hacerle algo así a Rose - espero que al menos puedan volver a ser los amigos que eran. Se me hace raro ver a los merodeadores sin ellas.
-Si, de todas formas Dominique me dijo que habían hablado y que ahora al menos son 'amigos' - la pelirroja hizo comillas en la palabra amigos - espero que con el tiempo se solucione.
-Como nosotros - dijo Scorpius sin pensarlo demasiado.
-Como nosotros - coincidió ella con una media sonrisa.
Después estuvieron hablando de cosas diversas entre ellas de cómo les había ido el verano y llegó un momento en el que Rose sintió un ligero escalofrío que a Scorpius no le pasó desapercibido.
-¿Quieres volver? - la preguntó, mirando su reloj que marcaba casi las cuatro de la tarde - llevamos aquí cerca de tres horas, igual es mejor que volvamos. Ya hemos entrado en Escocia y empieza a hacer frío - la puso una mano sobre el hombro.
-Vale - contestó Rose poniendo una mano sobre la suya que seguía reposando en el hombro de la chica.
-Por favor - volvió a decir Scorpius con elegancia mientras abría la puerta y la chica no pudo hacer otra cosa que soltar una carcajada.
-Sir Malfoy - dijo la chica pelirroja haciendo otra elegante reverencia - gracias por permitir que la dama pase primero.
-No Rose - respondió Scorpius una vez que cerraron la puerta y estuvieron en el pasillo - gracias a ti por estas horas. Te he echado de menos.
No necesitaron más palabras y avanzaron por el pasillo hasta el compartimento en el que seguían Alice y Albus, pero esta vez hablando animadamente. Al verlos entrar por las puertas corredizas, se sonrojaron notablemente mientras que Rose y Scorpius se miraban entre ellos de forma cómplice. Iban a tener unas palabras a continuación con ellos.