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Historia 187438 — capítulo 31

Cuando Rose entró en la biblioteca, se apresuró a llegar hasta la mesa en la cual se encontraban sus amigos. Scorpius al verla llegar, notó que algo había cambiado en el semblante de su amiga y cuando la interrogó con la mirada, ella simplemente se encogió de hombros.

Continuaron metidos en la biblioteca hasta las seis de la tarde, cuando decidieron que era momento de dejar los deberes por hoy para poder descansar lo suficiente ese día. Cuando acabaron, todos habían terminado la tarea, incluyendo Rose con la ayuda inestimable de Albus en Defensa Contra las Artes Oscuras y Scorpius, con Runas Antiguas.

A la salida de la biblioteca, Albus y Alice se despidieron de sus amigos para pasar unos minutos a solas antes de la hora de la cena, por lo que a pesar de avanzar por el pasillo, un silencio algo incómodo se instaló entre Rose y Scorpius, ya que los dos no paraban de mirarse de reojo sin mediar palabra entre ellos, hasta que llegaron a uno de los jardines interiores donde se dejaron caer en el afiliar de una de las ventanas.

-Estoy agotado - dijo Scorpius y en su cara se reflejaba que así era.

-Lo sé… yo también estoy muy cansada y muchas gracias por terminarme la traducción de Runas de verdad, sino no me hubiese dado tiempo a terminar los problemas de Aritmancia - explicó Rose - pero te prometo que no volverá a pasar. Es que esta semana las clases con Teddy se han alargado bastante.

-Ya - contestó el chico de forma escueta - nunca nos dices que haces en las clases - la frase hizo que la cara de Rose se tornase ligeramente sonrojada.

-Yo… bueno trabajamos en controlar la magia, ya sabes - la chica pelirroja tosió un par de veces.

-Aunque no te lo creas, a esa conclusión había llegado yo solito - contestó Scorpius con cierta ironía.

-Perdona - se disculpó Rose mirando al suelo - es solo que las clases son duras ¿sabes? Me tengo que enfrentar a mis emociones, sentimientos y miedos cuando estoy allí y a veces… me sobrepasa. No sé si me he explicado bien.

-Sí… sí que lo has hecho - murmuró Scorpius pensando que él daría lo que fuese por saber de qué sentimientos hablaba Rose - y… ¿Qué quería Lorcan? - se atrevió a preguntar, carraspeando ligeramente ya que tenía la garganta algo seca.

-Vaya… qué directo - dijo Rose, tragando saliva pesadamente - me ha pedido que vaya el sábado con él a Hogsmade.

-¿QUÉ? - preguntó Scorpius quedándose paralizado por unos momentos - le habrás dicho que no.

-No he podido negarme - intentó disculparse Rose, desviando la mirada.

-Rose, habíamos quedado - contestó Scorpius rápidamente - con Al y con Alice para ir juntos. Los cuatro - aclaró para no delatarse, ya que él había planeado pasar un tiempo a solas con ella, cosa que deseaba desde siempre a decir verdad.

-Lo sé, pero no he podido ¿vale? - respondió ella mirándole a la cara y sabiendo que le estaba haciendo daño.

-¿Te gusta? - preguntó él, apretando la mandíbula debido a los celos.

-Claro que no - contestó ella al momento - te prometo que no es por eso. Aunque… seguramente es lo que parezca a los ojos de todos.

-Entonces no lo entiendo - dijo Scorpius con tono tajante - o a lo mejor me estas mintiendo.

-¿Otra vez? - preguntó Rose, endureciendo el tono de voz - te digo que he aceptado porque no podido negarme, no porque quiera salir con él - Scorpius se encogió ligeramente por el tono de Rose y por la frialdad en sus ojos - si quieres creerme, muy bien Malfoy y sino no entiendo por qué sigo hablando contigo.

Dicho esto, Rose cogió sus cosas y empezó a caminar a paso ligero por el pasillo ya que estaba empezando a notar que perdía el control de su magia pero Scorpius salió detrás de ella y en mitad del pasillo, la sujetó del brazo izquierdo haciéndola girar sobre sí misma y provocando que el bolsito de cuentas que Rose llevaba en la mano cayese al suelo, generando un estruendo.

-Maldita sea - masculló Rose con los labios fruncidos - muchas gracias Malfoy, ahora seguramente todo se me ha descolocado

  • después se agachó para coger el bolso pero Scorpius se adelantó.

Con la elegancia y agilidad que le caracterizaba, Scorpius se agachó y recogió el bolso con cuidado, palpando la tela para asegurarse de que ningún frasco se había roto en el interior.

-Ten - se levantó y tendió a Rose el bolso

  • lo siento.

Rose aceptó el bolso pero el contacto duró más de lo estipulado socialmente en esas situaciones ya que en cuanto sus dedos se rozaron ambos sintieron un cosquilleo y ninguno parecía dispuesto a cortar esa conexión. Al final, fue Scorpius quien retiró su mano derecha para después pasársela con nerviosismo por el pelo, revolviéndoselo.

-Oye Rose - dijo él tras ver que la chica ahora lo miraba con el ceño levemente fruncido - ha sido sin querer, lo lamento.

-No pasa nada - contestó ella negando con la cabeza - sé que no has querido que el bolso acabase en el suelo. Ha sido culpa mí, se me ha resbalado.

-No me refería al bolso, que también - añadió evitando mirarla a los ojos - quiero disculparme por lo de antes… con el tema de Scamander y por haber insinuado que me estabas mintiendo, sé que no lo harías - hizo una pausa para coger aire - de verdad que no pienso eso pero es solo que no logro entender qué razón puede ser tan poderosa como para haberte llevado a aceptar una cita con alguien que supuestamente no te gusta.  

-Scorpius - el chico la miró a los ojos - mira, no te puedo contar por qué he aceptado salir con Lorcan ya que otra persona me lo han pedido explícitamente y no es un tema directamente relacionado conmigo pero… solo te pido que confíes en mí y que no creas nada de lo que veas el sábado, porque no es lo que va a parecer - en esos momentos Rose lo miraba con mucha intensidad.

Scorpius seguía mirando a Rose, concretamente tenía la vista clavada en sus ojos oceánicos y en ese preciso momento transmitían muchas cosas pero sobretodo pudo diferenciar verdad en sus palabras y un gran deseo de que confiase ciegamente en ella, así que el muchacho asintió despacio.

-Te creo - afirmó con voz contenida - si me dices que no hay nada… te creo - terminó musitando Scorpius y rezando porque no se hubiese equivocado.

-Gracias - susurró Rose - significa mucho para mí que me creas.

-Si - fue lo único que atinó a decir Scorpius - te voy a proponer un plan ¿te apetece salir un rato a los jardines? Igual podríamos ir a visitar a Hagrid si nos da tiempo.

-Claro, me parece estupendo - aceptó la chica, esbozando una media sonrisa - vamos.

-Espera un segundo - Rose se paró enfrente de él, inmóvil, mientras que Scorpius la colocaba detrás de la oreja izquierda un mechón rebelde de su melena pelirroja - ahora ya podemos irnos. Estas perfecta - el cumplido hizo que Rose se sonrojase levemente.

-Vamos, se nos está haciendo tarde - dijo Rose, desviando la mirada de los ojos metalizados de Scorpius tras pasar unos segundos mirándose, ambos inmóviles.

-Será lo mejor - convino él, haciendo un gesto elegante con la mano para que ella comenzase a andar.

Juntos emprendieron el camino hacia los jardines, caminando en silencio y directamente se dirigieron a la cabaña de Hagrid ya que dentro de poco comenzaría el horario de las cenas. Hagrid, como de costumbre los recibió con los brazos abiertos y estuvieron conversando con él sobre los últimos meses en la escuela hasta que los tres se dirigieron al Gran Comedor, al llegar a las grandes puertas del comedor, Hagrid se despidió de ellos para ir a la mesa de los profesores, mientras que Rose y Scorpius avanzaron por el pasillo hasta la mesa de Slytherin donde Rose, tras saludar a Alice, Albus y Lyssander, se despidió para ir a cenar con Hugo en la mesa de los leones.

Para principios de la segunda semana de noviembre, prácticamente todo el castillo sabía que Lorcan Scamander y Rose Weasley tenían una cita en Hogsmade, cosa que causo gran expectación entre todos los habitantes de castillo así como diversas opiniones entre el alumnado y los profesores, tal fue el caso de Teddy.

El miércoles, tras la clase particular en la cual Rose logró concentrar todo su poder en una situación de estrés, haciendo estallar en mil pedazos el esqueleto del dragón bola de fuego chino que colgaba del techo de la estancia, el profesor Lupin dio por terminada la sesión.

-Eso ha estado fenomenal, Rosie - la alabó Teddy, con una sonrisa.

-Muchas gracias Teddy - respondió la chica algo sonrosada - déjame que arregle todo esto…¡Reparo! - exclamó y a continuación el esqueleto volvió a estar como nuevo.

-¡Wingardium leviosa! - exclamó también Teddy, haciendo que el esqueleto se elevase hasta su lugar - estoy muy contento con la sesión de hoy. Has podido controlarlo de forma consciente por primera vez.

-Si… no me ha resultado nada fácil - confesó Rose - pero la verdad es que he intentado canalizarlo y parece que lo he conseguido.

-Has podido de sobra Rose - dijo Teddy - ya veremos cómo te desarrollas a partir de ahora y si sigues así… en unas semanas probaremos con los elementos, principalmente agua y fuego.

-Eso estaría muy bien - murmuró la chica pelirroja - aunque a decir verdad, me da un poco de miedo.

-Cuando estés lista, seguro que podrás con ellos - en la cara del joven se dibujó una media sonrisa - y hablando de otra cosa… me he enterado de tu cita el sábado con Lorcan - la postura de Rose se volvió rígida.

-Te has enterado tú y todo el colegio - fue lo único que contestó su 'prima'.

-Pensé que querías a Scorpius - Rose desvió la mirada para no mirar a Teddy - ¿por qué Rose?

-Tengo mis motivos - contestó Rose - quiero a Scorpius pero… debo hacer esto y no por mí, sino por otras personas. Es lo único que necesitas saber.

-De acuerdo - dijo Teddy - confío en ti, pero ten cuidado no vaya a salpicarte nada de ese tema y menos con Scorpius.

-Tendré cuidado, no te preocupes - atinó a decir Rose, con una pequeña sonrisa - y con Scorpius ya he hablado y está todo bien entre nosotros.

-Eso espero - respondió Teddy - os quiero mucho a los dos y no quiero que sufráis más.

Ambos, después de la conversación emprendieron el rumbo camino al Gran Comedor, y en la puerta se despidieron cordialmente, ya que fuera de esa aula debían comportarse como alumna y profesor, no como dos familiares, del mismo modo que le ocurría a Alice con sus padres.

Rose se dirigió a la mesa de Slytherin para cenar, ya que durante la comida había estado con Hugo, por lo que se sentó como de costumbre, al lado de Albus y mantuvo una conversación realmente interesante con sus amigos.

Antes de que se diesen cuenta, había llegado el sábado por la mañana, y después de despedirse de Lianna y Julianne, quienes habían quedado con Fred y James en el Gran Comedor para ir juntos a Hogsmade, Rose avisó mediante el galeón falso a su prima para que fuese hasta la torre de Ravenclaw; la hija de Hermione bajó y cuando llegó se encontró con su prima discutiendo con el águila que custodiaba la entrada.

-Por favor, déjame pasar - pedía Lily, moviendo el pie nerviosamente contra el suelo - ya te he dicho he quedado con mi prima y… ¡tengo prisa!

-Y yo te he dicho que por muy hija de Harry Potter que seas, esta no es tu casa y si quieres pasar, debes contestar la pregunta, como todos los alumnos - hizo una pausa - ¿Qué ser provisto de voz tiene cuatro patas, después dos y por último tres?

-No lo sé… ¡déjame pasar! - exclamó Lily, perdiendo los papeles y frunciendo el ceño.

-Es el ser humano - contestó Rose y la estatua se hizo a un lado ligeramente.

-Es correcto - dijo la estatua - y únicamente la dejo pasar porque la señorita Weasley es una de las mejores alumnas de nuestra ancestral casa.

-Lo que sea… mientras me deje pasar - murmuró la hija de Harry Potter para sí misma, entrando en la sala común de Ravenclaw.

Las dos chicas cruzaron la sala y subieron por la escalera de la izquierda hasta llegar a un rellano donde con dos bifurcaciones, y subieron a paso ligero por las escaleras de caracol de la derecha hasta llegar a una puerta robusta de madera de roble con un cartel que rezaba.

'Águilas'

  • 4º curso

Lianna Mary Brown, Julianne Candice Hough, Rose Jean Weasley

Al cruzar el umbral de la puerta, Lily no pudo evitar silbar debido a lo maravillosa que era la sala común de Ravenclaw así como el dormitorio de las chicas.

-Cómo os cuidan en Ravenclaw, ¿no? - preguntó Lily con la ceja derecha alzada - en Hufflepuff no tenemos tantos lujos.

-La sala común de tu casa es una maravilla también - contestó Rose con una sonrisa condescendiente - esas pinturas de bodegón, los sofás tan cómodos, el calor hogareño y el olor tan delicioso que os sube de las cocinas.

-Eso es verdad - reconoció Lily - aunque me gustaría que en la puerta de mi habitación hubiese un cartel similar al vuestro.

-Ya… lo cierto es que los carteles son muy chulos - comentó Rose - además cuando hay corriente, las letras ondean y por la noche emiten un leve brillo.

-Seguro que es precioso - coincidió su prima, retorciéndose las manos con nerviosismo - y… ¿está todo preparado?

-No te preocupes - Rose se acercó hasta su baúl y sacó una copa de cristal de murano en tonos azulados - ten la copa - Lily se aceró y cogió la copa con delicadeza.

Rose siguió rebuscando por el baúl hasta encontrar lo que buscaba: la caja de madera con distintos compartimentos en la que guardaba la poción multijugos. Con un movimiento de varita, apuntó a la cerradura de la caja y oyó un chasquido para después extraer un bote que contenía una poción espesa, similar al lodo que burbujeaba. La chica se acercó hasta su escritorio, donde depositó el bote.

-Ven Lily - la chica rápidamente acudió hasta su prima con la copa en la mano - deja la copa.

La chica dejó la copa en el escritorio, al lado del bote de poción y Rose abrió con delicadeza el recipiente, vertiendo con sumo cuidado parte de la poción en la copa de cristal. Después cogió la varita, murmuró Diffindoapuntando a su pelo y uno de sus bucles pelirrojos se desprendió de su melena. Vertió unos cuantos pelos en la poción y esta automáticamente, cambió: pasó de ser espesa y con color a lodo, a una bebida liquida y de color naranja brillante.

-Guau - dijo Lily tras ver el cambio de la poción - parece zumo de calabaza.

-Si - fue lo único que dijo Rose - tómatela.

-A tu salud - comentó Lily cuando cogió la copa y antes de beber su contenido. Pocos segundos después, vació el la copa - estaba buena, sabía fresca.

Lily, se sentía bastante bien pero la cara de Rose indicaba que su cuerpo estaba empezando a sufrir los primeros cambios. Su melena pelirroja, pasó de ser lisa a rizada, cayendo los bucles sobre sus hombros con bastante gracia, notó como crecía varios centímetros, al igual que su cuerpo se ensanchaba ligeramente, pero sobretodo notaba como su pecho se desarrollaba bastante más de lo que ella tenía originalmente. Pocos minutos después, se giró hacia el espejo, poniéndose Rose a su lado y ambas observaron como dos Rose idénticas les devolvían la mirada.

-¡Qué fuerte! - exclamó Lily, llevándose ambas manos con sorpresa a la boca ya que incluso su voz era la misma que la de su prima - somos exactamente iguales.

-Esto es muy raro - murmuró Rose - me da bastante miedo que seamos iguales.

-¡A mí me encanta! - exclamó Lily, moviendo la melena de su prima - tu pelo es una pasada, tienes un buen cuerpo y… menudo pecho.

-¡Lily! - se quejó Rose, cruzando ambas manos por delante de su pecho - solo te pido que no dejes que Lorcan lo toque.

-¡Rose! - se quejó Lily enrojecida - nosotros no hacemos esas cosas…

-Lo que sea - comentó su prima, divertida. Después miró el reloj de pared y comprobó que eran cerca de las nueve de la mañana - se te va a hacer tarde, así que venga, tienes que cambiarte de ropa.

Ambas se dirigieron hacia uno de los armarios robustos ornamentados y sacaron algunas prendas otoñales, decantándose finalmente por unos pantalones azul oscuro, unas botas planas negras, un jersey de rayas horizontales gris y azul (los colores de la casa de Rose), una bufanda tejida a mano por la abuela Molly, y un abrigo de paño en gris marengo.

-Me gusta el resultado - comentó Lily, mirándose al espejo - ahora sí que soy tú.

-Llevar ropa de tu talla… ayuda bastante - respondió Rose, observando la menuda ropa de su prima que descansaba sobre la cama - Ey, Lily - la chica se giró para quedarse cara a cara - pásatelo bien hoy y procura que no te pillen.

-No te preocupes - dijo Lily - iremos a Cabeza de Puerco, allí no hay demasiada gente y no habrá demasiado miradas indiscretas.

-Si - coincidió Rose - entre eso y que James a invitado a Julianne a tomar algo en las tres escobas…

-Un momento - la cortó su doble - ¿James va a salir con Julianne? ¿Julianne, tu amiga?

-Si - afirmó Rose, moviendo la cabeza energéticamente - la verdad que fue una sorpresa. Tendrías que haber visto lo roja que estaba la pobre Julianne cuando me lo contó - respondió riéndose ligeramente - pero se la veía muy contenta, y Lianna me ha contado que Fred le ha dicho que James parece que le apetece bastante conocer más a Julianne.

-Me alegro mucho por Jaime - comentó su hermana - lo pasó bastante mal con lo de Brianna… la quería mucho.

-Ya… - se lamentó Rose, negando con la cabeza - pero ahora está mucho más contento, yo también me alegro por él. Y ahora deberías bajar ya al comedor. Saluda a Lorcan de mi parte - comentó Rose.

-Muchas gracias por todo Rose - dijo su prima, abrazando a su doble - ¿qué vas a hacer tu hoy?

-Ah bueno - comentó la chica, restando importancia con la mano - ya que tengo un montón de tarea acumulada… iré a la biblioteca y después practicaré en el aula de música. Estoy componiendo algo… pero no sé qué tal resultado dará.

-Seguro que muy bueno… - musitó Lily - por cierto, siento si te he causado algún problema. Escuché como el otro día, Scorpius le decía a Albus que no iba a poder invitarte a Hogsmade por lo de Lorcan. No sabía que le gustases a Scorpius.

La honestidad de Lily, hizo que Rose se pusiese completamente roja, y al mismo tiempo se quedase petrificada por la revelación de su prima: ¿A Scorpius le gustaba ella? ¡Pero si él me había dicho que no había nada más, cuando hablamos en el tren! pensaba Rose amargamente.

-Yo… no sabía que Scorpius me iba a invitar a salir a Hogsmade - terminó diciendo finalmente Rose.

-Ya veo - murmuró Lily - te prometo que me comportaré en el pueblo con Lorcan. Será como si únicamente fuésemos dos amigos. No quiero causarte más problemas y menos con Scorpius.

-Da igual - contestó Rose, rápidamente esbozando una sonrisa pequeña - vamos, vete y disfruta mucho.

-Lo haré - respondió Lily - hasta luego, Rose. Que pases un buen día - después salió del dormitorio de Ravenclaw.

-Seguro que será mejor el tuyo… - musitó Rose para sí misma desplomándose en la cama y enterrando la cabeza entre los almohadones.

Su cabeza iba a mil por hora en ese momento, ya que a Lily se la había escapado que Scorpius la iba a haber invitado a Hogsmade y ella, como siempre, había puesto a su familia por delante o a su orgullo, en defecto.

Y hablando de Scorpius, el chico seguía en pijama tirado sobre la cama, en una posición parecida a la de Rose, en la torre de Ravenclaw, hasta que una almohada le golpeó en la nuca.

-¡Auch! - se quejó, incorporándose molesto y viendo que había sido Albus quien lo miraba con una ceja levantada - me has hecho daño. Eres imbécil, Potter.

-Y tú un idiota, Malfoy - respondió Albus en el mismo tono - ¿piensas quedarte ahí todo el día? - preguntó con inquietud.

-Ese es mi plan - contestó Scorpius intentando aparentar serenidad - no salir del dormitorio en todo el día.

-No puedes recluirte aquí solo por no ver a Rose con Lorcan en Hogsmade - dijo Albus con mordacidad.

-Al, no te ofendas colega… pero prefiero perderme ese espectáculo - comentó Scorpius saliendo finalmente de la cama.

-Scor... - Albus se acercó a grandes zancadas hasta él ya que su amigo se dirigía con velocidad hacia el baño, pero debido a sus buenos reflejos, terminó cogiendo a Scorpius por un brazo - escúchame, mi prima te dijo que confiases en ella ¿no? - Scorpius asintió pesadamente - entonces confía en ella. Has estado toda la semana insoportable cuando ella no estaba delante - su amigo le lanzó una mirada despectiva - pero sin acritud.

-No sé Al… sé que me dijo eso pero no me apetece verla nada con Lorcan - desvió su mirada de los ojos verdes Albus - creo que voy a aprovechar para practicar las nuevas estrategias de Quidditch o ayudaré a Hagrid, a ver si consigo librarme de alguno de los trabajos de tercero.

-Si es lo que quieres, me parece bien - comentó Albus, esbozando una pequeña sonrisa - siempre y cuando no te pases todo el día aquí encerrado. Eso sí, después de entrenar date una buena ducha de agua fría - compuso una sonrisa maliciosa - así Hagrid no te confundirá con una de sus criaturas.

-Ja ja ja - se carcajeó Scorpius de forma sarcástica - muy gracioso Al. Anda corre a ver a tu querida Alice, no vaya a ser que te la levante alguien.

-Idiota - respondió su amigo, lanzándole otro almohadón que Scorpius consiguió esquivar cerrando la puerta del baño.

La mañana para Scorpius transcurrió con relativa rapidez ya que estuvo practicando las nuestras estrategias de Quidditch y lo cierto es que lo agradeció bastante ya que el deporte siempre le ayudaba a despejar la mente, mientras que Rose por su parte, se pasó la mañana encerrada en la biblioteca terminando la tarea de esa semana, para poder disfrutar de un domingo de libertad.

Tras terminar y recién duchado, se fue a ver a Hagrid quien lo recibió como siempre con los brazos abiertos y una gran sonrisa dibujada debajo de la espesa barba.

-Muchacho - dijo Hagrid nada más distinguir su cabellera tan característica - ¿Cómo es que no estás en Hogsmade?

-Tenía tarea acumulada y he estado practicando para el primer partido de la temporada - contestó Scorpius dirigiendo una pequeña sonrisa al hombre.

-Caray - comentó Hagrid, mientras llenaba con su paraguas rosa un gran regadera - tú y Rose debéis de ser los únicos que os habéis quedado en el castillo.

-¿Qué? - preguntó Scorpius con escepticismo

  • Rose esta en Hogsmade.

-No - respondió Hagrid con rotundidad, negando con la cabeza - me la he encontrado hace dos horas saliendo de las cocinas, que había ido a por una manzana y unos cuantos frutos del bosque.

-Eso no puede ser - musitó Scorpius para sí mismo - perdona Hagrid, pero me tengo que ir.

-No te preocupes - respondió el semigigante con una sonrisa - nos vemos luego.

-Por supuesto - contestó mientras que salía corriendo hacia el castillo.

Scorpius recorrió con rapidez los pasillos del castillo, y su instinto le decía que el primer lugar donde debía de buscar era en la biblioteca así que llegó hasta allí y en cuanto pasó a madame Prince, comenzó a recorrer las estanterías y mesas velozmente, incluyendo la Sección Prohibida pero no había ni rastro de Weasley allí.

Es por ello, que se dirigió hacia las aulas abandonadas del tercer piso, y entró en todas las que utilizaban para practicar, incluyendo la que él mismo había destrozado en ese nefasto día de marzo pero no encontraba a la chica que Hagrid juraba que había visto en el castillo.

Caminando por los pasillos del segundo piso y dispuesto a marcharse de nuevo a los jardines, hubo algo que le llamó la atención. Una melodía de piano salía del aula donde practicaba el coro de colegio, así que con mucho sigilo se dirigió hacia la estancia y se quedó contemplando su interior, hipnotizado.

Medio de espaldas y bañada por la luz otoñal del mediodía, Scorpius distinguió la cabellera besada por el fuego de Rose. Sus manos níveas y suaves como la crema se deslizaban con cierta gracia sobre las teclas de marfil del piano de cola tallado en madera de ébano. La contempló durante unos segundos que parecieron infinitos pero se sobresaltó cuando la melodía cambió y Rose con su delicada voz comenzó a cantar:

You shout it loud

But I can't hear a word you say

I'm talking loud, not saying much

I'm criticized, but all your bullets ricochet

You shoot me down, but I get up

I'm bulletproof, nothing to lose

Fire away, fire away

Ricochet, you take your aim

Fire away, fire away

You shoot me down but I won't fall

I am titanium

You shoot me down but I won't fall

I am titanium

Cut me down

But it's you who'd have further to fall

Ghost town, haunted love

Raise your voice, sticks and stones may break my bones

I'm talking loud not saying much

I'm bulletproof nothing to lose

Fire away, fire away

Ricochet, you take your aim

Fire away, fire away

Rose iba a continuar pero escuchó unos pasos y también que alguien daba pequeñas palmadas detrás de ella, y se giró para encontrarse con Scorpius, quien la miraba de una forma indescifrable.