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Lily regresa de la muerte — capítulo 10

Al comenzar con el trabajo, los meses pasaron a toda velocidad para Lily. Sarah crecía a cada instante: un día empezaba a sonreír, poco después balbuceaba, de pronto se mantenía sentada en su sillita, jugaba con sonajeros y reía a carcajadas, lloraba a mares cuando su mamá iba a trabajar… El 27 de marzo, Lily se atrevió a regresar al Valle de Godric. Era el cumpleaños de James, el primero desde su regreso. Era viernes, regresó de San Mungo y buscó a su hija y luego fue con la beba al Valle. Observó el lugar desde el que casi un año antes había escapado y se sentó sobre el césped con la niña en brazos.

-Hola, feliz cumpleaños. -Le dijo a la lápida que rezaba el nombre de James Potter. -Lamento haber demorado tanto en venir, pero… No te das una idea de cuánto te echamos de menos aquí. Harry está enorme, ya no es para nada un niñito, sino todo un adolescente. Es igual a ti, ¡si pudieras verlo! Adora el quidditch, es buscador de Gryffindor y todos dicen que es muy bueno. En las vacaciones vino a casa con sus amigos, estamos viviendo en lo de mis papás. Sus amigos son dos chicos amorosos. Y deberías ver a Sarah, está aquí conmigo. Tiene tus ojos, y con solo tres meses ya frunce el ceño igual que tú cuando está molesta. Aunque solo se molesta cuando la dejo con la suegra de Mary para ir a trabajar. He ingresado a San Mungo, en el área de envenenamientos por pociones y plantas. La verdad, estoy muy contenta con ello. Solo faltas tú y todo sería perfecto. Tal vez es por eso que no he venido antes… -explicó entre sollozos -porque, en cierto modo, las cosas están mucho mejor ahora. Pero daría lo que fuera por volver el tiempo atrás, por disfrutar el tiempo contigo…. Me haces mucha falta, James.

Lily se puso de pie, alzó a Sarah que miraba a su alrededor sin comprender lo que sucedía y regresó a su casa. En la mesa de la cocina, encontró a Hedwig con una carta atada a la pata. Eran malas noticias. Harry le contaba que Hermione había sido atacada y estaba petrificada en la enfermería de la escuela. La única tranquilidad que Lily pudo darle a su hijo era que si estaba en Hogwarts y no en San Mungo era porque Madame Pomfrey pronto lograría curarla. Sin embargo, ni ella misma estaba tranquila con lo que estaba sucediendo en el colegio.

-¿Y si tiene algo que ver con Voldemort o con los mortífagos? -Aventuró unas semanas más tarde, conversando con Mary en la sala de café de San Mungo.

-No, Lily. No sé qué es lo que está sucediendo en Hogwarts. Pero las cosas han cambiado desde hace once años, no es que cada vez que pase algo malo debamos preocuparnos porque sea Quién Tú Sabes o los mortífagos. -Opinó su amiga con una sonrisa tranquilizadora.

-El año pasado, Voldemort trató de regresar y de matar a mi hijo. -Recordó Lily.

-Ya ves, sí. No digo que esté muerto. Pero sea lo que sea en lo que esté convertido, Harry es su obsesión. Y nadie le ha hecho nada a tu niño, Lily. -Intentó tranquilizarla su amiga. -No es él.

-Alguien encantó una bludger para que lo atacara.

-Lily, eso suena más a una trampa de parte del equipo de Slytherin que a algo tenebroso.

-Tienes razón. Por suerte falta poco para las vacaciones.

Lo que Lily no sabía, era que no tenía que esperar hasta el fin de curso para ver a su hijo. Estaba durmiendo y era bien entrada la madrugada cuando escuchó una voz en la chimenea.

-¿Lily? Lamento molestar, ¿estás por ahí?

-…voy -respondió adormecida. Cuando bajó a la sala, se sorprendió al ver la cabeza de Dumbledore en la chimenea. -¡Profesor Dumbledore! ¿Qué ha sucedido? -Inquirió preocupada.

-Está todo bien, pero de todos modos quiero conversar de algo contigo. ¿Puedes venir un rato al castillo?

-Estaré allí en unos minutos. -Respondió y corrió a cambiarse, despertar a Mary para pedirle que se quedara con Sarah y luego tomó los polvos flu para ir a Hogwarts.

Si cuando regresó le había sorprendido escuchar que Harry se había enfrentado a Voldemort, el relato de Dumbledore de lo sucedido aquella noche la impresionó totalmente. La mujer escuchó horrorizada cómo Harry y Ron habían bajado hasta la Cámara de los Secretos a rescatar a Ginny, cómo su hijo se había enfrentado al recuerdo de Ryddle y cómo había destruido el diario que había provocado los ataques.

-Entonces, Ryddle secuestró a Ginny para atraer a Harry a la Cámara y poder matarlo. -Sintetizó Lily. -Pero, ¿por qué esa obsesión de Voldemort con Harry? Hace doce años usted nos advirtió a James y a mí de que iba tras toda la familia. No nos sorprendió, porque ya nos habíamos enfrentado a él. Pero... cuando Voldemort fue a casa tenía más interés en matar a Harry que a mí, le supliqué que me matara a mí en su lugar y solo me lanzó el Avada Kedavra porque supo que jamás me iba a correr de enfrente de mi bebé. Pensándolo en retrospectiva, casi da la impresión de que era capaz de haberme dejado viva si me corría de su camino. ¿Pero por qué esa obsesión con matar a un niñito?

-Sí, si hubieras permitido que Voldemort matara a Harry, seguramente te hubiera dejado viva. Sobre por qué la necesidad de matarlo a él antes que a ti, Harry me ha preguntado lo mismo hace un año, tras enfrentarse a Voldemort, y he decidido no contárselo aún. Hoy te lo contaré a ti y ya decidirás en qué momento es el apropiado para decírselo a tu hijo. Poco antes del nacimiento de Harry, uno de los mortífagos escuchó una profecía, que decía lo siguiente: «El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca… Nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes… Y el Señor Tenebroso lo señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor Tenebroso no conoce… Y uno de los dos deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida… El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso nacerá al concluir el séptimo mes…»

Lily permaneció helada, sentada en su lugar y analizando cada una de las palabras de la profecía.

-Nacido de los que lo han desafiado tres veces -susurró para sí misma - vendrá al mundo al concluir el séptimo mes… ¿uno de los dos deberá morir a manos del otro? -repitió espantada, con lágrimas en los ojos.

-Ya entenderás por qué decidí no responderle a Harry.

Lily asintió con la cabeza asimilando el peso de la noticia que acababa de recibir.

-¿Y entonces? ¿Debo sentarme a esperar a que se enfrenten y rogar que sea Harry quien mate a Voldemort y no al revés? -Inquirió derrotada.

-No, nadie ha dicho que no podamos ayudarlo. Y Harry ya ha comenzado el trabajo sin saberlo. Mira, tenía la sospecha de que Voldemort había dividido su alma y la había guardado para evitar su muerte. Pensaba que podría haber creado un horrocrux. Hoy Harry me ha confirmado esa teoría. El viejo diario de Tom Ryddle era un horrocrux. Mi duda aún es si era el único. Pero Harry ya lleva ventaja.

-¿Y entonces?

-Harry destruyó su horrocrux. Le ha cantado jaque al rey. Ahora mueve él. Tendremos que esperar a ver su próximo movimiento para planear el resto de nuestra jugada.