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Lily regresa de la muerte — capítulo 11
-¿A dónde te gustaría ir de vacaciones?
-¡¿Qué?! -La pregunta de su madre, mientras bajaban el baúl de Hogwarts del viejo Escarabajo, tomó a Harry totalmente por sorpresa. Principalmente, porque nunca nadie le había hecho esa pregunta. Jamás había pensado en ir de vacaciones, menos con su madre y su hermanita pequeña.
-Tengo dos semanas de vacaciones, entre el 15 y el 31 de julio. Podríamos aprovechar para ir a algún lugar. Y estaría bien que seas tú quien elija el lugar, porque pasaremos tu cumpleaños allí ¿No te parece? -Sugirió Lily.
Harry terminó de subir el baúl hasta su cuarto mientras pensaba en la propuesta de su madre. Jamás había ido de vacaciones, nunca había pensado en un destino, no sabía qué elegir. Lily sugirió algunas opciones y Harry eligió España. Irían a un destino de veraneo, aprovecharían el verano, el sol, el mar y la playa. La felicidad por un viaje en familia era mayor a cualquier alegría que hubiera imaginado alguna vez.
Lily siempre había elegido vacacionar al modo muggle, y su hijo no tenía oposición a ello. Así que el catorce de junio a la noche tomaron un vuelo que los llevó a Madrid y luego otro a Ibiza. Sarah ya tenía casi seis meses, y despertaba temprano a su madre todos los días. Habían alquilado una cabaña. Lily le daba el pecho a la bebé y luego preparaba el desayuno. Esperaba a que Harry se despertara, desayunaban juntos y luego salían a recorrer y a la playa.
Harry jugaba con Sarah en la arena, la niña sonreía mientras su hermano hacía monerías o construía un castillo a la orilla del mar.
-A este castillo le falta un campo de quidditch y un bosque prohibido, ¿no crees? -Susurró Harry y su hermanita sonrió, estiró el brazo y destrozó el castillo de arena. -¡Sarah! -Protestó el chico sin dejar de sonreír.
Sonriendo también, Lily los observaba. Debía hacer algo, urgente, para salvar a su hijo mayor del terrible destino que se cernía sobre él. Sin embargo, parecía todo imposible. No había sido capaz de contarle lo hablado con Dumbledore a nadie y todo lo que se le ocurría le parecía una idea estúpida. Porque necesitaba a alguien que la comprendiera, que entendiera que ella no podía quedarse de brazos cruzados mirando cómo su hijo luchaba a muerte contra Voldemort. No podía hacerlo en ese momento y no podría hacerlo siquiera dentro de cuarenta años, cuando Harry fuera un mago altamente preparado.
Para el cumpleaños de Harry, celebraron con un almuerzo en un restaurante y luego una cena en un bar con vista a la playa. Cuando se fue a dormir, el chico sonrió porque aquel había sido el mejor cumpleaños de toda su vida. Al día siguiente, emprendieron la vuelta a Cockeworth.
Lily estaba profundamente dormida cuando escuchó que llamaban a golpes y a gritos en la puerta. Se levantó de un salto y se encontró con Harry en el pasillo.
-Ten a mano tu varita, pero no la uses a menos que te diga o que sea realmente imprescindible. -Le indicó a su hijo y bajó las escaleras a toda velocidad con su varita en la mano. -¿Quién anda ahí? -Inquirió.
-Departamento de Seguridad Mágica, abra la puerta.
Asombrada, abrió la puerta. Cinco funcionarios del Ministerio de la Magia ingresaron al living de la casita.
-¿Es usted Lily Evans Potter? -Inquirió uno de ellos. Alto, regordete y calvo, el mago de unos cincuenta años parecía ser el que comandaba el grupo. Observó a su alrededor todo el living y clavó su vista en Harry, que estaba en pijama y con la varita en la mano.
-Sí, soy yo. ¿Qué está sucediendo? -Preguntó preocupada.
-Se la acusa de encubrimiento y de ayudar a escapar a un prisionero condenado a reclusión perpetua a Azkaban. -Indicó otro de los funcionarios. Era pequeño, delgado y llevaba una capa negra como la noche.
-¿Qué cosa? -Se asombró la mujer. Era ridículo que la acusaran de liberar a un mortífago de la prisión de los magos. No tenía el más mínimo sentido.
-Está acusada de intentar encubrir a un criminal al declarar en el Ministerio de la Magia que Sirius Black no fue responsable de las muertes del múltiple crimen cometido el 1° de noviembre de 1981 y de ayudarlo a fugarse de Azkaban. -Informó el funcionario -Deberá asistir al Ministerio de inmediato para ser interrogada y de comprobarse su culpabilidad será enviada a prisión.
Lily observó el miedo en la cara de Harry y realizó un esfuerzo por permanecer tranquila. No podía creer que Sirius hubiera escapado de Azkaban y menos aún que la consideraran culpable de haberlo ayudado a hacer eso. Vigilada por los funcionarios del Ministerio, preparó apresuradamente el bolso de Sarah, mientras Harry se cambiaba. Luego le entregó a su hijo la pequeña y el bolso y le aseguró que no pasaba nada, que ya regresaría, que mientras tanto la esperara en lo de Mary y cuidara a su hermana. Harry abrió la boca para protestar, pero Lily lo apremió a que se fuera.
Vio desaparecer a sus hijos en la chimenea y los funcionarios la llevaron hacia el Ministerio de la Magia. Allí, fue encadenada a una silla y dos miembros del Departamento de Seguridad Mágica la interrogaron. Uno de ellos realizaba las preguntas y el otro anotaba las respuestas de Lily.
-¿Cuándo y dónde ha sido la última vez que vio a Sirius Black?
-Hará unos tres meses, aproximadamente. En Azkaban. Pueden comprobarlo en el Registro de Visitas.
-Ya lo haremos. ¿No ha visto a Black luego de su fuga de la prisión?
-No, ni siquiera sabía que se había fugado.
-Fue a última hora de la tarde de ayer. ¿De qué habló con Black la última vez que se vieron?
-Mayormente, de mis hijos. Le comuniqué el nacimiento de mi hija menor.
-¿Black le pidió ayuda o la extorsionó de algún modo para que lo ayudara a escapar?
-Nunca.
-¿Le comentó de sus planes de huir?
-Jamás.
-¿Por qué fue a visitar al hombre que entregó a su familia a Quién Usted Sabe?
-Black nunca fue nuestro guardián secreto.
-¿Y por qué Albus Dumbledore declaró que ustedes le habían dicho que era Black?
-Le dijimos que usaríamos a Sirius como guardián secreto, pero finalmente cambiamos de parecer a último momento y Peter Pettigrew fue nuestro guardián.
-Fin del interrogatorio, será trasladada a Azkaban preventivamente hasta que Black sea recapturado.
Lily abrió la boca horrorizada al escuchar su sentencia. No podía creer que la hubieran condenado por algo que no había hecho. No quería que volvieran a atrapar a Sirius, era inocente. Y no sabía cuál sería la pena por escapar de la prisión, jamás había escuchado de alguien que lo hubiera hecho, pero no la quería para su amigo. Sin embargo, no quería pasar su vida en la cárcel.
-¡Pero, mis hijos! ¿Con quién se quedarán? Quiero hablar con mi hijo mayor. -Exclamó con voz ahogada.
-Me temo que eso no será posible… Los menores irán a vivir con el familiar más cercano o usted puede designar a alguien en particular y dejarlo expresado en un formulario.
-Llenaré el formulario. -Dijo con decisión. Petunia se estaba comportando como un ser humano últimamente, pero Lily no podía dejar a Harry nuevamente con ella.