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Lily regresa de la muerte — capítulo 12

No podía dejar que Harry y Sarah fueran con Petunia. Aunque Lily sospechaba que su hermana no trataría a sus hijos tan mal como lo había hecho con su niño en el pasado, no podía hacer pasar a Harry por lo mismo otra vez. De modo que rellenó un formulario solicitando que sus hijos estuvieran a cargo de Mary hasta su liberación. Le hubiera gustado hablar con ella antes de hacerlo, pero tampoco se lo permitieron.

-Le comunicaremos a la señora Mary McDonald el pedido hecho por usted. En caso de que acepte, los niños quedarán a su cargo. Si se niega, irán a casa de su hermana, Petunia Evans. -Le informó un funcionario. Lily asintió en silencio. Sabía que Mary jamás se negaría a algo así.

Le encadenaron las manos detrás de la espalda y la trasladaron a Azkaban.


Harry obedeció a su madre. Tomó los polvos flu y pronunció audiblemente el nombre de Mary. Sostuvo a su hermanita con fuerza mientras giraban entre las chimeneas. Cayó en la sala de la amiga de Lily. Para evitar que se golpeara la beba, se dio un fuerte golpe en el codo. Todo estaba en penumbras. Sarah comenzó a llorar.

-¿Hola? ¿Mary? Soy Harry, el hijo de Lily… -Murmuró tímidamente. Estaba claro que todos los habitantes de aquella casa dormían. El reloj que estaba sobre la chimenea indicaba las cuatro y media.

Enseguida escuchó unos pasos apresurados bajar la escalera. Mary McDonald apareció en pijama y con su varita en la mano. Harry se dio cuenta de que también tenía la suya y la guardó entre su ropa.

-¡Harry! ¿Qué pasó? -Preguntó la mujer alterada. Si Lily había enviado a sus hijos a su casa en plena madrugada, no era nada bueno. Detrás de la mujer, bajaba las escaleras Gregor, su marido.

-No… No lo sé muy bien. -Admitió Harry. Y le contó lo sucedido a Mary. -¿Quién es ese hombre y por qué el Ministerio cree que mi madre lo ayudó a escapar?

-No hay tiempo para eso ahora. -Respondió Mary invitándolo a pasar a la cocina. Harry se sentó en la silla que Mary le ofreció. Su esposo comenzó a preparar un té. -Gregor, necesitamos a alguien del Ministerio que nos diga qué está pasando; si es cierto que Black se escapó de Azkaban y si le harán juicio a Lily o qué. Si la juzga el Wizengamot será una ventaja, porque Dumbledore tendrá capacidad de convencer a los otros miembros de que todo esto es un absurdo.

El marido de Mary comenzó a hablar con alguien por la red flu mientras ella le servía un té a Harry y hacía dormir a la beba. Luego escribió un par de cartas y mandó a su lechuza pidiéndole respuestas cuanto antes. Harry observaba la escena como aturdido. No podía creer que a su madre le fueran a hacer un juicio por ayudar a un criminal a escaparse de la cárcel de los magos.

Al cabo de media hora, llamaron a la puerta. Harry reconoció a otro de los amigos de su madre, Remus Lupin. Se lo veía preocupado y alarmado. Mary le contó lo mismo que Harry le había dicho.

-He ido a ver a Sirius hace dos semanas. No me dijo en ningún momento que pensara escapar. -Murmuró Lupin.

-Tal vez porque no quería que los dementores lo escucharan. -Aventuró Mary.

-No creo, podría haberme dado alguna pista o clave que los dementores no comprendieran.

Gregor subió a su dormitorio, bajó con la túnica y una capa y anunció que volvería más tarde. Regresó dos horas después, con la noticia de que Lily había sido condenada a prisión preventiva en Azkaban hasta que Black fuera recapturado. Mary soltó una maldición y Remus le dio un puñetazo a una repisa. Un adorno cayó al suelo y se hizo trizas y él lo reparó de inmediato con su varita.

Gregor le entregó a su mujer unos papeles. Mary los leyó, suspiró y tomó una pluma, la mojó con tinta y firmó al final. Luego, le indicó a Harry que se quedarían en su casa un tiempo, hasta que liberaran a Lily.

-Ven, te muestro el cuarto así dejas durmiendo a Sarah y de paso descansas tú también un poco. -Le dijo con suavidad, aunque sabía que era muy poco probable que el pobre chico consiguiera dormir algo en lo que quedaba de aquella noche. El chico no volvió a preguntar quién era Black y Mary no sacó el tema nuevamente. Por un momento, se preguntó por qué Lily jamás le había hablado de Sirius a su hijo. Pero, ¿qué le diría? "Oye, nunca te hablé de tu padrino, pero es porque está preso por algo que no cometió"….

Harry se recostó en la cama que Mary le ofreció. Sarah dormía en una cuna a su lado. Y el chico pensaba en lo sucedido aquella noche. Necesitaba respuestas, pero a preguntas que solo su madre le contestaría. Se despertó en mitad de la mañana sin darse cuenta en qué momento se había dormido. Desde la planta baja, provenían las voces de los niños de Mary, de la misma Mary y de alguna otra persona, que hablaba con una voz parecida a la de su tía Petunia.

Sarah estaba sentada en la cuna. Balbuceaba y estiraba los brazos para llamar la atención de su hermano. Harry la levantó y bajó las escaleras con ella en brazos. Efectivamente, en la cocina estaban Mary con los niños y su tía Petunia.

-¿Qué haces tú aquí? -Preguntó sorprendido el muchacho al verla.

-Tu tía vino a preguntarme algunas cosas sobre lo sucedido anoche. -Explicó Mary.

Harry asintió y observó el periódico que estaba sobre la mesada. Allí se veía a un hombre pálido y demacrado en una celda y el titular rezaba "Sirius Black escapó de Azkaban". Debajo, en un recuadro, decía "Apresaron a Lily Potter por ayudarlo a escapar". El chico alejó la vista de El profeta.

-¡Mira, mis cereales vuelan a mi boca! -Exclamó Henry orgulloso.