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Lily regresa de la muerte — capítulo 9

-Hola… -Saludó Lily al entrar en el living de su casa. Dejó a Sarah en su cochecito y observó a Severus con curiosidad. -¿Cómo estás?

-Bien, bien… Me enteré que estabas viviendo aquí y decidí pasar a saludar. -Explicó apresuradamente. -¿Cómo estás tú?

-Bien. Siéntate. -Invitó, al notar que ambos estaban de pie.

Snape se sentó en uno de los sillones de la salita y Lily en el sofá. La mujer hizo un movimiento con su varita y dos tazas de té y unas masitas aparecieron sobre la mesa ratona. Severus recorrió el living con los ojos. Su vista se demoró un instante en la foto de la boda de Lily y James, pero la desvió enseguida. Se formó un silencio incómodo. Ninguno de los dos decía nada. La mujer miró hacia el cochecito, en donde la beba se estaba quedando dormida.

-Yo… he sido un idiota en el pasado… - explicó.

-Ya, todos lo hemos sido. -Minimizó Lily. No quería discutir de lo que cada uno había hecho en el pasado. En un momento, habían tomado sendas opuestas. Pero Snape se había arrepentido de eso y ahora estaba trabajando para Dumbledore. No era necesario resucitar viejas discusiones que ya no tenían sentido.

-Tú no tanto.

-Ya está, Severus. Pasado pisado. Cuéntame de tu vida ahora. Además de dar clases en Hogwarts… ¿Sigues viviendo en donde siempre, aquí cerca? -Preguntó ella cambiando de tema.

-Sí… Nunca abandoné el hogar de mis padres. -Dijo con una risita.

-Bueno, yo he regresado quince años después… Es un lindo lugar.

Durante aproximadamente una hora, los dos siguieron conversando de sus vidas. O más bien, recordando algunos momentos felices de cuando eran niños. Lily se sorprendió de que la vida de Severus parecía haber quedado en pausa todos aquellos años. Además de ser profesor en Hogwarts y encerrarse en su casa en época de vacaciones, él no hacía nada de su vida.

-Me tengo que ir. -Dijo Snape en un momento. -Regreso esta noche al  castillo, y hay cosas que debo hacer en casa.

-Nos veremos… ¿en el verano? Ahora que nuevamente somos vecinos… -Dijo Lily sonriendo.

-Sí, nos veremos, Lily. -Saludó Snape con un beso en la mejilla.

La pelirroja le abrió la puerta y observó cómo atravesaba el caminito hacia la verja de entrada.

-Severus… -Lo llamó antes de que se fuera. Él se giró y la miró. -Dumbledore me ha contado cómo te has esforzado por proteger a Harry el año pasado. Muchísimas gracias.

Severus Snape respondió con un asentimiento de la cabeza y salió rumbo a la calle. Lily cerró la puerta y regresó hacia el living de su casa. La túnica de quidditch de Harry estaba en uno de los sillones, junto con un libro de hechizos de él o de Ron -porque Lily estaba segura que Hermione no habría dejado el suyo por cualquier lado- y un telescopio. Subió a alcanzarles las cosas y regresó a preparar la cena.

A la mañana siguiente acompañó a los chicos a tomar el tren. La angustia crecía en ella al saber que no tendría a su niño en casa hasta fin de curso. Observó el Expreso de Hogwarts alejarse y suspiró.

-¿Vamos a casa? -Le preguntó a Sarah mientras tomaba el cochecito y caminaba hacia la barrera que llevaba al mundo muggle.

Al llegar a su casa, Lily se encontró con una lechuza de parte de Mary. Le proponía que almorzaran juntas. Extrañada por la propuesta repentina un día de semana, le respondió que se juntaran en su casa. Su amiga llegó al mediodía entusiasmada. Habían abierto una vacante en San Mungo y Mary esperaba que Lily se presentara.

-Es para el área de Envenenamientos Provocados por Pociones o Plantas. Lily, es tu fuerte. No puedes dejar pasar la oportunidad. -La instó su amiga.

-Pero… ¿Y Sarah? No tengo con quien dejarla. -Objetó Lily preocupada.

-Ya le he preguntado a Helga, y no tendrá problema de cuidarla a ella junto con Judith.

De modo que al mes siguiente, Lily había comenzado a trabajar. Había reparado el antiguo Volswagen Escarabajo en el que muchos años atrás su padre le había enseñado a manejar, y en ese coche iba todos los días hasta lo de Mary, en donde dejaba a la pequeña y viajaba al trabajo con los polvos flu. A veces, se complicaban sus horarios cuando debía hacer guardia nocturna, pero los arreglaba con la ayuda de Mary, que le dejaba sus niños a Lily cuando ella no podía y viceversa.