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Lily regresa de la muerte — capítulo 15
El sol brillaba en lo alto en la pequeña plaza de Cokeworth. Sarah corría entre los juegos para niños y Lily, sentada en una manta que había apoyado sobre el césped, la observaba sonriendo. Le costaba creer lo crecida que estaba su pequeña beba. La pequeña caminaba perfectamente, corría y decía algunas palabras. Lily se giró al sentir a alguien caminando tras ella. Era Severus Snape. El curso había terminado aquel día y Severus había regresado a su pueblo. Aquella tarde, Lily iría a King´s Cross a buscar a Harry, pero como los profesores no solían viajar en el Expreso de Hogwarts, sino por la red flu, Snape ya había llegado.
-Hola, ¿puedo sentarme? -Preguntó Snape.
-Supongo que sí. -Respondió Lily mirando hacia su hija. Sarah estaba trepando a un tobogán de medio metro de altura.
-¿Cómo estás? -Preguntó el hombre.
-Bien, gracias. -Respondió ella fríamente.
Severus observó con curiosidad a Lily. Era muy raro que se mostrara así de distante y fría con él. Sabía que no merecía su cariño, pero igualmente ella siempre había sido amable y cariñosa. Ahora, en cambio, ni siquiera lo había mirado y apenas se limitaba a responder sus preguntas con la respuesta más corta posible.
-¿Qué sucede? -Preguntó suavemente.
-Nada.
-Lily, te conozco desde que tenemos diez años. Sé que algo te sucede.
La pelirroja suspiró. Sarah intentaba subirse a una de las hamacas y Lily se puso de pie y la ayudó. Comenzó a columpiar a la niña. Sarah se reía alegremente. La mujer sonrió, no necesitaba más que eso para ser feliz. Severus se levantó y fue a su lado. Volvió a preguntarle qué le sucedía.
-¿De veras quieres saber qué me pasa? ¿No puedes deducirlo tú mismo? No lo sé, piensa, por ejemplo, en personas que sean amigos míos. Piensa, por ejemplo, en idioteces que hayas hecho últimamente… No lo sé, tal vez poner en peligro a mi hijo, o dejar a alguno de mis amigos sin trabajo… Capaz que por eso estoy molesta. ¿No se te había ocurrido, acaso? -Exclamó molesta.
-Bajal. -Murmuró Sarah. Lily dejó de columpiarla y ayudó a la niñita a bajarse de la hamaca. La pequeña fue entonces nuevamente hacia el tobogán corriendo con pasitos torpes.
-Oye… Yo nunca puse en peligro a tu hijo. Al contrario, en todo caso él a mí. No sé qué versión de la historia te contaron pero entre tu niño y su amiguita me dejaron inconsciente. -Exclamó Severus molesto.
-Cualquiera que deje un mortífago suelto por ahí, pone en peligro a mi hijo. -Aclaró Lily. -Si en vez de estorbar, hubieses ayudado, tal vez Peter Pettigrew hoy estaría en Azkaban.
-Sabes perfectamente que ellos nunca me cayeron bien. -Se excusó Snape.
Lily lo miró con enojo, tenía los ojos entrecerrados y los labios fuertemente apretados. Asintió con la cabeza lentamente.
-Sí, sé que ellos nunca te cayeron bien. Sé que no te caían bien en la escuela, cuando éramos adolescentes, por ejemplo. Pero creía que eras un hombre adulto y maduro y que habías superado aquellos viejos rencores de niño. Creía que no eras capaz de dejar a alguien sin trabajo solamente porque te cae mal. Pensé que no eras alguien que podía ir con un chico de trece años que nunca conoció a su padre a hablarle mal de él solo porque te molestaron en la escuela, Severus. -Murmuró Lily realmente enfadada.
Pero Severus también estaba enojado. Y siempre resultaba que las veces que esa mujer se enojaba con él era culpa de Potter, Black y compañía. No sabía quién le había dicho las cosas que él le dijo al chico, posiblemente él mismo o Lupin. Tampoco importaba, no era su culpa si la mujer quería apañarlo contándole solamente maravillas de James Potter. Como si ella lo hubiera adorado desde el primer momento en que lo vio. Le sorprendía de Lily una actitud tan hipócrita.
-Yo no he dejado a nadie sin trabajo. Él ha decidido irse. En cuanto a lo que le he dicho a tu hijo sobre Potter, sabes tanto como yo que es cierto. Era un idiota en el colegio. -Murmuró Snape enfadado.
-Sí, James era un idiota en la escuela. Tienes razón. Pero, por si no te has dado cuenta, hace doce años que murió. Y antes de eso se convirtió en el padre de Harry y fue un padre excepcional, aunque tú no te hayas enterado porque hayas estado jugando al mortífago. -Severus abrió la boca para decir algo, pero Lily no lo dejó y continuó hablando- Pero James fue un padre ejemplar y dio la vida por su familia. Porque hay cosas que son mucho más importantes que una estúpida broma escolar. -Lily hablaba llena de bronca y al borde de las lágrimas. -He pasado un año entero recordando día tras día lo que sucedió aquella noche que Voldemort fue a casa. Me he pasado todo un año reprochándome cada uno de los errores que cometí, que me impidieron ayudar a James y salvar a mi familia. ¿Quieres que te cuente? James me gritó que Voldemort estaba en la casa y que tomara a Harry y me fuera con el niño, pero en vez de ir hacia la cocina, en donde había dejado mi varita, corrí hacia el primer piso. No tenía con qué defenderme, con qué defender a mi hijo. Pero James estaba dispuesto a…
-¡Ya basta, Lily! -Exclamó Snape dolido -¿De veras crees que soy tan insensible para no arrepentirme de mis propios errores de aquella época? Cada día que pasa me arrepiento de lo que he hecho, cada momento pienso que no tendría que haber dicho aquello, pero no sabía que esa profecía haría que él fuera tras de ti. -Severus se dio cuenta que había hablado de más y trató de arreglar la situación. -Lily, en serio, lo siento. Yo quise disculparme, te dije que he sido un idiota en el pasado y que…
Snape seguía hablando y dando explicaciones, pero la mujer ya no lo escuchaba. Estaba horrorizada. La frase "yo no sabía que esa profecía haría que él fuera tras de ti" resonaba en su cabeza una y otra vez. Quien durante años había sido su mejor amigo, el chico que le había revelado la existencia de la magia, su amigo de la infancia, era quien había mandado a matar a su familia entera.
-Tú le dijiste la profecía. Tú enviaste a Voldemort a mi casa. -Exclamó asqueada Lily.
-Lily, por favor, no lo sabía. En cuanto supe que iba tras de ti le pedí que no te matara, le rogué por tu vida y él me dio su palabra de que tú vivirías. Lo lamento infinitamente. -Murmuró Snape apesadumbrado.
-¿Le pediste que no me matara? -Inquirió Lily ya con lágrimas en los ojos. -Bueno, trató de cumplir su palabra. Lamento que yo se lo haya impedido y que tus planes no salieran tan maravillosamente. ¿Qué pensabas? ¿Que iba a ser feliz viuda y con un hijo muerto? ¿Que iba a correr a agradecerte tu misericordia? Al final, Voldemort resultó más misericordioso que tú. -Agregó llorando.
-Lily… -Severus hizo un ademán para acariciarle el hombro, pero ella lo rechazó enérgicamente.
-¡NO ME TOQUES! ¡NOVUELVAS A HABLARME! NO VUELVAS A MENCIONAR MI NOMBRE Y VETE YA MISMO DE AQUÍ. -Exclamó ella fuera de sí. Snape no se movió. Lily tomó su varita mágica. -Vete de aquí antes de que te lance un maleficio.
Snape se alejó a paso lento. Lily guardó rápidamente la varita y se fijó si alguien la había visto. En la plaza, solamente había una parejita de adolescentes muggles que se besaban apasionadamente en uno de los bancos y no les habían prestado la menor atención. En la vereda del frente, un par de señoras salía del mercado conversando entre ellas, sin mirar a Lily, Snape o Sarah. Lily dejó escapar el llanto que venía reteniendo desde hacía un buen rato. Volvió a sentarse en la mantita y enterró el rostro entre las rodillas y rompió a llorar con desesperación.
-No llole, mami. -La vocecita aguda de Sarah y su pequeña manita acariciándole el cabello la sacó de su ensimismamiento. -¿Upiaste?
-Sí, amor, me golpeé. -Le respondió suavemente enjugándose las lágrimas. -Ya pasó, vamos a casa. Vamos a almorzar y a la tarde vamos a buscar a Harry a la estación de trenes, ¿sí?
Guardó sus cosas en el bolso y con la niña en brazos recorrió las pocas cuadras que la separaban de su casa. Prepararía el almuerzo y luego haría dormir a Sarah, para poder darse una ducha y relajarse un poco. No podía dejar que Harry notara que estaba alterada, porque no podía explicarle lo que pasaba. Snape seguiría siendo profesor de su hijo y el chico no podría aprender nada si sabía que estaba frente al hombre culpable de la muerte de sus padres.
Snape metió la pata hasta el fondo del tarro y le costará volver a entablar una relación de amistad con Lily... Y ella realmente se sorprendió al saber quién reveló la profecía. Pero Snape estaba tan cegado por el rencor a los Merodeadores que no pudo hacer otra cosa.. ¿Qué opinaron del capítulo? Espero sus comentarios. Besos. Eveee.