Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Lily regresa de la muerte · de

Lily regresa de la muerte — capítulo 30

-¿Qué ocurrió, Dud? ¿Quién te hizo eso? -Preguntó preocupado Vernon Dursley apenas sentaron al muchacho en el sillón, en el living de los Potter. Lentamente, Dudley levantó una mano señalando a Harry.

-¿Qué pasó? -Preguntó Lily mirando a su hijo y tratando de mantener la calma.

Había pasado justo lo que temía, Harry había estado en peligro mientras salía de casa. Sarah, en sus brazos, no paraba de temblar. Pero Vernon, enfurecido, no dejó a su sobrino empezar a hablar.

-¿A él le vas a preguntar qué pasó? ¡ACABA DE ATACAR A MI HIJO! -Bramó indignado.

-¡No he sido yo, han sido dos dementores! -Explicó Harry.

-¡MENTIRA! ¡DUDLEY ACABA DE DECIR QUE HAS SIDO TÚ! -Vociferó su tío.

-Oye, esta es mi casa así que no vas a gritarle a mi hijo ni a tratarlo como se te dé la gana. ¿Entendiste, Dursley? -Murmuró Lily furiosa, con el rostro lívido, apuntando con la varita al marido de su hermana. Asustado ante la posibilidad de ser atacado con algún maleficio, Vernon retrocedió unos pasos y no volvió a hablar. Haciendo un esfuerzo por suavizar su tono, Lily se dirigió a su hijo. -¿Qué sucedió, Harry?

Ni Vernon, ni Petunia, ni Dudley se atrevieron a interrumpir a Harry mientras relataba lo que había ocurrido. El chico contó que estaban en la plaza, que Dudley empezó a molestarlo, entonces se enojó y le apuntó con la varita, pero que no le hizo nada. Luego, aparecieron de la nada dos dementores, Dudley creía que era Harry el que estaba haciendo algún hechizo, entonces no le hizo caso cuando su primo le dijo que regresara. Harry tomó a Sarah de la mano y tras varios intentos, logró realizar un patronus y poder ahuyentarlos.

-Pero, ¿qué le ha pasado a Dudley? -Preguntó Petunia.

Lily iba a responderle a su hermana, pero fue interrumpida por una lechuza que entró y dejó una carta a Harry. La mujer distinguió el emblema del Ministerio de la Magia. Harry la abrió, la leyó, y su rostro palideció aún más. Lily extendió la mano para tomar la carta.

Querido señor Potter:

Nos han informado de que ha realizado usted el encantamiento patronus a las 21.23 horas de esta noche en una zona habitada por muggles y en presencia de un muggle.

La gravedad de esta infracción del Decreto para la moderada limitación de la brujería en menores de edad ha ocasionado su expulsión del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. En breve, representantes del Ministerio se desplazarán hasta su lugar de residencia para destruir su varita.

Dado que usted ya recibió una advertencia oficial por una infracción anterior de la Sección Decimotercera de la Confederación Internacional del Estatuto del Secreto de los Brujos, lamentamos comunicarle que se requiere su presencia en una vista disciplinar en el Ministerio de Magia el día 12 de agosto a las 09.00 horas.

Con mis mejores deseos.

Atentamente,

Mafalda Hopkirk

Oficina Contra el Uso

Indebido de la Magia

Ministerio de Magia

Lily leyó la carta con preocupación. No podía ser, no podían despedir a Harry de Hogwarts por realizar un encantamiento en defensa de su propia vida y la de los demás. Pero sabía cómo funcionaban las cosas en el Ministerio, ella había sido víctima de eso, pasando un año en prisión.

-¿Qué le pasó a Dudley? -Insistió Petunia preocupada.

-Nada grave, ya te he dicho. -Respondió Lily. -Ve a la cocina, prepárale un chocolate y se recuperará enseguida. -Le dijo a su hermana. -Yo tengo otros asuntos que atender.

Un patronus apareció entonces en la casa, y los Dursleys dieron un grito, aterrados. Era Arthur Weasley diciendo que Dumbledore estaba en el Ministerio tratando de arreglarlo todo, que Harry no entregara su varita y no hiciera magia.

-¡¿CHOCOLATE?! -Bramó Dursley dirigiéndose a Lily cuando recuperó el habla. -Mi hijo está descompuesto y, ¿TÚ LE RECETAS CHOCOLATE? ¡Y después dices que eres médica! ¡No eres más que una farsante!

-¡CÁLLATE, DURSLEY! -Gritó Lily nerviosa, apuntando nuevamente a su cuñado con la varita. Pero la puerta se abrió y ella giró a ver quién era. Se trataba de James, entonces dirigió nuevamente la varita hacia su cuñado -¡Silencius!

Vernon Dursley intentaba gritar a su cuñada, pero ningún sonido salía de su boca. Horrorizado, se llevó las manos a la garganta. Dejó de tratar de hablar cuando vio que James Potter le apuntaba también con la varita.

-*¡Finnite incantatem! -*Murmuró James -No digo que sea mala idea, pero si vienen del Ministerio y tenemos un muggle con encantamiento silenciador, no dará la mejor imagen. -Le dijo a su mujer.

-¿Hay alguna novedad? -Preguntó Lily.

James negó con la cabeza. En ese momento, entró una segunda lechuza que le llevaba una carta a Harry. También era del Ministerio.

Querido señor Potter:

Con relación a nuestra carta de hace unos veinte minutos, el Ministerio de Magia ha revisado su decisión de destruir de inmediato su varita mágica. Puede conservar usted su varita hasta la vista disciplinar del 12 de agosto, momento en el que se tomará una decisión oficial.

Tras entrevistarse con el director del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, el Ministerio ha acordado que el asunto de su expulsión también se decidirá en esa vista. Por lo tanto, considérese excusado del colegio hasta posteriores investigaciones.

Con mis mejores deseos.

Atentamente,

Mafalda Hopkirk

Oficina Contra el Uso

Indebido de la Magia

Ministerio de Magia

Lily suspiró preocupada. No había mucho más que esperar a que se realizara esa audiencia. Observó a su hijo, que estaba pálido y asustado, a su sobrino, que aún no se reponía y a Sarah, que seguía temblando.

-Lo del chocolate era en serio, vamos a la cocina. -Dijo y acarició a Harry en la espalda. Tenía la remera empapada. -Tranquilo, va a estar todo bien. Ve a cambiarte esa remera y luego baja a tomar un chocolate.

Lily intentaba tranquilizar a su hermana, su cuñado y su sobrino mientras preparaba el chocolate, pero la verdad era que ella misma no estaba nada tranquila. Al servir la bebida, dejó caer una taza y cuando la reparó, Dursley dio un respingo asustado. Les sirvió el chocolate. Harry entraba a la cocina con una remera limpia y su madre le ofreció una taza humeante y le dio un beso en la mejilla.

-Un malo <<quelía>> matar a Harry.- Dijo entonces Sarah, que no había hablado desde el ataque.

-Ya pasó, no pasa nada, no hay ningún malo aquí, cielo. - La calmó James sentándola en su falda.

-Mami gritaba <>, le dijo que mate a ella pero no a Harry y el malo la <<quelía>> apartar. -Continuó relatando la chiquilla entre lágrimas.

Pero Lily ya había entendido a qué se refería. No estaba contando el ataque de dementores. Eso explicaba por qué, una niña de dos años y medio, que aparentemente no tenía casi recuerdos tristes, había estado tanto tiempo pálida, en silencio y temblando. Sarah estaba relatando su peor recuerdo. Una memoria que no podría recordar sin el trabajo de los dementores, porque aún no había nacido cuando eso se produjo. Pero, en el vientre de su mamá, ya había adquirido el sentido del oído y sentía las emociones de Lily.