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Lily regresa de la muerte — capítulo 4
A Lily le hubiera gustado dormir hasta tarde, o por lo menos un par de horas más. Pero a las siete de la mañana del día siguiente ya estaba levantada, alterada por todo lo que había vivido el día anterior. Para ella, había sido el día más largo de su vida. En un segundo, se le pasaron completamente once años.
Ahí estaba, en una habitación del Caldero Chorreante, mientras su hijo ya adolescente dormía en el dormitorio contiguo. Le parecía que había pasado un día desde la noche en que Voldemort entró a su casa y ella corrió con Harry hacia el piso superior mientras James daba su vida por ellos. Nadie le había dado ninguna explicación razonable acerca de cómo fue posible que ella regresara a la vida luego de tanto tiempo. Y aquella mañana, al sentirse invadida por náuseas, comenzó a sospechar que no solamente había regresado ella misma a la vida, sino que lo mismo había sucedido con su bebé. Porque la noche en que murió, ella tenía tres meses de embarazo.
Pero, era incomprensible. Y estaba aterrada. Por un lado, la idea de que su segundo hijo también hubiera sobrevivido, le encantaba. Por otro, la espantaba de miedo. No sabía qué iba a hacer de su vida a partir de ese momento. No estaba preparada para de repente criar a un adolescente que en un mes partiría a su segundo año en Hogwarts y menos aún estaba lista para, además, criar a un bebé. No sin James.
Tenía que hablar con... con varias personas. En primer lugar, con Harry. Sabía que su vida con Petunia no había sido sencilla, al contrario. Y tenía que conocer todo lo que había pasado. Porque era capaz de perdonarle mil cosas a su hermana, pero no podia dejarle pasar que hubiera tratado mal a su niño. Entonces, una vez que Harry estuviera en Hogwarts (porque no pensaba desaprovechar un solo día con su hijo para visitar a su hermana) regresaría al número 4 de Privet Drive y tendría con Petunia la charla que ella se merecía.
Por otro lado, debía confirmar si realmente estaba (seguía) embarazada. Y si era así, tenía que hablar con Harry y contarle que tendría un hermanito.
También tenía que tener una conversación más tranquila con Dumbledore para comprender cómo era posible que estuviera viva. Tenía que conocer los motivos o al menos saber cuáles eran las hipótesis que manejaba el profesor.
Debía además, ver a sus amigas, explicarles de algún modo lo que había pasado. Y una vez que Harry regresara a Hogwarts, le debía además una visita a Sirius. Ir a Azkaban le ponía los pelos de punta de solo pensarlo, pero realmente era mucho lo que Canuto había hecho por su familia y visitar a su amigo en la cárcel era lo menos que ella podía hacer por él.
Luego de un rato dando vueltas en su habitación, Lily se vistió y bajó a desayunar. Pidió un té, unos bollos de pan y se sentó a leer el diario. Casi se ahoga al ver en la primera plana de El Profeta una foto de ella y Harry ingresando al negocio de Madame Malkin la tarde anterior.
Lily Potter regresa a la vida misteriosamente
Por causas que aún nadie ha establecido, Lily Potter, la madre del "Niño que vivió" ha regresado a la vida el pasado martes. La mujer se habría presentado en la casa de su hermana, buscó a su hijo y se instaló en una habitación del Caldero Chorreante.
Ante los temores de que se tratara de alguien con la intención de secuestrar a Harry Potter, Tom, tabernero del Caldero Chorreante, indicó: "No es posible. Me he comunicado personalmente con Albus Dumbledore y él me confirmó que se trata de la madre de Potter. Aunque no quiso decirme cómo es que resucitó".
-¡No puedo creer lo que veo! -Lily se sobresaltó al oír una voz muy conocida. Se dio vuelta y se fundió en un abrazo interminable con Mary McDonald, su amiga del alma. - ¡Lily! ¡Eres tú! -Exclamó dejando escapar algunas lágrimas y abrazandola con fuerza.
Mary se sentó al lado de Lily y pidió un desayuno. Pero casi no probó bocado, ocupada como estaba en contarle a su amiga todo lo vivido en esos años. Lo que para Lily había sido un segundo, para Mary eran once largos años de su vida. La mujer se había recibido de Sanadora, trabajaba en San Mungo, se había casado y era madre de dos niños de cinco y tres años. Lily tampoco se quedó callada, le habló a su amiga de lo sucedido el día anterior, de sus temores y sospechas y de lo que planeaba para su futuro.
-Oye, tranquila, sabes que puedes contar conmigo para lo que sea. Pueden tú y Harry venir a casa si quieren, y quedarse allí el resto del verano o el tiempo que les haga falta. -Le dijo Mary con una sonrisa.
-Gracias, pero por este mes nos quedaremos aquí. De pronto mi hijo tiene doce años y no lo conozco. Quiero pasar un tiempo con él. Luego, cuando vaya a Hogwarts, tal vez acepte tu invitación. -Explicó Lily -No sé siquiera en dónde vamos a vivir. Pero necesito una casa. No soy capaz de regresar al Valle de Godric, así que he pensado en hablar con mi hermana a ver si puedo ir a la antigua casa de mis padres en Cockeworth.
-Te entiendo, amiga. -Le sonrió Mary -Creo que te buscan. -Añadió señalando con la cabeza hacia la escalera que conducía a los dormitorios. Harry acababa de levantarse.
Lily le presentó a su hijo a Mary y los tres desayunaron juntos, luego Mary se fue a trabajar a San Mungo. Entonces, Lily y Harry usaron el día en pasear por el Londres muggle. A la pelirroja la había sorprendido la fama repentina de su hijo y de su familia. Por lo que decidió ir a lugares en donde no estuvieran frecuentados por miles de magos y brujas. Lily y Harry se contaban mutuamente aspectos de sus vidas. El chico le relataba sucesos de su infancia y de su primer año e Hogwarts, le hablaba de sus amigos, Ron y Hermione y del quidditch. Lily escuchaba fascinada todo lo que su hijo e contaba. Sonreía al oírlo hablar del deporte de los magos con el mismo entusiasmo que James.
En los días subsiguientes, Lily confirmó que efectivamente estaba embarazada, el niño o niña nacería cerca de Navidad. Dumbledore no tenía demasiadas sospechas respecto a cómo había sido posible que ella regresara a la vida, pero creía que guardaba relación con la magia de su propio sacrificio que había impedido que Voldemort matara a Harry cuando era un bebé. Le explicó que el año anterior, Voldemort había tratado de obtener la Piedra Filosofal. Sospechaba que alguien trataba de regresarlo a la vida y que eso habría sido lo que desencadenó que Lily regresara.
Harry, por su parte, estaba encantado con la idea de haber recuperado a su madre y fascinado al saber que tendría un hermanito. El último fin de semana antes del comienzo de clases, se encontraría con Hermione y los Weasleys en el Caldero Chorreante, a quienes les presentaría a su madre e irían juntos a comprar la lista de cosas para el segundo año en Hogwarts.