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Lily regresa de la muerte — capítulo 5

-¡Snape va a matarme! -Exclamó Harry de repente, levantándose de la cama en la que estaba echado junto a su madre mirando la lluvia caer por la ventana en la siesta del último domingo antes del comienzo de clases. Fue hacia su baúl y comenzó a revolver todo.

-¿Qué ocurre? -Preguntó Lily sobresaltada. Se estaba quedando dormida y se despertó con la exclamación y el salto de su hijo.

-No he hecho nada de los deberes de Pociones, y eran muchísimos. -Explicó el chico. -Snape es el profesor de Pociones. Es un imbécil, que me odia y que va a estar fascinado de tener un motivo para castigarme durante toda la primera semana de clases.

Lily suspiró. Al hablar de Severus Snape, Harry parecía el mismísimo James. Y conociendo cómo era Snape, no le sorprendía que no hubiera sido muy amable con su hijo como profesor.

-Trae esos libros para aquí, ¿qué tenemos que hacer de deber? -Le preguntó la pelirroja.

El resto de la tarde, la pasaron culminando la redacción y los deberes de Pociones. Lily estaba encantada de poder ayudar a su hijo en la escuela en algo que además era su punto fuerte. Harry, por su parte, no podía creer lo sencillos que parecían los temas cuando su madre se los explicaba, con tranquilidad y paciencia. Pensaba que tal vez, con otro profesor, podría llegar a gustarle esa asignatura.

A la noche, cenaron en el Caldero Chorreante. Al día siguiente, vendrían los Weasleys y Hermione para comprar los útiles que necesitarían los chicos para aquel año escolar. El miércoles era 1 de septiembre y viajarían todos juntos a King´s Cross.

Lily volvió a despertarse temprano a causa de las náuseas propias del embarazo. Bajó a desayunar y se sorprendió porque Harry ya la estaba esperando. A media mañana, los Weasleys y los Grangers aparecieron y el chico les presentó a sus amigos y familiares a su madre. La primera parada de todos juntos fue Gringotts, el banco de los magos. Luego, el grupo se fue separando y quedaron en juntarse una hora más tarde en Flourish y Blotts. Lily dejó que los chicos hicieran las compras por su cuenta y aprovechó la tarde para tomar un helado con Mary, Hestia y Emmeline, sus amigas desde la época de Hogwarts. Era muy extraño para todas estar juntas de nuevo, en aquel lugar en el que años antes se habían juntado a disfrutar un helado durante las vacaciones escolares. Varios años atrás, en esa misma heladería, Lily les había anunciado a sus amigas que iba a casarse con James Potter.

-Oye, Lily, ¿qué harás a partir de septiembre? Sabes que eres bienvenida en casa. Hay una habitación de huéspedes en la que puedes alojarte todo el tiempo que quieras y necesites. -Le dijo Mary.

-Lo sé, gracias, amiga. -Respondió la pelirroja con una sonrisa. -Y aceptaré tu ofrecimiento hasta tanto pueda acomodar algunas cosas. Tal vez, si no es molestia, hasta diciembre. Tengo en mente hablar con Petunia y ver si puedo utilizar la casa de Cockeworth. Porque no pienso regresar al Valle de Godric. Si me instalo en Cockeworth, deberé arreglar la casa, adecuarla para cuando Harry regrese en vacaciones y para cuando nazca el bebé. No sé cuánto tiempo me llevará hacer eso.

-Tienes todo el tiempo que sea necesario. - Insistió Mary.

La mañana del 1 de septiembre, Lily y Harry llegaron con lo justo a la estación King´s Cross. Allí se encontraron con los Weasleys, que estaban corriendo para llegar a la plataforma. Molly propuso que fueran de a varios. Lily atravesó la barrera junto con ella y Ginny. Eran las once menos dos minutos y Harry y Ron deberían ir justo detrás de ellas.

-¡Apúrate! ¡Te escribiré luego! -Se despidió Molly de su hija. La niña corrió entre los gritos de los familiares despidiendo a los estudiantes y el rugido de la bocina del tren.

-¡¿Y Harry y Ron?! -Murmuró Lily preocupada al ver que eran las once y el tren estaba por partir. Los chicos aún no aparecían. El tren lanzó una última bocina y comenzó su marcha.

-¡Tendrían que haber pasado! -Exclamó Molly también asustada.

Lily regresó por la barrera, pero los chicos no se veían por ninguna parte.

-¡¿En dónde se han metido?! -Preguntó Arthur preocupado.

-Vamos al coche, tal vez hayan ido a buscar algo que se olvidaban. -Murmuró Molly.

A Lily le resultaba extraño pensar que los chicos regresaran a buscar algo que se hayan olvidado, arriesgándose a perder el Expreso de Hogwarts. Sin embargo, más grande fue la sorpresa de los tres adultos al descubrir que el coche del señor Weasley tampoco estaba en el lugar en que lo había dejado.

-¿Quién se ha llevado el coche? -Gritó sorprendido Arthur.

-¿El Ford Anglia celeste que estaba estacionado allí? -Preguntó una anciana muggle que barría la vereda.

-Sí.

-Dos chicos, jovencitos. Uno pelirrojo y el otro moreno, con lentes.

Lily abrió la boca horrorizada. ¡¿A dónde demonios habrían ido los dos chicos en el coche?! Hasta donde sabía, Harry no había aprendido a conducir. Esperaba que Ron supiera lo suficiente como para no provocar un accidente. Molly parecía tan alterada como ella, pero Arthur insistía en tranquilizarlas. Por primera vez en su vida, Lily estaba realmente enojada con Harry. ¿Por qué diablos había decidido irse en el coche en lugar de ir en el tren? Seguramente habría querido demostrarle algo a sus amigos, alguna apuesta o juego adolescente de robar el auto y viajar de ese modo hacia Hogwarts.

Lily había quedado en almorzar con Mary. Llegó a su casa alterada por lo sucedido en la mañana. Además, necesitaba una confirmación de que Harry estaba bien.

-Oye, claro que está bien. Solo ha hecho una picardía adolescente, pero no va a pasarle nada. Ya te escribirá desde Hogwarts cuando llegue. -Le dijo Mary mientras sentaba a Judith, su hija de tres años, en la sillita alta.

-¡¿Una picardía adolescente?! Robarse un auto y viajar por medio país ilegalmente… ¿eso te parece una picardía? -Se alarmó la pelirroja. Mary siempre había sido una persona sensata, pero esta vez estaba minimizando el asunto.

-¡Vamos, Lily! Dicho así suena peor de lo que es, pero, ¿acaso no es algo que James Potter y Sirius Black hubieran hecho orgullosos?

Sí, tenía que admitir que sí. Pero eso no le quitaba su preocupación. Lily no se quedó del todo tranquila hasta que, luego de la cena, recibió una carta de Dumbledore en donde explicaba que Harry había sido castigado por ir en un coche volador a la escuela. También contaba que el Sauce Boxeador los había golpeado, pero que estaban bien. Estaban bien, y el resto no importaba.

Gracias a todos los que comentan la historia. En el próximo capítulo, aparecerá Sirius y más adelante, Liy se reunirá con Snape... para los que esperan parejas, aún falta...Gracias por leer y comentar. Besos. Eve.