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Lily regresa de la muerte — capítulo 7
Apenas regresó de Azkaban, Lily llamó insistentemente al timbre en casa de Remus. Él abrió enseguida y la observó extrañado.
-Hola, Lily -Saludó -¿Qué sucede?
-Que Sirius está preso por nada. No ha hecho nada de nada para estar allí, Lunático. -Respondió ella aceleradamente. La invadían una rabia terrible por la injusticia cometida hacia su amigo y una profunda tristeza por todo lo que había tenido que soportar Sirius por defenderlos, o más bien vengarlos, a James y ella.
-Pasa, tranquilízate, y explícame qué ha pasado. ¿Quién te ha dicho eso?
Lily entró a la casa, le aceptó a su amigo un vaso de agua y se sentó en el sillón de la salita a explicarle. Le contó que acababa de regresar de Azkaban, que había hablado con Sirius y que él no había matado a los doce muggles, ni tampoco a Peter, todo había sido un gran malentendido. Como era de esperar, Lunático estaba profundamente sorprendido ante el relato de la mujer. Lily suspiró.
-Hay que ayudar a Sirius de alguna manera, hay que encontrar la forma… Tal vez, si voy al Ministerio a prestar una declaración diciendo que él no era el guardián secreto, podría ayudar a…
-Fue el mismo Dumbledore quien declaró que Sirius era el guardián secreto de ustedes, Lily. No va a ser sencillo convencer al Wizengamot de lo contrario.
Lily se levantó del sillón y comenzó a caminar en círculos por la pequeña sala de estar de Remus. Tenía que haber una forma. Porque no podía ser tan cruel la realidad como para dejar que Sirius pasara el resto de su vida preso por un crimen que no había cometido mientras que el verdadero responsable…
-Peter está en algún lado. -Murmuró ella de repente.
-¿Qué? -Inquirió Lunático que no estaba siguiendo el curso de los pensamientos de la pelirroja.
-¡Peter Pettigrew! ¡Colagusano! Le dijo a Voldemort dónde podía encontrarnos a James y a mí, dónde podía encontrar a Harry, mató a un montón de muggles, es el culpable de que no haya podido ver crecer a mi hijo… ¡Y está libre por ahí! Se habrá ido del país y vivirá vendiendo tragos en una playa caribeña o yo qué sé, mientras Sirius está preso en Azkaban. -Exclamó indignada.
-Ya sé qué es horrible, pero no podemos hacer nada… -Murmuró Remus con voz de derrota.
Lily se quedó pensando un momento. No, no podían hacer nada. Porque nadie les creería que Sirius era inocente, no había manera alguna de demostrarlo. A no ser que…
-A no ser que encontremos a Peter. -Su pensamiento escapó en voz alta sin que ella hubiera decidido del todo decirlo.
-¿Cuál es tu plan entonces? ¿Recorrrer el mundo buscando a Peter Pettigrew sin tener la más mínima pista de dónde podría estar? -Preguntó Remus con cautela.
Dicho de esa manera, el plan sonaba ridículo e imposible.
-No, mi plan es rehacer mi vida, tratar de que mis hijos vivan lo más feliz posible y si Colagusano llega a acercarse a ellos, lo partiré en mil pedazos. En cuanto a Sirius, solicitaré si pueden hacer el juicio que no hicieron cuando lo enviaron a prisión.
La casa de Cockeworth era en la que se habían criado Lily y Petunia. Los señores Evans la habían comprado antes de casarse. Era un hermoso hogar de dos plantas, con un amplio parque. Los dormitorios, aún permanecían tal como habían quedado luego de la muerte de los padres de Lily. El cuarto del fondo de la planta alta, con baño en suite, era el antiguo dormitorio matrimonial. En frente de ese dormitorio, estaba el de Lily. Aún se conservaban allí pertenencias que la mujer jamás había llevado a su hogar con James: una colección de libros de Jane Austen, viejos diarios íntimos, fotos de la escuela primaria, peluches, discos de Los Beatles… En el cuarto de Petunia todavía se encontraban sus videocasetes, los discos de Abba y los posters de los actores de Hollywood a los que admiraba en su adolescencia. En la sala, Lily y Petunia sonreían en viejas fotografías: primer día de escuela de cada una, Lily en la Plataforma 9 y ¾ con su túnica de Hogwarts, cumpleaños de ambas, los casamientos de cada una. Lily vestida de novia, junto a James, partiéndose de la risa.
-No recuerdo qué tontería me dijo James justo cuando mi padre estaba por sacar esta foto. -Dijo sonriendo al mostrársela a Mary.
En medio día, las dos mujeres enviaron al sótano todo lo que Lily no iba a utilizar, limpiaron la casa, arreglaron el jardín y realizaron los arreglos que necesitaba la casa para convertirse en el nuevo hogar de la pelirroja y sus hijos.
-Este será mi cuarto, -murmuró señalando el dormitorio que alguna vez fue el de sus padres -este el del bebé, así está más cerca del mío y aquel será el de Harry.
Mary observaba el antiguo cuarto de Petunia. Solo había quedado la cama de una plaza y la mesa de luz. Las paredes estaban pintadas con un tono durazno desgastado y el placard estaba pintado de un rosa viejo.
-Va a necesitar una pintada este dormitorio. -Opinó Mary.
-Sí, -se mostró de acuerdo Lily. -Además ese color de la pared es el mismo que tiene mi hermana en Privet Drive… no quiero que le haga acordar a eso.
-El fin de semana que viene, podemos regresar y hacer la pintura, si quieres. -Propuso Mary.
-Gracias, y la otra semana podría ir a buscar mis cosas al Valle de Godric, para comenzar a darles un lugar aquí.
Al fin de semana siguiente, lograron pintar toda la casa. Lily escogió un tono verde aguamarina para la pieza del bebé y dejó blancas las paredes del dormitorio de Harry para que él mismo eligiera de qué color deseaba pintarlas. Para su dormitorio decidió usar un amarillo pastel y para el resto de la casa blanco.
Pero la semana siguiente, no fue a buscar sus cosas a la casa del Valle de Godric porque hacía mucho frío, luego, ya a fines de octubre, no lo hizo porque no quería ir allí cerca de Halloween. El 31 estuvo todo el día diciéndose a sí misma que iría al cementerio y de paso pasaría por la casa y recogería lo más importante, pero llegó la noche y no hizo ninguna de las dos cosas.
El primer fin de semana de noviembre, Lily ya tenía una barriga que demostraba sus ocho meses de embarazo. Ya sabía que iba a ser una niña y había elegido Sarah, el nombre que escogieron con James para Harry en caso de que fuera mujer. El sábado pensaba ir al Valle de Godric, pero al final lo dejó para otro día.
-Lily, ¿te molestaría mucho quedarte con los niños hoy? -Le preguntó Mary aquella mañana. -Yo tengo guardia en San Mungo y Gregor debe ir a ayudar a su hermano con un problema que ha tenido con…
-Sí, no te hagas problema. Vayan el tiempo que sea necesario, yo estaré aquí. Además, me vendrá bien practicar. Nunca he tenido un hijo de tres o de cinco años. -Bromeó.
Mary y Gregor salieron y Lily se quedó con los pequeños. La pelirroja recibió una carta de Harry en la que le contaba que alguien había petrificado a la gata de Filch la noche de Halloween y que Snape le había echado la culpa a él, Ron y Hermione solamente porque justo estaban pasando por allí cuando todos descubrieron lo que había pasado. Además, le preguntó si ella sabía que fuera normal escuchar voces que nadie más escucha, porque la noche que había sucedido el ataque a la Señora Norris, él había escuchado alguien que hablaba y ni Ron ni Hermione lo había oído. Por último, su hijo le preguntaba si conocía alguna historia de la Cámara de los Secretos de Hogwarts.
Hola, Harry:
Por aquí todo bien. Mary me ha ayudado a acomodar y pintar la casa de Cockeworth y está quedando muy linda. Solo falta poblarla con cosas. Tu hermanita crece por segundos, y en poco tiempo nacerá. La conocerás en Navidad, si quieres, puedes invitar a Ron y a Hermione a pasar las vacaciones de invierno en casa.
No sé qué decirte de esas voces, me suena muy raro ¿Estás seguro que no era que en realidad los chicos estaban distraídos o había demasiado ruido en el ambiente y no lo escucharon por eso?
Lo de la Cámara de los Secretos, me suena a una leyenda, pero no la conozco. Seguramente esté relatada en Historia de Hogwarts, es un libro que estaba en la biblioteca. De todas maneras, lo tengo en el Valle de Godric, cuando vaya a buscar las cosas, te lo mando si quieres.
Mucha suerte en el partido contra Slytherin.
Confírmame cuando sepas cuántos vienen para Navidad.
Te quiero muchísimo.
Besos.
Mamá.
Por la noche, Lily acababa de bañar a los niños y estaba acostándolos a dormir cuando sintió que llegaban Mary y Gregor. Bajó a saludarlos y se sorprendió de encontrar con ellos a Remus.
-Remus nos ha estado ayudando hoy, así que lo invitamos a cenar. -Explicó Mary ante la cara de sorpresa de Lily. La mujer seguía sin comprender. -¡Atrápala! -Dijo y le tiró algo.
Lily lo atrapó en el aire. Era una pequeña snitch de peluche. En una de las alas, tenía un nombre bordado: Harry. La pelirroja sabía perfectamente en dónde estaba ese juguete: en el Valle de Godric.
-Ya están todas tus cosas en Cockeworth, así te ahorras el mal trago de pasar por el Valle. -Dijo Remus con una sonrisa. -Está todo en cajas sobre la sala, cuando desees puedes ordenarlo.