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Historia 187550 — capítulo 10

Unas horas después, Hope iba a buscar a Harry a la escuela, Lyall se había quedado con Remus en la tienda.

Después de hablar un momento con la profesora para saber cómo le iban las cosas a Harry ya se lo llevo a casa.

−Harry hoy solo tomaremos un zumo, vas a la piscina.

Al escuchar eso, el pequeño se emociono. −Piscina.

Hope le sonrió. −Sí, ahora tomate el zumo. −Y le dio un vaso grande lleno de zumo de manzana.

Harry cogiéndolo con las dos manos se lo llevo a la boca y se lo tomo.

−Ahora a cambiarte. -Le dijo Hope cuando se hubo terminado el zumo, le cambio de ropa, cogieron la bolsa de deporte de Harry y pasándose por la librería les dijeron que se iban.

Al llegar al polideportivo, Hope dejo a Harry con un chico muy simpático y vio como se lo llevaban.

−Su nieto estará bien con David. −Le dijo la recepcionista. −Es nuestro mejor entrenador, a todos los niños les cae bien y se toma muy en serio su trabajo.

La mujer le sonrió. −Gracias, es su primera vez en una piscina y estoy un poco preocupada.

−Es normal, pero como le digo David es el mejor en estos casos, además no está solo hay una entrenadora también, Mitchell.

−¿Son muchos niños?

−No, unos 15, la piscina a la que van no cubre mucho hasta los hombros.

−Gracias.

−De nada.

Hope sonriéndole volvió a su casa.

Unas horas después, Remus iba a buscar a Harry, así se distraía un rato, había pasado muchas horas en la librería, al llegar dio su nombre a la recepcionista y le dijo que ya no tardarían mucho en salir, y efectivamente los niños no tardaron mucho en salir y Harry al verlo se acerco corriendo y lo abrazo.

Remus cogiéndolo en brazos lo miro. −¿Te lo has pasado bien?

−Si tito, he nadado mucho.

−Me alegro. −Y vio que un hombre salía. −Buenas tardes.

−Buenas tardes. ¿Es el tío de Harry? −Como entrenador de los chicos le gustaba estar informado de la situación en sus casas.

−Sí, ¿Cómo le ha ido?

−Muy bien, la verdad es que creía que le tendría miedo al ser la primera vez, pero que va cuando les hemos dicho que se tiraran él ha sido uno de los primeros.

−Me alegro, nos vemos el jueves.

−Sí. −Y despidiéndose de Harry se fue a hablar con otros padres.

−Harry ahora a casa. −Le dijo Remus.

−Tito tengo hambre. −Le dijo el niño.

−Es normal, hoy no has merendado. −Y de una pequeña bolsa saco un sándwich y desenvolviéndolo se lo dio. −Para ti.

−Gracias tito. −Y se lo llevo a la boca.

Remus contento de que se lo estuviera comiendo, cogió la mochila de Harry y ya se fueron.

Al día siguiente tuvieron la misma rutina, Harry en la escuela, Remus y Hope en la librería y Lyall en su nuevo trabajo, a media mañana llego Jack.

−Ya tenemos fecha. −Les dijo el abogado viendo que no había nadie.

Al escuchar eso, Remus lo miro. −¿Cuándo?

−En dos semanas.

−¿Tan poco? −Pregunto Hope. −Creí que estas cosas tomaban su tiempo.

−Y se acostumbra a hacer así, pero Sirius no es un preso normal.

−Es un Black.

−Exactamente, hay otra cosa.

−¿Qué más?

Jack cogiendo aire miro a Remus. −Si lo acusan de todos los crímenes, le darán el beso del dementor, no volverá a Azkaban.

−¿Por qué? Eso no ha pasado con ningún otro criminal.

−Ya, pero es que el no es como ningún otro.

−Maldita sea su apellido, todo lo hacen por el dinero.

−Sí.

Remus lo miro. −Haz todo lo que puedas.

−Lo hare, tengo a mi padre y un equipo de más de 10 investigadores, ahora mismo están investigando todo.

−Si tenemos ayuda me quedo más tranquilo.

−Es lo que tienes que hacer, y recuerda que Sirius es inocente y con la poción de la verdad sabrán todo lo que paso, y que lo que hicieron hace tres años fue una equivocación que encerraron al hombre inocente.

−Eso está bien.

−La verdad es que si. ¿Cómo le va a Harry?

−Muy bien. −Hope le sonrió. −Ayer fue su primera vez en la piscina y le encanto, ya quiere volver a ir.

Jack le sonrió. -Es normal la piscina es una de las cosas más divertidas de todas, ¿y con lo demás?

−Muy bien, mi padre ya tiene trabajo, es en una revista investigando casas embrujadas y cosas así.

−Lo que le interesa a la gente. −Les dijo Jack riéndose. −A la gente le encanta meter las narices en lugares ajenos.

−Y que lo jures, mejor para nosotros. −Le dijo Remus. −Así mi padre tendrá trabajo.

−Sí, ¿Y cómo va la librería?

−Muy bien, ayer para ser el primer día vendimos más de 20 libros. −Y le enseño su cuaderno donde iban apuntando todos los libros que vendían.

Jack cogiéndolo lo miro bien. −Eso es estupendo. ¿Has hecho el nuevo pedido?

−Sí, hemos pedido más de 200 libros.

−Estupendo, recuerda que el jueves o el viernes vendrán los representantes a contaros los nuevos libros que tienen y que podéis pedir.

−Los esperamos, ya lo tenemos todo preparado para su llegada.

−Bien, yo me voy tengo que trabajar, nos vemos pronto.

−Vente el sábado. −Le dijo Remus. −Iremos al museo de la ciencia, hemos decidido abrir la librería de lunes a viernes desde las nueve de la mañana hasta las seis con una hora para comer en medio y los sábados desde las nueve hasta las doce y media.

Jack asintió. −Son muchas horas abiertos así que el sábado por la tarde y el domingo podréis descansar.

−Sí, el sábado por la tarde saldremos con Harry como lo estamos haciendo, museos para él y cosas así y el domingo nos quedaremos en casa descansando.

−Un buen plan, entonces nos vemos el sábado. −Y despidiéndose se fue.

Dos semanas después,  las cosas iban realmente bien, Harry ya se había acostumbrado a su nueva vida que era muy diferente a la anterior.

De lunes a viernes iba a la escuela donde se había adaptado perfectamente y ya tenía amigos y por la tarde iba a la piscina o al centro social.

La librería moony iba perfectamente tras dos semanas pidiendo los libros ya se los habían llevado y ahora los dos pisos de la librería estaban llenos y el negocio marchaba perfectamente, y Lyall estaba encantado con su nuevo trabajo en la revista, donde no solo había un buen ambiente sino donde también le pagaban bien y como estaba cerca de su casa, no tenia que gastar dinero para ir.

El lunes que daba comienzo el juicio, Remus con Jack llegaron un par de horas antes al juzgado, el abogado le había pedido al juez que dejara ver a su cliente un rato antes para prepararlo.

Cuando Sirius y Remus se vieron por primera vez después de los acontecimientos que habían ocurrido tres años antes, no supieron que decir hasta que Jack los saco del trance.

−Sirius te tienes que bañar, te hemos traído ropa limpia y también algo para comer, seguro que tienes hambre.

El joven Black dejando de mirar a Remus, lo miro. −Si gracias, la comida de Azkaban esta asquerosa.

−Ahora podrás comer bien, pero antes date un baño. −Y le señalo una puerta. −Es un baño.

−¿Cómo lo has conseguido?

−Sencillo, se lo he pedido al juez y aunque no le ha hecho mucha gracia, le he recordado que aunque todos piensan que eres culpable no lo eres hasta que se declare lo contrario, y que tienes tus derechos, ahora ves, tenemos dos horas antes de que empiece el juicio. −Y le dio una bolsa. −Hay ropa nueva.

−Gracias.

−De nada. −Y viendo como entraba en el cuarto de baño se sentó y cogió su carpeta para terminar de revisar la documentación.

−¿Jack lo ves difícil? −Le pregunto Remus.

−Un poco, pero realmente no lo es, a Sirius le negaron sus derechos hace tres años y ahora nos tienen que escuchar si o si. −Y lo miro. −¿Qué ha preparado tu madre de comida?

−Pasta con queso, que a Sirius le gusta mucho, pollo frito con patatas, unos sándwiches para que se los lleve, magdalenas y postres.

Antes de que Jack pudiera decir nada, Sirius salió con mucho mejor aspecto y miro a Remus. −¿Has dicho pollo frito con papas?

Remus le sonrió. −Sí. ¿Quieres?

−Claro. −Y sentándose espero a que su amigo le llenara un plato de plástico que había llevado y empezó a comer la pasta.

−¿Esta bueno?

−Buenísimo. −Y tras comerse toda la pasta, empezó con el pollo.

Mientras Sirius comía, Remus volvió a prestar atención a Jack. −¿Cuánto crees que durara el juicio?

−Sinceramente no lo sé, pero esperemos que no mucho. −Y miro a Sirius que había dejado de comer y los miraba. −No estás solo, no solo Remus hablara a tu favor, también he conseguido que tus primas Andrómeda y Narcissa hablen por ti, y otra gente que he conseguido reunir, además mis investigadores han hecho bien su trabajo y han reunido muchas pruebas.

−Gracias.

−De nada, ahora sigue comiendo.

−Sí. −Y miro a Remus. −¿Hay algo para beber?

−Sí. −Y sacando un termo le puso un vaso. −Batido de plátano con leche, no solo alimenta mucho sino que el plátano y la leche te ayudaran.

−Gracias.

−De nada, también te he traído zumo para que la comida te pase mejor. −Y sacando otro termo lleno la taza de zumo y se la dio.

−Gracias. −Y se la tomo de un golpe y le devolvió la taza, hacia tanto tiempo que no comía tan bien, que tenía mucha hambre. −Mas por favor.

−Hay mucho, así que no te quedaras sin zumo. −Y volvió a llenarle la taza.