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Historia 187550 — capítulo 17

Unas horas después a la hora de la comida, Sirius les explicaba lo que había hecho. −He visto una tienda de cuadros, les he pedido dos, uno de los merodeadores con Lily y otro que ya lo veréis.

Remus lo miro. −No sabía que había una tienda de cuadros.

Sirius le sonrió. -Pues lo hay, no está muy lejos a dos calles hacia abajo.

−Ahora lo entiendo, siempre vamos para arriba que es donde está el centro social y el polideportivo.

−Para abajo hay muchas tiendas, también he comprado algunas cosas que me han gustado. −Y señalo las bolsas. −Luego os lo enseño hay cosas para todos. −Y les sonrió. −Ha sido agradable.

−Me imagino.

−Chicos hay que comer. −Le dijo Hope mirándolos. −Si esta tarde queréis ir a firmar los papeles de la compra de las casas.

−Tienes razón. −Y siguieron comiendo.

−Lo que nosotros tenemos que mirar es que construimos en la terraza, pronto llegara el buen tiempo y aun no hay nada. −Les dijo Lyall.

−¿Me puedo ocupar yo? −Les pregunto Hope.

Sirius le sonrió. −Claro que sí, siempre va mejor una mujer en estos casos, nosotros solo pondríamos muebles oscuros y otras cosas.

Hope le sonrió. −Me ocupare hare un hermoso lugar para todos.

−Cariño pon una barbacoa, pero que no sea de construcción. −Le dijo Lyall.

−Me ocupare de poner una que no sea muy pesada, he visto que hay de gas.

−Estupendo. −Y mientras pensaban que poner en la terraza siguieron comiendo.

Unas horas después, Sirius llevaba a Harry al centro social, ese día le tocaba música.

−¿Te gusta? −Le pregunto.

−Sip, tocamos el xilófono.

Sirius le sonrió. −Diviértete, nos vemos en un ratito.

−Si padrino. −Y diciéndole adiós con la mano se metió en la sala donde estaban sus amigos.

El hombre mirando un momento a su ahijado que estaba jugando con otros niños, se fue.

Después de música, de hacer sus deberes y bañarlo, Sirius le dio su regalo. −Para ti.

Harry feliz de tener un regalo, lo cogió y abriéndolo vio que eran un ejército medieval, el no sabía de esas cosas pero sí que sabía que ahora tenía más muñequitos para jugar, incluso venían con caballos y habían dos ejércitos uno de color dorado y otro de color negro.

−Gracias. −Y lo abrazo.

−De nada. −Y le sonrió. −¿Quieres jugar?

−Sip. −Y se acerco a su castillo.

Sirius al ver el castillo se asombro, habían torres, una puerta de esas que se bajaban y subían incluso tenía unas catapultas, no le faltaba nada.

−¿Es tu castillo?

Harry mirándolo asintió. −Sip, me lo ha regalado el abuelo, y jugamos mucho.

−¿Tiene dragón?

−Sip. −Y se lo enseño. −Dragón. −Y le enseño otra figura. −Mago.

Sirius le sonrió. −Eso está muy bien, ahora pondremos el nuevo ejército.

−Sí. −Y sentándose empezó a sacar las piezas de la caja y los fue colocando en su sitio y los caballos los dejo al lado de un bebedero, Sirius asombrado por todas las cosas que había se sentó y se puso a jugar con su ahijado.

Unas horas después mientras cenaban, Lyall se reía. −¿A que tiene cosas? Cuando lo vi, supe que era ideal para Harry, hasta tiene un tesoro, cofres y cosas así.

−Ya lo he visto, incluso me ha enseñado los fardos de paja.

−Cuando fuimos a comprarlo, vimos entre todos los que había y compramos este y compramos una caja aparte con el otro ejército, en la caja solo venia el castillo con un ejército, por suerte todo es de la misma compañía así que son iguales, el ejercito que tu le has comprado se parece mucho, ¿sabes si tiene castillo?

−No lo sé, pero mañana lo mirare.

−Hazlo, pero que sea diferente, así tendrá dos castillos diferentes.

−Vosotros dos. −Remus los miro. −Creo que estáis más emocionados que Harry.

Hope que se reía asintió. −Sois peores que Harry.

Sirius se defendió. −Me gustan los castillos.

−Ya lo he visto.

Y así Lyall y Sirius siguieron hablando del castillo que querían comprar para Harry, mientras Hope y Remus los miraban divertidos y Harry cenaba ajeno a todo.

Al día siguiente, después de dejar a Harry en la escuela, Sirius se fue a buscar el castillo para su ahijado, mientras Hope iba a mirar decoradoras de terrazas.

Al llegar a la tienda, Sirius se fue a hablar con el dependiente.

−Buenos días.

−Buenos días. −El hombre lo miro. −Usted estuvo ayer, ¿verdad?

−Sí, compre un ejército de soldados medievales, me preguntaba si tiene el castillo.

−Sí que lo tengo, y otras cosas, venga conmigo. −Y le fue a enseñar todo lo que tenían.

Sirius al ver todo lo que tenia se asombro como la noche anterior, incluso allí habían muchas cosas que Harry no tenia, aparte de comprar un nuevo castillo, que escogió totalmente diferente para que no fuera igual, compro otras cosas, cuando termino de pagar le dio las gracias y se fue.

Al llegar a la librería, Remus lo miro. −¿Cuántas cosas has comprado?

−No mucho, solo que el castillo es grande y he comprado otras cosas que a Harry le faltaban. −Y abriendo las bolsas fue colocando las cosas encima del mostrador.

−Arboles. −Remus que miraba una de las cajas, vio arboles y troncos cortados con una hacha, incluso habían arbustos y troncos caídos. −Tiene arboles pero no esos.

−Si, según me ha dicho el dependiente, este castillo es mas nuevo que el que tu padre compro así que tiene muchas cosas que en el otro no vienen.

−Eso siempre pasa, ¿Qué más has traído?

−Una torre. −Y se lo enseño.

Remus cogiéndola la miro. -Ahora podrá jugar con una tercera persona, cuando juega con sus amigos se quieren quedar con el castillo y claro siempre hay broncas. −Y lo miro. −Aparte de la torre, vienen algunas figuras.

−Sí pero no muchas, Harry ya tiene un gran ejercito, esto solo es para terminarlo.

−Mejor, tiene cuatro ejércitos, dos castillos, y una torre ahora. −Y lo miro. −¿Qué mas has traído?

−No mucho mas. −Y le enseño la última caja. −Vienen cuatro carros, uno real, uno de criminales, uno del tesoro y el ultimo de granja con sus cositas. −Y le enseño los sacos que iban en el carro de granja. −Y por lo que me ha dicho a partir de verano irán sacando pequeñas piezas, como un soldado o una princesa, cosas así.

−Está bien, así podremos comprar solo lo que falta. −Y vio que su madre entraba en la tienda, había una campana que les avisaba, y vio que no iba sola. −Hola.

−Hola cariño. −Y dándole un beso también le dio un beso a Sirius y miro todo lo que había en el mostrador y miro a Sirius. −¿El nuevo castillo?

−Sí. −Y miro a la otra mujer. −¿Quién es?

−La diseñadora, nos diseñara la terraza como queramos. −Y miro a la diseñadora. −Ellos son mi hijo Remus, y mi sobrino Sirius.

−Un placer. −Les saludo la diseñadora. −La señora Lupin me ha dicho que tienen una terraza bastante grande y que la quieren decorar para la primavera.

−Así es. −Y miro a la mujer. −¿Cuánto tardara en construirla?

−Según como sea.

−Pues entonces empezar ahora, porque es bastante grande. −Le dijo Sirius y miro a Hope. −Yo me quedare con Remus para ayudarle, así que tomaros el tiempo que necesitéis.

−Lo haremos.

−Para vosotros. −La diseñadora les dio un folder. −Aquí están todos mis diseños, así cuando bajemos de tomar medidas ya me pueden decir que quieren, así iremos más rápido.

−Estupendo, pues ahora nos ponemos a ello. −Dijo Remus cogiendo la carpeta y miro a su amigo. −Pero antes tenemos que guardar todo.

−Sí. −Y guardando las cajas de nuevo en las bolsas, se pusieron a mirar los diseños.

Mientras ellos miraban los diseños, Hope llevaba a la diseñadora y a sus trabajadores al piso, al llegar mientras los trabajadores tomaban las medidas, Hope le enseñaba mejor la terraza.

−Como puede ver es bastante larga.

−Ya lo veo y no solo es larga sino también ancha. −Y le sonrió. −Me encantara trabajar aquí, siempre busco lugares grandes para hacerlo, pero apenas he trabajado en esta zona.

−Pues aquí todos tenemos la misma terraza. −En ese mes que llevaban viviendo allí, Hope ya había conocido a algunos vecinos, como a los panaderos y a otra gente y le habían invitado a su casa y no habían tenido problemas en enseñarle sus terrazas, muchos tenían pequeñas piscinas, jacuzzi incluso las dos cosas. −¿Qué me recomiendas?

−Primero tengo que saber que hay abajo.

−El almacén de la librería, también un baño y un despacho.

−¿Entonces la propiedad es vuestra?

−Sí, todo el edificio.

−Mejor cuando se trata de diferentes dueños, los propietarios no les hace mucha gracia poner cosas de peso arriba.

−Nosotros no tenemos ningún problema, como le digo, el edificio es nuestro.

−Estupendo. −Y miro a sus trabajadores. −¿Cómo vais?

Ya casi hemos terminado, como es rectangular es sencillo.

−Bien. −Y miro a su cliente. −¿Qué había pensado?

−Queremos algo para el verano.

−¿Cómo una piscina o prefieren jacuzzi?

−¿Podemos poner las dos cosas?

−No hay problema, pero tendríamos que llamar ingeniero de estructuras, para estar seguros de que el peso del agua no hunda el techo.

−Hagan todo lo necesario para que eso no pase, lo que menos que quiero es que cuando mi nieto se esté bañando se caiga. −Solo de imaginárselo le daba un ataque.

−Eso no pasara, nos ocuparemos de ello.

−Mejor, también me gustaría una barbacoa pero mi marido no quiere de esas de obra.

−Hay portátiles que van con gas.

−Sí.

−Ya estamos. −Dijo uno de los trabajadores. −Es bastante grande. −Y le paso las medidas.

La diseñadora mirándolos asintió. −Estupendo. −Y los miro. −Ya habéis terminado por hoy, ya cuando tenga el diseño empezareis.

−Entonces nos vemos. −Y cuando bajaron a la calle, se despidieron y se fueron.