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Historia 187550 — capítulo 18
Hope y la diseñadora entraron en la librería y vieron que Sirius y Remus seguían revisando el folder.
−Ya estamos aquí. −Les dijo la señora Lupin.
Remus mirándola le pregunto: −¿Es grande?
−Mucho, pero si queremos poner piscina y un jacuzzi tendremos que traer a un ingeniero de estructuras.
−Pues se trae. −Les dijo Sirius.
−Así es. −Dijo Remus. −Lo que menos quiero es que Harry o alguno de nosotros se caiga con toda la piscina.
−Me ocupare de traerlo. −Dijo la diseñadora apuntándolo en su libreta, cuando termino los miro. −¿Ya han pensado que quieren?
−Sí, ya hemos visto algunas cosas que nos han gustado. −Le dijo Remus, y le enseño su propuesta lo habían apuntado en un papel. −En un lado queremos poner la piscina, hemos visto una que nos ha gustado. −Y pasando las páginas le enseño la que más les había gustado. −Es esta.
La diseñadora mirándola asintió. −Es una buena piscina tiene cuatro escalones y no es muy honda.
−Por eso nos ha gustado. −Le dijo Sirius. −No queremos que hayan escaleras de metal, tenemos un niño y no queremos que se tropiece con la escalera y se caiga.
La diseñadora asintió. −Las escaleras de esa piscina son interiores, así que no se tropezaría cuando corra.
−Mejor, lo que no tenemos claro es si queremos la piscina a lo ancho en un lado o tocando la pared del fondo.
−Tienen una terraza bastante ancha así que se podría poner bien.
−¿Se podrá jugar? No quiero que mis sobrinos estén sentados sin poder moverse. −Le dijo Sirius. −Tienen cuatro años y once años quiero que puedan jugar dentro.
−Lo que podemos hacer si lo prefieren, en el lado que habían pensado pueden poner otra cosa y tocando la pared se puede poner la piscina, un poco más ancha y más larga.
−Mejor. −Remus miro a Sirius. −Así los niños podrán jugar sin problemas, además la valla es bastante alta y no habrá problemas.
−Me parece bien. −Y miro a Hope. −¿Qué te parece?
La mujer asintió. −Estupendo, ahora tenemos que pensar que ponemos allí.
−Un jacuzzi. −Le dijo su hijo, y pasando de nuevo las páginas se lo enseño. −¿Qué te parece? Así te podrías relajar después de un día corriendo tras Harry. −Y le sonrió. −Tiene burbujas.
La mujer mirándolo asintió. −Me gusta, parece muy cómodo. −Y miro a la diseñadora. −También queremos el jacuzzi.
La diseñadora que había sacado un papel para hacer el diseño asintió. −Ok. −Y les enseño como iba quedando. −¿Qué les parece?
Los tres mirándolo bien y tras mirarse entre sí, asintieron.
−¿Quieren cataratas?
−¿Cataratas? −Le pregunto Sirius.
−Sí. −Y pasando las páginas se los enseño. −Son pequeñas cataratas que usan el agua de la piscina.
−Me gusta, pero la veo pequeña con lo grande que queremos la piscina. −Le dijo Remus. −Me gustaría que fuera más ancha.
−Se puede poner más ancha sin problemas. −Y le enseño otro modelo, muy parecido al primero que le había enseñado.
−Este es perfecto.
−Lo apuntare. −Y apunto el modelo de la catarata en el plano que estaba haciendo. −¿Quieren algo más?
−Sí. −Y así le fueron diciendo todo lo que querían.
Cuando terminaron, la diseñadora les dijo que mañana volvería con el presupuesto y el contrato y en unos 20 días tendrían lista la obra.
Unas horas después, en la cena, Lyall escuchaba como sería la nueva terraza.
−Tendrá madera alrededor de la piscina y del jacuzzi para que no hayan recovecos y algún despistado meta el pie, césped artificial, tumbonas y muchas otras cosas.
−Eso está muy bien, ¿y la barbacoa?
−Hemos visto una que nos ha gustado a los tres, es de gas no hay necesidad de obras y se puede mover de un lado a otro.
−Estupendo, ¿Cuándo empezaran?
−En unos días tienen que traer a un ingeniero de estructuras.
−No hay problemas, aun hace frio así que de momento no la podremos usar. −Y miro a Sirius. −He visto tu castillo, es estupendo, yo también he comprado algunas cosas, luego os las enseño.
−Ya tengo ganas de verlos.
−Eso será después de cenar. −Les dijo Hope.
−Después de cenar jugaremos un rato antes de que Harry se vaya a dormir.
−Mañana es el cumpleaños de Simón. −Les dijo Remus. −Y Harry está invitado, así que no irá a pintar.
Sirius asintiendo lo miro. −¿Qué le regalaremos?
−Hemos comprado unos animales de juguete y también le llevaremos un atlas de animales, hay ardillas, ciervos, alces y cosas así, le preguntamos a sus padres que le podíamos regalar y nos dijeron que le gustan mucho los animales.
−Eso está bien, ¿Cuántos animales vienen en la caja?
−Vienen 10, lo que menos queríamos es comprar un regalo muy caro que moleste no solo a sus padres sino también a los otros invitados o quedarnos atrás, así que miramos esa caja que está muy bien, además de los animales vienen plantas y cosas así.
−¿Y el atlas?
−Es de nuestra librería, y está muy bien, tiene 40 páginas llenas de animales, Harry tiene las dos cosas, luego las puedes ver.
−Sí. −Y siguieron cenando, cuando terminaron antes de ponerse a jugar y mientras Hope fregaba los platos y Lyall veía la televisión, Remus le enseñaba a Sirius los dos regalos. −¿Qué te parece?
−Me gustan. −Le dijo Sirius. −Sobre todo el atlas, está muy bien para un niño de cuatro años, tiene mucho color, muchos animales y no es nada aburrido.
Al escuchar eso Remus le sonrió. −Sí que lo está, los padres de Simon también lo han visto y me dijeron que no hay problemas.
−Estupendo, como dices a esta edad sobre todo los padres miran mucho los precios de los regalos y lo que menos queremos es que a Harry no le vuelvan a invitar.
−Si por eso les pregunte y como te digo no han dicho nada, la fiesta empieza a las cuatro. −Y le enseño la invitación.
−Entonces cuando salga de clase, que meriende un zumo o algo pero no mucho para que tenga espacio para el pastel que haga los deberes y ya lo llevaras.
−Sí. −Habían decidido que cada día iba uno diferente a buscar a Harry a la escuela, menos Lyall que trabajaba más lejos, así que al día siguiente le tocaba a Remus.
−¿Habéis terminado? −Les pregunto Lyall.
−Sí.
−Estupendo. −Y levantándose cogió la bolsa que había llevado y llamo a Harry.
El niño encantado de tener tantos regalitos, abrió la bolsa y de ella saco dos cajas, de la primera saco un fantasma. −Fantasmita.
Lyall asintió. −Sí. −Y miro a Sirius que lo miraba con ojos brillantes. −Veo que te ha gustado.
−Me ha encantado, hay de todo, fantasmas, esqueletos con sus cadenas.
−Lo mejor de todo es que no hay casas y se pueden poner en todos lados.
−Mejor. −Y cogiendo la caja la abrió y saco todo.
−Fantasmita. −Le dijo Harry y cogiéndolo lo llevo a la torre que su padrino le había regalado, acercándose de nuevo, cogió al esqueleto encadenado y lo llevo a la mazmorra y lo puso allí.
−Ya sabe dónde va todo. −Les dijo Remus.
−Ya lo veo. −Sirius lo miro. −Harry falta la otra caja.
−Sip. −Y sentándose de nuevo abrió la otra caja que era mucho más grande y saco una casa. −Brujita. −Y saco una bruja.
−Es la casa encantada. −Les dijo Lyall y miro a Harry. −¿Te gusta?
−Si abuelito. −Y sin soltar su bruja se acerco y lo abrazo. −Gracias.
−De nada guapo. −Y miro a los demás. −Ahora tenemos que pensar donde lo ponemos.
Remus mirando bien, saco la casa encantada de su caja y lo puso a un lado al lado del castillo. −De momento irá bien allí. −Y miro a su padre y a su amigo. −Ya no mas regalos grandes, con tanto castillo, torre y casa, pronto tendremos que salir de aquí, menos mal que tenemos un salón grande, porque si no, no sabría donde colocarlo.
−Tienes razón, de momento ya no más. −Dijo Lyall. −Ya tiene todo, tiene un barco pirata y de marineros, coches, camiones, trenes y muchísimas otras cosas así que ya no le falta nada.
−Ahora a jugar. −Y así los cuatro se pusieron a jugar, cuando Hope salió de la cocina, no supo que cara poner, los adultos se lo estaban pasando mejor que el propio Harry.
Al día siguiente, cuando Harry salió de la escuela y tras cambiarle de ropa, se habían retrasado un poco así que no le daba tiempo a hacer los deberes, así que los haría después.
Remus cogiendo los regalos se fueron, al llegar les dieron la bolsa.
−Gracias. −La madre de Simon cogió el regalo y colocándolos con los demás, miro a Harry. −Ves a jugar.
−Sí. −Y se fue con Simon y Oliver que ya había llegado.
−¿Te quieres quedar? −Le pregunto a Remus.
−Un momento y me iré, no creo que Harry se dé cuenta de que me voy.
La mujer se rio. −No lo hará, hemos preparado muchas cosas para la fiesta y no creo que ningún niño se dé cuenta de que los adultos se van.
Remus le sonrió. −Me lo imagino. -Así que diez minutos después, se iba.
Dos horas más tarde, el castaño volvía y vio que ya algunos niños se habían ido, así que llamo a Harry, su sobrino no tardo mucho en acercársele.
−Harry ya nos tenemos que ir.
−¿Ya?
Al escuchar eso, los adultos que habían alrededor se rieron.
−No es el único que ha preguntado lo mismo. −Le dijo el padre de Simon. −Creo que aun tienen energía de sobra.
Remus asintiendo lo miro. −Sí. −Y miro a Harry. −Ahora a casa.
−Pohhh.
−Pohhh. −Y riéndose miro a los padres del cumpleañero. −Gracias, por invitarlo.
−De nada, se ha portado muy bien. −Y le dieron una bolsa de papel de color azul, con el nombre de Simon a un lado. −Son algunas cosas que estamos regalando a todos, y te tengo que decir que a Simon le han encantado los regalos, sobre todo la ardilla y la lechuza blanca, no tenía ninguna de las dos.
−Ha sido un placer. −Y cogiendo el abrigo se lo puso a Harry y tras las despedidas y diciéndoles que los vería mañana se fueron.