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Historia 187550 — capítulo 25
Unas horas después, mientras hacían los deberes, Draco miro a Harry.
−Harry.
El joven Potter lo miro. −¿Si?
−En septiembre ya empezamos hogwarts.
−Lo sé. −Aunque él había olvidado lo de la magia, su familia se lo había ido recordando poco a poco, y ahora ya lo sabía todo. −Quieres estar en slytherin, ¿verdad?
−Si como mis padres, y tú en gryffindor, ¿verdad?
−Si, como mis padres, ¿crees que Hermione recibirá una carta?
−Mi padre dice que sí, que es hija de muggles.
−Espero que la reciba, estaría genial estar los tres juntos.
−¿Aunque este en slytherin?
Al escuchar eso, Harry le dio un golpe.
−¿Oye porque me golpeas? −Se quejo Draco.
−Te he golpeado para saber si estas dormido, tu eres Draco Malfoy no importa si estoy en gryffindor y tú en slytherin, no solo eres mi primo sino que eres mi mejor amigo y estaremos siempre juntos.
−Tienes razón, soy Draco Malfoy y si a alguien no le gusto se lo pierde.
−Así se dice, como dice tío Sirius, somos Black y si a alguien no le gustamos es que son idiotas.
−Oye esa boca. −Se escucho.
Los niños se giraron y vieron a Hope.
−Abuela. −Harry le sonrió.
−No digas más palabrotas.
−No abuela, ¿has escuchado algo?
−No mucho. −Y acercándose miro a Draco. −Como bien dice Harry no importa si alguien no te quiere, hay mucha gente que si lo hace sin importarle que estés en slytherin, nos tienes a nosotros, a tus padres, a tus tíos y a tus amigos.
Draco asintió. −Tienes razón, no importa si no me quieren porque hay gente que si lo hace.
−Exacta, nunca olvides que no estás solo. −Y miro la mesa que estaba llena de libros y utensilios. −¿Estáis haciendo los deberes?
−Sí, no tenemos muchos así que luego nos pondremos con el trabajo de animales.
−Estupendo, yo empezare a preparar la cena. −Y sonriéndoles se levanto y se fue a la cocina y los niños volvieron a su trabajo.
Una semana después, Remus estaba trabajando, cuando entro Harry y tras saludarle le dio un papel. −Me lo ha dado la profesora.
El hombre se puso a leerlo. −Dice que en junio os iréis de viaje de fin de curso a Paris, y que mañana tenemos una reunión para hablarlo.
−Si tío, ¿puedo ir a Paris?
Remus le sonrió. −Claro que puedes ir, ahora ves a dejar la mochila a casa que tienes que ir al centro social.
−Si, además el señor Harrison nos dijo la semana pasada que hoy nos diría una sorpresa.
−Pues ves, que seguro que tienes ganas de saberlo.
−Sí.
−La merienda la tienes en la encimera, la abuela lo ha preparado antes de irse.
−Merendare y me cambiare de ropa.
−Hazlo. −Y viendo como se iba volvió a su trabajo.
Unas horas después, Harry no dejaba de sonreír.
−¿Harry y esa sonrisa? −Le pregunto Lyall. −No dejas de sonreír todo el tiempo.
−Es que el señor Harrison nos ha dicho que podemos participar en el mercadillo de primavera.
−Eso está muy bien. El centro social preparaba tres mercadillos, uno en navidades, otro en primavera y el último en verano, todo el barrio se unía a ese evento, y los beneficios eran para los que menos tenían. −¿Y qué vas a hacer?
−Un reloj de cuco.
Al escuchar eso, los cuatro lo miraron. −Eso es muy difícil.
−Lo es, pero el señor Harrison nos ha dicho que nosotros solo tenemos que hacer las piezas grandes, lo demás nos lo harán, los muñequitos y cosas así.
−Eso está muy bien.
−Y también prepararemos varias piezas de música, ¿puedo dejar la piscina de momento? Quiero preparar bien las dos cosas.
−Claro que sí. −Le dijo Sirius mirándolo. −Mañana llamare al polideportivo y les diré que de momento no vas, que tienes que preparar el mercadillo y el evento musical.
−Gracias, ¿me ayudáis luego a hacer un buen diseño?, el señor Harrison nos ha dicho que ya mañana lo tenemos que llevar, pues hay muchas cosas que hacer y el tiempo pasa muy deprisa.
−Te ayudaremos. −Remus miro a Sirius. −Mañana hay reunión en la escuela para hablar sobre el viaje de fin de curso.
−Vamos a Paris. −Le dijo Harry.
−Me gusta mucho Paris. −Le dijo Sirius y miro a su ahijado. −¿Has sido bueno?
−Muy bueno.
−¿En serio? Alguien se ha comido mi chocolate, ¿has sido tú?
−¿Yo? Que va. −Y miro a Remus que estaba comiendo. −Has sido tú.
−¿Yo? No.
Harry lo miro. −Tienes una miga de chocolate en el jersey.
Remus lo miro. −Imposible el chocolate no deja migas, si me quieres pillar intenta otra cosa. −Y miro a Sirius. −Pero he sido yo, me llamaba y no he podido decirlo que no.
−Lo sé. −Y riéndose miro a Harry. −Tendrás que seguir intentándolo.
−Algún día os pillare.
−Para eso queda mucho. −Y así de buen humor siguieron cenando.
Cuando terminaron se sentaron en el sofá y se pusieron a hacer el boceto para el reloj de cuco de Harry.
−¿Harry como lo quieres?
−Quiero que sea tipo cabaña, el señor Harrison dice que esos son los más bonitos.
−Y los más grandes. −Le dijo Lyall.
−Lo sé, pero es el que yo quiero hacer. −Y haciendo un boceto se lo enseño. −Será un chalet con una rueda de agua a un lado y con árboles.
−Está muy bien, ¿y que mas quieres ponerle?
−Ventanas. −Le dijo Hope mirándolo. −Las casas necesitan ventanas.
−Sí. −Y las puso. −Tendrá ventanas, un balcón. −Y los miro. −¿Creéis que es muy difícil poner un pequeño carrusel con animales?
−¿Quieres que tenga carrusel? −Le pregunto Sirius.
−Sí.
−Esos son muy grandes, y tendría que estar colocado con dos clavijas incluso tres para que no se caiga. −Le dijo Remus. −Es mejor que lo hagas más pequeño, déjame un momento.
−Sí. −Y le dio el bloc de dibujo y el lápiz.
−La cabaña está bien. −Le dijo Remus. −La rueda de agua también, lo puedes poner delante, los arboles a un lado, cuatro ventanas, dos arriba y dos abajo, arriba el balcón y en medio un carrusel no necesita ser muy grande. −Y miro a su sobrino. −¿Qué te parece?
Harry le sonrió. −Sí.
−Estupendo, ahora faltaría las tejas del tejado que así lo hará más real.
−Harry el reloj que sea con números romanos, queda mucho más chulo. Le dijo Hope.
−Si abuela. −Y miro a su tío. −Números romanos.
−Es lo mejor, y ahora faltaría lo que quieres ponerle, acostumbran a ponerle hombres bebiendo y cosas así.
−Eso a mí no me gusta.
−Y es normal, eres un niño, puedes ponerle otras cosas.− Le dijo Sirius. −¿Qué te parece animales?
−Si padrino. −Y miro a Remus que seguía con el diseño. −Pon un ciervo, un perro, un lobo.
El hombre le sonrió. −Lo pondré. −Cuando término le dijo: −Los animales irán abajo para que se vean bien y arriba el carrusel, pondremos a personas bailando.
−Sí, y quiero a dos personas sentadas en un banco, esos serían los abuelos. −Y miro a Hope y Lyall. −¿Qué os parece?
−Eso está muy bien, faltarías tu madre y tu.
−Una familia de ciervos. −Le dijo Sirius y miro a Remus. −Pon dos ciervos más.
−Lo hare. −Y tras ponerlo de nuevo miro a Harry. −Creo que con esto esta mas que bien, tampoco queremos llenarlo mucho, que quedaría mal.
−Sí, tienes razón.
−Pues listo. −Y se lo dio.
−Gracias tío, haber que me dice mañana el señor Harrison, espero que pueda ponerle todo lo que he pensado.
−Nosotros también lo esperamos, ahora a dormir que ya se está haciendo tarde.
−Sí. −Y guardando todo, les dio las buenas noches y tras lavarse los dientes se metió en la cama.
Al día siguiente, después de la escuela, Harry se fue al centro social.
−Buenas tardes chicos, como veo muchos estáis interesados en hacer el reloj de cuco, todo lo que consigamos en las ventas será para ayudar a los que menos tienen. −Les dijo el señor Harrison. −Ahora mirare vuestros diseños, haber si se puede cambiar algo o está bien como lo habéis echo, cuando los vaya viendo podéis ir acercándoos a coger las piezas de madera que necesitareis, ya todas tienen sus medidas para que no tengáis que cortar mucho, hay pequeñas, medianas y grandes. −Y tras decir eso, se puso a mirar los diseños de sus alumnos.