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Historia 187550 — capítulo 31
Después de comprar las túnicas, se fueron a la librería y allí Hermione se volvió medio loca y no solo ella sino también los niños, Remus le había enseñado a Harry a disfrutar de los libros y tenia muchísimos.
−¿Tío compramos alguno? −Le pregunto Harry a Remus.
−Sí, vamos. −Y así acercándose a las grandes estanterías miraban libros, mientras Sirius compraba los libros de texto.
Un rato después, Harry y Remus se acercaban al mostrador con tres libros y se los enseñaban a Sirius.
−Compraremos tres libros, uno de los habitantes de hogwarts, tío Remus dice que hablan de fantasmas.
−Pues si lo dice es, será porque es así. −Y miro los otros dos libros. −¿Qué mas has cogido?
−Uno de dragones y el último de historias.
−Eso está muy bien, ahora pagaremos y seguiremos comprando. −Y pagando los libros salieron a la calle y se fueron a la tienda de Ollivanders a comprar las varitas.
Al llegar, los primeros que pasaron a por su varita fueron Draco y Hermione y tras conseguirla fue el turno de Harry.
Al niño le costó dos intentos, al tercer intento la varita soltó brillos de color rojo y amarillo cuando la tuvo el señor Ollivanders le dijo:
−La cola de fénix con la que está hecha tu varita, solo soltó dos plumas, una es la tuya. −Y entonces señalo su cicatriz. −La otra es la que te hizo esa marca.
−¡Basta! −Dijo Sirius y se puso entre su ahijado y el hombre. −Estamos aquí para comprar la varita, no para escuchar viejas historias que no le interesan a nadie. −Y le fulmino con la mirada. −Cóbrenos, y la próxima vez ya me pensare dos veces antes de venir a comprar las varitas de nuevo.
Cuando el señor Ollivander le devolvió el cambio, salieron a la calle y Harry miro a Sirius.
−Padrino no pasa nada, sabía que esto pasaría cuando llegáramos el abuelo me lo dijo, no me importa.
Sirius lo miro. −Yo solo quería que te dejaran en paz.
−Lo sé padrino, pero no va a ser posible, terminemos con las compras y nos vamos.
−Si aún quedan cosas para comprar.
−Claro mis dragones, me lo has prometido.
−Es verdad vamos. −Y así se fueron a la juguetería.
Mientras Harry miraba los dragones que se compraría, Remus se acerco a Sirius. −¿Cómo estás?
−Molesto, no creí que ya nos molestarían con viejas historias.
−Lo sé, pero sabíamos que esto pasaría.
Sirius lo miro. -Lo sé, pero no tan pronto, creí que pasaría cuando ya estuviera en hogwarts.
−Ya, pero bueno, ahora terminemos de comprar y cuanto antes terminemos antes podremos irnos.
−Sí. −Y vio que Harry se acercaba con cinco dragones. −¿Quieres tantos?
−Si padrino, me gustan mucho.
−Los compraremos pero nada más.
−Gracias. −Y así se fueron al mostrador a pagar por los dragones y de paso compraron una bolsa para llevarlos.
Cuando terminaron de comprar los juguetes, decidieron ir a comprar el animal que necesitaban.
−Podéis llevar una rana, una lechuza o una rata. −Les dijo Remus y miro a su sobrino. −¿Harry que quieres?
−Una lechuza. −Y acercándose al emporio de las lechuzas, vio una pequeñita que le gusto. −Quiero esa.
Sirius y Remus, vieron la que quería Harry era toda blanca y pequeñita, se notaba que era joven. −Compraremos esa, ahora tenemos que buscarle un sitio para que este.
−Podemos hacerle una casa de pájaros, como la que hice para el mercadillo de verano. −Les dijo Harry.
−Lo haremos, así ella tendrá un sitio donde quedarse y pueda dormir bien, ahora vengo voy a pagar y a comprar su comida. −Le dijo Remus y entro en la tienda.
−¿Padrino que comen?
−Ratones y cosas así, pero también es bueno que tenga su comedero para que no pase hambre, aquí vienen pienso especial para ellas. −Y miro a Hermione y Draco. −¿Qué comprareis vosotros?
−Unas lechuzas también, no quiero un ratón no me gustan, y los sapos son feos. −Le dijo Hermione.
−Hermione vamos. −Le dijo su padre. −Vamos a comprarla.
−Sí. −Y así entraron en la tienda y Lucius y Draco se fueron tras ellos.
Después de comprar las lechuzas ya lo tenían todo, así que decidieron volver a casa, iban a salir cuando vieron la tienda de escobas.
−Escobas. −Les dijo Harry y acercándose al escaparate para ver las escobas que había.
−Harry no puedes llevar una escoba. −Le dijo Jack.
−Lo sé tío, pero son muy chulas.
−El año que viene compraremos una, ahora vamos para casa, ya se está haciendo tarde. −Le dijo Remus.
−Si tío. −Y dejando de mirar las escobas los miro. −¿Ya nos vamos para casa?
−Sí, pero faltan un par de cosas por comprar. Le dijo Sirius.
−¿No que ya lo teníamos todo? −Le pregunto Harry.
−Sí, pero me he acordado que faltan dos cosas.
−¿El qué?
−Una cámara de fotos, siempre va bien tener una, estas con mágicas y las fotos se mueven pero Joseph el amigo de Jack te las cambiara para que no se muevan y caramelos.
−Caramelos. −Harry lo miro con los ojos muy abiertos. −Quiero caramelos.
−Yo también. −Le dijo Draco.
−Vamos a comprarlos. −Le dijo Lucius y se fueron a la tienda de caramelos.
Al llegar, Hermione se quedo parada, eso era mucho mejor que las tiendas no mágicas, así que miro a sus padres. −¿Puedo comprar?
Los Granger que no eran muy partidarios de que su hija comiera caramelos con azúcar, se miraron y al final asintieron, solo era una vez y no le pasaría nada.
−Unos cuantos. −Le dijo George dándole un par de monedas.
−Gracias. −La chica feliz de que sus padres le hubieran dado permiso cogió con fuerza el dinero y se fue a mirar los caramelos que habían.
Harry estaba mirando las grageas cuando Sirius se acerco. −Harry yo no compraría eso.
−¿Padrino?
−Son grajeas de todos los sabores. −Y lo miro con asco. −Y cuando te digo todos los sabores, es así, hay de normales, como fresa, miel o limón, pero también hay de queso azul y cosas mucho más raras. −Y se estremeció. −Antes prefiero comer alfalfa que eso.
−¿En serio padrino, hay esas cosas?
−Los hay. −Le dijo Remus acercándose. −Yo que tu le haría caso.
−¿Entonces que compro?
−Hay muchas cosas. −Y le enseño las ranas. −Son ranas de chocolate mágicas, se mueven y cosas así, y viene con un cromo dentro, muchos los coleccionan.
−Comprare eso, y ya mirare que mas comprar.
−Sí. −Y así con la ayuda de sus tíos compro otros caramelos y al final compro grajeas pero de solo un tipo para que no le salieran los sabores raros de los que sus tíos le habían avisado.
Cuando terminaron ya de comprar todo, ya salieron al Londres muggle.
−Nos vemos el día 31 de julio en el parque. −Le dijo Sirius a los Granger.
−Estaremos allí, gracias por ayudarnos a comprar.
−No me las tenéis que dar, teníamos que venir así que ha sido un placer, nos vemos.
−Sí. −Y despidiéndose volvieron a su coche y tras cargar todo en el maletero volvieron a su casa.
Cuando Harry llego a su casa, dejo las cosas que había comprado en su habitación y llevo a su lechuza a la terraza.
−¿Te gusta?
Entonces la lechuza ululo.
−Sí que le gusta. −Le dijo Sirius sonriendo.
−No sabía que supieras idioma de lechuzas.
Al escuchar eso, Remus se río.
−Harry tu padrino sabe muchas cosas. −Le dijo el castaño.
−Ya lo veo.
−Dejaremos la jaula de la lechuza de momento aquí, hasta que consigamos la madera para su casa. −Le dijo Sirius y coloco la jaula a un lado de la gran terraza. −Ella estará bien aquí, al aire libre y podrá salir a caza cuando tenga hambre.
Harry que sabía que su padrino tenía razón se acerco a la cocina y llenado el comedero y el bebedero de su nueva lechuza se lo llevo a la jaula.
−Sé que es un sitio pequeñito de momento, pero pronto tendrás algo mas grande, de momento aquí tienes agua y comida. −Le dijo Harry y como la otra vez, la lechuza ululo.
−Dejaremos la puerta abierta. −Le dijo Sirius y abrió la puerta para que la lechuza de su ahijado pudiera salir cuando quisiera.
−Harry le tienes que buscar un nombre. −Le dijo Remus mirándolo.
−Luego lo buscare, ahora quiero ir a comprar las maderas para hacer su casita.
−Vamos. −Le dijo Sirius y miro a su amigo. −¿Te quedas?
−Sí, quiero descansar.
−Hazlo, nosotros no tardaremos mucho. −Y cogiendo su cartera se fueron a comprar la madera que necesitarían.