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Albus, Rose y Scorpius — capítulo 14

Rose tenía el presentimiento que había algo que Albus y Scorpius no le estaban diciendo. Desde el partido de Gryffindor contra Slytherin parecían más alertas, más paranóicos. Un día se les acercó por detrás y casí se hacen encima del susto. Primeramente se rió de ellos, y luego pensó que debía de haber una razón para ello.

Además, parecía que estaban muy distantes con ella, como si no quisieran hablar mucho con ella. Al principio se sintió un poco dolída, pero luego se puso furiosa. Esos dos le estaban ocultando algo, no tenían la suficiente confianza en ella como para decirle que estaba pasando. Así que un día, se puso a hablar con Albus, con la intención de sacarle información. Pero él lo había notado, y le dijo que no podía decirle que estaba pasando, que lo había acordado con Scorpius.

Pero, claro, un día todo cayó en su lugar. James tenía de regreso el Mapa del Merodeador, que había estado desaparecido desde el día del ataque. Solo había una explicación a que su primo lo tuviera de regreso: Albus se lo había dado. Lo que la dejaba con dos opciones: Albus le mintió y ocultó el Mapa (sin ninguna razón aparente) ó que se lo habían devuelto a Albus, lo que significaba que había retomado la busqueda sobre Craig Betcher. Ambas la enfurecieron.

Entonces estaba dispuesta a encarar a sus dos amigos y recriminarles lo peligroso que hubiera sido, si Craig los hubiera visto otra vez. El día que lo iba a hacer ocurrió algo que se le quitó de la cabeza esa idea: regresaban de San Mungo sus compañeros que habían sido atacados.

No pudo entablar conversación con el chico que iba a Slytherin, pero si con Elizabeth, pues eran compañeras de cuarto. Se esperó hasta en la noche para poder hablar con ella. Se sorprendió muchísimo cuando, al verla, Elizabeth la abrazó.

— Me enteré que casi te muerden a ti también— le dijo, con bastante alegria. Nunca se trató demasiado con Elizabeth, pero siempre se mostró amabla con ella—. Hubiera sido en vano.

Rose esperó unos segundos, esperando que ese último comentario se aclarara, pero no encontró nada que tuviera sentido en esa oración, así que preguntó:

— ¿Cómo? ¿A qué te refieres?

La sonrisita que su compañera se fue quitando poco a poco, hasta que estaba completamente seria. Se armó un pequeño pero incómodo silencio, en la que ninguna de las dos miró a la otra.

— A nada, me han dicho que es una locura— la chica se alzó de hombros, restandole importancia—, pero me ha parecido que, después de que me mordieran, alguien dijo tu nombre, Rose.

Pronunció y marcó bastante el nombre de la pelirroja, como si quisiera asegurarse que ese era el nombre de la niña que estaba delante de ella. Rose la miro por unos instantes, antes de que empezara a temblar de miedo. No recordaba mucho de esa noche, pero si recordaba el dolor que le produjo aquel hechizo, aquel miedo antes de que todo se quedara en negro. Aquello que ni Albus ni Scorpius sabían, porque no quiso decir nada sobre eso.

— ¿Ha dicho mi nombre? ¿La acromántula?— preguntó Rose, una vez se compusó.

— No, la acromántula no. No creo. Me parece que un humano. Creí oir que decía que yo no era Rose.

Betcher, pensó en automático Rose. Ella, por más que no lo admitiera, compartía la idea con Albus y Scorpius de que ese hombre que su primo decía que había visto acercarse a ella por medio del Mapa, era quien estaba detrás de los ataques. Tenía mucho miedo de volver a encontrarse con él.

Rose se lo pensó un poco, pero le reveló a Elizabeth todo lo que había pasado después de que ella hubiera sido mandada a San Mungo. Las investigaciones que hizo, lo que no le contó ni siquiera a sus dos amigos. Slughorn, aparte de lo que les dijo a Scor y Al, le había comentado que antes del inicio de clases de ese mismo año había recibido una notita de Craig diciendo que visitaría Hogwarts ese año, y que estuvo esperando eso.

Sabía que no era buena idea decirles eso a Albus y Scorpius, porque se obsesionarían aun más en el tema, y ella deseaba olvidarlo. Pero, en su mente, sabía que tenía que tener aunque sea un poco de información sobre quien la había atacado, y le preguntó a Slughorn, pues parecía muy amable con ella, desde el incidente en casa de Hagrid.

Elizabeth pareció muy sorprendida de todo eso, y horrorizada. Sobre todo horrorizada. Pero después de unos minutos pudo decirle.

— Oh, Rose. Creo que eres muy valiente. ¿Cómo no estás en Gryffindor?

— No lo sé— se encogió de hombros. Se hacía mucho esa pregunta, últimamente.

— Increíble que todo eso haya pasado. ¿Crees que regresará?

— Ahora, no. Ya no tiene sentido que intente lo que sea que quería otra vez.

Esa noche, aunque Elizabeth estaba de regreso, no paró de pensar en aquel día que descubrieron que su compañera de cuarto la habían atacado. Recordaba la mordida que tenía en el brazo. Primero la había atacado, luego paró para darse cuenta de que Elizabeth no era ella.

Había entrado a la Torre de Ravenclaw en busca de ella, de Rose. Y, entonces, debió haber entrado a las Mazmorras de Slytherin a buscar a Albus. Eso significaba que habían ido tras de ellos desde un inicio.

Pensó en el día del último ataque, que fue a ellos. Si Craig había intentado atacarlos, ya sabía que ellos se encontraban ahí, vagando entre los pasillos, sin acompañamiento. Los había vigilado todos esos días. Y había construido un plan: atacarlos de uno en uno. Y casi había funcionado.

Por ahí de media noche, concluyó que Craig había llegado con las acromántulas, hacía nueve años. ¿Qué tenía de diferente el 2017 de todos esos años? Que ese era el único año, de esos nueve, que Albus y Rose se encontraron en Hogwarts. Ellos eran los detonantes de los ataques. Nueve años esperando… cayó en cuenta que, hacía nueve años, Teddy había ingresado por primera vez a Hogwarts. El primero de los hijos de héroes empezó sus estudios nueve años atrás.

Primero fueron por Teddy, algo que de seguro no pareció muy seguro, y luego por ellos.

Pensó en algo, pero no se le ocurrió una razón para que un ex-alumno de Hogwarts intentara matar (porque de seguro ese era su objetivo) a unos niños de primer grado.

Suspiró, tener inteligencia no siempre ayudaba.

Ya, sé. Muy corto, pero, en mi defensa, ya descubrimos un poco de ese misterio que se oculta detrás de todo lo que llevamos hasta ahora. Inicialmente iba a ser Albus quien lo descubriera, pero pensé que era mucho mejor que Rose lo hicera. Por algo es de Ravenclaw!! Espero que les haya gustado y que comenten su opinión.