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Albus, Rose y Scorpius — capítulo 16

30 de Julio de 2018

El bosque era oscuro, dificilmente se podía ver nada tras, delante y a unos costados de ti. Craig Betcher había retrasado su cita con el hombre, mientras fingía hacer algo con el Mapa del Merodeador robado, y luego lo devolvió, sabiendo que ya había perdido su oportunidad.

Al menos, con esa nota, estaba seguro que los había espantado.

Caminaba entre los árboles, sin atreverse a levantar su varita y decir Lumos. Estaba preparando mentalmente que debía decir y cómo debía hacerlo, para que sonara convincente, y no como un cobarde. Apenas si se dio cuenta que había chocado con alguien que estaba enfrente de él.

Lo primero que le hicieron, cosa de rutina, fue revisarle las muñecas, y luego lo dejaron pasar a traves de la reja. Dentro de los terrenos de la reja había un mansión, una enorme, de la que no parecía un lugar donde llevar a tu familia a  pasar unas lindas vacaciones, que justo ese día estaban iniciando.

Entró en la mansión, donde ya lo esperaba un hombre. Se veía cansado y desganado, viejo, pero aun así le diriguió una mirada cargadisima de odio.

— Ha estado de mal humor todo este tiempo— le reprochó el hombre—. Yo mismo he tenido que recibir tu castigo, lagartija inmunda.

— Lo lamento, Handson— le dijo Betcher.

Continuaron deambulando por toda la mansión, parecía que Handson no sabía que camino seguir, como si estuviera caminando dormido. Pero no faltó mucho para poder ver que, a diferencia de las demás, por debajo de una puerta salía un haz de luz. Craig se estremeció.

— Te tocará lo que mereces— le aseguró su acompañante, abriendo la puerta del cuarto.

Detro, había una habitación con chimenea. El cuarto tenía enormes proporciones, y un empapelado colo crema envolvía las cuatro paredes. El perimetro de las paredes estaba cubierto casi su totalidad con sillones y sofás. Había, al lado de la chimenea, un escritorio, un muy viejo. Ahí, de espaldas, estaba sentado alguien.

Su figura se veía escualida, y estaba tenuemente iluminada por el fuego que ardía en la chimenea. Craig tragó fuerte, antes de Handson lo empujara dentro y cerrara tra de él. La figura se sobresaltó al oír la puerta cerrarse. Poco a poco, el hombre se fue volteando, hasta que por fin le vio la cara.

Arrugas surcaban toda su cara, especialmente bajo los ojos, que no se veían gracias a la ojeras. El cabello estaba alborotado, y una sonrisa maliciosa apareció en el rostro de ese misterioso hombre.

— Craig— dijo su nombre, repasando cada letra—, chico, ven aquí.

Betcher se acercó muy lentamente, temiendo que le fuera a pasar algo muy grave. Había oído los relatos de los más viejos y… no sonaba muy bien. Cuando por fin estuvo frente a frente con él, lo tomó por la camisa, y lo pegó todavía más a su cuerpo, haciendo que Craig sintiera ganas de correr despavorido.

Como estaba cerca, él logró disernir un olor horrendo. Olía entre licor y algo podrido. ¿Qué podía haber estado comiendo? Los ojos del hombre lo miraban con mas odio que Handson.

Luego, sin un motivo aparente, lo arrojó al suelo. Cragi cayó sobre su trasero, tan fuerte que hizo que un dolor recorriera su espina dorsal. Ahogó un quejido.

— ¡¡No podrías ser más imbecil!!— le grito, encolerado. Craig se escondió detrás de un sillón, casi seguro de que le lanzaría un Avada Kedavra. Apretó la cabeza contra el sillón—. ¡¡No seas cobarde!! ¡¿Tienes idea del peligro que corremos ahora?! ¡¿Crees que hemos arriesgado nuestro pellejo para nada?!

— No, señor— dijo, lo suficientemente fuerte para que fuera oido.

— ¡¿Entonces por qué diablos no terminaste el trabajo que empezaste?! ¡¡Has lanzado por la borda todo por lo que hemos trabajado!!

— N-no, no es as-así— dijo, tartamudeando—. El Minister…io de Magia no-no se ha ente-enterado.

— ¡¡Porque McGonagall así lo ha querido!! ¡¿Qué pasaría si Dumbledore continuara vivo?! ¡¡Hubiera corrido a decirselo a Shacklebolt!! ¡¿Y qué hubiera pasado?! ¡¡Nos hubieran descubierto!!

El hombre parecía estar a punto de un colapso emocional, así que se dejó caer en un sofá. Craig Betcher asomó la cabeza por encima del sillón en donde estaba escondido. Con muy poca dignidad, se acercó al hombre y se arrodilló enfrente de él—. Perdoneme, señor. Han sido más listos de lo que creí.

— ¿Un par de niños de 11 años han sido más listos que tu?— el hombre se carcajeó debilmente.

— Había otro, señor— se le encendió el foquito de una idea. Esa revelación haría que el hombre se olvidara por un momento del fallo de Craig.

— Atacaste a dos personas que no eran, común que hubiera una persona de más.

— No, señor. El día que iba a matarlos, hubo un chico que llegó a la niña antes que las acromántulas. Él evitó parte del plan. Y luego combatió a las arañas junto a Potter.

— ¡¿Qué?! ¡¿Tenían apoyo extra?!

— Así es, señor. Un apoyo muy peculiar— Betcher asintió con la cabeza rápida y repetidamente.

— ¿Quién?

— Malfoy, señor. Se llama Scorpius Hyperion Malfoy. Es el hijo de Draco Malfoy.

— ¿Así que los Malfoy han tomado otro camino?

El hombre se encoleró todavía más. Los Malfoy ahora eran traidores a la sangre. Ridículo. Estaba tan enojado… Le dio las gracias a Betcher por la información. Alzó la varita y exclamó—. ¡¡Crucio!!

1 de Septiembre de 2018

La vieja mansión estaba vacía casi al completo. Habían ideado un nuevo plan, uno que no fracasaría. En parte, porque Craig Betcher ya no estaría incluido.

Ese día pasaba algo muy importante, empezaban las clases en Hogwarts. Y en ese tren había tres personas, eso era lo único que le interesaba. Tres niños que se diriguían al segundo año en esa prestigiosa escuela. El resto no le importaba en lo más mínimo.

Un punto a su favor, era que la prima más grande de dos de los chicos, llamada Victoire, como Premio Anual, había entorpecido los pocos avances de Betcher. Ella ya no estaría en la escuela, pues sabían de buena mano que estaba iniciando sus practicas de sanadora en San Mungo.

Así que los más grandes eran cuatro Dominique, James, Fred y Roxanne, por ahí empezarían. Sí, habían investigado bien

Se moría de ganas de empezar el plan. Si fuera por él, empezaría esa misma noche, en la Ceremonia de Selección. Pero sabía que la paciencia era ideal en el plan. Sabía que tenía que esperar el momento indicado, cuando nadie se lo esperaba. Pero no aguantaba las ganas.

Todo el plan ya estaba montado, solo faltaba él. Handson solo tenía que diriguirse a donde todo empezaría, solo empezar.

Esperó hasta que oscureció. Ya sabía que hacer. Salió de la vieja mansión deshabitada y, fuera de los terrenos de la reja, se teletransportó. Estaba en un lugar frio, muy frio y desolador. Empezó a sentir que el plan no tenía el menor de los sentidos, que era patético, como él. Sitió que nunca alcanzaría lo que quería, se sintió desdichado. No era capaz de…

Alzó la varita y dijo— ¡Expecto Patronum!

De su varita salió una serpiente, que recordaba a Nagini en más de un aspecto. La serpiente reptó  por el suelo, alejando a los Dementores del hombre que la había conjurado. Las criaturas con capucha se hicieron hacia atrás, con unos gritos completamente desesperanzadores.

— ¡Escuchenme bien!— gritó el hombre, llamando a los Dementores—. ¡Vengo con un trato que estoy seguro que no podrán rechazar!

— ¿Y qué tal te fue?— le preguntó su jefe, en la habitación con el empapelado horrendo y con un millón de sillones. El jefe, como las criaturas que había enfrentado, iba con una capucha, ocultando su rostro. El recién llegado se inclinó en una pierna sobre el encapuchado—. ¿Han aceptado nuestras propuestas? El hombre que estaba arrodillado alzó la mirada a su amo. Era difícil, pero lograba entrever un poco de sus facciones, como la nariz respingona. En una esquina, se haya un cuerpo inerte, pero que se veía como claramente seguía respirando.

— No han podido decir que no.

¿Misterioso? Creo que si. ¿Tenía planeado esto? No. La verdad no sé de donde ha salido esto. No sé siquiera si tiene que ver con la historia, pero creo que se quedará, si están leyendo esto! Bueno, espero que este capítulo algo corto les haya gustado esto, les juro que ya el próximo empezara el segundo año!! Hasta la vista.