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Albus, Rose y Scorpius — capítulo 3

Desde ese día, Albus y Rose pasaban sus ratos libres con Scorpius, y no le diriguían la palabra a James, que compartía el castigo con los otros dos chicos de séptimo de Gryffindor.

Rose los ayudaba a ambos chicos cons sus tareas escolares, ya que ella era un chica brillante. Y Scorp, a cambio, los instruía en Pociones, ya que ni Rose podía hacer bien ninguna poción que le dejaban en la clase. Poco a poco, empezaron a pasar más tiempo los tres juntos. Albus era quien les decía donde y cuando reunirse, ya que no siempre tenían los mismos horarios. Rose era la que levantaba en ánimo con sus chistes y quien ponía la inteligencia que les faltaba a ambos. Y Scor era quien los oía, quien reía con los chistes de Rose, quien siempre estaba de acuerdo con lo que decía Albus.

Al cabo de un par de semanas, los tres era bastante unidos, considerando que poco antes nunca se habían diriguido la palabra.

Los tres chicos iban de aquí allá, siempre juntos. Lo malo de esa unión, era que también se empezaron a meter con Rose. Más de una vez ella había salido corriendo a los baños de chicas por los comentarios que alguien más le hacía. Y Albus y Scorpius se enfrentaban a esas personas, por más grandes que fueran.

Rose los regañaba, les decía que no valía la pena exponerse a esos "idiotas". Y Scorpius le prometía que iba a lanzarles un hechizo, como ella había hecho por él. La chica siempre se sonrojaba y le daba las gracias.

Claro, aún había ciertas cosas que Albus y Rose tenían que hacer con su familia, como las visitas a Hagrid, el guardabosques. Scorpius, siempre que ellos se iban, se quedaba en su habitación, pues no se atrevía a salir sin ellos.

Un día, Albus le ofreció ir con él y Rose, a que conociera a Hagrid. El azabache le prometió que James no iría, que la única otra persona que iría sería Victoire, la prima más grande que tenían.

Y, tras mucho insistir, Scorpius aceptó.

Salieron del castillo, pues Rose ya debería de estar ahí. Fuera de la cabaña, estaba el hombre mucho más alto que el promedio, que Scor solo conocía de vista. A su lado, estaba la novia de su primo Teddy y la prima de Albus, Victoire. A su otro lado, estaban Rose y Alice. La última parecía bastante cohibida.

— ¡Albus! ¡Hola, muchacho!— habló Hagrid, espantando a Alice—. Tu debes de ser Scorpius Malfoy. Rose habla mucho de tí.

La mencionada se sonrojó y ella negó hablar "mucho" de su rubio amigo.

— Un… un gusto Hagrid— dijo el chico con una sonrisa nerviosa. El hombre parecía tan grande que parecía capaz de matarlo con un solo abrazo, cosa que comprobó segundos después, ya que el hombre de barba lo abrazó con fuerza, y Scor sintió como si sus costillas se hubieran roto.

— Vamos a tomar el té adentro— dijo el hombre y se adentró a la cabaña. Vic lo siguió un mediatamente, y la siguieron Rose y Alice.

— Es bastante agradabe. Vamos, su té es delicioso— Albus tiró de él para que entraran.

La casa era bastante pequeña. Pero todos cabian a la perfección en la mesa del centro de la cabaña. Ahí ya estaban Victoire, Rose y Alice sentadas, y Hagrid les estaba sirviendo té en unas pequeñas tasas. Albus y Scor se sentaron al lado de Alice.

— ¿Cómo están tus padres, Rosie?— preguntó Hagrid en medio del estrepito producido por dejarse caer en la silla.

— Bien, los dos trabajan duro, por lo que casi nunca me llegan cartas de ellos.

— ¿Y cómo se tomó tu papá que fueras a Ravenclaw?— preguntó el semi gigante, y Rose se incómodo, signo de que no se lo tomó bien.

— En general, bien. Su carta decía que alguna vez se preguntó como mamá no fue sorteada en esa casa también.

— Oh, por Merlín. Una excelente pregunta. Tu madre fue y es brillante bruja. Siempre tenía una respuesta para todo, com tu— Rose sonrió levemente—. ¿Y tu padres, Al?

— Bien, mamá me escribe diciendo que se están preparando para el Mundial de Quidditch.

— Al Profeta le va muy bien teniendo a la tia Ginny— opinó Victoire—. Como tiene contacto con varios jugadores…

— Ya lo creo, ya lo creo— dijo Hagrid—. No como esa Rita Skeeter. Me parece que ha difamado a todas las personas de respeto que conozco.

— Alguna vez mi mamá la sacó del Caldero Choreante— recordó Alice—, por armar alboroto.

— La han corrido de todos los lugares posibles— aseguró Hagrid.

Un hipogrifo metió la cabeza por la ventana de la cabaña y le robó el pan que Hagrid tenía en la mano.

— ¡Eh, Buckbeak! ¡Regresame ese pan ahora mismo!

Pero el hipogrifo sacó la cabeza de la ventana y se fue al bosque, a comer su rico y nuevo boadillo. Hagrid bufó y se tuvo que parar para ir por otro pan. Y, al regresar, se volvió a dejar caer.

— ¿Ese era el hipogrifo de Sirius?— preguntó Albus.

— Si, después de su muerte, él pasó a ser de mi propiedad… ¡Oh, Sirius! Pobrecillo. Él nunca tuvo la culpa de nada y… y… ¡no merecía morir!— Hagrid empezó a llorar tan rápido que ni Victoire pudo reaccionar a tiempo—. Y lo peor es como reaccionó Harry después de eso. ¡¡Estaba tan destrosado!!

— Pero, Hagrid, el tio Harry está bien, ¿recuerdas? Él salió adelante ¡Tienes a su hijo aquí!— Vic señaló a Albus, que seguía confundido por la reacción del semi gigante.

— Si, si. Cierto, es solo los recuerdos… ¡Como cuando me obligaron a cargarlo pensando que estaba muerto! No sé como aguante eso.

Vic se dió un golpe en la frente, resignada y se volvió a Albus, Rose, Alice y Scorpius—. Será mejor que se vayan, en cualquier momento se pondrá borracho. Gracias por venir.

Se extrañaron, pero le hicieron caso a la rubia.

Querido padre:

Espero que tu y mamá estén bien en casa. Yo estoy bien, por así decirlo. ¿Recuerdas que te dije que otros alumnos en Hogwarts me molestaban? Pues ya no lo hacen. Me hice amigo de dos personas que me protegen.

Me siento cómodo con ellos. Creo que los quiero, y sé que ellos me quieren. Es un poco raro, teniendo en cuenta que apenas llevamos un para de semanas siendo amigos. Y quisiera decirtelo.

Porque son los hijos de Harry Potter y Ron Weasley. Ellos son amables conmigo, y me protegen de los demás, aunque a ellos también los molesten. Albus, el hijo de Harry Potter, va a Slytherin como yo. Rose Weasley va a Ravenclaw, y me ayuda con lo que no entiendo. Los dos son mis amigos. Y no quiero que te enojes, por favor.

Scorpius H. Malfoy

Scor releyó la carta hasta que se convenció que explicaba lo que quería decir, de buena manera. La verdad es que no sabía como iba a reaccionar su padre ante la noticia. Y estuvo varias veces apunto de no enviarla con Grip, su lechuza. Por lo que Albus y Rose lo acompañaron hasta la lechuzería un sabado por la mañana, y estuvieron ahí hasta que la lechuza se había perdido en el cielo.

Una semana después, Grip llegó con el resto de las lechuzas durante el desayuno. Scorpius tomó el sobre, que tenía el sello de los Malfoy. Esperó a que Albus y Rose terminaran de desayunar, y se reunieron en un salón vacía para leer la respuesta de Draco. Sus amigos incitaron a Scorpius a abrir el sobre.

Retiró el sello y desdobló la carta dentro del sobre. Se aclaró la garganta y leyó:

Hijo mio:

Nunca dude que los Weasley fueran buenas personas. Tu madre y yo nos alegramos de tus nuevas amistades. Tal vez puedan venir a visitarnos. Cuidalos, deben de ser los amigos más leales que puedas tener.

Draco Malfoy

Muchisimas gracias a todos los que le han agregado la historia a favoritos y a Roxane Gilbert por comentar :)