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Albus, Rose y Scorpius — capítulo 7

— Creo que tenemos que decirle a McGonagall lo de Hagrid— dijo Rose, días después de su charla con el guardabosques.

— ¿Qué? ¿Quieres ser simplona?— Scorpius se mostró indignado—. Si él le hubiera dicho la verdad, tendríamos un castigo hasta séptimo. ¿Así se lo quieres pagar?

— No es eso— Rose frunció el ceño—. Está claro que eras acromántulas no son amigables. Un día de estos quizá incluso ataquen a Hagrid.

— Las mordidas no son tan fatales— dijo Scor—. Buckbeak ya está como antes.

— Por que no quería envenenar su comida— debatió ella—. Son venenosas, Scor, si Hagrid no hubiera estado ahí, uno de nosotros probablemente estuviera muerto.

— Por eso mismo tenemos que mantener eso en secreto— insistió el chico rubio—. No llevamos ni un año completo aquí, y él ya nos salvó dos veces.

— Aún así. En cualquier momento pueden decidir que Hogwarts es un rico buffet. Y no creo que Hagrid los pueda detener, por más que su padre haya sido su primera mascota… y eso si le dijeron la verdad.

— ¿Piensas que esas arañas gigantes le mintieron?

— Pienso que es fácil engañar a Hagrid…

— ¿Piensas? ¿Ya has intentado engañarlo?

— No, pero mi padre dice eso— dijo, firme.

— Pero tu padre no siempre tiene la razón. ¿O acaso yo soy tan desagradable como él decía?

— Pues en estos momentos no eres mi persona favorita… — los dos se miraron a los ojos, amenazantes, antes de gritar al mismo tiempo:—. ¡Albus!

— ¿Ya acabaron de pelear?— el azabache alzó la mirada del libro en el que estaba enfrascado. Los miraba objetivamente. Últimamente peleaban mucho, y estaba seguro que en algún momento terminaría lanzandoles algo a la cabeza. Lo bueno es que esa misma semana empezarían las vacaciones, y él junto con su familia partiría a la Madriguera, mientras que Scor se iría a la Mansión Malfoy.

Creía merecer un descanzo de sus peleas.

Cinco segundos después, ambos empezaron a gritar cosas, quejandose el uno del otro. Berreaban y se ofendían como dos niños pequeños. Estaba seguro que Lily sería más madura que ambos. Rose se quejaba que Scor había ofendido a su padre, y Scor acusaba a Rose de pensar que él era desagradable.

— Callense— dijo con voz calcina, y ambos lo hicieron, aunque a regañadientes—. Porque no pueden ser maduros.

— Soy madura, es solo que este— señaló a Scorpius— es un ignorante al que no le importa que las acromántulas decidan atacar Hogwarts.

— Vamos, no van a decir de un momento a otro que quieren atacar el lugar de donde les sacan comida, ¿nunca has oído ese dicho que dice "no muerdas la mano que te alimenta"? Además, apuesto que entre los profesores podrían matar a esos bichos, en casi de un ataque. A fin y al cabo, Hagrid dijo que era un grupo pequeño.

— Hace nueve años— le recordó Rose—. Para este momento ya deben de haber construido una nueva colonia. Continué leyendo ese libro, y la acromántula que nos ataco no puede tener más de ocho años, lo que significa que nació aquí.

Rose esperó que Scor le volviera a debatir, aparentemente le encantaba discutir con Scorpius.

— Creo que Rose tiene razón, Scor— habló finalmente Albus—. Va a llegar un momento que esto se la saldrá de las manos a Hagrid, y para entonces será demasiado tarde. Debemos decirselo a McGonagall, apenas regresemos de vacaciones.

— Pero eso es esperar mucho, Al— se quejó Rose.

— Lo que no ha pasado en nueve años, no creo que pase en tres semanas. Realmente necesito vacaciones.

El tren estaba listo para partir. Habían decidido que todo el clan Weasley/Potter se iría en un compartimiento. Así que Scorpius se iría en otro vagón con su primo, y ahora mejor amigo de James y Fred, Theo Nott.

Ahí, en el compartimiento, estaba ya Victoire ansiosa por volver a ver a Teddy, su hermana menor Dominque que iba en cuarto curso estaba lista para gastarle una última broma antes de vacaciones a alguien que pasara por ahí. Roxanne estaba sentada practicando un hechizo antes de no poder hacer magia.

Albus y Rose estaban sentados uno enfrente del otro pegados a la ventana. En cualquier momento llegarían James y Fred. Y ninguno de los dos aun le diriguía la palabra al primero. Para ellos, sería un viaje bastante incómodo.

Y, claro, llegaron antes de que el tren empezara a moverse. James se sentó justo al lado de Albus, y este le pidió prestado un libro a Rose para ignorarlo. Rose, sin mirar al azabache de ojos castaños, se lo dió.

— Ehm… ¿Rose, Albus?— habló James, incómodo, y con el resto de sus primos fijos a lo que sucedía. Ambos chicos alzaron la mirada, molestos por ser interrumpidos justamente por quien no querían hablar—. Quería pedirles perdón por… ya saben, por lo de aquella vez que…

— ¿Que atacaste a nuestro amigo?— preguntó Albus, frío.

— Si— respondió James, tímido. Ni siquiera Rose, que hasta el momento había sido una confidente de él, lo había oído hablar de esa manera—. Ya… ya fui a disculparme con él. Yo lo lamento, lamento haber actuado tan bruto…

— James— lo reprendió Victoire.

— Bueno— Albus sonrió ligeramente—, supongo que lamento haber sido yo quien puso la pastilla ahí.

— Espera, ¿tu fuiste?— James pasó de estar arrepentido a estar furioso—. ¿Qué te hizo pensar que podías hacerle eso a tu hermano mayor?

— Solo por un año— acotó él. Rose rió y se abrazó a su primo.

— Oh, mis pequeñines. ¿Cómo les está llendo en Hogwarts?

La abuela Weasley había enloquecido, como siempre, al ver a sus nietos entrar por la puerta de la Madriguera. Un abrazo y pellizco de mejilla a cada uno, fue su manera de saludarlos. En ese momento, solo estaban en la Madriguera la abuela, la tia Fleur, la tia Angelina y el tio Charlie, pues el resto estaba trabajando aun. Y, de hecho, ellos fueron quienes los recogieron en Kingscross.

— Muy bien, abuela— respondió Victoire, sonriente.

— Si, supongo que te ha ido muy bien como Premio Anual, Vicky— su abuela le acarició la rubia cabellera heredada de su madre—. Muchas felicidades.

— Gracias.

— ¿Y ustedes? ¿Qué tal andamos de travesuras, James y Fred?

— No nos han atrapado la mayoría de las veces— dijeron, orgullosos.

— Ay, Merlín— dijo Angelina, encandalizada.

— ¡Esos son mis sobrinos!— gritó Charlie, emocionado, ganandose un zape de parte de su madre.

— ¿Qué tal es Hogwarts, chicos?— les preguntó Fleur, que por fin había dominado del todo el ingles, a Albus y Rose.

— Muy bien. Rose es la mejor de su clase— dijo Albus, y Rose no hizo nada por negarlo.

— No me lo podría imaginar de otra manera. Eso alegrará mucho a tu madre, Rosie— afirmó la abuela, y se acercó a ellos a preguntarles algo—. Tu madre, Rose, me ha dicho que son amigos de Scorpius Malfoy, ¿es verdad?

— No es tan malo, es genial— defendió rápidamente Albus—. Es muy bueno, y nos hemos pasado buen rato con él, ¿no Rose?

— Eh, si— dijo Rose, no muy convencida.

— Pelean mucho— aclaró Albus.

— Me alegra que le hayan dado una oportunidad. Siempre he pensado que Ronald exagera.

— Las llegadas tienen que ser celebradas con una fiesta— exclamó Charlie, de repente—. Y como yo también he llegado hoy, propongó que hagamos una cena tan grande como nuestra familia.

— ¿Que hagamos o que haga, querido?— preguntó la abuela, fingiendo amargura.

— Claro que la ayudaremos, señora Weasley— dijeron Fleur y Angelina, y entraron a la cocina para empezar.

— ¿Y ellas cuándo entenderán que está bien que me llamen Molly?— preguntó—. Chicos, cuando vayan a traer a sus novias, asegurence que entiendan cuando les digan algo— James y Fred se pusieron rojos, y sus primas rieron—. Oh, Vic. Teddy vendrá con Harry y Ron. Estoy ansiosa por conocerlo como tu novio oficial.

Y ahora les tocó a ellos ver como Victoire se ponía roja como toda Weasley.

— Y papá estará ansioso por matarlo— apuntó Dominique riendo también.

— Ni que lo digas.

— Rogaremos porque Teddy viva para contar esta cena.

— ¡Callate James!

A eso de las ocho de la noche, todos llegaron a la Madriguera, con los más pequeños de la familia. Ron inmediatamente abrazó a Rose para pedirle perdón otra vez. Hermione abrazó a su hija con fuerza, pero fue Hugo quien no se quiso despegar de su hermana mayor.

Lily abrazó con una fuerza increíble a James y Albus. Harry y Ginny no paraban de pedirles detalles a Albus sobre su primer año. Obviamente omitió el episodio de las arañas, y su pelea con James.

Roxanne abrazó a sus padres y le contó todas las travesuras que James y Fred habían hecho. Ginny y Angelina se escandalizaron. Luego dejó a su hermano y primo, y saludó a sus tios Percy y Audrey y las gemelas Lucy y Molly, que entrarían el próximo año a Hogwarts.

Victoire y Teddy se movieron a una esquina de la sala, para saludarse como una pareja debe saludarse, y Bill, apesar de estar oyendo a su otra hija Dom, no les quitaba los ojos encima. Louis miraba la escena divertido, y también un poco celoso por su hermana mayor.

Y, claro, todos se acercaron a saludar a Charlie.

— Bueno, creo que es la hora de cenar— dijo la señora Weasley, feliz de ver a su familia reunida.

— ¿Comida? ¡Eso es fantástico!— exclamó George, alegrandose más que los pequeños de la familia.

Bueno, muchas gracias a las 36 personas que han agregado la historia a sus favoritos, me llenan de ilusión, de verdad. Y también a Cony 241, ya te respondí a tu comentario!