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Problemas, nuevamente. — capítulo 10

La cocina estaba abarrotada de gente. La chimenea se había apagado una vez que Ginny emergió de las llamas. Todos hablaban a la vez, prácticamente a los gritos. Varias de las chicas lloraban, asustadas. Ella pidió silencio, pero nadie la escuchó. Se puso la varita en la garganta y su voz se elevó más que la de los demás.

-¡¿Se pueden callar?!- preguntó. Todos la miraron, sobresaltados- Gracias.

-¿Qué acaba de pasar?- preguntó Hugo.

-Creo que los jóvenes deberían ir a las habitaciones de arriba- sugirió Hermione, severa- Debemos debatir un par de cosas…

-Que se queden, también les incumbe- exclamó Harry, entrando a toda velocidad por la puerta- Tienen derecho a escuchar, son menores, pero no ignorantes.

Se desplazaron al comedor, que era un poco más grande. La mayoría de sentó a la mesa, algunos tuvieron que permanecer parados. Los rostros denotaban seriedad, temor e incertidumbre. Harry los miraba a todos desde la cabecera de la mesa, de pie. Ginny estaba a su lado, como siempre en sus discursos. Escuchó con atención las palabras de su esposo.

-La situación está peor de lo que creíamos- explicó Harry- Los ataques son más frecuentes, y se desplazan hacia el sur a una velocidad alarmante. Mucho me temo que la zona de nuestra casa ya no es habitable. No por el momento. Esto deja descartado el plan de Hogwarts.

-¿Qué?- preguntó Ron- ¿No era la mejor opción que teníamos?

-Era, hasta esta noche- continuó Harry- Han rodeado Hogwarts, probablemente ni se acerquen al castillo. Los ataques al Ministerio son más frecuentes, y creo que son solo una distracción para que el grueso del ejército inferi pueda avanzar en paz.

-Entonces… ¿Estamos perdidos?- Neville parecía demacrado.

-No necesariamente- Ginny adivinaba que Harry pensaba lo más rápido que podía, su voz era tranquila, como cuando se le ocurría una pequeña idea- Debemos averiguar cuanto antes el escondite de este duende y atacarlo allí.

-No lo hemos encontrado en un año, ¿y ahora quieres encontrarlo para ayer?- Ron estaba furioso- Moriremos, Harry, solo con acercarnos a los territorios devastados.

-¿Tienes una mejor opción?- le preguntó, alzando la voz- Me parecía. Voy a necesitar que todos colaboren, la oficina de Aurors y los demás departamentos han perdido a muchos miembros. Me voy al Ministerio. Ginny, Ron, Hermione, Percy, Luna, acompáñenme. Los demás, quédense aquí, sobre todo los menores. No quiero que arriesguen sus vidas innecesariamente.

Todos asintieron, Harry lanzó un puñado de polvos flu a la chimenea y exclamó: "Ministerio de la Magia". Harry, Ginny, Hermione, Ron, Percy y Luna se adentraron en las llamas y desaparecieron. Dejando Grimmuald Place tras ellos.

El atrio ya estaba restaurado. No había tantos magos y brujas como durante el día, pero estaban los que necesitaban. Harry mandó lechuzas a Hogwarts, informando del cambio de planes y ordenando a todos los que se encontraran en el castilloque regresaran al Ministerio. Tambien les pidió a los que lo acompañaban que reunieran a sus departamentos en el atrio lo antes posible.

Después de una hora, el atrio se vio repleto de todos los empleados del Ministerio, y mientras Harry hablaba, pudo ver que los aurors de Hogwarts empezaban a llegar desde las chimeneas.

-Escúchenme bien- pidió- Nos equivocamos, los inferi avanzan por el este. Han rodeado Hogwarts, y es muy probable que nunca pisen los terrenos del castillo. Hoy he sufrido un ataque en mi casa, por suerte no hubo heridos. Pero significa que avanzan a una velocidad alarmante. Esto es lo que haremos.

"Primero: clausuren las chimeneas del atrio. No quiero otro ataque al Ministerio mientras nos preparamos. Que todos los ingresos sean por la entrada de visitas.

"Segundo: el Ministerio deja de funcionar para magos y brujas ajenos a las instalaciones. ¿Qué significa esto? No entra ninguna persona que no trabaje aquí.

"Tercero: todos participaran del plan. No se excluirá a nadie solo porque es de la parte administrativa. Se reclutarán también a todos los magos y brujas que se puedan. Los Weasley ya aceptaron, al igual que el profesor Longbottom, los Lupin y los Scamander. Todos los que puedan, que se presenten ante la Jefa de Aurors, Ginevra Potter. Eso es todo, ya les explicaré a los jefes de cada departamento lo que quiero que hagan. Ahora, a trabajar.

Las chimeneas fueron clausuradas casi al instante. Harry, pidió al departamento de Transportes que confiscaran y prepararan todas las escobas que hubiera por la zona. Pidió también que los más diestros en el arte de pociones prepararan la mayor cantidad de filtros, antídotos y elixires que pudieran. Incluida el Felix Felicis, pero pidiendo que esta última la hicieran únicamente los que se sentían capaces de prepararla a la perfección.

Pidió también que se preparara un campo de entrenamiento en alguna parte, procurando que sea lo bastante amplio como para que varios magos pudieran practicar diferentes hechizos a la vez. Ninguna persona se quedó sin trabajo. Todos tenían algo para hacer. Múltiples lechuzas salieron del Ministerio en todas direcciones, con una misma carta. La mayoría de los que recibieron la carta se presentaron ante la Jefa de Aurors en los días siguientes, y pronto se formó un ejército de magos y brujas muy capaces, y no tanto, pero que los unía un mismo sentimiento: Proteger el mundo que los rodeaba.