Problemas, nuevamente. — capítulo 12
La casa entera olía a muerte. Ni bien entró, el aire viciado del interior la golpeó en la cara, provocándole nauseas. McGonnagal se consideraba una mujer fuerte, pero no estaba preparada para lo que le esperaba al final del pasillo. Era una casa antigua, modesta, de dos habitaciones, una pequeña cocina y un comedor también pequeño, todo dispuesto a lo largo de un estrecho pasillo. Había pocas ventanas, las cuales estaban serradas, lo cual hacía que muy poca luz natural se filtrara por ellas.
Una sanadora la guió por el oscuro pasillo, débilmente iluminado por muy pocas velas, ya consumidas por estar tanto tiempo prendidas. El pasillo desembocaba en una puerta desgastada, de madera vieja. La sanadora la abrió, y una bocanada de aire, mucho más viciado que en el resto de la casa, la golpeó de lleno en la cara. Contuvo las ganas de vomitar y entró.
Dentro, una consumida vela iluminaba tenuemente la habitación. Un hombre de piel morena reposaba en la cama, tapado con múltiples mantas y frazadas. Además de él, había otros tres sanadores, dos hombres y una mujer.
-Ha estado agonizando durante más de un mes- le dijo la sanadora que la guió hasta allí- No sabemos cuánto tiempo más podremos mantenerlo con vida.
-Para evitar que sufra demasiado- le dijo uno de los sanadores, acercándose a ellas- debimos varios filtros y pociones. Procure ser breve, debe descansar.
Nota del Autor: Ya se, ya se. Un poco corto el capitulo, y hace rato que no actualizo, pero sepan disculpar, la inspiración y el tiempo para plasmarla no son tan fáciles de conseguir. Bueno, espero que les guste.
-Muy bien- contestó McGonnagal.
Se dirigió a la cama. Sacó su varita e hiso aparecer una silla junto a ella, donde se sentó. Contempló al moribundo hombre durante un rato, le producía un gran pesar pensar que alguna vez, ese anciano, que ahora se reducía a eso, fue el Ministro de Magia. Shackelbot no era ni la mitad de lo que fue en su juventud. Ella le llevaba treinta años, pero parecía más viejo. La enfermedad lo había consumido. Su rostro, poblado de arrugas, estaba hundido, más que hombre, era esqueleto. La muerte estaba presente, luchando contra los sanadores, tratando de llevárselo.
-Kingsley- lo llamó- necesito que me contestes.
El viejo ex-ministro abrió lentamente los ojos. Movió la cabeza y la observó. Tenía una expresión de cansancio, sus ojos miraban sin ver.
-Minerva- dijo, débilmente- Cuanto… tiempo.
-¿Cómo estás?- una pregunta estúpida, pero no podía bombardearlo directamente.
-Muerto- contestó él- ya… no hay… remedio.
-Necesito que me respondas un par de preguntas, es de vital importancia.
-Intentare… ayudarte.
-¿Recuerdas a… Clarisa Levurge?- le preguntó.
-Levurge… sí.
-¿Recuerdas que tuvo una hija?
-Sí…
-¿Recuerdas a donde está?
-Sabía… que este… día… llegaría- dijo, cansada y pausadamente- Decidimos… llevarla lo más… lejos… de sus padres… biológicos.
-Harry y Clarisa- recordó ella.
-Sí… -reconoció Shackelbot- se decidió… llevarla a un… orfanato en… Francia.
-Francia…- repitió ella. "Lejos de donde pudiera causar problemas", pensó- ¿A cuál?
-Uno en… Boulogne-sur-Mer- contestó él- Al… norte de… Francia.
-Boulogne-sur-Mer- repitió ella- ya sé dónde empezar. Gracias Kingsley- se levantó, pero en un movimiento rápido, él la tomó por el brazo.
-Minerva- dijo, reprimiendo los espasmos de dolor- dile que lo siento. Que… si sufrió… no fue mi intención. Hice… lo que creí… correcto.
-Se lo diré- prometió ella, tomando su mano, y mirándolo comprensivamente.
La puerta se abrió de repente, y se escuchó el sonido de explosiones. Uno de los aurors que escoltaban a la profesora entró, con la varita en alto y la capa hecha girones. "Debemos irnos" le dijo, ella asintió y salieron de la habitación. Seguidos por tres de los cuatro sanadores. En la entrada de la casa, reinaba el caos. Los aurors lanzaban hechizo tras hechizo contra los inferí que trataban de entrar. No podían salir, no había chimenea, solo podían desaparecer, y así lo hicieron. McGonnagal giró sobre sí y sintió como sus pies se despegaban del suelo. La casa y el caos quedaron atrás y apareció en frente a Grimmuald Place. Los aurors no tardaron en llegar y, unos segundos después, cayó en la cuenta de que Kingsley Shackelbot estaba muerto.