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Tiempos oscuros — capítulo 10
Los primeros días de clase pasaron con relativa calma. La mayoría de alumnos de sexto aprovechaban sus horas libres para relajarse en los jardines o ir al estadio de quidditch a practicar un poco. Pronto comenzarían las pruebas de selección y los entrenamientos y los aficionados a aquel deporte andaban muy nerviosos. Aunque, claro, los verdaderos forofos no se contentaban solo con hablar y jugar fuera de clase.
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Entonces tú me la pasas, Anne viene conmigo evitando que me den algún golpe y yo marco, ¿qué te parece? - James miró a Sirius con una enorme sonrisa dibujada en los labios. Era su primer año como capitán y estaba realmente emocionado.
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Un poco arriesgado, podrían golpearte con facilidad, estarías casi completamente descubierto. - Respondió el otro tras meditarlo unos instantes.
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Anne es nuestra mejor golpeadora. - El pelinegro se encogió de hombros. - De hecho, es probablemente la mejor de todo el colegio. Es una auténtica máquina de derribar cazadores.
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Pobre Douglas, no sé cómo la aguanta, es el chico de su relación. - El mayor de los Black tuvo que contener una carcajada.
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Venga ya, ¿la has visto alguna vez con vestido? Está buena y por sus curvas yo diría que es una chica.
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Está muy buena. - Recalcó. - Pero me refiero a su actitud. Da mucho miedo enfadada, todavía recuerdo el partido contra Slytherin del año pasado…
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Creo que Flawn no volverá a ser el mismo después de ese golpe. - James sonrió de medio lado. - Iré seguro con Anne, no dejará que me derriben.
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Podemos intentarlo. - Accedió Sirius finalmente. - De todos modos lo mejor será esperar hasta después de la selección porque aún no sabemos si…
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Señor Potter, señor Black, ¿algo que compartir con el resto de la clase? - El aburrido nuevo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras se cruzó de brazos y les dedicó una mirada enfadada. - Si no les interesa mi asignatura, les invito a abandonar el aula. He venido para formar a jóvenes mentes, no para soportar a un puñado de niñatos insolentes. - Se acercó hasta su mesa, al final del aula, y les arrebató el papel antes de que pudieran hacer nada. - ¿Qué es esto? ¿Qué significan estos monigotes y todos estos puntos y rayas?
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Nada, profesor. - Mintió Potter.
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¿Cómo que nada? - Se acercó a segunda fila y lo soltó en la mesa en la que estaban Remus y Peter. - ¿Ustedes saben qué quiere decir?
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No, profesor. - Respondió Remus, utilizando su mejor cara de alumno ejemplar.
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¿Alguien sabe lo que es esto? - Enseñó el dibujo al resto de la clase y lo sostuvo en alto hasta que Avery levantó la mano. - ¿Sí?
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Es quidditch, profesor. - Respondió con una sonrisa de satisfacción dibujada en el rostro. - Es una jugada de ataque si no me falla la vista.
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Maldito…
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¿Es eso cierto, señores?
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Preferimos no contestar.
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Señor Black, no me gustan los chulitos, ya tuve bastantes en mi época de estudiante. - Negó con la cabeza. - Están ustedes castigados y le quitaré 50 puntos a su casa. Informaré a la jefa de su casa para que les aplique el castigo correspondiente. - Miró su reloj y tiró la hoja sobre la mesa. - La clase ha terminado, pueden marcharse.
Todos comenzaron a recoger rápidamente y salieron del aula. James y Sirius salieron de los primeros.
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Por su culpa ahora tendremos que inventar una nueva jugada maestra. - Protestaba James, revolviéndose el pelo una y otra vez. - Merlín, cada año el profesor es peor.
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Normal, la gente ha empezado a creer que el puesto de verdad está maldito y a Dumbledore le costará cada vez más contratar a alguien.
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De verdad, chicos, - Su conversación se vio interrumpida por la llegada de Remus y Peter, que los miraban con el ceño fruncido.
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¿tanto os costaba esperar al final de la clase?
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Sí, sabemos que os gusta el quidditch, pero se suponía que no íbamos a dejar que nos quitaran puntos así como así. - Añadió Peter.
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Los recuperaremos, ya veréis, no tenéis de qué preocuparos. - El mayor de los Black le quitó importancia con el gesto y sonrió, pero se quedó congelado en ese gesto al ver a Marlene mirándolo con una ceja enarcada y un cierto desdén.
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Al final parece que vuestro cerebro se ha acabado convirtiendo en una pelota de tanto jugar con ellas. - Comentó, acercándose seguida de Lily, que negaba con la cabeza. - ¿Os parece normal que ya hayamos perdido 50 puntos por vuestra culpa?
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No te olvides de los 15 del otro día. - Puntualizó la pelirroja.
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Me gustaría ganar la Copa de las Casas este año, ¿sabéis?
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McKinnon, no hables de lo que no entiendes.
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Comentó James. - No tienes ni idea de lo importante que es el quidditch para todos nosotros.
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¿Para todos vosotros?
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Sí, Evans, para todos los gryffindor menos para vosotras dos al parecer.
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No os engañéis, solo os importa a vosotros dos y al resto de vuestro equipillo. - Contraatacó la rubia. - Si llegaran a prohibirlo, acabaríais en San Mungo, en la planta de enfermos mentales, porque os consumiría vuestro deseo de meter la pelotita por los aros.
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¿Qué sabrá alguien que ni siquiera puede mantenerse sobre una escoba? - Dijo Sirius.
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¿Perdona? Yo juego muy bien, lo que pasa que tengo mejores cosas en las que invertir mi tiempo.
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Ya claro y yo te creo.
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Te lo demuestro cuando quieras, Sirius.
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No me lo digas dos veces, Marlene.
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Estoy segura de que Lily y yo os ganaríamos a James y a ti con los ojos cerrados.
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¿Qué? - La pelirroja pegó un pequeño salto al oír su nombre.
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No me hagas reír. - Contestó el pelinegro, ignorando a la otra chica.
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Me apuesto lo que quieras.
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Está bien. - Sirius sonrió con autosuficiencia. - Si nosotros ganamos, haréis durante una semana todo lo que os pidamos. Cualquier cosa.
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Hecho, pero si ganamos nosotras, seréis vosotros los que tengáis que hacerlo. - Extendió la mano y le dedicó una mirada chulesca. - ¿Trato?
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Trato. - Se la estrechó. - Nos veremos en el campo de quidditch esta terde y ve preparándote porque te espera una semana muy interesante.
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Acabarás tragándote tus palabras.
Dicho esto se dio la vuelta y empezó a caminar por el pasillo a paso rápido. Lily la siguió, muy enfadada, y la detuvo agarrándola del brazo.
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¿Pero a ti qué te pasa? ¡No puedes hacer esas apuestas sin preguntarme antes!
-
Venga, Lils, no seas melodramática, no es para tanto, vamos a ganarles.
-
Lene, ¿me has visto alguna vez sobre una escoba?
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No puedes ser tan mala. - La otra enarcó una ceja y ella se notó palidecer un poco. - No lo eres, ¿verdad?
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Soy aún peor.
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Define peor.
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No puedo elevarme más de cinco centímetros del suelo sin caerme. La única asignatura que he suspendido en este colegio ha sido justamente Vuelo.
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Por Merlín… - Negó con la cabeza. ¿Pero qué había hecho?
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Vuelve y dile a Black que no aceptamos, que no nos hace falta demostrarle nada ni a él, ni al engreído de Potter.
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¡No puedo hacer eso! - Exclamó Marlene. - Quedaríamos fatal.
-
Tienes que hacerlo.
-
No. Vamos a jugar y vamos a ganar.
-
Eres una maldita bocazas, Marlene McKinnon.
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Oye, que el único culpable de esto es Sirius, si no me hubiera provocado, nada de esto habría pasado.
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Recuérdame por qué somos amigas.
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Porque te aburrirías mucho sin mí, ¿no? - Preguntó, dedicándole una mirada de cachorrito.
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Quizás, no lo sé. - Suspiró. - Si no nos damos prisa llegaremos tarde a Herbología y con una mala noticia hoy ya tengo suficiente.
Severus miraba a Lily de forma disimulada desde la mesa que compartía con otros chicos de su casa en el invernadero. Estaba realmente guapa con el pelo recogido y aquella expresión de concentración aunque, para él, Lily siempre estaba guapa pero, por desgracia, era algo prohibido. Solo era una sangre sucia y bastante tenía él ya con ser un mestizo y tener un odioso padre muggle y un vulgar apellido. ¿En qué pensaba su madre, una Prince, el día que decidió casarse con Tobías? Si pudiera hacerlo desaparecer para siempre lo haría, era lo único que lo hacía inferior a sus compañeros aunque, por suerte, solían obviarlo a menudo y le respetaban como si fuera un mortífago completo o, bueno, todavía un futuro mortífago. Hasta que no cumpliera los 17 no podía recibir la marca y eso, al contrario que a los demás, era algo que no le molestaba del todo. Todavía tenía mucho en lo que pensar. No iba a echarse atrás, pero entrar a formar parte de la organización como miembro de pleno derecho era algo que lo asustaba un poco. Siempre le habían fascinado las artes oscuras y ese era uno de los principales motivos por el que se había acercado a ellos, pero lo de asesinar y torturar seguía dándole un poco de respeto. Además, todavía podía recordar perfectamente la mirada que le dedicó la pelirroja el día que lo descubrió con un manual de hechizos oscuros. Se horrorizó y se marchó de allí rápidamente. Luego le dijo que él sabría dónde se metía, pero que ella no pensaba seguir siendo amiga de alguien que valoraba tan poco la vida humana y que quería explorar y usar esas artes. Le había prometido que se alejaría, pero no lo había hecho. Sabía que él era el único responsable de su pelea. ¿En qué momento se le ocurrió llamarla "sangre sucia"? Vale que no estaba pensando precisamente en aquel instante, pero aquello fue demasiado. Todavía se la tenía guardada a Potter, si no lo hubiera enfurecido tanto, él no le habría respondido a Lily de esa forma. ¡Y encima ella había ido a ayudarlo! Ni siquiera había querido escuchar sus disculpas después, pero los demás le dijeron que aquello era bueno, que ser amigo de una impura lo hacía parecer débil y vulnerable y que se olvidara de ella de una vez por todas. "Solo la quieres porque es algo prohibido", le había dicho Mulciber, "cuando dejes de verla como algo así, te olvidarás de ella, ni siquiera es tan guapa". Y él había decidido creerlos y seguir con aquel grupo. Seguir sus ideas e impulsos aunque hubiera tenido que sacrificar al amor de su vida para ello.
Un grito fue lo único que lo sacó de sus ensoñaciones.
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¡Sirius, te juro que te mato!
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¡Señorita McKinnon, señor Black! - Exclamó la profesora Sprout.
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¡Me ha lanzado un escarabajo, profesora!
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¿Pero qué clase de Gryffindor eres que te asusta un bichito de nada, Marlene? - Preguntó él cogiéndolo del suelo. Se lo acercó a la cara mientras ella retrocedía un poco.
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¡Señor Black, pare de una vez!
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Es que es muy divertido, profesora…
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Si no lo hace le restaré puntos a su casa.
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Está bien, está bien. - Dejó el bicho sobre la tierra y le dedicó una mirada seductora a la chica. - Solo por eso te libras, rubia.
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Por Merlín, son insufribles. - Avery bufó un poco. - Cuánto me habría gustado que les quitaran más puntos.
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Desde luego, ¿en qué piensa la gente que los admira? - Añadió Mulciber.
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La mayoría son solo niñatas que suspiran por ellos. - Comentó Snape.
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Algún día les daremos su merecido.
El chico sonrió al escuchar aquel comentario. Por supuesto que se lo darían, él se encargaría personalmente de Potter por todo lo que se había entrometido entre Lily y él durante todos sus años de amistad, de Black por todas las bromas pesadas, de Lupin por ser simplemente un engendro y de Pettigrew por escoger el bando equivocado. Incluso podría encargarse de McKinnon, siempre le había molestado lo insufrible que podía resultar la chica y las malas caras que ponía cada vez que lo veía con Lily. Asintió lentamente. Tarde o temprano, la venganza sería suya y esos gryffindor pagarían por todos los malos ratos que le habían hecho pasar durante todos aquellos años de colegio.
Hola a todos :3
Aquí os dejo otro capítulo. Lo primero deciros que la parte de Snape la he escrito con todo el respeto del mundo, aunque es un personaje que, sinceramente, me cae mal xD
Parece que Marlene y Sirius se han picado, ¿quiénes creéis que ganarán el partido? ¿Chicos o chicas? ;) Yo lo tengo muy claro jajajaja
Espero que os haya gustado y, ya sabéis, dejad vuestros comentarios :)
Un beso fuerte,
María :)