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Tiempos oscuros — capítulo 8

  • Merlín, ha sido el viaje más largo de mi vida…

Marlene se bajó del tren rápidamente, con Sirius pisándole los talones. James y Peter, que no habían parado de reír durante todo el trayecto, los seguían a poca distancia.

  • Venga, Marlene, ¿por qué dices eso? Si ha sido muy divertido…

  • Oh, sí, tan divertido como tirarse al Lago Negro en pleno invierno. - Lo cortó ella, negando con la cabeza. - Ni se te ocurra seguirme hasta el carruaje, Sirius.

  • Vaya, parece que ya me llamas por mi nombre. - Él sonrió con autosuficiencia antes de cogerla del brazo y girarla. La rubia lo miró con ambas cejas enarcadas, pero con el labio inferior temblando ligeramente, haciendo que el chico volviera a sonreír. Entendía de chicas y sabía que eso significaba que no le disgustaba tanto como quería aparentar. - Marlene…

  • ¡Aquí estáis!

Remus y Lily aparecieron junto a ellos y Sirius maldijo por lo bajo, soltando el brazo de la rubia. Menudo momento elegía Lunático para aparecer.

  • Por fin. - Marlene suspiró y se agarró rápidamente a Lily. - Nosotras nos vamos, luego nos vemos, Remus. ¡Hasta luego, Peter!

  • Remus, Peter, os vemos en la cena. - Añadió la pelirroja.

  • Adiós, Marlene. - Respondió Peter, con una tímida sonrisa. - Hasta luego, Lily.

  • ¿Y de Canuto y de mí no os despedís? - James negó con la cabeza. - Muy mal chicas, no creo que vuestros padres se sientan ahora mismo orgullosos de vosotras.

  • Corta el rollo, Potter. - Lily puso los ojos en blanco sin poder evitarlo. - Si de verdad nos dejarais en paz os diríamos adiós encantadas, pero como sabemos que hagamos lo que hagamos vais a seguir molestándonos…

  • Nos haces parecer acosadores.

  • ¿No es lo que sois? - La chica negó con la cabeza y le hizo un gesto a su amiga. - Anda, vámonos ya.

  • Pensábamos escoltaros como dos buenos caballeros, pero lo mejor será dejaros solas. - James sonrió de medio lado. - Eso sí, si os sucede algo no vengáis quejándoos.

  • Tranquilo, Potter, no lo haremos.

Lily tiró con fuerza del brazo de Marlene y empezó a andar hacia los carruajes. La rubia giró levemente la cabeza y vio que Sirius la miraba con una pequeña sonrisa. Apartó la vista rápidamente, aunque no pudo evitar un pequeño sonrojo que, esperaba, nadie hubiera notado. Siguió a su amiga hasta la fila y ambas se subieron junto a un par de chicas de cuarto curso y otra de quinto.

  • Menos mal que hemos podido librarnos de ellos…

  • Pues sí, no sabes qué viajecito me han dado. - Marlene puso los ojos en blanco. - ¿Qué tal la reunión?

  • Bien, aunque demasiado larga. - Contestó. - Hemos repartido ya todas las guardias hasta final de curso.

  • Por Merlín, menuda exageración.

  • Lo sé, pero los nuevos Delegados no se soportan el uno al otro y querían dejarlo todo listo para no tener que volver a hablarse. - Explicó la pelirroja. - No sé en qué pensaba el director al escogerlos.

  • Por suerte Remus y tú os lleváis genial.

  • No sabemos si seremos Delegados.

  • Es evidente que sí y… - La chica se interrumpió al darse cuenta de que las dos más pequeñas las miraban de forma poco disimulada y cuchicheaban entre sí. - ¿Os pasa algo?

  • Tú eres Marlene McKinnon. - Contestó una de ellas, una chica de pelo corto, tras titubear unos instantes.

  • Sí.

  • Y tú Lily Evans.

  • Sí, ¿qué pasa con nosotras? - La pelirroja frunció el ceño.

  • Eso nos gustaría saber. - Dijo entonces la otra, de pelo largo castaño. - ¿Qué pasa con vosotras? ¡James Potter y Sirius Black están como locos por vosotras y actuáis como si nada!

  • Dios, no. - Lily bufó un poco. No era la primera vez que le pasaba eso. Al parecer a las "fans" del pelinegro no les hacía mucha gracia que ella lo rechazara y la tachaban de loca entre otras cosas que prefería no mencionar.

  • Es que no podemos entenderlo. - Insistió. - Los dos son guapísimos, juegan súper bien al quidditch, son graciosos…

  • ¡Y qué sonrisas!

  • Si los queréis, os los regalamos. - Contestó Marlene, cruzándose de brazos.

  • Ojalá. Nosotras desde luego no desperdiciaríamos esa oportunidad.

  • Si creéis que eso os hará mejores de alguna forma…

  • Marlene. - Dijo Lily en tono de advertencia. No sabía cómo terminaba aquella frase, pero sabía que ambas acabarían en un lío si la pronunciaba.

  • … solo os diré que vuestra vida es muy pobre y triste. - Terminó de decir con una pequeña sonrisa, desoyendo a su amiga.

  • Mira, niñata, ¿tú qué sabrás de nuestra vida? - Replicó la de pelo corto.

  • Pues, hombre, teniendo en cuenta lo que decís de Potter y Black puedo hacerme una clara idea de lo superficial y patética que es.

  • ¡Retira eso!

  • ¿Por qué? Si es únicamente la verdad. - Sonrió de medio lado. - Si tanto os molesta, será por algo.

  • Lo que Marlene quiere decir es que hay cosas más importantes que salir con un chico. - Intervino Lily, intentando suavizar la situación.

  • No, lo que quiero decir es que tienen que dejar de juzgar a la gente por sus decisiones. ¡Ni que fuéramos nosotras las equivocadas!

  • Lene, no lo arreglas.

  • No estoy intentando arreglarlo. - Contestó ella, negando con la cabeza. - Alguien tiene que enseñarles cuáles son las cosas importantes de la vida, Lils.

  • Pues yo creo que sois solo un par de amargadas que no saben lo que es la diversión. - Contraatacó la castaña con decisión. - James Potter y Sirius Black son de esos tíos a los que no se les dice que no, hay que dejarse llevar con ellos.

  • ¿Cuántos años decís que tenéis?

  • 14 añitos, entiendo… - La rubia enarcó una ceja. - ¿Tan tontas sois que dejaríais que dos niñatos os metieran en su cama solo con un par de sonrisas y unas palabras bonitas?

El carruaje se quedó en silencio. Lily apoyó una mano en su cara y negó con la cabeza. Siempre acababa metida en líos por culpa de Marlene, ¿por qué no podía simplemente guardarse esos comentarios como hacía todo el mundo?

  • ¡¿Cómo te atreves a decir eso de nosotras?!

  • La de pelo corto se puso de pie y la apuntó con la varita. - ¡Retíralo!

  • Cálmate, no pretendíamos ofenderos. - Murmuró Lily, levantando ambas manos y dedicándole una mirada tranquilizadora.

  • Claro que lo pretendíais, ¿quiénes os creéis que sois?

  • Siento interrumpir, pero creo que ellas tienen razón. - Dijo, de repente, la otra chica, que llevaba todo el camino en silencio. - No podéis decir que Potter y Black serían buenas parejas solo por su aspecto, si ellas dos, que realmente los conocen, dicen que no merecen la pena y jamás saldrían con ellos, debe ser por algo.

  • Perdona, ¿y tú eres…? - La castaña le dedicó una mirada desdeñosa antes de poner los ojos en blanco.

  • Dorcas Meadowes.

  • Creo que nadie te ha dado vela en este entierro.

  • ¿Tanto os molesta que os digan lo equivocadas que estáis? - Les preguntó Marlene. - Solo sois dos niñatillas, haced caso a vuestros mayores.

Ninguna de las tres estaba muy segura de lo que había pasado después de ese comentario pero, de repente, estaban fuera del carruaje que se alejaba con las otras dos chicas dentro.

  • ¿Lo siento? - Dijo la rubia, con una pequeña sonrisa.

  • Siempre nos pasa lo mismo. - Lily negó con la cabeza. - Todos los años, Lene. ¿Podré llegar alguna vez al castillo sin haber tenido una pelea?

  • A lo mejor el año que viene.

  • Siento que te hayas visto involucrada en esto. - Dijo entonces la pelirroja, ignorando las palabras de su amiga. - Dorcas, ¿verdad? Nosotras somos Lily y Marlene.

  • Encantada de conoceros. - La chica sonrió.

  • Y no os preocupéis, la verdad es que teníais razón. Creo que esas chicas deberían poner en orden sus prioridades.

Las tres sonrieron y empezaron a andar hacia el colegio, pero pronto pasó un nuevo carruaje que se detuvo a su lado.

  • ¿Necesitáis que os lleven?

  • ¿Cómo no? - Marlene giró la cabeza y sus ojos volvieron a encontrarse con los de Sirius, que le sonreía con picardía.

  • Venga chicas, subid. - Remus sonrió. - Prometo mantenerlos a raya.

  • Somos tres y vosotros ya cuatro, no cabemos. - Lily se encogió de hombros. - Pero gracias por el ofrecimiento.

  • Nos apretaremos un poco. - Insistió Peter.

  • No está bien que vayáis solas, podría pasaros algo.

  • Por cierto, ¿por qué os han echado de vuestro carruaje? - Preguntó James frunciendo el ceño.

  • Cierta señorita no sabe callarse. - Contestó la pelirroja.

  • ¿Qué has hecho, Marlene? - Intervino Sirius.

  • ¿Por qué asumís que he sido yo?

  • Te conocemos. - Se encogió de hombros y le tendió la mano. - Seguro que se lo merecían.

  • Desde luego que sí. - Miró su mano de forma dubitativa unos instantes y se mordió el labio.

  • Venga, sube.

Finalmente volvió a subir la mirada y apoyó su mano en la suya.

  • Solo porque no me apetece ir andando. - Se apresuró a decir. - Vamos chicas. Por cierto, esta es Dorcas, la han echado del carruaje también por mi culpa.

  • Encantada. - Los saludó con una sonrisa, subiendo ella también. - Y gracias por llevarnos, la verdad es que yo tampoco tenía muchas ganas de recorrer todo el camino hacia el castillo a pie.

  • Venga, pelirroja, solo quedas tú. - James le tendió la mano, pero ella negó con la cabeza y subió sin ayuda. - Como quieras.

Los chicos se sentaron en un lado del carruaje - James cogió a Sirius en brazos y el mayor de los Black no pudo evitar comentar que ya solo les faltaba el anillo para ser una pareja de verdad

  • para que sus tres invitadas pudieran acomodarse en frente y pronto empezaron a hablar. Por suerte para Lily y Marlene, Dorcas acaparó toda la atención. Los Merodeadores querían saber más de ella y la chica no los decepcionó. Les contó que estaba en Hufflepuff, que le encantaba Encantamientos y no era capaz de mantenerse sobre una escoba aunque le encantaba el quidditch y siempre iba a los partidos para animar al equipo de los tejones. Charlaron de forma animada hasta que llegaron a la puerta del castillo y bajaron del carruaje.

  • De nuevo, muchas gracias por hacernos un sitio, chicos. - Les agradeció Dorcas. - Espero volver a veros pronto, si necesitáis algo no tenéis más que buscarme.

  • Lo mismo te decimos, Dorcas. - Remus sonrió. - Un placer conocerte.

La chica se fue hacia la mesa de Hufflepuff preguntándose seriamente por qué Marlene y Lily odiaban tanto a Sirius y James mientras los otros seis se dirigían hacia la mesa de los leones. Marlene iba en silencio y cruzada de brazos. No entendía qué le pasaba, pero no le había gustado nada toda la atención que la castaña había atraído. Sirius no pudo evitar sonreír de medio lado y detenerla, apoyando una mano en su cintura.

  • No te pongas celosa, Marlene. - Murmuró en su oído, pegándose a su espalda. - Sabes que solo tengo ojos para ti.

  • ¿Celosa yo? - Replicó tras tragar saliva.

  • Eso es lo que parece.

  • Deliras si realmente lo crees.

Apartó su mano bruscamente y se dirigió rápidamente hacia el lugar en el que Lily la esperaba. ¿Cómo iba a estar ella celosa? Solo había sentido que el chico miraba demasiado a Dorcas y le sonreía en exceso usando esa sonrisa tan suya y coqueta. No sucedía nada más, solo se preocupaba por la otra chica. Le había caído bien y no quería que sufriera por culpa de un chulo como Sirius. Porque, definitivamente, Marlene McKinnon no estaba celosa.


Hola a todos :)

Aquí os dejo un nuevo capítulo que, espero, os haya gustado ;) Marlene no está celosa, ni tampoco es una bocazas, claro jajajaja Y hemos podido conocer un poquito a Dorcas :3

Como siempre, gracias por vuestro apoyo y espero vuestros comentarios ^^

El próximo intentaré tenerlo el jueves (y digo intentaré porque me ha pasado lo nunca visto: me he quedado sin capítulos que subir jajaja Lo tengo a medio escribir así que espero poder tenerlo).

Muchos besos,

María :)