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Historia 187853 — capítulo 5

Cuando las clases hubieron terminado, ya tenía al menos tres largas tareas, pero decidió ir al Bosque Prohibido y dejar que Newt fuera pro algo de comida. Se quitó sus zapatos y respiró profundo sintiendo la tierra húmeda en las plantas de sus pies. Caminó así, sintiendo la frescura del viento y su cuerpo se relajó tanto que su cabello tonó a un rubio lila y sus ojos se pintaban de ese mismo color. Escuchó algunos bramidos y sabía que algunos Thestrals estarían cerca. Avanzó y se topó con una colonia de esas criaturas; podía verlos porque su padre le había enseñado a encontrarlos, y pasó ahí con ellos toda la tarde, hasta que comenzó a anochecer.

"Estamos seguros de que recibiremos tu carta diciéndonos que has dejado tu nombre con ese juez imparcial. Desde ya estamos muy orgullosos de ti, Alice".

-¡Newt!

  • llamó Alice y el pequeño dragón se fue a poner sobre su hombro. Alice deseaba con todo su corazón apartar aquellos recuerdos de la carta de sus padres. - Es hora de ir a la habitación. ¿Sabes? Mis padres dan por hecho que participaré en el Torneo… ¿crees que se sentirán igual si les digo que no pienso inscribirme?
  • el pequeño dragón pegó su cabeza a la mejilla de Alice y la rozó. - Yo también te quiero.

Había un  par de ojos observándola desde muy lejos, los cuales no pertenecían a ninguna criatura mágica, pero ella no lo notó. Alice guardó al pequeño Opalaye dentro de su túnica y entró al castillo.


El profesor Binns les mandaba redacciones todas las semanas sobre las revueltas de los duendes en el siglo XVIII; el profesor Snape los obligaba a descubrir antídotos, ya que dijo que estaría encantado de envenenar a uno de ellos; y el profesor Flitwick les había ordenado leer tres libros de hechizos y cómo manejarlos de manera no verbal. El único momento que Alice tenía libre lo utilizaba para ir con Hagrid, ya que al parecer tenía una crianza de Escregutos de cola explosiva para los de cuarto curso y una de las tardes que regresaba de la cabaña de Hagrid vio que en el vestíbulo había una multitud arremolinándose al pie de la escalinata de mármol, alrededor de un gran letrero. Pidió permiso hasta llegar al frente y cuanto entendió de qué iba aquél rótulo, su cabello amenazaba con ponerse azul.

"Torneo de los tres magos.

Los representantes de Beauxbatons y Durmstrang llegarán a las 18:00 horas del viernes 30 de octubre. Las clases se interrumpirán media hora antes. Los estudiantes deberán llevar sus libros y mochilas a los dormitorios y reunirse a la salida del castillo para recibir a nuestros huéspedes antes del banquete de  Halloween."

-¡Solo falta una semana! - dijo emocionado un Hufflepuff de 4to año. Alice aún no veía la emoción del evento, salvo por la multitud y respiró agitadamente. ¿Cuándo el tiempo se había pasado tan rápido? Apenas fue hace un par de días que estaban llegando a Hogwarts, pero al parecer eran dos meses los que ya habían pasado desde eso. De pronto, sintió que se colgaron dos brazos sobre sus hombros.

-Entonces, Alice… ¿qué has pensado sobre el torneo? - preguntó Fred.

-No he tenido tiempo de hacerlo, chicos. - se excusó. - He estado estudiando para mis exámenes.

-Bueno, te apuesto cinco galeones a que Dumbledore los cancelará. - sugirió George.

-No lo creo. Y no pienso participar. - dijo con la mandíbula tensa.

-¿Qué hay con lo que te dije de ayudarnos, si logramos entrar?

-Si  es que engañan al juez, ahí estaré apoyándolos.  - sonrió.

-Sabía que contábamos contigo. - Fred la besó en su cabello.

-Quiero estar presente cuando se inscriban.

-Ten por seguro que te iremos a buscar antes de hacerlo.

Fred y George se despidieron de ella y regresaron a su Sala Común, mientras tanto Alice caminó hacia las mazmorras, pensando una y otra vez en el Torneo.