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Los Merodeadores "Cambiando la Historia" — capítulo 2

Comenzó a subir las escaleras y comenzó a observar todo lo que estaba en el lugar, había un montón de retratos cubriendo las paredes, pero lo más extraño de todo es que las personas dentro de ellos se movían. Respiró profundo y trató de calmarse mientras intentaba contener un poco su emoción, este seguramente era el lugar más extraño a que había ido en un sueño.

-Buenas noches señorita… - comenzó un hombre anciano de incipiente barba que estaba sentado tras un escritorio repleto de artefactos que la chica nunca se habría imaginado.

-Annabelle Morgensten, realmente señor, no sé qué hago aquí y estoy segura de que el cualquier momento despertaré, se lo aseguro. Aunque usted luce como Albus Dumbledore. Bueno…es mi sueño supongo que es sencillo adivinarlo - lo dijo más para sí misma que para aquel hombre.

-Pues está en lo correcto señorita Morgensten y no comprendo porque dice que es un sueño, yo la observo tan clara como seguro usted me observa a mí.

-Es que no comprende - intentó aclarar - Simplemente no puedo estar aquí, esto no existe y no es real, estaba hace unos minutos en Georgetown, Londres, cuando de pronto aparecí aquí, seguramente debo estar tendida en el piso o…

Albus Dumbledore se acercó un poco mas a ella y le invitó a sentarse, ella accedió y el hizo lo mismo. La observaba de manera escrutadora y ella intentó mantener su calma, no estaba comprendiendo nada de lo que ocurría.

-Comprendo que este algo confundida, supongo que cualquiera lo estaría en su lugar, lo que no comprendo es como apareció en el castillo, y si esto para usted no existe, como sabe quien soy.

-Puedo imaginarlo…es decir, esto no puede ser real, porque usted es un personaje de libro, mire - revisó su bolso y vió que el libro que llevaba estaba aún allí intacto, "Harry Potter y el prisionero de Azkaban". Se lo mostró a aquel hombre que lo revisó y hojeó sin prestarle mucha atención.

-Ciertamente tenemos un Potter, pero estoy muy seguro que su nombre no es Harry, ¿de donde ha obtenido esto? Creo que realmente la pregunta es, ¿de dónde viene usted señorita Morgensten?

A Annabelle le parecía extraña a pregunta, pero lo mas extraño es que el fuese quien hiciese las preguntas y no ella, al fin y al cabo el era quien estaba en su sueño.

-Soy norteamericana, realmente…estoy en Londres porque mi familia murió y mi abuela se hizo cargo de mi y…ella recién falleció - respiró profundo y lo miró con ojos llorosos - solo quiero salir de aquí.

-¿En que año nació señorita?

-1995 - soltó de pronto - ¿Por qué pegunta eso?

-Está en 1976, pensé que lo había notado. Además esto no es un sueño como usted cree, definitivamente hay magia en todo esto. ¿Qué mas trae en ese bolso?

La chica con recelo vació todo lo que llevaba incluyendo su ropa, Dumbledore se percató de algo que brillaba dentro de su bolso y con un movimiento de varita lo alzó para verlo mejor. Lo que observaba era el collar que ella había tomado del joyero.

-Esto me parece familiar, seguro tiene magia en el - le aseguró - además señorita, seguro usted es bruja.

-¿Yo? Debe estar de broma - soltó, para arrepentirse rápidamente - Disculpe no quise…

-Lo que no entiendo es como no lo sabe, ¿ha estudiado magia anteriormente?

-Nunca, es decir…yo no soy bruja señor, y todo esto parece una broma de muy mal gusto.

-Si usted no fuese bruja, no pudiese ver el castillo, tiene un hechizo para que las personas no mágicas nunca puedan divisar el castillo, sino una construcción en ruinas o cualquier otra cosa que les aleje.

Annabelle se levantó y comenzó a dar vueltas por todo el lugar, sin duda alguna estaba mas confundida que antes, si eso no era un sueño y realmente estaba allí no entendía como había logrado entrar y mucho menos entendía que intentaba decir aquel anciano afirmando que era una bruja.

-Respecto a este libro, ¿puede hablarme de él?

-Bueno…lo tengo desde niña, son varios realmente solo logré traerme este. Es acerca de un muchacho que sobrevivió de niño a una maldición…Un Avada Kedavra, sabe de que hablo ¿no?

  • el hombre asintió ahora mas interesado.

-¿Quién lanzó ese hechizo? - preguntó Dumbledore mientras se acomosaba en su asiento.

-Tom Riddle, es decir, Lord Voldemort.

El lugar se quedó  en un silencio incomodo durante unos momentos, Annabelle se preguntaba si había dicho algo fuera de lugar, no mas de lo que usualmente solia decir. Parecía que había dejado a Albus Dumbledore sin palabras.

-No muchos conocen el verdadero nombre de quien ahora dice llamarse Lord Voldemort… ¿dices entonces que estos libros hablan sobre la vida de Tom Riddle?

-No señor, realmente sobre Harry Potter - contestó sin saber a donde llevaba todo eso.

-Debe saber señorita Morgensten que el apellido Potter no es muy común aquí, y solo hay un Potter mas o menos de su edad y que le aseguro que no tiene hermanos, imagino que si es el padre de este muchacho ha de conocer su nombre.

-Si señor, James Potter. Creo que también he conocido a su madre, señor. Lily. Fue quien me trajo hasta aquí.

-Espero sepa señorita, que esta información es vital en estos tiempos, puede ser de mucha ayuda como perjudicial, ¿lo sabe? Nadie puede saber acerca de esto, mucho menos puede caer en manos equivocadas - señaló con sus manos el libro - le agradezco sea tan discreta con esto como con su propia procedencia hasta que podamos solucionar todo esto.

-Disculpe - le interrumpió contrariada - ¿quiere decir que tengo que quedarme?

-¿Tiene otro lugar a donde ir? - preguntó con tono suave.

-No…no realmente. Pero no soy una bruja señor, se lo aseguro.

-Eso ya lo veremos - le extendió su propia varita - tome, agítela.

La chica miró con recelo aquella vara que le extendía aquel extraño hombre con barba, la tomó con lentitud y a evaluó unos segundos, paecía realmente bien elaborada y tallada, pesaba menos de lo que se imaginaba. ¿Sería esa la varita de Sauco?. Estaba segura que así lo era. Annabelle obedeció y agitó su varita, de ella salieron chispas color naranja. La joven, las miraba fascinada y con una sonrisa en sus labios.

-Se lo dije señorita Morgensten, es bruja - soltó con una sonrisa aquel anciano profesor - Dice usted, que sus padres no eran hechiceros ¿no?

-No señor, en lo absoluto.

-Seguramente si tiene algún familiar con magia en su sangre y simplemente no se ha demostrado hasta ahora - el hombre se colocó a su lado esta vez - Bien, ¿Cuál es su nombre completo señorita?

-Annabelle Christine Morgensten, le dije a Lily que venía de Salem, fue lo primero que se me ocurrió.

-Bien, quédese con esa historia, es más creíble. Por el momento, guarde ese libro como si fuese su propia vida ¿entiende lo que le digo?

-Perfectamente, pero…pensé que estaría interesado en saber.

-Lo estoy, pero todo a su debido tiempo. Además poco a poco escucharé toda la historia, por ahora es mejor que vaya a descansar. Fawkes la guiará a la casa de Gryffindor, ahí estará hasta mañana temprano cuando el sombrero decida a que casa debe ir.

-¿Por qué no ahorita?

  • inquirió mientras miraba al raído sombrero que estaba sobre uno de sus estantes.

-Está durmiendo, y no nos gusta que nos molesten cuando dormimos, ¿o sí?

-No señor - respondió sonriendo ante la ocurrencia del profesor - entonces, hasta mañana.

-Que descanse señorita Morgensten, mantenga su historia y su nombre, seguramente sabrá que hacer en el momento indicado.

Dumbledore con un movimiento de su varita, recogió todas las cosas de la joven y las acomodó nuevamente en su bolso, ella lo tomó y el ibro que tenía en su otra mano lo guardó. Cuando fue a tomar el collar sobre la mesa, el profesor lo atrajo hacia él y lo examinó.

-Me quedaré con esto por el momento, puedes retirarte.

Annabelle comenzó a bajar por las escaleras en forma de espiral siguiendo a aquella ave que parecía hecha de fuego, hacía pequeños sonidos guturales que a la chica le reconfortaban. Había tantas cosas que pasaban por su cabeza en aquel momento, pero no tenía respuesta para ninguna, solamente podía pensar en que su vida había dado un vuelco de la noche a la mañana, y que quizás como con todo lo demás, esto no duraría mucho. Antes de que pudiese notarlo, se había tropezado con algo que la hizo caer al cruzar la esquina.

-Maldición - soltó a chica mientras se levantaba sacudiéndose la chaqueta. Al levantar la vista frente a ella, estaban tres chicos con un enorme papel algo gastado y amarillento. El chico de anteojos frente a ella fue quien lo guardó tan rápido como pudo.

-Lo siento, ¿Quién eres? - inquirió el otro a su lado, su cabello era más largo y lo llevaba casi por los hombros - Nunca te había visto.

-Supongo que tampoco ves por donde vas - respondió con vehemencia mientras lo miraba fijamente.

-Disculpa pero fuiste tú quien no vio por donde estaba caminando - contestó tajante frunciendo su ceño.

-Sirius, hermano, detente. Es una señorita. ¿Estas con el ave de Dumbledore? - dijo mientras se acomodaba sus lentes y despeinaba su cabello un poco - Nunca la había visto tan de cerca. Mi nombre es James, James Potter.

De no haber sido porque ya casi nada comenzaba a sorprenderle en lo que ella estaba segura era un sueño, se había caído de espaldas al escucharle decir aquel nombre. Imaginaba, como era lógico, que aquel muchacho de cabello largo era Sirius Black, ya había escuchado a James decirle Sirius.

-Si, recién he llegado, Fawkes me llevará a la casa de Gryffindor - respondió con tono suave.

-¿Fawkes? - soltó con una risa Sirius mientras intentaba tocar al ave sin mucho éxito, ya que esta aleteó más fuerte elevándose - pensé que tendría un nombre más exótico, conociendo a Dumbledore.

-¿Estás en Gryffindor? Nosotros pertenecemos allí, por cierto este de acá es Peter - le presentó a un chico regordete que le extendió la mano, ella la tomó mientras lo miraba con recelo.

-No, no realmente, estaré allí mientras me seleccionan mañana, he llegado tarde para que el sombrero me asigne.

-Bueno podemos acompañarte, aunque supongo que tendremos al ave todo el camino - aseguró James con una sonrisa encantadora.

Comenzaron a caminar a un paso lento, de pronto sintió como alguien le arrebataba su bolso al voltear vio como Sirius lo sostenía en sus hombros y le daba una mirada escrutadora como si intentase adivinar que pensaba.

-¿De qué escuela vienes? - le preguntó al fin.

-Salem

-¿Dónde queda? Nunca había escuchado hablar de ella - completó el joven de anteojos mientras le daba una mirada rápida.

-Norteamérica.

-Ya sabía yo que tenías algo diferente - había dicho Sirius mientras le daba una mirada cómplice a James - seguramente se te hará extraño Hogwarts, más cuando las costumbres son tan diferentes, yo te puedo ayudar.

-Me acostumbraré sola, gracias… ¿Sirius? - el aludido asintió - Sirius, gracias pero no necesito tu ayuda - soltó tajante con una sonrisa que contagió a James y Peter, pero que hizo que el muchacho de cabello largo solo se encogiera de hombros.

Sirius, mientras caminaba, la observaba con detalle, vio que el cabello le caía hasta la cintura y estaba seguro que no era castaño, seguramente era algo rubio cuando lo veías con mejor luz, también sabía que no tenía tan mal cuerpo, pero era difícil y se lo había demostrado desde el primer momento en que se habían visto, quizás no tanto como Evans, pensó, pero seguramente sería muy complicado tratar de conquistarla.

Habían llegado frente a un retrato de una mujer regordeta que les dio una mirada picara al trio de hombres, Annabelle lo podía ver, el retrato al igual que los otros a su alrededor también se movían, pero este era el mas particular, pudo ver el sonrojo cuando Sirius le guiñó un ojo y le sonrió, rodó sus ojos ante tal escena. No siquiera es tan guapo, pensó.

-Somormujo - dijo con voz clara James. La mujer del retrato le dio una ultima sonrisa y les dejó pasar. Había una abertura que daba hacia una estancia amplia y con un calor reconfortante, dentro, pudo ver que predominaban los colores de la casa.

-Es fantástico - dijo mientras miraba todo con emoción. Sirius y James se miraron y sonrieron, seguramente recordando cuando habían llegado por primera vez.

-Debes tratar de quedar en Gryffindor entonces, intenta pedírselo con todas tus fuerzas, quizás funcione

  • exclamo James aun sonriendo - si quedas en Slytherin seguro será un lugar lúgubre con serpientes, ¿te imaginas Canuto?

-Conozco una serpiente en ese lugar, y es mi hermano - rió mientras James también hacía lo mismo.

-¿Qué hacen aquí tan tarde? - se escuchó una voz que venía desde la entrada, Annabelle la reconoció y al voltear vió a la pelirroja que la había acompañado hasta la oficina de Dumbledore, junto con un muchacho de cabello castaño y aspecto cansado- ¡Oh! Estas aquí - sonrió - ¿Estas en Gryffindor?

-No, no realmente, Dumbledore me envió aquí hasta mi selección mañana temprano - se excusó.

-Bueno, espero quedes aquí entonces, aunque todas las casas son buenas.

-Excepto Slytherin, pelirroja.

-¡Tú cállate Potter! Los tres deberían estar en la cama.

-¿Juntos Evans? - bromeó Sirius - que pervertida.

-No hablo de… ¡Potter controla a tu amiguito! Es tarde, y solo los prefectos pueden estar fuera de la cama a esta hora - soltó furiosa Lily.

Annabelle miraba a escena entretenida, era incluso mejor que estar leyendo un libro en este momento, podía ver como la pelirroja miraba ceñuda a un joven de anteojos que solo podía sonreír divertido al verla. Parecía que los demás involucrados ya estaban acostumbrados pues no hacían sino mirarlos con aprehensión. Sintió que una mano tocaba su hombro y volteó, el muchacho que había llegado se había escabullido mientras la pelirroja y e castaño discutían.

-Remus Lupin - se presentó. Parecía cansado y tenía un par de cicatrices cerca de su rostro, casi imperceptibles a lo lejos - Supongo que eres tu de quien venía hablando Lily.

-Supongo, Annabelle Morgensten - le tendió su mano.

-Con que ese es tu nombre - replicó Sirius que los había escuchado - Annabelle Morgensten.

-No la molestes Sirius

  • dijo con tono cansado Remus - déjala que al menos se haga una impresión buena de ti.

-¿Quién dice que no doy una buena impresión? - parecía ofendido, pero terminó por reír y con un movimiento de su varita atrajo una manzana cerca de la mesa frente a la chimenea y le dio un mordisco, con un guiño se dio media vuelta y se lanzó al sofá.

Lily ya había terminado de discutir con James y le dio una mirada de disculpa a Annabelle que solamente se encogió de hombros.

-Vamos, te llevaré a nuestro dormitorio - la chica de cabello dorado tomó su bolso y se despidió con la mano mientras la seguía - disculpa lo que acabas de ver pero James Potter es un insufrible.

-No te disculpes - le dijo con una sonrisa que la pelirroja le correspondió.

-Las chicas ya deben estar dormidas, tu cama es la que está cerca de la ventana, es la única disponible, seguro debes estar cansada.

-Ni que lo digas, hoy ha sido el dia más extraño en toda mi vida. 


Espero les haya gustado, espero sus comentarios :)