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leyendo los libros de Percy Jackson — capítulo 9
Hola a todos y lo siento muchísimo, se que debí haber subido este capitulo ayer pero la verdad es que no me pude conectar al Internet en todo el día y me la pase preocupada por esto en este mismo momento estoy un poquito apurada ya que mis padres me están esperando porque piensan que estoy asiendo una tarea quizá me retrase un día al subir el siguiente capitulo pero les diré que no mas.gracias por su comprension y que disfruten el capitulo.**********-Mi cena se convierte en humo -leyó el heroe.
-¡Nodo! -gritó Le
-Déjate Valdez -dijo Piper.
La noticia del accidente del baño se esparció inmediatamente.
-No me sorprendería si fuera cosa de los hijos de Afrodita -dijo Artemisa.
Todos miraron a Piper y Silena.
-Yo ni siquiera estaba en el Campamento -dijo Piper.
-Y yo no tengo nada que ver -dijo Silena-
A donde quiera que fuera, los campistas me señalaban y murmuraban algo acerca de agua de inodoro. O quizás ellos solo veían a Anabetth, que estaba todavía bastante mojada.
-Ambas cosas -dijo Katie.
Ella me mostró algunos otros lugares: la tienda de metal (donde los chicos hacían sus propias espadas),
-Oh más bien sólo los hijos de Hefesto -dijo Charles.
El cuarto de artes y oficios (donde los sátiros lanzaban chorros de arena a una estatua gigante de mármol de un hombre cabra),
-¿Hombre cabra? ¡¿Hombre cabra?! -chilló Grover-. ¡Ese es el gran dios Pan!
-En ese momento no lo sabía -se defendió Percy.
y el muro de escalada, que de hecho consistía de dos paredes cara a cara que se sacudían con violencia, rocas caían, se esparcía lava, y chocaban la una con la otra si no llegabas a la cima con la suficiente rapidez.
-Eso me gusta, es una actividad interesante-comentó Reyna pensando en nuevas actividades para el campamento Júpiter, mientras, el resto de los chicos Romanos (que no eran más de diez) se miraban con terror
Finalmente regresamos al lago, donde el camino llevaba de vuelta a las cabañas. "Tengo entrenamiento que hacer," dijo Anabetth categóricamente. "La cena es a las siete treinta. Solo tienes que seguir de la cabaña el pasillo hacia el comedor." "Anabetth, siento lo de los inodoros."
-De verdad lo sentía -dijo Percy
-Ya te he dicho que no pasa nada-
"Como sea." "No fue mi culpa."
-Sí, ya déjalo -dijo Anabetth.
Ella me miró con escepticismo, y me di cuenta que si fue mi culpa. Yo había hecho salir el agua de los accesorios del baño. No entendía cómo. Pero los inodoros habían respondido a mí. Me había convertido en uno con la tubería.
-Perseo Jackson -dijo Leo con voz solemne-. El hijo del dios de los fontaneros.
La sala estalló en carcajadas. Los que más se reían eran Zeus y Hades, mientras Poseidón los fulminaba con la mirada.
-ya tengo tu apodo- grito Leo -a partir de ahora serás el niño fontanero-
-pero…-
-silencio fontanero-
"Necesitas hablar con el Oráculo," dijo Anabetth. "¿Quién?"
-el espíritu del ático que predice el futuro- dijo Leo
-la momia del ático más bien- Menciona Anabetth
-en ese caso la momia zombi- comento Thalía
- de hecho a no ser que de repente se pare camine y empiece a dictar profecías no puede ser Zombi- dijo Anabetth
-nuestro oráculo no hace eso- dijo Percy en forma de puchero
-eso es lo que tú crees- murmuro Thalía
-¿Qué?- pregunto Anabetth
-Nada-
"No quién. Qué.****-
El Oráculo. Le preguntaré a Chiron." Me quedé viendo el lago, deseando que alguien me diera una repuesta directa, por una vez.
-eso va a ser muy difícil-dijeron muchos semidioses.
No esperaba que nadie estuviera mirándome desde el fondo, así que mi corazón dio un vuelco cuando vi a dos chicas adolescentes con las piernas cruzadas en la base del muelle, unos veinte metros más abajo. Ellas usaban jeans azules y camisetas verde brillantes, y su cabello castaño flotaba alrededor de sus hombros, mientras pececillos entraban y salían. Ellas sonrieron y saludaron como si yo fuera un viejo amigo.
-Claro que te saludan -dijo Poseidón- te reconocen
Yo no sabía que más hacer. Saludé de regreso. "No las alientes," me advirtió Anabetth.
-¿Celosa? -preguntó Thalía, pícaramente.
-Claro que no -dijo Anabetth.
"Las Náyades son terribles coqueteando." "Náyades," repetí, sintiéndome completamente abrumado. "Eso es todo. Quiero irme a casa ahora."
Will resopló.
-Te has enfrentado contra una furia y el Minotauro, y cuando un par de Náyades te coquetean, quieres irte -dijo.
-eres extraño chico fontanero- le dijo leo
-mira quien lo dice- le reprendió Piper
Anabetth frunció el ceño. "¿No lo entiendes, Percy? Estás en casa. Este es el único lugar seguro en la tierra para chicos como nosotros."
"o quizá no" pensó Thalía viendo a algunos de los chicos Romanos pensaba que quizá hubiera un grupo de semidioses que estuviera viajando de lugar en lugar (no necesariamente otro campamento) después de todo eso es lo que había hecho ella y sus dos amigos durante un tiempo.
"Quieres decir, ¿niños con trastornos mentales?" "Quiero decir no humanos. No completamente. Medio humanos." "¿Medio humano y medio qué?"
-Percy, tampoco es tan difícil -dijo Katie.
"Creo que lo sabes."
-estoy seguro de que lo sabe- menciono Thalía- ni siquiera él es tan tonto como para no entenderlo ya estando en el campamento-
-exacto-asintió Percy, luego proceso todo lo que Thalía había dicho-¡¡ hey!!
No quería admitirlo, pero me temía que si sabía. Sentí un hormigueo en mis extremidades, una sensación que a veces tenía cuando mi mamá hablaba de mi papá. "Dios," dije. "Mitad Dios." Anabetth asintió. "Tú padre no está muerto, Percy. Es uno de los del Olimpo." "Eso es una locura."
-No, no lo es -dijeron los dioses.
-si lo es-gritaron los semidioses
"¿Lo es? ¿Qué es lo más común que los dioses hacían en las viejas historias? Corrían a enamorarse de los humanos y tenían hijos con ellos. ¿Tú crees que han cambiado sus hábitos en los últimos milenios?"
-Podrían hacerlo -murmuró Hera. Zeus rodó los ojos. Algún día su esposa entendería la necesidad de tener hijos con humanos.
"Pero esos son solo-" casi digo mitos otra vez. Luego recordé la advertencia de Chiron que en doscientos años, yo probablemente sería considerado un mito.
-Y lo serás -dijo Travis.
-Pero no por la razón que te dijo Quirón -dijo Connor.
-como pueden estar tan seguros- pregunto Percy
Thalía resoplo -bueno sesos de alga…-
-no, no es chico fontanero - interrumpió Leo
-bueno, chico fontanero, por si no te has dado cuenta el libro que estamos leyendo se trata sobre ti-
-y ya les dije que no me siento a gusto con eso-
"Pero si todos los chicos aquí son mitad dioses-" "Semidioses," dijo Anabetth. "Ese es el término oficial. O mestizos." "¿Entonces quién es tu papá?"
Artemisa resoplo
Sus manos se apretaron alrededor de la barandilla del muelle. Tuve la sensación de que acababa de abordar un tema delicado.
-Lo hiciste -susurró Anabetth pero la verdad ya no podía estar enojada si todo salía bien después del verano su padre y ella volverían a llevarse bien,
"Mi papá es un profesor en West Point," dijo ella. "No lo he visto desde que era pequeña. Él enseña historia americana." "Él es humano."
-No, es un sátiro -se burló Clarisse.
"¿Qué? ¿Asumes que tiene que ser un hombre Dios que encuentre una mujer humana atractiva? ¿Cuán sexista es eso?"
-Eso mismo -dijo artemisa fulminado a Percy con la mirada.
-Bueno, si tenemos en cuenta de que la mayoría de mestizos que se conocen son hijos de dioses, es comprensible que piense así -comentó Hestia, y Percy le sonrió.
"¿Quién es tu mamá, entonces?" "Cabaña seis." "¿Es decir?" Anabetth se enderezó. "Atenea. La diosa de la sabiduría y la batalla."
-¿Orgullosa? -preguntó Hazel
-Por supuesto -respondió Anabetth, y Atenea le sonrió.
Okey, pensé. ¿Por qué no? "¿Y mi papá?" "Indeterminado," dijo Anabetth, "Como te dije antes. Nadie sabe."
-Creo que con lo que ha pasado en los baños, no es muy difícil de adivinar -señaló Jasón.
Tenía razón y atenea lo sabía pero no quería aceptarlo el chico hasta ahora le había agradado y no quería aceptar que el fuera el hijo del engendro del mar
"Excepto mi madre. Ella sabía." "Quizás no, Percy. Los dioses no siempre revelan su identidad." "Mi papá lo habría hecho. Él la amaba." Anabetth me dio una mirada cautelosa. Ella no quería reventar mi burbuja.
-Cierto -murmuró la chica
-pero por lo que hemos leído yo creo que si lo sabe-menciono Piper-ella sabía del campamento de Grover y de Quirón, además dice que se había preparado para un ataque y sabía como vencer al minotauro-
"Quizás tienes razón. Quizás él envíe una señal. Esa es la única forma de estar seguros: tu padre tiene que enviar una señal reclamándote como su hijo. A veces sucede." "¿Quieres decir que a veces no pasa?"
-Por desgracia -gruñó Luke, lo suficientemente fuerte como para que toda la sala lo escuchara.
Anabetth pasó su palma por la barandilla del muelle. "Los dioses están ocupados. Ellos tienen muchos hijos y ellos no siempre… bueno, a veces no se preocupan por nosotros, Percy. Nos ignoran."
-Cierto -dijo Luke, sombríamente. Algunos le dirigieron miradas de rencor, otros de confusión, y otros de lástima. Hermes observaba a su hijo preocupado.
Pensé en algunos chicos que había visto en la cabaña de Hermes, adolescentes que parecían sombríos y depresivos, como si estuvieran esperando por una llamada que nunca vendría.
Los dioses se removieron incómodos, y Luke apretó los dientes.
Yo había conocido chicos así en la academia Yancy, abandonados en una escuela por padres ricos que no tenían tiempo para lidiar con ellos. Pero los dioses deberían comportarse mejor.
"Cierto, cierto y cierto" pensó Luke. Sus emociones acerca delos dioses estaban muy revueltas y el ya no sabía si apoyar a Cronos o No
"Entones estoy atascado aquí," dije. "¿Eso esto todo? ¿Por el resto de mi vida?" "Depende," dijo Anabetth. "Algunos campistas solo se quedan por el verano. Si eres hijo de Afrodita o Deméter, probablemente no tienes una fuerza de gran alcance.
-¡Eh! -dijeron las dos diosas y sus respectivos hijos
-a lo que me refiero- dijo Anabetth tratando de defenderse-es que normalmente sus hijos no son guerreros no es que no sean importantes pero sus habilidades no se especifican en el combate y normalmente no son considerados como un peligro por los monstros-
-así está mucho mejor- dijeron las diosas--
Los monstruos puede que te ignoren, así que puedes pasar unos meses de entrenamiento de verano y vivir en el mundo mortal el resto del año. Pero para algunos de nosotros, es muy peligroso para vivir. Somos rondadores por año. En el mundo mortal, atraemos a los monstruos. Ellos nos sienten. Ellos vienen a retarnos. La mayoría del tiempo nos ignora hasta que somos lo suficientemente grandes como para causar problemas-como de diez u once años, pero después de eso, la mayoría de los semidioses vienen aquí, o son asesinados. Algunos se las arreglan para sobrevivir en el mundo exterior y se vuelven famosos, créeme si te digo los nombres, los reconocerías. Algunos ni siquiera se dan cuenta que son semidioses. Pero son muy pocos."
-¿En serio? -preguntó Leo.
-Claro -respondió Will-. Por ejemplo, William Shakespeare fue un hijo de Apolo.
-Albert Einstein fue un hijo de Atenea -dijo Anabetth.
"¿Entonces los monstruos no pueden entrar aquí?" Anabetth sacudió su cabeza. "No a menos que sean intencionalmente atrapados en el bosque o convocados aquí por alguien." "¿Por qué alguien invocaría monstruos?" "Peleas de prácticas. Bromas."
-¿Bromas? -pregunto Hazel
"¿Bromas?"
Hazel le dio una sonrisa a Percy
-quien sería tan cruel para usan monstros como bromas-volvió a Preguntar Hazel
Nadie respondió pero algunos miraron de reojo a los chicos de Hermes
"El punto es, los bordes están sellados para mantener a los monstruos y a los mortales afuera. Desde afuera, los mortales ven el valle y no ven nada inusual, solo una granja de fresas." "¿Así que tú eres rondadora por año?" Anabetth asintió. De debajo del cuello de su camiseta sacó un collar de cuero con cinco cuentas de barro de diferentes colores. Era tal como el de Luke, excepto que el de Anabetth también tenía un gran anillo de oro colgado de ella, como un anillo de graduación.
Algunos miraron a Anabetth interrogantes, pero la hija de Atenea se encogió de hombros y dijo:
-Ya lo veréis.
"He estado aquí desde que tenía siete," dijo ella. "Cada agosto en el último día del periodo de verano, recibes una cuenta por sobrevivir otro año.
-Dicho así suena un poco macabro -dijo Piper.
-Pero es cierto -respondió Clarisse-no siempre se sobrevive todo un verano-
-es como un logro y obviamente quienes tienen más años en el campamento son respetados- dijo Quirón
-como es el caso de Anabetth y Luke- dijeron Percy-son quienes más años levan en el campamento-
He estado aquí más tiempo que la mayoría de los consejeros, y ellos están en la Universidad."
"¿Por qué viniste tan joven?" Ella torció el anillo en su collar. "No es tu problema."
-sabes que terminaras contándoselo verdad -le murmuró Thalía a Anabetth para que nadie la escuchara
-y tu como es que lo sabes- pregunto
-porque ese chico es demasiado insistente y a pesar de todo es fácil abrirse con el-
"Oh." Me quedé allí por un minuto incómodo de silencio. "Así que… ¿puedo salir caminando de aquí sí quiero?" "Sería suicidio,
-Pues entonces puedes salir -dijo Dioniso, ganándose malas miradas de Poseidón y Quirón.
Pero podrías, con el permiso del Señor D o Chiron. Pero ellos no te darán permiso hasta el final del verano a menos…"
-¿A menos? -preguntó Reyna.
"¿A menos?"
La sala se rio, y la hija de Bellona se sonrojo.
"Se te conceda una búsqueda. Pero eso difícilmente sucede. La última vez…"
Luke se estremeció.
Su voz se apagó. Puede notar por su tono que la última vez no había ido bien.
-No lo fue -susurró Luke.
"De vuelta a la enfermería," dije, "cuando me daban de comer esas cosas-" "Ambrosía." "Seah. Me preguntaste algo acerca del solsticio de verano." Los hombros de Anabetth se tensaron. "¿Así que sabes algo?"
-Anabetth, a ver si te enteras que Percy nunca sabe nada -regañó Thalía a su amiga.
"Bueno… no. En mi vieja escuela, escuché a Grover y Chiron hablando de eso. Grover mencionó el solsticio de verano. Él dijo algo como que no teníamos mucho tiempo, por la fecha límite. ¿Qué significa?" Ella apretó su puño. "Ojala supiera. Chiron y los sátiros, ellos los saben, pero no me lo dirán. Algo está mal en el Olimpo, algo muy importante. La última vez que estuve allí, todo parecía demasiado normal." "¿Has estado en el Olimpo?"
Los romanos parecían interesados. Al fin y al cabo, ellos no tenían mucho contacto con los dioses.
"Algunos de los rondadores por año- Luke, Clarisse y yo y algunos otros hicimos un viaje de campo durante el solsticio de invierno. Ahí es cuando los dioses tienen su gran consejo anual."
-Eso no es justo -dijo entonces Frank-. Nosotros nunca tenemos contacto con los dioses y ustedes pueden visitarlos en el Olimpo.
-Bueno pues quien sabe dónde es que ustedes han estado- dijo Anabetth
"¿Pero cómo llegas allí?" "El ferrocarril de Long Island, por supuesto. Te bajas en la estación Penn. El edificio Empire State, el ascensor especial al piso seiscientos." Ella me miró como si estuviera segura que yo ya debía saber eso. "¿Eres de New York, verdad?" "Oh, claro." Hasta donde yo sabía, había solo ciento dos pisos en el edificio Empire State, pero decidí no señalarlo.
-La Niebla, sesos de algas, la Niebla -comentó Anabetth.
"Justo después de nuestra visita," continuó Anabetth, "el clima se volvió extraño, como si los dioses hubieran comenzado a pelear. Un par de veces desde entonces, escuché a los sátiros hablando. Lo mejor que puedo entender es que algo importante fue robado.
Los dioses se quedaron pensando en que fue lo que robaron, menos Atenea que parecía haberlo descubierto, por la expresión de miedo en su cara.
Y si no es devuelto para el solsticio de verano, habrá problemas. Cuando viniste, yo esperaba… quiero decir- Atenea se lleva bien con todo el mundo a excepción de Ares. Y, por supuesto tiene una rivalidad con Poseidón.
Los dioses pusieron los ojos en blanco.
Pero, quiero decir, aparte de eso, pensé que podíamos trabajar juntos. Pensé que quizás sabías algo." Sacudí mi cabeza. Deseé poder ayudarla, pero me sentía demasiado hambriento y mentalmente sobrecargado para preguntar algo más.
-eso le pasa a cualquiera- dijo Piper
-si es mucha información para un solo día y en un segundo tu universo se expande y hay mil y unos más problemas por qué preocuparte- dijo Leo
"Tengo que conseguir una búsqueda," murmuró Anabetth para sí misma. "No soy demasiado joven. Si ellos solo me contaran el problema…"
-no puedes quedarte con los brazos cruzados verdad- pregunto Frank
-necesito hacer algo, no me puedo quedar sin ayudar. Pero es fastidioso que no siempre te hagan caso, en especial por mi edad me desespera que la gente no entienda que no por ser niños no entendamos lo que suceda- dijo Anabetth
Pude sentir el olor de una barbacoa proveniente de un lugar cercano. La dejé en el muelle, deslizando sus dedos por la barandilla como si estuviera trazando el plan de batalla.
-Es una hija de Atenea, claro que estaba haciendo eso -dijo Nico.
De vuelta a la cabaña once, todo el mundo estaba hablando, esperando por la cena. Por primera vez, noté que muchos de los campistas tenían facciones similares: nariz afilada, cejas arqueadas, sonrisas maliciosas.
Algunos miraron a Leo la tenia todos los rasgos de un hijo de Hermes y obviamente era un chico travieso y problemático, pero solo Hefesto sabía que ese era su hijo
Eran la clase de chicos que los maestros clasificarían como problemáticos.
Quirón asintió, y Connor, Chris y Luke Travis sonrieron.
Afortunadamente, nadie me prestó mucha atención mientras caminaba a mi lugar y me sentaba junto a mi cuerno minotauro. El consejero, Luke, se acercó. Él también tenía el aire de la familia de Hermes.
-Claro, como que es su hijo -dijo Ares.
Tenía una cicatriz en su mejilla derecha pero su sonrisa estaba intacta. "Te encontré una bolsa de dormir," dijo él. "Y aquí, te robé algunos artículos de aseo de la tienda del campamento" No puede notar si estaba bromeando en la parte de robar.
-¿Por qué tendría que estar bromeando? -preguntó Hermes, confuso.
-Déjalo, Hermes -dijo Deméter.
Dije, "Gracias." "No hay problema." Luke se sentó junto a mí, apoyando su espalda contra la pared. "¿Primer día difícil?" "No pertenezco aquí," dije. "Ni siquiera creo en dioses."
-No crees en dioses, pero has conocido a uno -señaló Perseo.
"Sí," dijo él. "Así es como todos comenzamos. ¿Una vez que empieces a creer en ellos? No se vuelve más fácil."
-no, a decir verdad se vuelve cada vez más preocupante y confuso- dijeron muchos
La amargura en su voz me sorprendió, porque Luke me parecía un muchacho bastante transigente.
Él lucía como si pudiera manejar cualquier cosa.
-pues tiene mucha experiencia en el campamento y es un buen consejero- dijo Anabetth orgullosa
"¿Así que tu padre es Hermes?" pregunté. Sacó una navaja de su bolsillo, y por un segundo pensé que iba a apuñalarme, pero él solo raspó el barro de la suela de su sandalia.
-Tranquilo, que no voy a hacerte nada -sonrió Luke.
-Por ahora -susurró Nico a Thalía. Está asintió, preocupada.
"Sí. Hermes."
"El mensajero con pies alados."
Apolo, Hefesto y Ares rieron por eso.
"Ese es él. Mensajeros. Medicina. Viajeros, comerciantes, ladrones. Todos los que usan la carretera. Por eso es que estás aquí, disfrutando la hospitalidad de la cabaña once. Hermes no es selectivo con los que auxilia."
-y es por eso que soy el mejor- dijo el dios
Pensé que Luke no había querido llamarme un Don nadie. Él solo tenía mucho en su cabeza. "¿Has visto a tu papá?" pregunté. "Una vez." Esperé, pensando que él quería contarme, que me contaría.
-No lo creo, eso es privado -dijo Luke.
Aparentemente no era así. Me pregunté si la historia tenía que ver con cómo obtuvo su cicatriz.
-¿Qué? -dijo Hermes, mirando a los semidioses con preocupación.
-No tiene nada que ver, señor Hermes -le tranquilizó Anabetth.
Luke parecía sorprendido de la preocupación de su padre.
Luke miró hacia arriba y esbozó una sonrisa. "No te preocupes, Percy. Los campistas aquí, son en su mayoría buena gente. Después de todo, somos una familia ampliada, ¿no? Cuidamos los unos de los otros."
-Y también nos apuñalan por la espalda -gruñó Connor
Él parecía entender cuan perdido me sentía, y estuve agradecido por eso, porque un chico mayor como él- incluso si era consejero- debía evitar a un medio escolar nada sofisticado como yo. Pero Luke me había dado la bienvenida a la cabaña. Incluso había robado unos artículos de aseo para mí, que era la cosa más amable que alguien había hecho por mí en todo el día.
Anabetth suspiró, pero sabía que Percy tenía razón. Ella no había sido muy amable con el hijo de Poseidón al principio.
Decidí hacerle una última gran pregunta, la que me había estado molestando todo el día. "Clarisse, de Ares, estaba bromeando acerca de que yo tenía potencial para los 'Grandes Tres'. Entonces Anabetth… dos veces, dijo ella que quizás yo sería 'el elegido'. Dijo que debía hablar con el Oráculo. ¿Qué fue todo eso?" Luke plegó su cuchillo. "Odio las profecías."
-Igual -dijeron todos los semidioses, ganándose una mala mirada de Apolo
"¿Qué quieres decir?" Su rostro se contrajo alrededor de la cicatriz. "Digamos que eché las cosas a perder para los demás. Los últimos dos años, desde que mi viaje al jardín de las Hespérides salió mal, Chiron no ha permitido más búsquedas. Anabetth se moría de ganas por salir al mundo exterior. Ella presionó a Chiron hasta que él le dijo finalmente que él sabía su destino. Él tenía una profecía del Oráculo. Él no le contaría todo, pero dijo que Anabetth no estaba destinada a ir a una búsqueda todavía. Ella tenía que esperar hasta que… alguien especial viniera al campamento."
-Percy -canturreó Thalía.
"¿Alguien especial?"
"No te preocupes por eso, chico," dijo Luke. "Anabetth quiere pensar que cada nuevo campista que viene aquí es el presagio que ella ha estado esperando. Ahora, vamos, es hora de cenar." Al momento que lo dijo, un cuerno sonó en la distancia. De alguna manera supe que era una caracola, aunque no lo hubiera oído antes.
-Poderes de pescado -masculló Ares.
Luke gritó," ¡Once, formen filas!" Toda la cabaña, como veinte de nosotros, se presentó en el patio común. Nos alineamos en orden de antigüedad, así que por supuesto yo era el último. Campistas vinieron de otras cabañas también, excepto de las tres cabañas vacías al final, y la cabaña ocho,
Artemisa sonrió su cabaña solo debía tener a personas dentro cuando las cazadoras los visitaran
Que había lucido normal durante el día, pero ahora comenzaba a brillar color plata mientras el sol se ocultaba.
-si la di mi hermano brilla tanto como el sol la mía debe brillar con la luna no por ser una chica merezco menos que otros-Dijo la niña artemisa
Caminamos sobre la colina hasta el pabellón del comedor. Los sátiros se nos unieron desde el prado. Náyades emergieron del lago. Algunas otras chicas salieron de los bosques- y cuando digo salieron de los bosques, quiero decir directamente de los árboles. Vi una chica, como de nueve o diez años, saliendo de un lado de un árbol de arce y venir saltando hasta la colina.
-Dríadas -susurró Hazel.
En total, había quizás cien campistas, algunas docenas de sátiros, y una docena entre ninfas de los árboles y Náyades. En el pabellón, las antorchas ardían alrededor de las columnas de mármol. Un fuego central quemaba en un brasero de bronce del tamaño de una bañera.
-¿Para qué lo tenéis? -preguntó Reyna.
Cada cabaña tenía su propia mesa, cubierta de tela blanca adornada con púrpura. Cuatro mesas estaban vacías, pero la de la cabaña once estaba atestada de gente. Tuve que apretarme al borde de un banco con la mitad de mí colgando.
-eso no se siente nada cómodo -dijo Nico, después de todo él había estado en esa mesa anquease unos pocos días.
Vi a Grover sentado en la mesa doce con el señor D, algunos sátiros, y un par de niños regordetes rubios
-Cástor y Pólux -dijo Anabetth en ese momento volteo a verlos pero se dio cuenta de que solo se encontraba Pólux y se dio cuenta de que algo malo había pasado
Los griegos bajaron con tristeza la cabeza, recordando a Cástor. Dioniso observó, algo preocupado por sus hijos.
Que se parecían el señor D. Chiron se hizo a un lado, siendo la mesa de picnic demasiado pequeña para un centauro. Anabetth se sentó en la mesa seis con un montón de atléticos de apariencia seria, todos con sus ojos grises y cabello rubio miel.
-No todos tienen los ojos grises ni son rubios -dijo Anabetth-. Hay quién sólo tiene los ojos grises, y hay quienes sólo son rubios.
-bueno eso solo era un decir, además no me voy a fijar en el color del pelo y de los ojos de cada persona que vea- contesto Percy
Clarisse se sentó detrás de mí en la mesa de los de Ares. Al parecer ella había superado lo de ser mojada, porque se estaba riendo y eructando con sus amigos.
Clarisse se sonrojo cuando sintió la mirada de todos encima de él. Chris observaba a su novia, divertido.
Finalmente, Chiron golpeó su pata contra el suelo de mármol del pabellón, y todo el mundo guardó silencio. Él levantó su copa. "¡Por los dioses!" Todos los demás levantaron sus copas. "¡Por los dioses!" Las ninfas se acercaron con platos de comidas: uvas, manzanas, fresas, queso, pan fresco,
-¿Y qué hay de la barbacoa? -preguntó Leo como un niño pequeño.
Y si, ¡barbacoa!
-¡Bien! -exclamó el hijo de Hefesto.
Jasón y Piper negaban divertidos por lo infantil que podía ser su amigo; Hefesto y Charles miraban a su hijo/hermano sorprendidos; y Apolo y Hermes se preguntaban si Leo no sería algún legado suyo.
Mi copa estaba vacía, pero Luke dijo, "Dilo. Lo que quieras- sin alcohol, por supuesto." Dije, "Gaseosa de cereza." El vaso se llenó con un caramelo líquido espumoso. Luego tuve una idea. "Gaseosa de cereza azul."
Hazel y Frank sonrieron eso lo explicaba todo
La soda se volvió violentamente a un color cobalto. Tomé un sorbo cauteloso. Perfecto. Brindé por mi madre. Ella no se ha ido, me dije a mí mismo. No permanentemente, de todas formas. Ella está en el submundo. Y si ese es un lugar real, entonces algún día…
-No sigas pensando en eso -dijo Perséfone-. Es demasiado peligroso.
"Aquí tienes, Percy," dijo Luke, entregándome un plato de carne ahumada. Llené mi plato y estaba a punto de tomar un bocado cuando noté que todos se ponían de pie,
-A tiempo -susurró Charles a Silena. Está se sonrojo y asintió.
Y llevaban sus platos al fuego central del pabellón. Me pregunté si iban por el postre o algo.
-Claro -dijo Anabetth-. Íbamos a buscar el postre a la hoguera.
"Vamos," me dijo Luke. A medida que me acercaba, vi que todos tomaban una porción de su comida y la lanzaban al fuego, la fresa más madura, el más jugoso trozo de carne, el más cálido rollo de mantequilla. Luke murmuró en mi oído, "Una ofrenda para los dioses. Les gusta el olor."
Reyna se dio cuenta para que servía el fuego.
"Estás bromeando."
-No -dijeron los dioses, confusos.
Su mirada me advirtió que no tomara esto a la ligera, pero no puede evitar preguntarme porque un inmortal, un ser todo poderoso le gustaría el olor de comida quemada.
-Eso me preguntó yo -comentó Frank.
Luke se aproximó al fuego, inclinó la cabeza, y arrojó un cúmulo de uvas grandes y rojas. "Hermes." Yo era el siguiente. Deseé saber que nombre de dios decir.
Poseidón se removió en su sitio.
Finalmente, hice un llamado en silencio. Quien quiera que seas, dime. Por favor.
-Lo haré -susurró Poseidón.
Lancé una rebanada grande de carne en las llamas. No olía nada como comida quemada. Olía a chocolate caliente, bronces recién horneados, hamburguesas a la parrilla y flores del campo, y cientos de otras cosas. Podía casi creer que los dioses podían vivir de ese humo.
-No, no podemos -dijo Atenea.
-Pero eso no quiere decir que un par no lo hayan intentado -masculló Hera, mirando al dios del sol y al dios de los viajeros.
-¿Lo habéis intentado? -preguntaron Will, Chris, Connor y Luke a sus padres, completamente incrédulos. Ambos dioses se sonrojaron.
Cuando todo el mundo había vuelto a sus asientos y terminado de comer, Chiron golpeó su pata contra el suelo de nuevo por nuestra atención. El señor D se levantó con un gran suspiro. "Si, se supone que tengo que decir hola a todos ustedes mocosos.
Dioniso se encogió en su sitio al sentir las miradas de las diosas.
Bueno, hola. Nuestro director de actividades, Chiron, dice que la próxima captura la bandera es el viernes. La Cabaña cinco actualmente tiene los laureles."
Ares y Clarisse sonrieron complacidos; pero la sonrisa de la segunda se borró al ver las sonrisas petulantes de Percy y Anabetth.
Un montón de feos vítores se levantaron en la mesa de Ares. "Personalmente," continuó el señor D, "No me podría importar menos, pero felicitaciones. También, debería decirles que tenemos un nuevo campista hoy. Peter Johnson."
Poseidón fulmino con la mirada al dios del vino.
Chiron murmuró algo. "Er, Percy Jackson," corrigió el señor D. "Eso es. Hurra, y todo eso. Ahora vayan a su tonta hoguera. Vamos." Todo el mundo aplaudió. Todos caminamos al anfiteatro, donde la cabaña de Apolo dirigió una canta con nosotros. Cantamos canciones de campamento acerca de los dioses y bromeamos, y lo gracioso era que no sentía que nadie se me quedaba viendo ya. Me sentía en casa.
Percy sonrió. El Campamento Mestizo era su casa.
Más tarde en la noche todos volvimos a nuestras cabañas y me desplomé en mi saco de dormir prestado. Pensé en mi mamá, pero tuve buenos pensamientos: su sonrisa, las historias que me leía antes de dormir cuando eran un niño, la manera en que me decía no dejes que te piquen los chinches.
Las diosas sonrieron en especial Hestia quien era la diosa de la familia.
Cuando cerré los ojos, me dormí instantáneamente. Ese fue mi primer día en el Campamento de los Mestizos. Ojala hubiera sabido cuanto disfrutaría mi nuevo hogar.
-fin del capítulo- dijo Aquiles a quien le toca leer.
Bueno no tengo mucho tiempo así que les pondré la pregunta:
Si pudieran elegir uno de los poderes de semidiós ¿Cuál seria?
lamento los contratiempos pero le prometo que seguiré con la historia les escribiré la próxima semana si no tengo ningún problema pero si no lo hago no tardare en subir el siguiente