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Historia 188182 — capítulo 3
Camila Polk, tenía catorce años luego de que descubriera de a poco los poderes que tenía en su sistema. El laboratorio de su padre le hacían pruebas de supervivencia y comprobaban el nivel de poder de cada uno de sus habilidades; Volar, súper fuerza, telequinesis, campos de energía y reconstrucción de tejido. Esos eran sus grandes poderes adquiridos durante el procedimiento de su creación, ella conocía aquella historia sintiéndose una rata de laboratorio, estaba acostumbrándose a que los científicos trabajaran con ella para estudiar su rendimiento. Era muy capaz de sostener la duración de sus poderes por mucho tiempo, eso la convertía en un gran milagro, en un experimento exitoso. El señor Polk siempre estaba presente en las pruebas que sometían a su hija, que ella no se resistía a hacerlas por mucho que no le gustara era algo rutinario.
Una vez terminado de hacer todos los ejercicios de fuerza y que analizaran su cerebro más su corazón pudo librarse de todos los cables, aparatos y retos que le exigían seguir. Ella se reunión con su padre en su oficina, esta era amplia y tenía un gran escritorio de madera oscura, sillones de cuero negro, un gran televisor LCD y una gran pecera alrededor de ella, donde Camila le agradaba observar a los peces tropicales que nadaban de un lado a otro.
-Hija, hoy has avanzado demasiado en los exámenes,-le dijo asombrado el hombre rechoncho encaminándose a su silla, tomando asiento mientras ella le seguía con la mirada.- Te has demostrado muy colaborativa con los muchachos.
-No tenía opción, ¿No?-le contestó rodando los ojos acostumbrado desde que sus poderes salieron a la luz cuando tenía seis años desde entonces, su padre dio la orden de que empezaran a analizar su metabolismo, quería saber cómo reaccionaba a los peligros.
-¡Ojo como contestas, Camila!-le refunfuño el hombre observándola a través de las gafas de leer.- Siéntate.
Ella obedeció tomando asiento frente a él, hubo un silencio donde sus miradas se cruzaron por unos instantes. El señor Polk giró su rostro al teléfono que estaba titilando una lucecita roja que le informaba de una llamada en espera, decidió dejarla para más tarde. Primero quería hablar con su hija sobre las cosas de la vida, pues estaba creciendo muy rápido y temía que le sucediera algo sin que él estuviera presente.
-A ver, quiero que sepas que te quiero mucho, para mí eres lo más importante en este mundo, tienes mis mismos pensamientos y virtudes,-empezó diciéndole tímidamente, no sabía cómo decirle lo que estaba pensando. Ella arqueo una ceja, no necesitaba que le explicara las cosas porque entendía muy bien lo que pasaba en la Tierra para que alguien más le estuviera dándole la lata.- A lo que quiero llegar, es que estás creciendo muy rápido y tus habilidades cada día se notan más fuertes. Te has convertido en una mujer que es fuerte e independiente. Y quisiera saber si estás lista para cumplir con el objetivo de la compañía.
-Padre, mis conocimientos son mayores a lo que te imaginas, conozco todos los temas que los adultos hablan y reconozco los errores que han cometido durante los anteriores siglos, creando un posible peligro de extinción entre la humanidad. Es por eso que me crearon para defender y para procrear nuevos individuos con nuevos sistemas. Estoy aquí porque soy una elegida para salvarlos, y eso hare.-le contestó seriamente cruzándose de brazos.- Estoy lista.
El señor Polk sonrió satisfecho con la respuesta de Camila, se volteo para recoger algo del suelo y lo coloco sobre la mesa debajo de unos papeles desparramados por ella. La chica de cabellos castaños se quedó boquiabierta con la enorme caja de papel dorado con un moño blanco en la superficie de la tapa. Sin dudar un momento, se echo encima de esta abriéndola, encontrándose con una vestimenta con tela fina, la tomó sacándola de la caja levantándose comprobó que aquello era un disfraz para ella. Aquello que usan los héroes en las tiras cómicas, ahora ella tenía uno para usar y convertirse en una famosa heroína. Era azul marino, con detalles plateados y tenía el logo de la compañía en lado izquierdo justo encima donde se ubicaba su corazón. Volvió la mirada al interior verificando que estaba acompañado de unas botas negras y un pasa montañas y unos guantes.
-Y, ¿Entonces?-le interrumpió el director de la empresa notando que los ojos de la muchacha se llenaba de ansiedad y alegría.
-¡Me encanta!-exclamó abrazando a su nueva prenda de trabajo. Oficialmente se había convertido en una súper heroína.- Ahora podrán llamar Súper Girl.
-¿Realmente quieres que te llamen así?-le inquirió el hombre rechoncho acomodándose la corbata celeste con detalles en blanco.
-No lo sé. Lo que sea, lo que me importa es en combatir el crimen después de todo este tiempo finalmente podre lucirme.-dijo admirada.-Debo irme.
Tomó el resto de las cosas saliendo corriendo al baño para cambiarse, el señor Polk se quedó con la palabra en la boca, pues también estaba emocionado pero esperaba que Camila no tuviera problemas en su primera misión.