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Maldición Potter — capítulo 2
Ginny Potter bufo molesta, podía se que, a la hora de la boda, haya cambiado su apellido, pero seguía siendo una Weasley de la cabeza a los pies, por eso no se iba a rendir tan fácilmente. Sobre todo, no admitiría que estaba confundida. Pero era tan difícil, ¿es que sólo Merlín podía hacer que el cabello azabache de James Sirius Potter no sea rebelde? Dudaba mucho de eso. Había pasado cada cosa en aquel cabello indomable para quedara bien ordenado, de cosas muggles a cosas mágicas, pero nada. Eso si, no admitiría que no puede hacerlo. Con sumo cuidado, como si de un bebé se tratase, pasó el peine sobre el cabello del mismo color que tenia su padre. Unos minutos después, había quedado perfecto, Ginny se dio vuelta para decirle a su marido que se había equivocado él, no ella, cuando escucho unas carcajadas. La mata de James había vuelto a salirse de control. La señora Potter vio con indignación y asombro como nuevamente él tenia los pelos para cualquier lado. Harry, que estaba apoyado a la puerta, se calmó cuando su mujer le lanzó una mirara asesina, pero tenia la sonrisa burlona en el rostro. —Maldición Potter, Ginny. Maldición Potter. —Un hechizo, un hechizo necesito. ¡Tu prima ha de celebrar sus quince y tu pelo no lo entiende! —No me culpes a mi —dijo James. Pensó un momento y añadió:—. Tampoco a mi cabello. Es culpa de papá —le guiñó un ojo a su progenitor—, él me pasó esta maldición. Harry salió del cuarto, riendo ante la cara resignada de Ginny, para ir a prepararle el desayuno a sus dos hijos menores. Si bien eran Potters, sus cabellos no era tan rebeldes como los de James, aunque había que decir que a su madre le costaba acomodar el de Albus, pero al final siempre ganaba. El tema de James era otra cosa. —No tendrás ninguna chica si tu cabello es así —su hijo hizo una muerca de desagrado. —Bueno, mira el cabello de papá. Vos te enamoraste por él, no por su cabello, ¿verdad? —replicó, sonriendo—. Además, el cabello de un Potter es lo más irresistible para una chica. Sobre todo si eres hijo del gran Harry Potter, el Niño (ahora viejo) Que Venció al Señor Oscuro. —¡James! —Sólo decía. Y el pobre niño, que cumpliría once años dentro de dos meses, fue sometido a otra sesión de tratar de domesticar su cabello azabache rebelde, con unas buenas quejas de su madre por esa absurda Maldición Potter.