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Historia 188301 — capítulo 3

Cap 3: ufff...qué primer día de locos

Cuando el tren por fin entró a la estación de Hogsmeade, casi al final del día, Lauren, Lily y Megan bajaron de él ya vestidas en su uniforme y se detuvieron un momento para saludar a Hagrid con la mano y ver como él reunía a todos los alumnos de primero para que atravesaran el lago en los botes. Los pequeños se veían algo inseguros, y tan jóvenes, era difícil creer que ellas había sido igual hace tan solo seis años atrás. Y ya estaban viviendo su última vuelta al colegio en el tren.

Las tres se dirigieron a un carruaje sin caballo, donde ya había un chico de Huffllepuff adentro su nombre era Adam McMillan.  Llevaba su túnica desabrochada y sonrió apenas vio subir a las chicas. Movió su mano en señal de saludo.

-Hola, Adam  - Lo saludó Lily sentándose frente a él. 

-¿Qué tal, chicas? - Les preguntó a las tres amablemente cuando se sentaban en el carruaje - ¿Todo bien?

-Muy bien, Adam, gracias, y ¿tu?- Le preguntó Lauren con una sonrisa 

-Bien, fui a Alemania este verano, hay mucho que ver por allá - Les contó Adam mirando específicamente a Lauren  - todo es muy diferente de aquí-

-Yo estuve en Francia, también es muy interesante  - Dijo Lauren y empezó a relatarle sus vacaciones en Francia. 

Lily los miraba de reojo mientras fingía mirar el paisaje pero no podía dejar de notar que Adam mantenía sus ojos color caoba en Lauren durante casi toda la conversación, jugaba con sus dedos. Hace tiempo que ella había notado que Adam parecía tener un interés en Lauren, pero como ella nunca demostró darse cuenta jamás se lo había comentado. Intentó cruzar una mirada cómplice con Megan pero su amiga estaba muy distraída tratando de quitar un hilo suelto en su túnica.

Apenas llegaron al colegio, todos los estudiantes, bajando en masas de los carruajes comenzaron a entrar por el vestíbulo en dirección al Gran Comedor. En la puerta Adam las despidió y se encamino a su mesa con el resto de sus compañeros de casa. Las tres chicas estaban a punto de hacer lo mismo. Lily se dio la vuelta al escuchar algunas voces hablar más alto y vieron pasar frente a ellas a los Merodeadores, el cuchicheo de las chicas se hacía cada vez mas audible a medida que pasaban cerca.

Las tres escucharon comentarios y susurros del estilo de '*James es guapísimo', 'Remus es tan misterioso'*o 'Sirius Black es un idiota pero en serio me gusta'

Megan levantó una ceja al escuchar los murmullos juveniles. Ella no les encontraba nada del otro mundo y su estúpida reacción no hacia más que aumentar el enorme ego inflado que ya tenían.

La ceremonia de Selección fue rápida, gracias a Dios porque todos tenían mucha hambre. Estaban ansiosos por probar las delicias que se pondrían frente a ellos en cada mesa.

Dumbledore se puso de pie para dar su discurso anual para todo el colegio y para presentar, como cada año, al nuevo profesor de Defensa Contra Las Artes Oscuras, todo el mundo mantuvo el silencio para oír.

-Sean bienvenidos alumnos, y a los que no son de primero… bienvenidos otra vez

  • Comenzó el profesor Dumbledore concluyendo con una sonrisa  - Lo primero que quiero decirles a los de primero es que el bosque prohibido lleva su nombre por una razón. Esta estrictamente prohibido entrar en él… y a algunos de nuestros antiguos estudiantes no está demás recordárselo. -  Los Merodeadores sintieron que clavaba sus ojos azules, a través de los anteojos, específicamente en ellos -  Y lo siguiente es, tengo el honor de presentarles a su nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, un hombre muy bien instruido en esta materia, el es el profesor Arthur Preston- 

Un hombre de mediana estatura, algo regordete  y de cabello negro sujeto en una coleta se puso de pie. Tenía un rostro bonachón y parecía alegre. Los alumnos aplaudieron a su nuevo profesor y este volvió a tomar asiento.

-Bueno, yo sé que hay momento para los discursos- Continuó Dumbledore apaciguando el ruido -y como este no lo es ¡todos a comer!-

Los alumnos rieron un poco y los platos que tenían en frente se llenaron de la más apetitosa comida que se pudieran imaginar. Todos comieron muy a gusto, sin parar de hablar, poniéndose al día de su verano y cruzando de una mesa a la otra para saludar a sus amigos de las diferentes casas.

Llegó la hora del postre y por todas las mesas parecieron pasteles de chocolate y nuez, tartas de limón y manzana y una variedad de postres increíble. 

Después de cenar Remus y Lily, como buenos prefectos, ayudaron a llevar a todos los de primero hasta su sala común. Megan y Lauren se fueron solas charlando hasta la Sala Común, tratando de mantener su distancia con el grupo de chicos que iba un poco más adelante. Megan temía perder en serio los estribos si volvía a oír la voz de Sirius Black ese día.


A la mañana siguiente la primera clase que tuvieron fue Encantamientos. El profesor Flitwick ya estaba esperándolos en el aula, comenzando la clase, cuando James y Sirius, que se habían quedado dormidos, entraron. Abrieron la puerta despacio y entrando sigilosamente, se tuvieron que sentar en el único banco que quedaba libre, detrás de Lily y Megan. Peter estaba sentado un poco más atrás con Remus que se había levantado más temprano y se había cansado de tratar de despertarlos sin conseguir ningún resultado. Como Flitwick se encontraba de espaldas se apresuraron a sacar sus libros de texto antes que nada. Lily se dio la vuelta al verlos sentarse tras ellas, bufó silenciosamente y luego volvió a mirar al frente.

-Llegan tarde señores- Les dijo el profesor Flitwick dándose la vuelta - Por ser primer día lo dejaré pasar pero que no se repita, Potter, Black-

-Si profesor-dijeron ellos a la vez y empezaron a sacar  el resto de sus cosas.

Megan se rió por lo bajó y le hizo una mueca de burla a Lily quien le indicó con otra mueca que debía guardar silencio.

-¿Ya vas a empezar, Woods?- Susurró Sirius acercándose a la nuca de la muchacha luego de ver la mueca de burla. 

-No estoy hablando contigo - Susurró Megan de vuelta echándose hacia atrás en su asiento y sin quitar la vista del frente. 

James golpeó a Sirius en el brazo para que se callara. Sirius lo miró y bufando le hizo caso pero él y Megan cruzaron una última mirada asesina antes de que Lily obligara a su amiga a mirar adelante nuevamente.

James tenía su libro de texto delante y estaba mirando como el  profesor movía su varita enseñándoles el correcto movimiento de muñeca para el encantamiento que estaba realizando. Fingía poner atención, pero no escuchaba porque lo que en realidad estaba haciendo era fijarse en lo que hacían los demás. Remus estaba muy concentrado,  no perdía de vista el profesor, Peter a su lado estaba tratando de tomar nota rápidamente en su pergamino y de vez en cuando miraba los apuntes de Remus. Unas mesas más allá estaba sentada Lauren Allen en la misma posición que Remus pero ella no dejaba que la chica que estaba a su lado mirara lo que ella estaba escribiendo. Había un grupito de chicas de Ravenclaw mas allá que se pasaban papelitos y delante de él podía ver que Megan parecía querer quedarse dormida y Sirius no dejaba de mirarle la nuca como si quisiera lanzarle rayos láser. 

Pero ahí, sentada delante de Sirius, a solo unos centímetros de distancia, estaba viendo a Lily de perfil, concentrada, arrugando levemente el ceño por momentos… ah ¡la veía tan Hermosa! Con ese pulcro cabello lacio y rojo, esa piel nácar que parece tan suave y esos ojos ¡Merlín! esos ojos verdes, que cuando lo miraban lo hacían sentir… 

-¡Perdido!-  Sirius golpeó a James en la nuca sacándolo de su ensimismamiento - ¡Llevas media hora perdido en no sé qué!- 

-¿Y me tenías que golpear?-  Se quejó James acariciándose el lugar donde había recibido el golpe de su mejor amigo.

-supongo que no pero no se me ocurrió nada mejor- Sirius se encogió de hombros. 

-¿Qué quieres?-

-Ves que no pones atención, Flitwick acaba de decir que hay que ponerse en parejas para hacer el trabajo de los encantamientos desvanecedores- Le explicó Sirius -así que tenemos que empezar ahora-

James y Sirius se pusieron a trabajar en su redacción mientras Remus y Peter se ponían a trabajar en la suya consultando el libro de Encantamientos.

-Creo que esto no es así - Comentó James a Sirius mirando lo que su amigo había escrito en el pergamino.

-Tu sabes menos que yo, ni siquiera estabas prestando atención- Se defendió Sirius quitándole sus escritos.

-Y debe ser difícil eso ¿No, Black? - La voz cantarina de Megan llegó flotando como un comentario al aire - Me sorprende que en tu cerebro quepan cosas que no tienen que ver contigo-.

-¿Quién está hablando contigo? - Le dijo Sirius de mala manera - ¿Por qué te metes en todo?-

-Es como un deporte, molestar bestias salvajes de Hogwarts - Megan se miraba las uñas sin dirigirle mirada a Sirius - Y aquí tenemos a dos especímenes muy interesantes -.

Lily se dio la vuelta para ver a Megan sonreír burlonamente, parpadeando con inocencia. Sabía perfectamente hacia donde estaba dirigiendo su amiga esa conversación. Había sido una repetición de lo mismo desde que ella y Sirius Black habían pisado por primera vez el tren de Hogwarts a los once años. No se soportaban y siempre buscaban razones para provocarse el uno al otro, jamás podían dejarlo así o quedar a mano. Ya nadie sabía muy bien el porqué se odiaban, era parte del inconsciente colectivo de todos sus compañeros. Vio a Sirius fulminarla con la mirada

-No te soporto con tus tonterías  - Dijo Sirius  - No es mi culpa que estés amargada, te hace falta estar con un hombre de verdad, como yo-. 

  • Será una broma, Black- Respondió Megan sin aguantarse la risa  - Tu no les llegas ni a los talones a los novios que he tenido… ya quisieras tu que yo estuviera tras de ti.-

-Megan, no vale la pena que les sigas discutiendo a él. Solo pierdes el tiempo

  • Le dijo Lily a Megan negando con la cabeza - Ninguno lo merece-.

-Esto es entre Sirius y Woods, no te deberías meter, Evans - Dijo James a Lily, dolido por el comentario de la pelirroja.

-No necesito tu opinión para meterme donde quiera - Le respondió Lily seriamente - De todas formas esto no es contigo-.

-En serio a veces eres irritante - James trató de volver su vista a lo que estaba haciendo - Lo que tienes de bonita lo tienes de pesada-. 

-Y tu lo que tienes de irritante lo tienes de arrogante - Lily frunció el ceño, molesta - En serio deja de hablarme todo el tiempo, yo no hablo contigo-.

-¿Te pone nerviosa que hable contigo? - Si iba a llamarlo arrogante claro que podía darle una razón para decirlo. James le sonrió con una de las mejores que tenia con marca Potter.

-No, en serio es desagradable que lo hagas - Le respondió Lily inmune a sus encantos.

El volumen de su conversación había ido incrementando a medida que los comentarios se cargaban de desagrado y no habían notado que en ese momento todo el salón tenía los ojos puestos en ellos.

-Canuto, Cornamenta… - Remus trataba de llamar su atención desde su mesa con algunos gestos - Cállense -.

James levantó la vista y de pronto los cuatro se dieron cuenta que de un momento a otro se habían convertido en el centro de atención de la clase, totalmente en silencio.

Rápidamente todos se encogieron un poco en sus asientos.

-Si ya terminaron, déjenme decirles que mi clase no es un club de Duelo, señores y señoritas - Los regaño el Profesor Flitwick - Es la última advertencia, terminen sus trabajos en absoluto silencio-.

Todos volvieron a sus trabajos sin emitir ningún otro comentario.  Así terminó la clase de Encantamientos y todos salieron al pasillo. Remus y Peter se volvieron a reunir con Sirius y James. Lauren también volvió junto a sus amigas. Rápidamente se dirigieron todos a su siguiente clase del día que era Transformaciones.

Los alumnos de séptimo de Gryffindor esperaban afuera del aula junto con los Hufflepuff, la profesora McGonagall debía estar por llegar.

-Casi nos quitan puntos en  Encantamientos- Lauren regaño a sus amigas mientras estaban juntas en un rincón - Todo porque no pueden estar calladas-.

 -No empezamos nosotras - Se defendió Lily - Tu sabes que Black y Potter solo quieren llamar la atención todo el tiempo-.

-Lo sé, pero también fue culpa de ustedes esta vez  - Siguió Lauren - Megan comenzaste a provocar a Black para pelear, siempre lo haces. Y tú, Lily, eres la prefecta no puedes caer en los juegos de Potter todo el tiempo-.  

-Yo no le estaba diciendo nada - Volvió a defenderse Lily abriendo los brazos - Estaba hablando con Megan y él se metió-.

-Ahora disfrutas echándome a mí la culpa - Interrumpió la voz de James llegando en ese momento a su lado - Muy típico de ti-

-Eres un entrometido, Potter- Dijo Lily con su voz cargada de desagrado y se alejó un paso de James, más cerca de Megan 

  • Déjame en paz-. 

-Tú estabas hablando a todo volumen y sobre mí, si quieres que sea secreto deberías hablar más bajo - Le sugirió James  - No todo se trata de ti-.

-Creo que no eres el más indicado para decir que no todo se trata sobre uno mismo - Le dijo Lily sarcásticamente- Eres el señor James "me amo con locura" Potter-

-No necesito de tu sarcasmo- James frunció el ceño y se revolvió el cabello  - Tengo mejores cosas que hacer que estar discutiendo contigo-. 

-Pues entonces porque no te vas a hacer esas cosas y me dejas en paz - Lily estaba perdiendo la paciencia y golpeaba el suelo con uno de sus pies - ¡Primer día y ya me tienes cansada!-.

-¿Yo te tengo cansada? Evans ni siquiera se puede tratar de ser amable contigo porque siempre lo hechas a perder - Le dijo James incrédulo

-¡No le hables así a mi amiga! - Soltó Megan mirando directamente a James

-Ya se tenía que meter - Siseó Sirius casi como un comentario al aire, estaba detrás de James apoyado en la pared y no miraba directamente a Megan - Seria tan encantador si te quedaras callada alguna vez-.

Megan estaba sacando su varita de su túnica dispuesta a lanzarle cualquier maleficio que se le pasara por la cabeza pero Lauren se paró delante de ella.

-No le respondas, Megan - Le advirtió Lauren antes de que la rubia pudiera abrir la boca otra vez. Miró a Remus que estaba parado cerca de sus amigos - Remus ¿Por qué no haces algo?-.

-Aun no están molestando a nadie - Remus se encogió de hombros - No hay nada que hacer-.

Lauren se le quedó mirando a Remus, estaba ahí parado con su figura delgada, con las manos en sus bolsillos, junto a Peter mirando a sus amigos como si nada. Se sintió decepcionada, esperaba obtener el apoyo de él, contar con la madurez que el siempre parecía mostrar. Pero definitivamente estaba pensando que quizás no lo conocía tanto como había llegado a pensar.

  • Va a llegar la profesora McGonagall  y van a tener muchos problemas - Les advirtió Lauren.

-No se equivoca, señorita Allen - La voz de la profesora McGonagall interrumpió a todos - Ya estoy aquí y pude oír sus gritos desde el pasillo-

-Profesora…yo- Empezó Lily, le aterraba que la profesora McGonagall la descubriera en algo y su cargo como prefecta y Premio Anual se pusiera en riesgo.

-No me dé explicaciones, señorita Evans- La cortó la profesora McGonagall - Es  completamente inaceptable esta conducta. ¿Por qué tiene su varita en la mano, señorita Woods? ¿A quien planea encantar? … Usted, Black, Potter y Evans están castigados-.

-pero profesora por favor…- Comenzó Lily nuevamente tratando de explicarse

-No esperaba verla metida en esto, Señorita Evans - Un gesto de la profesora le hizo a entender a Lily que no había especio para las explicaciones ahora - Los espero a las seis en punto en mi despacho y no quiero que vaya a faltar ninguno-

Después de decir eso entro al aula con todos los alumnos detrás, que estaban más callados porque la profesora no parecía de tan buen humor después de castigar a sus compañeros. 

En la clase de Transformaciones todo trascurrió con bastante calma porque las dos chicas estaban bastante desanimadas por sus castigos en primer día de clases y los chicos se conformaron con quedarse callados y tratar de prestar atención a la clase aunque esa clase se les daba de maravilla. Peter anotaba cosas en su pergamino distraídamente y Remus estaba bastante serio, pensativo. Lauren estaba sentada con Lily, estaba anotando con el ceño fruncido.

La pelirroja seguía dándole vueltas en su cabeza al hecho de que estaba castigada el primer día de clases. ¡Castigada! La prefecta de Gryffindor, que ejemplo tan bonito estaba dando. Y todo era por supuesto, culpa de Potter. No le bastaba con llamar la atención solo, molestar a Severus cuando aun eran amigos, ahora tenía que arrastrarla a un castigo que no merecía. James Potter colmaba siempre su paciencia. Solo debía aguantarlo por un año más, debía ser paciente.

-Ahora quiero que se pongan en parejas mixtas para practicar este hechizo - Dijo la profesora sentándose en su escritorio - No quiero que se pongan con sus amigos porque espero que trabajen. Black le prohíbo ponerse cerca del señor Potter-.

Todos fueron de a poco tomando a una pareja para trabajar. Moviéndose de sus asientos por todo el salón. Sirius se puso con Emily Jones, de Hufflepuff,  que casi saltó de su silla cuando Sirius le pidió que hicieran juntos el trabajo. Amanda Morgan le echó un rápido vistazo, asegurándose de pasarle esa información a su amiga Madison mas tarde.

Peter fue escogido por una chica de Gryffindor llamada Vivian Duncan, la chica llegó a su lado apenas Peter se puso de pie para buscar una compañera, hace tiempo se le notaba que estaba loca por Peter y su mirada ansiosa lo intimidaba un poco pero era tarde para rechazarla. Lily se fue a sentar con un chico que le hizo una seña desde su lugar, era un Hufflepuff rubio de cabello lacio, parpados dormilones y ojos azules, parecía simpático y Lily solo lo había visto en algunas clases, sabía que se llamaba Spencer Watson.

Megan estaba mirando a su alrededor, buscando a alguien con quien ponerse cuando un chico de su casa que solo había cruzado alguno que otro saludo, se acercó a ella a preguntarle si podían trabajar juntos. Ella lo aceptó con indiferencia y resultó que el chico, que se llamaba Tom Denver, era bastante cómico y en los cinco minutos que llevaban sentados juntos ella se había reído sin parar.

James solo se había quedado sentado y varias chicas se habían dado la vuelta esperando reunir valor para pedirle trabajar juntos o esperando que él quisiera pedírselos. El muchacho buscó a Lily con los ojos, cruzando la mirada con ella por apenas un segundo antes de que ella siguiera su camino hasta el muchacho de Hufflepuff. Desalentado, James suspiró, guardaba la pequeña esperanza de trabajar con Lily. Amanda estaba sentada a su lado llamando su atención así que levantó la vista y le sonrió. La chica sonrió ampliamente de vuelta y meneó su melena rubia.

Remus seguía sumido en sus pensamientos y no se había enterado de nada sobre lo que estaba pasando a su alrededor, ni siquiera se había dado cuenta de que Peter se había parado de su lado ni que la profesora McGonagall había pedido que se pusieran en parejas. 

-¿En qué piensas? - La voz dulce de una muchacha sentada a su lado interrumpió sus pensamientos. 

Remus pareció salir de su trance al oír esa voz, parpadeó un par de veces y se quedó mirando a la persona a su lado.

-En nada en particular ¿Qué haces aquí?- Le preguntó Remus a Lauren y luego miró alrededor advirtiendo que todos se habían movido de lugar - Y ¿Peter?-

-No sé donde tienes la cabeza - Le respondió Lauren poniendo su libro sobre la mesa  -la profesora pidió ponernos en parejas mixtas para trabajar la transformación de los conejos-

-¿Y porque te pusiste conmigo?- Preguntó Remus de vuelta - No soy lo que llamarías tu amigo ¿verdad?-

  • Es cierto, no lo eres - Admitió Lauren sacando algunos pergaminos de entre sus cosas y sin mirarlo directamente - De todas formas pidió que no nos pusiéramos con nuestros amigos. Eras tú o Alfred Warner y creo que trabajaría más contigo-

  • Supongo que debería sentirme agradecido - Ironizó Remus en tono de broma - Bueno, entonces vamos a trabajar -.

También sacó su libro, lo abrió en el capítulo de la transformación de animales y fingió leerlo. Podía sentir un leve aroma a lavanda que provenía del cabello oscuro de Lauren que estaba a solo unos centímetros de él. Era realmente agradable, se sintió tentado a acercarse un poco más pero no se movió,  la miró de reojo, las ondas de su cabello cubrían parte de su rostro, inclinado sobre sus apuntes. 

-Pienso que a ti también deberían haberte llamado la atención  - Lauren quitó la vista de sus apuntes y lo miró a los ojos.

Remus se sorprendió un poco cuando sus ojos color cielo se posaron en los suyos, esperando que no se diera cuenta que la había estado observando. 

-¿Por qué?- Preguntó confundido. 

  • Por no hacer nada con tus amigos allá afuera- Le explicó Lauren - Eres el prefecto y se supone que es tu deber. No creo que debas dejarlos solo porque son tus amigos-.

  • No lo hago porque sean mis amigos, con los años he aprendido que mientras no traigan demasiados problemas es mejor dejarlos - Le explicó Remus - Imagino que Dumbledore esperaba que influyera en ellos de alguna forma, pero eso es imposible-

-De todas formas creo que tendrían que respetarte, no es justo para los demás, Lupin -.

-¿Ahora soy Lupin? - Inquirió Remus. No eran precisamente amigos pero al menos hasta ahora siempre había existido la amabilidad de usar sus nombres de pila - Esta bien, Allen. Pero Lily también es prefecta, premio anual. Y James también lo es-.

-Por supuesto también estuvo mal, ustedes deberían ser el ejemplo para todos los demás, creo que si Dumbledore les dio ese cargo es porque confiaba en que lo harían- Lauren apoyó un codo sobre la mesa, dejando descansar su cabeza en la mano - Todos deberían intentar llevarse mejor ¿No lo crees? -.

Remus se fijó en sus ojos celestes, todo su rostro le daba un aspecto algo infantil, como una pequeña muñeca. Asintió al comentario de ella y luego tomó el conejo que la profesora acaba de poner sobre su mesa y comenzó a acariciarlo.

-Se supone que lo transformes no que lo acaricies - Dijo Lauren con una leve sonrisa luego de un rato de observar como el muchacho acariciaba el conejo con delicadeza. 

-Es que es muy lindo  - Dijo Remus mirándole con una sonrisa también - ¿No lo crees?- 

-Creo que si - Admitió la chica sonriendo más ampliamente - Pero no es mascota-.

-En eso tiene razón la señorita Allen - Dijo la profesora McGonagall que justo pasaba por su lado - Será mejor que transforme ya su conejo, señor Lupin-.

Cuando la clase de Transformaciones terminó todos se fueron a almorzar. Las tres amigas iban tranquilamente hacia el comedor junto con un centenar de alumnos que dirían hacia allá a la misma hora.

-¿Qué clase tenemos esta tarde?- Preguntó Lily a Lauren buscando su horario entre sus cosas.

-Ahora tenemos una hora libre y luego tenemos Estudios Muggles - Contestó Lauren sirviéndose un poco de puré.

-Recuérdenme porque nos inscribimos en esa clase  - Les pidió Megan sirviéndose un poco de pastel de carne de mala gana. 

-Porque ustedes no saben nada sobre muggles, necesitan una educación completa - Le recordó Lily comiendo el estofado de su plato - Y ese EXTASIS podría sernos útil-.

-Tu pasarías ese EXTASIS sin ir a las clases - Le dijo Megan como si fuera obvio

-Sí, pero creo que la clase es divertida, liviana, funciona como una especie de distracción para mí - Le explicó Lily. 

-Se algo sobre los muggles, mis bisabuelos lo son - Comentó Lauren recordando a sus bisabuelos maternos - Pero, hablando de los EXTASIS, creo que tenerlo entre los míos va a ser muy útil, he pensado en dedicarme a algo relacionado con muggles-.

-No hablemos más sobre eso - Les pidió Megan escondiendo su cara entre sus manos - ya suficiente tengo con la charla que nos dio McGonagall sobre los EXTASIS y el pensar en todo lo que debo estudiar me da urticaria- .

-No es para tanto Megan- La tranquilizó Lauren 

  • Tu sabes que Lily y yo te ayudaremos a estudiar-.

 -Lo sé, pero no quiero preocuparme por eso ahora. No hasta que esté sobre mi ¿De acuerdo?-  Megan movió su mano como si espantara una molesta mosca, alejando el tema de los exámenes y el estudio que no eran su fuerte.

-Por lo que tienes que preocuparte ahora es por el castigo que nos va a poner McGonagall - Lily bufó recordando el castigo y dejó su tenedor en la mesa furiosamente-  no puedo creer que me hayan castigado, el primer día. ¡Soy premio Anual! Esto no se verá bien en mis registros -

-Es tan desagradable estar castigada- Se quejó Megan moviendo un trozo de pastel con su tenedor - Esperaba pasar algunos días antes de que me castigaran este año. Aunque yo creo que McGonagall ya venía de mal humor, ni siquiera dejo que le explicaras nada Lily, a ti que eres una de sus favoritas-

-Lo peor es que tendremos que cumplir castigo con Black y Potter - Añadió Lily de mal humor - Además de que nos castigaron por su culpa-

-todo lo malo que sucede en esta escuela es por su culpa- Aseguró Megan comiéndose sus papas asadas. 

Mientras las tres pensaban en las últimas palabras de Megan, Lily vio entrar al comedor a Amanda Morgan con sus amigas, una mezcla de chicas de Gryffindor y Ravenclaw. La primera se acercaba a la mesa caminando con majestuosidad. Entendía perfectamente que era lo que Potter veía en ella, era como una muñeca, su cabello se movía al caminar, sus ojos hechizantes, esa sonrisa radiante, su piel tersa, como la nieve, esas pestañas que movía coquetamente a los chicos, esa actitud complaciente, aduladora y falsamente encantadora, era evidente, cualquiera podría caer bajo el hechizo de Amanda Morgan, chicos, chicas, profesores, cualquiera. Cualquiera que no fuera ella, que conocía perfectamente el egoísmo que escondía bajo esa fachada angelical. Había sido por muchos años testigo de su altanería, de sus malos modos y de su actitud mal criada. Sabía que tenía que esconder su valentía en algún lado o el sombrero no la habría escogido para Gryffindor, pero lo único que Lily había visto en esa chica durante todos esos años era su increíble talento para ser una mimada.

La siguió con la mirada, caminando hasta acercarse a Potter, al otro extremo de la mesa. Recordaba haberlos visto juntos desde primero, al parecer se conocían de pequeños, habían entrado y salidos varias veces de su relación. Morgan tenía bastante poco amor propio para ser tan presumida, cada vez que Potter la buscaba volvía a salir con él y jamás parecía enfadarse o retirarle su amistad, aunque él saliera con alguien más. Le parecía muy lógico que terminara casándose con ella. Eran idénticos. Y al parecer la chica también lo creía, se movía con una especie de autoridad sobre él, ignorando a las demás chicas que salían con él, como si estuviera segura de que ese chico le pertenecía de alguna forma.

Amanda le susurró algo en el oído a su amiga Madison Greengrass, una chica de Ravenclaw, la que en vez de dirigirse a la mesa de su casa fue a sentarse directamente junto a Sirius. Esa chica parecía tener una especie de relación unilateral con el muchacho, se pasaba todo el tiempo a su lado. Peter y Remus se veían animados charlando con las chicas que se habían sentado también junto a ellos. Michelle había besado a Remus en la mejilla, en serio ¿En qué pensaba Remus?

-Bueno, ustedes terminen de comer, yo debo ir a la biblioteca - Lauren interrumpió la línea de pensamientos de Lily y devolviéndola a la conversación.

-¿Y para que vas a ir a la biblioteca? Es el primer día de clases y ni yo tengo tarea pendiente- Dijo Megan metiéndose una papa entera en la boca.

-Megan no comas así, es asqueroso - La regañó Lily.

-Este verano estuve leyendo un libro sobre encantamientos replicadores  y me pareció interesante, recordé que aquí en la escuela tienen el tomo que le sigue, sobre teoría avanzada y pensaba pedirlo antes de que alguien más lo haga - Les explicó Lauren.

-Tiene sentido - Afirmó Lily

-por favor, ¿Quién más que ustedes dos pediría un libro el primer día de clases?- Inquirió Megan horrorizada levantando las cejas - ¿Cómo terminé con ustedes?-.


Bastantes sillas alejados de ahí, unos chicos almorzaban charlando, bromeando un poco entre ellos, acompañados de algunas de las chicas más guapas de Hogwarts.

-Bueno, chicas nosotras tenemos que irnos, Michelle, Jesica, tenemos clase de Adivinación - Declaró Amanda poniéndose de pie y revolvió coquetamente el cabello de James - Nos vemos después -.

-Yo tengo Pociones ahora - Dijo Madison a Sirius dedicándole la mejor de sus sonrisas - ¿Charlamos más tarde?-.

-Seguro - Sirius le sonrió seductoramente y la chica amplió su sonrisa.

Se puso de pie y se marchó con sus amigas luego de despedirse de los Merodeadores. Michelle besó a su novio un segundo y salió del comedor tras Amanda. Ellos se quedaron mirándolas un rato y luego volvieron a su comida y su conversación. Todos menos Peter que seguía mirando por donde había desaparecido Jesica.

-Ya despierta, Colagusano- Le dijo Sirius pasando una mano frente a sus ojos - Eres muy evidente. Esa chica no es para ti, deberías conformarte con Duncan-.

Ninguno pudo evitar reír ante el comentario de Sirius, recordando la ansiedad intimidante de Vivian Duncan cada vez que estaba cerca de Peter.

-¿Por qué dices que Jesica no es para mí? - Le preguntó Peter con decepción  en sus ojos.

-Porque es una chica muy superficial - Expuso Sirius. Todos se le quedaron mirando con las cejas alzadas de incredulidad. Sirius se encogió de hombros - ¿Qué? Lo es, aunque no lo crean si me doy cuenta de las cosas. Y pues, tu Colagusano, eres ingenuo y podrías enamorarte de ella y solo conseguirías que te manipule todo el tiempo. Nunca dejaríamos a un amigo terminar así. En cambio yo, que no podría enamorarme ni aunque me lo propusiera, soy inmune a ese tipo de chicas-.

-Que teoría, supongo que tiene algo de sentido - Admitió James

-Claro que la tiene - Le aseguró Sirius - Colagusano debería quedarse con esa chica Duncan, seguro que ella se volvería loca por ti sin necesidad de que hagas nada-.

-No seas tan duro con él, Canuto - Dijo Remus dándole unas palmadas en la espalda a su amigo Peter- Recuerden que ahora tienen hora libre-

-¿Tú no?-

-No, yo ahora tengo Aritmancia - Contestó Remus - Los veo en Estudios Muggles-

-Odio los Estudios Muggles, no entiendo nada - Se quejó Peter-¿Por qué tomamos esa asignatura?-

-No teníamos tantas opciones -le respondió James encogiéndose de hombros - De todas formas podría serme útil en la escuela de Aurores-.

  • Es parte de ser la oveja negra de los Black 
  • Le explicó Sirius metiéndose una papa completa en la boca- ellos odian a los muggles y yo aprendo sobre ellos, mi madre quería matarme-

-Sirius, no comas así, que asco - Se quejó Remus viéndolo comer.

-de acuerdo Don Buenos Modales- Sirius le hizo una mueca.

Remus negó con la cabeza mientras James  sonreía.


Después de comer los Merodeadores se fueron a los terrenos del castillo, querían aprovechar los últimos rayos de sol que pasaban entre las nubes, antes de que se recrudeciera el otoño y de que tuvieran que encerrarse  dentro. Remus se despidió de ellos en el vestíbulo. Los tres chicos caminaron por el césped en dirección al lago  y se sentaron en una gran Haya junto a él. Al parecer varios habían tenido la misma idea, porque ya había algunos alumnos ahí, tirados en el césped.

James se puso a jugar con una Snitch que se había robado en el último partido del curso anterior, Sirius solo se acostó en el pasto para mirar el cielo y Peter estaba embobado nuevamente mirando los maravillosos reflejos de James.

-Cornamenta ¿Cuántas veces te he dicho que no hagas eso delante de Colagusano?-Le dijo Sirius a James riendo -¿No ves que se puede hacer pis de la emoción?-

Ambos muchachos se echaron a reír. Peter quedo un poco avergonzado ante la risa de sus amigos. James le pasó un brazo por lo hombros y lo movió un poco para que sonriera también.

La hora libre pasó bastante rápido, más de lo que hubieran querido, y los chicos volvieron al vestíbulo para empezar a subir al aula de Estudios Muggles. Fuera del aula Remus se reunió con ellos.

Esa clase la tomaban con los Slytherin. Era apenas un puñado de ellos, un grupo muy reducido en comparación a los Gryffindor que eran casi dos tercios de toda la clase. Lo que más llamaba la atención era un pequeño grupo de Slytherin         que se encontraban en un rincón. Bellatrix Black, Severus Snape, Mulciber y Avery. Todos los miraban de reojo, nadie esperaría encontrarlos en una clase como estudios muggles, pero era un secreto a voces que el verano anterior habían estado involucrados en un incidente con muggles y que, como castigo, Dumbledore los había obligado a tomar esa asignatura. Nadie lo sabía a ciencia cierta y nadie lo comentaba en voz alta pero era la teoría más coherente cuando todo el colegio sabía el desprecio que esos chicos sentían por los muggles o los hijos de muggles.

En ese momento llegaron Lauren, Megan y Lily y tras ellas un reducido grupo de estudiantes Slytherin.

James vio venir a su pelirroja caminando tan graciosamente entre sus dos amigas y charlando con ellas como la cabecilla que siempre había sido. 

Ellas se situaron lejos de los Merodeadores pero en el mismo grupo de alumnos de Gryffindor pues a nadie le hacía gracia mezclarse con los de Slytherin.

Por fortuna la profesora de Estudios Muggles, Alice McDoggall, llegó casi de inmediato porque si no era casi seguro que se armaría un lío entre los leones y las serpientes. 

Lily y Lauren se sentaron juntas al frente del escritorio de la profesora y Megan se sentó en una de las mesas de atrás. La clase estaba dividida en dos: del lado derecho del aula estaban los Slytherin y del lado izquierdo los de Gryffindor. 

Esa clase fue tan aburrida como el resto de ese día, tuvieron primero una gran charla sobre los EXTASIS que ponía de los nervios a Lily, y luego un cuestionario para saber cuánto recordaban del curso anterior. 

Lily se dio la vuelta para mirar un momento a Severus que estaba sentando en las últimas mesas junto a Avery. Se encontró que los ojos del muchacho estaban fijos en ella, y cuando sus miradas se cruzaron el puso ojos suplicantes. Lily se dio la vuelta rápidamente. Sabía que era lo que Severus intentaba decirle, se había disculpado durante mucho tiempo por insultarla, pero el dolor que le había causado no podía olvidarse, no era el insulto, no era como si nunca hubiera sido llamada sangre sucia, pero como le había dolido que fuera él, el mismo al que había defendido de Potter, que le había enseñado tantas cosas y habían soñado con ir juntos a Hogwarts, el mismo que en su interior si pesaba que ella era una sangre sucia inmunda. Había preferido a sus malignos amigos antes que a ella, había elegido un camino en el que no podría acompañarlo y que no era compatible con el de ella, realmente poco importaba si ella podía o no perdonarlo.

Un poco antes de la cena, casi a las seis de la tarde, todos tenían que ir al despacho de la profesora McGonagall. Megan no quería ir pero Lily insistió en que tenían que llegar puntualmente para no hacer enojar más a la profesora McGonagall y así demostrarle que ellas no tenían la culpa de lo sucedido. 

Los merodeadores se dirigieron hacia el despacho por el pasillo, cuando llegaron a la puerta las tres chicas ya estaba ahí esperando.

-¿Qué tal, chicas?- Las saludó Remus - Que puntuales -. 

-Hola, Remus - Le contestó Lily moviendo su mano - No quiero agravar el asunto llegando tarde-.

-Yo no quería venir tan pronto igual no nos va a ayudar en nada- Añadió Megan cruzada de brazos - Ya se lo había dicho pero no me hace caso-

Lauren jugaba con la punta de un mechón de su cabello y miraba el suelo. No había devuelto el saludo a Remus y se mantenía en silencio.

-Bueno chicas, me debo ir, espero que no sea muy duro - Les dijo Lauren metiendo sus manos en los bolsillos de su túnica - Las veo luego en la cena-.

-Yo también me voy chicos- Se despidió Remus a sus dos amigos- Voy a ver si me encuentro a Peter, no lo he visto desde que Vivian preguntó por él después de clases-.

Remus se alejó por un pasillo hacia la derecha y Lauren se fue por el pasillo contrario, seguramente hacia la biblioteca. 

Lily y Megan se quedaron calladas, el silencio era algo incomodo, cada uno en lo suyo, pero ellas no tenían ninguna intención de hablar con los dos chicos frente a ellas. Lástima que ellos no pensaran lo mismo.

-¿Qué tal el primer día de clases, Evans? - James fue el primero en romper en silencio dirigiendo a la pelirroja una de sus seductoras sonrisas. 

-Creo que el hecho de que este aquí para recibir mi castigo lo dice todo, Potter  - Le respondió Lily con fastidio

  • Este momento es el broche de oro-.

-Que agradable eres, Evans. Yo también te quiero-le dijo James ironizó James pero sin perder su sonrisa.

-Eres un idiota, Potter  - Dijo la pelirroja entre dientes mirando las puntas de sus zapatos.

-No tanto como Black- Puntualizó Megan con toda la intención de que Sirius la escuchara. 

-Yo creo que la estupidez es algo que abunda por aquí cerca- Dijo Sirius tratando de parecer inocente mirando a Megan de reojo, esperando que ella lo oyera.

-¿Te estás metiendo de nuevo conmigo, Black?- Le preguntó Megan apartándose del lado de Lily para pararse frente a Sirius-sabes que no te conviene-

-Si te sentiste identificada no es mi culpa, Woods  - Le dijo Sirius mirándola desafiante - No creas que te tengo miedo, tu deberías temer el meterte con un merodeador.-.

-Por favor, de los años que llevo de conocerte ya deberías saber a mi no me intimidas con eso - Megan sonrería de medio lado, con sus ojos felinos lanzando una mirada profunda y burlona - No me interesa quien creas que eres-.

-¿Ah, sí?- Sirius avanzó un paso hacia ella, clavando sus ojos grises en los de la muchacha - Pues eso lo veremos, Woods, lo veremos…-

-¿Qué es lo que veremos, señor Black?-Lo interrumpió la severa voz de la profesora McGonagall.

-Nada, profesora, solo estaba manteniendo una conversación con mi amiga y compañera Megan - Respondió Sirius sonriéndole y pasando un brazo sobre los hombros de Megan. 

-¿Es cierto eso, señorita Woods?- Inquirió la profesora McGonagall. 

-Sí, es cierto - Mintió Megan y pasó un brazo alrededor de la cintura de Sirius

  • Aquí con Sirius estábamos hablando de que ya veríamos cuando seria la próxima salida a Hogsmeade para ir juntos-

Lily y James los miraban disimuladamente, el chico de anteojos hacia un enorme esfuerzo por no soltar carcajadas ante el espectáculo que estaba haciendo su amigo y por el descaro con el que podían mentirle a su directora de casa. Lily abrió los ojos como platos mirando a Megan, no acababa de creer que estuviera engañando a la profesora McGonagall de esa forma. Minerva los miró por algunos segundos, entrecerró los ojos pero sin decir palabra abrió la puerta de su despecho. Todos entraron tras la profesora de Trasformaciones. 

Se quedaron frente al escritorio, cuatro muchachos, alineados y derechos, esperando lo que tenía que decirles. 

-Bueno, señores y señoritas, su comportamiento de esta mañana no estuvo nada de bien, saben perfectamente que no admito esa conducta y mucho menos entre compañeros de Casa y de curso - Comenzó la profesora McGonagall y miró a James y Lily por sobre la montura de sus anteojos - Potter y Evans, ustedes son los premios Anuales de Gryffindor, deben dar el ejemplo. Fueron elegidos porque son ejemplos para otros estudiantes, cumplan con ello. Ahora, hablaremos de su castigo.-

-Pero profesora nosotros…- James trataba de explicarse. Nunca había pedido ser premio anual pero desde que le habían dado esa responsabilidad, sabía que aunque rompiera un par de reglas, Dumbledore confiaba en que podría ser un buen líder y no quería arruinarlo. 

-No hace falta explicarse, señor Potter - Le dijo la profesora McGonagall cortando las explicaciones del chico - Igualmente serán castigados, no hay nada que justifique discutir en los pasillos a menos que tenga una razón realmente poderosa. ¿La tiene?-.

James negó con la cabeza.

-De verdad lo sentimos profesora, no volverá a suceder - Se disculpó Lily apenada - Al menos por mi parte y la de Megan- 

  • Eso espero, señorita Evans, sobre todo de usted -Le respondió ella serenamente -Los  quiero a los cuatro este sábado aquí en mi despacho, limpiaran la sala de trofeos y la enfermería. A las nueve de la mañana- 

  • ¿A las nueve? Pero…pero…yo…  -Empezó a quejarse Sirius. 

 - Sin quejas, señor Black - Lo cortó la profesora -Por algo es un castigo. Ahora vayan los cuatro a cenar, los espero aquí nuevamente el sábado -.

Los cuatro muchachos salieron silenciosos del despacho de la profesora McGonagall se echaron unas miradas asesinas antes de dirigirse al Gran Comedor por caminos diferentes. 


-No  puedo creer que le hayas mentido así a la profesora -Dijo Lauren en la cena cuando Megan le contó la escena entre Sirius y ella -Eso no se hace Megan -.

-Lo que me sorprende es que McGonagall me lo haya creído - Megan se encogió de hombros, sonriendo por su triunfo, se formaban unos hoyuelos en sus mejillas cuando hacia eso -Porque no es un secreto para nadie que Black y yo no nos podemos ver ni pintados -.

  • Me sorprende más que no le hayas cortado la mentira a Black - Comentó Lauren tomando un poco de su jugo de calabaza -Tu no pierdes oportunidad de contradecirlo y menos aun de meterlo en problemas -.

 -No lo hice por él, tenía que salvarme el pellejo, no podía admitir que estábamos discutiendo, salvárselo a él solo fue un efecto colateral -Le explicó Megan mordiendo una fruta -Créeme si hubiera podido lo dejo solo para que lo volvieran a castigar -.

-Yo no sabía si reír o exclamar de sorpresa - Lily no podía evitar reír mientras lo recordaba -O sea, tú y Black, abrazados y hablando de ir a Hogsmeade juntos. Parecía que me había vuelto loca o que estaba en un universo paralelo -.

 -Pero  debes admitir que Black te salvó de todas formas -Mencionó  Lauren -Inventó algo rápido y te ayudó -.

-Jamás admitiré eso -Sostuvo Megan tajantemente -Primero muerta antes de admitir que Sirius Black tiene algo de bueno-

-Que intensa - Se burló Lily 

Megan entrecerró los ojos lanzándole una cereza y las tres amigas comenzaron a reír y a terminar su cena para volver a la sala común.

…

-Sólo espero que no me toque a mí otra vez la enfermería -Se quejaba Sirius en la cena junto con Remus y James -El año pasado fue asqueroso -.

-No  te quejes, Canuto, pudo ser peor -Le dijo James encogiéndose de hombros -Además la sala de trofeos es peor, con la cantidad de trofeos que hay ahí, lo que sea que nos toque no será agradable -.

-Y tienes que admitir que gracias a Woods las cosas no se pusieron peores para ti - Le recordó Remus.

-Claro que no, ella solo lo hizo para salvarse a sí misma- Le aclaró Sirius apuntándolo con el tenedor -Nunca admitiría que ella me salvó, yo podría haberlo hecho perfectamente sin ella -.

-No me imagino cómo -Comentó Remus sonriendo.

-No hace falta que te imagines, Lunático - Sirius le hizo una mueca de desagrado y continuó con su comida - ¿Dónde está Colagusano? -.

-No pude encontrarlo -Admitió Remus encogiéndose de hombros -Ustedes tienen el mapa y lo busqué por todos lados, no está en la Sala Común, no está en la Lechucería, no está en la torre de Astronomía, ni en la enfermería… -.

 -Bueno,  habrá encontrado un buen escondite -Supuso James riendo -Después de todo esa chica Duncan siempre lo encuentra donde sea que se esconda. Ya lo buscaremos en el mapa -.  

-Ya en serio pobre Colagusano - Dijo Remus aun sonriendo -Esa chica me asusta un poco -.

-A todos, Lunático -James estuvo de acuerdo.

-Oye, cambiando de tema, supongo que el sábado no podrás hacer las pruebas para el equipo de Quidditch - Le recordó Remus a James sirviéndose algo de tarta de postre -Vas a estar castigado y limpiando creo que te tardaras bastante-

-Es cierto, ya las había programado… pero es que el Quidditch es muy importante y McGonagall lo sabe - Expuso James asintiendo - Necesito un nuevo cazador y otro golpeador, los del año pasado se graduaron, como capitán diseñé un nuevo sistema de juego este verano y es indispensable tener a los jugadores que me faltan lo antes posible -.

-No te preocupes, seguro que McGonagall nos deja salirnos un poco antes para que puedas hacer las pruebas -Aseguró Sirius muy confiado comiendo su estofado -Ella se ve dura pero en el fondo es tan adicta al quidditch como nosotros-

-No lo sé, Canuto, ella no es tan flexible -Le advirtió Remus no muy convencido.

-Ya verás que si, Lunático -Afirmó Sirius con total seguridad  y palmeó la espalda de su amigo James -Tú no te preocupes Cornamenta, no le hagas caso, hazme caso a mí-