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Mundos diferentes — capítulo 11
Draco Malfoy había ido muchas veces al mundo muggle con sus primos y tíos cuando era un niño, a escondidas de sus padres. Había ido al cine y le pareció muy divertido, y no por el hecho de ver la película, sino por ver a Cassiopeia enojarse cada vez que decían que las brujas eran malas y feas, a Orión tragarse todos los pochoclos, sin dejar nada para nadie, a Regulus echarse sobre la silla acolchada y tomarse una siesta, con fuertes ronquidos que molestaban a los muggles, o a Remus Lupin y Ted Tonks tratar de explicarles que ocurría, que ellos luego olvidaban. También había ido a un parque muggle, se divertía bastante en el tobogan, mientras que Cassioepia disfrutaba las hamaas y Orión y Regulus la calecita, siendo vigilados por los adultos. Y conocía bastante lugares de ese mundo por eso había decidido llevar a Astoria a esos lugares, pues si bien la chica era una traidora de sangre, no conocía el mundo muggle tanto como él. -¿Y tu madre? ¿Lo sabe? -le preguntó, cuando Aparecieron en un callejón de Londres. -Si, le conté sobre mis escapadas de niños, sobre mis primos y no le quedó otra que aceptarlo. Además creo que quiere hacer las pases con tío Sirius. -Sería fantástico -dijo Astoria-. Pero seguro que tu padre reaccionará mal. Draco se encogió de hombros. -Cassi dijo que tengo una habitación preparada en Grimmauld Placd por si acaso. La había llevado a muchos lugares, parando finalmente en una cafetería para comer algo antes de ir al mundo mágico. Claro que cuando fueron allí no esperaban encontrarse con un muggle que le dijera que sabía dónde se encontraba Potter. Draco y Astoria se miraron entre ellos, aquel chico los había escuchado hablar sobre la desaparición del Elegido y les había revelado que él sabía dónde estaba. El heredero de los Malfoy se pasó la mano por la cara, pensando que decir ahora, pero para su suerte su amiga se adelantó. -Pruebalo -Él no esta conmigo, esta en mi casa. Pero te puedes decir como es físicamente. -Entonces dilo -Draco trató de no sonar muy grosero, estaba tratando de cambiar su forma purista de ser tanto por Cassioepia como por Astoria. -Es algo bajo y delgado, demasiado. Tiene el cabello de color azabache y muy desordenado. Sus ojos son verdes y tiene gafas. También esta lleno de cicatrices por todo el cuerpo. -Merlín -murmuró Astoria-. Esto... eh... nosotros... -Llamaré a Cassi, ella querrá saber esto -dijo Draco, mientras caminaba hacia el baño para poder usar el espejo que sus primos le habían devuelto. Astoria fue con el muggle, que se enteró que se llamaba Ron, a la mesa que estaba sentado con su hermana Ginny, para continuar hablando sobre Harry Potter. En el Numero Doce de Grimmauld Place se podía sentir la tensión. Hermione seguía enfadada con su padre, mientras que este también, pero a la vez estaba pensativo por el plan que idearon Remus, Neville y él. El hombre lobo estaba sentado en la silla, tratando de darle de comer a su hijo, que se encontraba dando berrinches pues su madre, al ser la mejor Auror del Ministerio, fue ascendida a Jefa del Departamento de Aurores, y él quería estar con ella. Y el mejor amigo del Niño Que Sobrevivió estaba pensando en su rubia novia. -¡Cassi! ¡Cassi! -Hermione frunció el ceño, buscando a la persona que le estaba hablando-. ¡En el espejo, Cassioepia! -¿Draco? -tomó el espejo entre sus manos y miró a su primo-. ¿No deberías estar en una cita con Astoria? -Si, pero pasó algo más importante. Un muggle, un muggle, Cassi, dice que sabe dónde esta Potter. Sirius se atragantó con su comida, Neville por poco se cae de la silla y Remus abrió los ojos como platos, consiguiendo que Teddy ría. -¡¿Qué?! -exclamaron los cuatro. -Como oyeron -dijo Draco, reparando que ella no estaba sola-. Estoy con Tori en una cafetería y cuando nos estábamos yendo, un muggle nos paró y nos dijo que él sabía dónde estaba Potter y al parecer esta en su casa. Astoria le pidió que lo describa y lo hizo a la perfección. -¿Y por qué se los dijo? -inquirió Sirius, que ya se había juntado al lado de su hija para ver a su sobrino segundo. -Porque estábamos hablando de eso y parece que nos escucho..... La cafetería que estamos es esa a la que fuimos antes de que Orión y Regulus vayan a Durmstrang, Cassi. Ellos no necesitaron escuchar nada más y cada uno agarró un puñado de polvo flu para desaparecer en la chimenea, así poder ir al Caldero Chorreante. La señora Weasley entró a la cocina de su casa donde Harry estaba preparando la comida para ella, algo que conmociono mucho a la mujer. El chico le sonrió mientras depositaba el plato en la mesa. Molly lo miró con ternura, le dio un beso en la frente y se sentó a comer, Harry se sentó al frente de ella. -¿Hay algo que quieres decirme, no es así? -Si, yo... Hoy recordé algo... Recordé dónde vive mi padrino. Se llama Sirius Black. -Oh. La presencia de Harry en casa había alegrado de sobre manera a la señora Weasley, ya que ella siempre soñó con tener muchos hijos, pero sólo pudo tener a Ron y Ginny, y el hecho de tener al chico en su casa era algo fantástico para ella. Pero entendía que en algún momento él recordaría todo o algún conocido lo encontraría, y eso sólo significaría que se marcharía y no sabía si él regresaría. -Yo... no recuerdo mucho, pero sé donde vive él. En Grimmauld Place, ¿lo conoce? -Molly asintió, había pasado alguna vez por allí-. Bueno, sé que vive ahí, pero no recuerdo en que número. -¿Entonces quieres ir? Harry asintió. -Pero claro que si lo encuentro, igualmente volveré a visitarlos, todas las veces que pueda. Ustedes me acogieron en mi peor momento y me dieron refugio a pesar de que no me conocían, aunque para ser sinceros, cuando me conocieron tenía la mente de un niño de once años -la señora Weasley rió-. Pero yo realmente quiero saber que me pasó en estos siete años. La señora Weasley abrió la boca para hablar, pero algo la interrumpió. Era la bocina del auto de la familia, miró ceñuda el reloj, eran casi las cinco de la tarde y sus hijos debieron aparecer hace una hora y media atrás. Se levantó y caminó hasta la ventana, donde pudo divisar el viejo Ford Anglia azul. Pero su enojo se esfumó un poco al ver que como del auto, además de bajar sus hijos, bajaron dos adultos. Salió rápido de la casa, con los brazos en las caderas. -¡Ronald y Ginevra Weasley, ¿en dónde se han metido?! -Mamá, nosotros... -¡Ustedes nada! ¡¿Cómo se les ocurre...?! -¡Mamá, ellos son los tutores de Harry! La señora Weasley miró curiosa a los dos hombres, que estaban viendo con interés la casa de la familia. El primero vestía con elegancia, tenía largo el cabello y era de color negro como la noche y sus ojos eran grises, mientras que el otro tenía los ojos y cabello castaño, y parecía tener muchas ojeras bajo sus pómulos. -¿Sirius? ¿Remus? -preguntó tímidamente Harry, que estaba en el umbral de la puerta, mirando a los dos adultos. -Harry... Neville , Draco, Orión y Regulus intentaban inutilmente de tranquilizar a Hermione. Astoria miraba a los cinco desde la cocina, donde estaba dándole la mamadera al pequeño Teddy, que estaba ajeno a todo lo que sucedía. La última de los Black estaba más que enfada con su padre y su padrino, primero la regañaban porque había hablado sólo unos minutos con un chico que seguramente no volvería a ver y ahora practicamente la obligaron a quedarse en la casa, mientras que ellos iban al pueblo Ottery para asegurarse que lo que decía ese muggle sea cierto. —Cassi —dijo Orión con cautela, sabía como era el temperamento de su prima y si no iba con cuidado, pasaría algo feo—, míralo por el lado positivo, si Potter esta allí, significa que volverá rápido acá. —Black tiene razón —diji Neville, acercándose a su amiga despacio, pues la joven tenía la varita en alto—. Harry volverá rápido con nosotros... Estaremos los tres juntos como siempre. —Baja la varita, Cassi —pidió Draco, mirando nervioso hacia donde estaba Astoria, que estaba realmente asombrada de como se comportaba Hermione—. Tío Sirius y Remus nos mandaran un patronus en cualquier momento para decirnos que esta todo bien. —Si así, muy bien —habló Regulus, tomando suavemente de la varita de las manos de su prima—. Hagamos algo, ve a acostarte y apenas tengamos noticias sobre Potter, te despertaremos.... Si, si, vamos, ve a descansar. Hermione asintió lentamente, se giró y caminó hacia las escaleras. Su amigo y primos la miraron hasta que se perdió de vista. Orión y Regulus avisaron que se tenían que ir porque mañana volverían al trabajo, el primero tenía que ir a entrenar para la Copa Mundial de Quidditch de ese año y su gemelo volvería al puesto de Auror en el Ministerio de Magia de Suecia. Neville suspiró y agarró un poco de polvo flu, lo echo a la chimenea y metió la cabeza adentro, para avisarle a su abuela que esa noche se quedaría en la casa de su amiga. Draco fue a la cocina para ayudar a Astoria a dormir al pequeño metamorfomago. —Vaya, no pensé que Hermione fuera así. —Y eso que tú no viste cuando se enoja con Orión —dijo Draco, tomando a Teddy entre sus brazos. Hermione Black entró en su habitación ynse acostó en su cama, sin saber muy bien que hacer. Para ella era todavía un sueño y cuando despertará, su padre le diría que Harry todavía no había aparecido. Era una muy extraña coincidencia lo que había pasado en esa cafetería. Recordaba que, por las dudas, su padre le había pedido a ella y a Neville que se queden en el pub para magos mientras ellos iban a verificar que todo estuviera bien. Luego habían aparecido Draco y Astoria con el pequeño Teddy, diciendo que tenían que ir a la casa de los Black a esperar noticias. Orión y Regulus habían llegado al Numero Doce cuando su primo los llamó porque la castaña había enloquecido de enojo. No quería ilusionarse, no quería pensar que Harry estaba con esa familia muggle, porque si lo hacía y él no estaba, se quedaría destruida. Tres veces en su vida se había ido y sólo esperaba que volviera nuevamente. Y si regresaba a ella, esta vez se aseguraría que nada ni nadie lo aleje otra vez de su vida. No lo permitiría. Harry Potter permanecería al lado de ella para siempre. Claro que dos segundos más tarde, se sintió fastidiada consigo misma, cuando comenzó Hogwarts se prometió no volver a tener esa actitud posesiva y caprichosa que tenía de niña. Recordaba, con un deje de diversión, el momento en el que Orión y Regulus le dijeron que se habían hecho amigos de su primo que habían conocido cuando su familia fue a cenar a su casa. Estaba muy enojada aquel día, la idea de que sus primos la cambiaran por un "hurón mal teñido y oxigenado" no le gustaba para nada. Y por dos semanas estuvo haciendo berrinche, hasta que conoció a Draco y se dio cuenta que era un gran chico y los cuatro podían ser amigos. También se había comportado así cuando Tonks empezó su primer año en Hogwarts y se hizo amigas; ella quería ser la única amiga de su prima mayor. Sacó del cajón de la mesita de luz una vieja foto mágica, en la que aparecían dos niños de apróximadamente uno y dos años. El niño tenía una escoba en miniatura en su mano y reía mientras la movía de aquí para allá, mientras que la niña tenía un peluche de un perro gigante de color negro entre sus brazos y sonreía, mirando a su amigo. Esa era su foto preferida de todas en la que aparecía ellos dos. Su madrina, Lily Potter, había tomado la fotografía el día que Sirius llegó a la casa de los Potter con su hija, que venía con el juguete que su padrino le había comprado, y un regalo para su ahijado. —No quiero perderte otra vez.