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Mundos diferentes — capítulo 12

Harry había recordado muchas cosas, incluyendo el nombre de los dos adultos que estaban sentados frente él, que curiosamente miraban los electrodomésticos como si fuera la primera vez que lo vieran. No habían dicho nada hasta el momento, él pensaba que estaban decidiéndose por donde comenzar. Ron se encontraba a su lado, observando a los hombre, pero mucho más al padre de la chica que había conocido; no veía ningún parecido entre ambos. Ginny se encontraba parada, apoyándose en la pared, con el ceño fruncido y los brazos cruzados, para ella, que ellos estuvieran ahí, significaba no volver a ver a Harry. Los señores Weasley mantenían una expresión expectante, esperando que los tutores del chico comiencen a hablar. Finalmente, Remus Lupin se aclaró la garganta. —Harry —decir su nombre después de pensar por mucho tiempo que estaba muerto era lo mejor para el—, ¿por qué no has ido a casa? El chico sonrió nerviosamente. —Yo... Perdí la memoria. —¿Cómo? —dijo Sirius Black, dejando de lado uno de los aparatos que vio en la cocina—. ¿Cómo perdiste la memoria? —No lo sé. Cuando desperté creía que tenía once años. Lo último que recordaba era que estaba con mis tíos en una casa en medio del mar. Era mi cumpleaños y alguien tocó la puerta, hasta ahí llegó mi memoria. —Entonces no recuerdas a Hagrid encontrarte —dijo Sirius a Harry, aunque parecía que hablaba más para él mismo. Harry no tenía ni idea quien podía ser esa persona que había nombrado su -al parecer- padrino—. Y eso significa que no recuerdas nuestro mundo. —¡Sirius! —lo regañó Remus, antes de que diga algo más que lo meta en problemas. Pero ahora los Weasley y Harry se estaban preguntando que quería decir con "nuestro mundo". Harry escuchaba con interés cada cosa que ellos le contaban, pero él había notado que muchas veces callaban o decían cosas en una voz tan baja que no llegaba a comprender. Algo le decía que ellos le estaban ocultando algo, algo que no le dirían mientras que Ron y su familia se encontraran en la misma habitación que ellos. Y luego Sirius salió afuera de la casa, para comunicarse con su hija Cassiopeia, y ese nombre le resultó muy familiar y luego recordó que era el primer nombre de Hermione, Remus por otro lado le preguntó que cosas se había acordado. Le dijo que recordaba a sus mejores amigos, pero no le habló sobre esas escenas en la que salía cosas relacionadas con la magia, mucho menos lo que hizo hace unas horas con su varita. Un pensamiento vino a su cabeza: ¿ellos podrían hacer lo mismo que él? —¿Qué pasa? —preguntó Remus a Sirius cuando entró con cara de preocupación. —Draco me dijo que Cassie esta descansando, pero que antes estaba totalmente alterada. Incluso los amenazó con... ya sabes, con eso, a él, Neville, Orión y Regulus. —Te dije que tuvimos que traerla. —Si, bueno, yo no sabía si este muggle estaba mintiendo o no. —¿Muggle? Remus le dirigió una mirara de enojo a Sirius, que ahora no sabía como salir de ese embrollo. Por otro lado, en el Numero Doce de Grimmauld Place, Draco se había quedado a cargo de Teddy. Astoria se había ido hace un rato y Longbottom había seguido el ejemplo que su amiga y había ido a dormir a la habitación de invitados, pero le pidió que por favor lo despierte a él y a su prima si llegaba alguna noticia de Potter. Draco dejó el espejo sobre la mesa y miró al pequeño bebé. No tenía más de un mes, pero era muy inquieto. Demasiado, pensó, recordando cuando una vez trató de darle de la mamadera y él se lo lanzó a la cabeza. Para su suerte, Teddy estaba durmiendo y era cuestión de tiempo para que Tonks llegará a la casa de los Black. Había acercado a la cuna esta el sofá donde estaba echado para vigilar al bebé. Sirius le había dicho hace unos segundos que Potter se hallaba en la casa de los muggle, pero no recuerda nada de la magia. Había dicho que suponía que alguien le había lanzado un Obliviate. También le pidió que no despertará a Cassiopeia y que la deje descansar, que luego él cuando volviera a la Mansión Black le diría todo. Draco aceptó sin rechistar, sabía de sobra que desde que Potter había desaparecido, su prima no había conseguido dormir bien. A su mente vino el recuerdo del momento que habló con su madre, luego de terminar todo con Daphne. Obviamente a ella no le hacía gracia que su hijo no se casará con una sangre pura, pero a la vez estaba contesta, pues él le había revelado que estaba enamorado, claro que no le dijo de quien. Su madre dijo que quería hacer las pases con su familia, así que, pensó Draco, no le molestaría enterarse que una traidora de sangre le había robado el corazón. Con Daphne las cosas habían sido muy fáciles. Ella le había explicado que por el único motivo que lo había besado era para averiguar algo: saber si Theodore Nott era sólo atracción o amor. Y tras aquello, se había dado cuenta que realmente lo amaba y hace unos días se le había confesado; no hacía falta decir que a los señores Greengrass no le gustó la idea de que su hija predilecta salga con un traidor de sangre. A Draco le había impresionado saber que ambas hermanas vivían ahora en la Mansión Nott, pues sus padres las habían corrido. Lo que si se preocupaba era que diría su padre cuando salga de la Prisión de Azkaban. Orión y Regulus le habían dicho que no tenía que arruinar toda su felicidad sólo para que su padre se sintiera orgulloso de él, y Cassiopeia le había ofrecido alojamiento por si el señor Malfoy no quería vivir bajo el mismo techo que él. Pero Draco quería que sus padres acepten que estaba enamorado de la traidora de sangre Astoria Greengrass, que le gustaba juntarse con sus primos segundos Cassiopeia, Orión y Regulus Black, que amaba cuidar a su sobrino segundo Teddy Lupin, que adoraba escuchar las historias de su prima hermana Nymphadora Tonks y charlar con su tío segundo Sirius Black. Él quería que supieran que amaba a su familia materna y a la chica que se  infiltraba a cada segundo en sus pensamientos. Mientras el pensaba una y mil maneras de pedirle a Astoria que fuera su novia, Hermione se encontraba en su habitación, dando vueltas en la cama. Trataba de dormir algunas horas como le había dicho Regulus, pero era difícil. Tenía ganas de Aparecerse en donde se suponía que estaba su mejor amigo, pero no sabía en dónde rayos era eso. Esperaba con impaciencia que alguien le de noticias sobre Harry. Realmente lo necesitaba cerca. Suspiró, no podría seguir así. Se levantó de la cama, si no iba a dormir, podía ir a Hogwarts a ayudar con la reparación del castillo. Bajó las escaleras y tras avisarle a Draco, se Apareció en Hogsmeade. Saludó a algunos mientras caminaba hasta el castillo donde había batallado para traer nuevamente la paz al mundo mágico. —Herrmione. La chica se dio vuelta, encontrándose con un hombre, quizá de la edad de Orión y Regulus, de corto cabello negro, un poco de barba, alto y con un cuerpo trabajado. Ella sonrió, podía ser que hace tres años no le veía, pero igualmente podía reconocerlo. Se acercó a él y le dio un gran abrazo. Sin poder evitarlo, pensó que Viktor Krum se veía más guapo que la última vez que lo vio. —¿Qué estas haciendo por acá? —preguntó Hermione, retomando su camino junto a él. —Me he rreunido hace unos días con Orrión y Regulus, y ellos me contarron que Potterr**desaparrecido del mapa. Y yo querría saberr como te encontrabas. —Gracias por preocuparte —le dijo, regalándole una sonrisa—. Veo que estas aprendiendo a hablar ingles. Viktor sonrió con autosuficiencia. —Así es. Tus primos son buenos profesorres..... aunque cada vez que me equivoco, me pegan. Hermione rió. —Si, ellos son así. —¿Y qué es de tu vida? —preguntó—. ¿Tienes novio? —Los últimos años que viví no me dejaron tener ninguna relación amorosa. Tenía que pensar que hacer para ganar la Segunda Guerra Mágica y tener un novio me habría complicado muchos las cosas. Y en estos instantes sólo puedo pensar en reunirme con Harry, terminar mi educación estudiantil y conseguir un puesto en el Departamento de Control y Regulación de Criaturas Mágicas. Luego me fijaré si consigo a alguien. —Ya tienes todo planeado —observó el búlgaro. —Si. Hasta el más mínimo detalle. Y nada ni nadie cambiará mi vida soñada. Al llegar a Hogwarts, Hermione saludó a la directora McGonagall y al Ministro Shacklebolt y le comunicó lo que sabía recientemente sobre Harry, pero les pidió a ambos que no digan nada, por si todo era falso. Después fue con Viktor a uno de los pasillos para tratar de raparar todo lo que había quedado destruido por la Batalla Final. Continuó hablando con él, enterándose que había venido de vacaciones con sus padres, hasta que comience la Copa Mundial de Quidditch de ese año. A Hermione le parecía divertido escuchar los falsos insultos a Orión por jugar en la Selección de Suecia. —Er... Yo... Herrmione. —¿Si, Viktor? —dijo, pensando como reparar ese gran hoyo en la pared. —¿Te gustarría... salirr alguna vez conmigo? ¡Como amigos! —agregó, cuando ella lo miró. —Por supuesto, Viktor. Me encantaría. Sólo dime cuándo. —¿Este vierrnes? —preguntó, dubitativo—. Sé manejarrme en el mundo muggle, podríamos ir a un restaurante. —Perfecto. Hermione no sabía que era un restaurante, aunque estaba segura que alguna vez Harry lo había nombrado, pero no preguntó porque prefirió sorprenderse cuando llegará el día. Se estaba preguntando también cómo haría para ir, porque su padre seguía diciendo que ella era una niña como para salir con chicos, su padrino obviamente apoyaría a su mejor amigo, Draco había vuelto a ser sobre protector con ella como antes y seguro que se enojaría al enterarse que tenía una cita, y Orión y Regulos, a pesar de ser buenos amigos del buscador de Quidditch, se molestarían por el simple hecho de salir con su pequeña prima. Sin saber que ella estaba pensando en muchas maneras de conseguir ir a la cita con Viktor Krum, Ronald Weasley estaba acostado en su cama. Harry estaba afuera, en el jardín, hablando a solas con Sirius y Remus. Tanto Ginny como sus padres estaban en sus respectivas habitaciones, tal vez pensando en que pasaría mañana ya que los tutores de Harry lo encontraron. Pero él sólo podía pensar en Hermione Black, sólo había intercambiado un par de frases y ya esta, pero aquella chica se había metido en sus pensamientos. Y él no quería que ocurra. Ya le había pasado antes eso, enamorarse rápidamente de una carra bonita y luego salir lastimado. Ron había observado con disimulo al señor Black y no había notado ninguna coincidencia con su hija, a excepción del largo cabello o la pequeña nariz. Supuso que ella había salido igual a su madre. No podía esperar más que ella viniera a su casa para ver a Harry y él aprovecharía eso para hablarle. Y si ella no venía, le podía decir a Harry que se la presente luego de  que la volviera a ver. Aunque su hermana le había dado algo en que pensar, con todo lo que había escuchado ese día, parecía que Hermione gustaba de su amigo, y él había tenido más recuerdos con ella que con cualquier otro, por eso la posibilidades de que sean parejas eran muy altas. Ron rezaba para que así no sea. Pero interrumpió sus pensamientos cuando vio la libreta de Harry sobre la mesita de luz. Desde que su padre se la dio, Ron había tenido bastante curiosidad con saber que cosas había puesto ahí. Miró la puerta un momento, Harry estaría hablando mucho con esos dos adultos que no se enteraría que estaba husmeando sus pertenencias. Tomó la libreta y abrió la primera pagina. Para él, todo aquello parecía salido de la mente de un niño de cinco años. Había palabras que no entendía, diálogos que supuso que sería los recuerdos que le vinieron y también dibujos. Encontró algunos muy peculiares. Había dibujos de dragones, lo que parecía ser una sirena, un hipogrifo y más que no reconocía. También había dibujado personas: un chico de cara redonda, de cabello rubio y ojos cafés, abajo decía: "Neville Longbottom"; luego había una una chica de largo cabello negro y ojos oscuros, este no tenía el nombre pero Harry la había hecho a la perfección: también se encontraba dos chicos, uno de piel morena, ojos marrones y cabello negro, y el otro de piel clara, cabello de color arena y ojos castaños, abajo de ellos decía: "Dean Thomas" y "Seamus Finnigan"; había muchos dibujos, algunos no tenían nada escrito, otros sólo tenía el nombre o el apellido, y sólo unos pocos tenían ambos. Después llegó hasta una parte donde sólo aparecían dibujos de ella. Ron vio que Harry la había dibujado a la perfección, cada detalle estaba en el dibujo. Incluso parecía más realista que el de la chica de cabello negro. Hermione a veces aparecía sola o con alguien. La había dibujado sonriendo, con el ceño fruncido, seria, llorando, haciendo muecas, sacando la lengua. Y en todas se veía linda. La idea de que Harry estuviera de novio con ella era más real para Ron.