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Mundos diferentes — capítulo 14
El Ministerio de Magia les había ofrecido un auto para poder ir hacia Ottery, así no requerir de algún transporte mágico, pues era obvio que no podían llegar allí por medio de una Aparición conjunta, thestral, escobas o un traslador. Sirius y Kingsley iban adelante, el primero conduciendo, Remus estaba sentado atrás junto a Neville y Hermione, con el pequeño Teddy en sus brazos, que estaba jugando con su sonajera. Sobre las piernas de la última Black descansaba el periódico de aquella mañana.
Nuestro heroe apareció Hace tres semanas exactas, El Niño Que Sobrevivió desapareció tras el Funeral de los Caídos que se realizó en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, cuando estaba en el pueblo Hogsmeade, dejando sólo un trozo de su tela y un poco de sangre. Pero el día de ayer se ha averiguado el paradero de Potter de la forma más extraña posible. Draco Malfoy, hijo de Lucius Malfoy, prisionero de Azkaban y ex mortifago de Lord Voldemort, ha ido al mundo muggle acompañado por su novia Astoria Greengrass para pasar el día, su recorrido terminó en una cafetería muggle, que es un establecimiento de hostelería donde se sirven aperitivos y comidas, donde conversaron sobre la desaparición de Potter. Dos muggles, a los cuales no se han identificado los nombres, estaban sentados en la mesa de al lado y escucharon la conversación. Cuando Malfoy y Greengrass estuvieron a punto de salir del lugar, uno de los dos muggles fue hasta ellos y les reveló que Potter se encontraba en su casa. Al parecer, cuando Potter se hallaba en Hogsmeade, se encontró con un mortifago fugado, con quien se batió a duelo, pero el resultado fue que el mortifago le borró la memoria mediante el hechizo Obliviate a Potter; para explicar cómo terminó en un pueblo muggle -esa ea toda la información que se dio del paradero de Potter- se dice que antes de que ocurra en desenlance final, el mortifago y Potter se Aparecieron allí. Se sabe que Potter, cuando despertó, sólo recordaba haber cumplido 11 años y estar con sua tíos Vernos y Petunia Dursley y su primo Dudley Dursley en una casa en medio del mar. En resumen, Potter no recordaba el mundo mágico. La hermana menor del muggle que avisó el paradero de Potter lo atropelló unos minutos más tarde que él despertará. Lo llevó hasta su casa y hasta el día de hoy se encuentra allí. Esta información fue dada por los recientes Aurores Sirius Black y Remus Lupin, que estuvieron el día de ayer en la casa donde se halla Potter, afirmando que esta ahí. Hoy mismo irían de nuevo, junto al Ministro de Magia temporal Kingsley Shacklebolt, el hijo de Lupin, Edward Lupin, y los mejores amigos de Potter y salvadores del mundo mágico: Neville Longbottom y Hermione Black. Se nos ha avisado que Potter ha recuperado algunos recuerdo y que por suerte, no ha revelado a la familia muggle las cosas que han pasado en el mundo mágico. Se recuerda que ahora que Potter ha aparecido la Ceremonia de Entrega de Ordenes de Merlín se hará en el Ministerio de Magia el 31 de Julio. Para poder asistir, se tiene que comprar las entradas en el Ministerio.
Hermione lo había leído y le había causado gracia cuando leyó la parte en la que decía que Draco y Astoria eran pareja. Orión y Regulus se habían burlado de ambos cuando se juntaron en la Mansión Malfoy, aprovechando que Narcissa se encontraba de compras. Regresando al presente, ella estaba viajando hacia la casa de esos tales Weasley para ver con sus propios ojos que Harry estaba bien. Pero estaba nerviosa, muy nerviosa, su padrino le había avisado tanto a ella como a Neville que Harry había olvidado mucho y a pesar de que los recordaba bastante, seguramente se sentiría incomodo con su presencia. No sabía cómo iba a contenerse para no darle un abrazo cuando lo vea. Neville tomó su mano y se dio cuenta que estaba sudorosa, tal vez por tener tantos nervios como ella. Hermione le sonrió nerviosa y siguió mirando afrente, y pudo visualizar una casa hogareña. En Hogsmeade, justo en Las Tres Escobas, Regulus Black estaba sentado con un Whiskey de Fuego en manos, a medio terminar. Miró el reloj que su madre le había regalado cuando cumplió diecisiete años, como era tradición en el mundo mágico, y se preguntó mentalmente si ella vendría o no, pues ya llevaba veinte minutos de retraso. Pero ladeó una sonrisa cuando escuchó la puerta del local abrirse, no le hacía falta girarse para darse cuenta que Alexia McArer estaba caminando hacia él. —Que sea rápido, Black. Mi novio me va a llevar a comer afuera y... —No te cite acá para saber sobre que diablos haces con tu novio —a la chica no le pasó desapercibido el tono burlón que uso para la última palabra—, sino para aclarar algo. —¿Qué? —preguntó cortante. Quería demostrarle que ya no era la niña débil y vulnerable que era cuando la conoció. —Sobre lo que pasó en mi noche de graduación. Alexia frunció el ceño y entornó los ojos, ¿por qué quería hablar de eso? ¿Es qué acaso no la había hecho sufrir suficiente? Ella recordaba perfectamente lo que pasó aquella noche. La generación de Black estaba en la fiesta que el Instituto Durmstrang había organizado y ella era la pareja de su en ese momento novio. Nunca había sido una chica popular, mucho menos alguien conocida, más bien era la tímida chica que se escondía tras los estantes de la biblioteca, por eso fue una sorpresa para todos cuando ella apareció del brazo de uno de los gemelos más codiciados del colegio. No sabía que parte de ella había conquistado a Regulus Black, pero lo dejó estar, pues ella creía que él estaba enamorada de ella. Y aquella noche prometía ser especial para ambos, incluso perdió su virginidad bajo la luz de la luna con él. Pero todo se fue al drenaje cuando lo descubrió horas más tarde besándose con otra chica. —Yo no tengo nada que hablar de eso —replicó. Se levantó violentamente y se hubiera marchado sino fuera porque Regulus la tomó del brazo y la obligó a sentarse nuevamente. —Me vas a escuchar —senteció—, luego tu elegirás que pasará después con nosotros. —¡Tengo novio! —exclamó. Él levantó una ceja. —He dicho entre tu y yo, nunca mencione a ese tal novio tuyo. Y tampoco es que me importe. Alexia frunció el ceño, esa actitud arrogante siempre le había molestado. —Esa noche, más bien esa madrugada, luego de que tu y yo hiciéramos... —¡No lo digas! —varias personas se giraron a verla, consiguiendo que se sonroje más de lo que ya estaba por lo dicho anteriormente. —Bueno, luego de eso, yo me fui a las cocina para prepararte el desayuno, porque faltaba creo unas cuantas horas para el desayuno, y yo no soy muy bueno que digamos —Alexia hizo un asomo de sonrisa, pues ella sabía que él no era bueno en nada de lo que tuviera que ver con la gastronomía—. Y cuando por fin lo hice, confieso que obtuve ayuda de los elfos, estaba volviendo adonde te deje y Brittany apareció de la nada y me besó, no yo a ella. —No te creo —dijo Alexia, convencida. —Me lo imaginaba, por eso traje esto —Regulus sacó un frasquito de su bolsillo y se lo pasó a la chica, que rápidamente pudo comprobar que se trataba de Veritaserum—. Se lo robe a mi madre, ponlo en mi Whiskey y pregúntame lo que quieras. Alexia frunció el ceño. Si le estaba dando esa poción para la verdad para usarla con él, significaba que estaba seguro de que diría lo mismo que le dijo hace unos segundos. Pero ella no quería que esa sea la verdad, prefería pensar que él la engañó y que fue correcto no escucharlo cuando él trató de explicarse tres años atrás, porque sino no sabría como seguir. Su novio, Sean Olsen, era divino con ella, todo un chico perfecto: cariñoso, detallista, romántico, celoso. Perfecto. Y quizá fuera eso lo que le hizo estar con él, porque era totalmente diferente a Regulus Black. Tragó saliva y puso tres gotas de Veritaserum en el vaso de Whiskey del gemelo. —¿Quién es el chico más importante en tu vida? —Regulus la vio con confusión—. Primero unas preguntas sutiles. Él se encogió de hombros y tomó todo el liquido que había en el vaso. —Mi hermano, Orión. —¿La chica? —algo dentro de ella quería que diga su nombre. —Cassioepia. —¿Quién es Cassiopeia? —preguntó, tratando de sonar tranquila, pero por dentro se estaba muriendo de celos. —Mi prima, la hija de mi tío Sirius. Alexia recordó una conversación de hace unos años en la que había mencionado a ese tal Sirius y que tenía una hija, cual Regulus amaba como una hermana, pero nunca supo su nombre. Siguió haciéndole preguntas, al menos por unos diez minutos, y pudo confirmar por ella misma que todas esas respuesta eran ciertas, así que luego le preguntó si la historia que le había contado sobre su supuesta traición era real, a lo que él contestó con un si. Ella volvió a tragar saliva, entonces todo había sido una confusión suya. Jugueteó con sus manos, nerviosa, antes de hacer una pregunta más. —¿Me amas? —Más que a mi mismo..., y eso es decir mucho. Habían llegado a Ottery al menos unos cinco minutos atrás, pero aún así tenían mucho por recorrer. Los Weasley vivían a las afuera del pueblo, algo alejado de la comunidad, pero no tanto ya que el señor Weasley trabaja allí, como la señora Weasley. Neville estaba mirando por la ventana, pensando en su amistad con Harry. Él fue el primer amigo que tuvo. Lo conoció mientras buscaba a su rana con ayuda de su compañera Hannah Abbott, le preguntó si la había visto y cuando él respondió que no, él se sentó a lamentarse de su perdida, Harry, tratando de no reír, lo "consoló", luego de eso estuvieron charlando, hasta que Hannah apareció, diciendo que la halló, y los dos se marcharon. Después en la Ceremonia de Selección, Neville le estuvo informando sobre algunas cosas del mundo mágico, comenzando así su amistad. Hermione, por otra parte, no había hablado con ella hasta el día que los tres lucharon contra el troll de montaña de tres metros y medio de altura, pues ella había ido al baño antes de bajar a cenar y el troll la había encontrado allí. Harry la había conocido en el Expreso Hogwarts y continuó hablando con ella después, en parte porque le agradaba, y en parte porque la chica tenía que contarle algo, aunque la historia completa no se la dijo hasta finales del tercer año del trío. A Neville le agradaba mucho la chica, pues ella era muy compresible con él, lo ayudaba con sus deberes y siempre lo animaba a superarse. Ella era la hermana que siempre soñó tener. Cuando Hermione apretó su mano con fuerza, se dio cuenta que habían llegado a su destino. La casa era humilde, pero se veía que era acogedora. Neville pudo visualizar que en el jardín delantero había tres chicos, había un chico, seguramente de su edad, pero más alto y de cabello rojo, la chica que estaba a su lado asumió que era su hermana, y también era pelirroja, tal vez de la edad de Luna. Y el último chico era Harry, que ya se había percatado del auto y lo estaba mirando. —¿Lista? —le preguntó Neville a Hermione, abriendo la puerta. —Lista.