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Mundos diferentes — capítulo 7

Harry se encontraba desayunando con Ron y Ginny antes de que ellos se vayan al colegio. El señor Weasley se había ido al trabajo y la señora Weasley estaba afuera, tendiendo la ropa. Él se encontraba muy ausente, le había dicho la familia de cabello rojo lo que había hecho con la varita, pero como supuso, ninguno de ellos le creyó. Harry quiso hacer de nuevo a lo que él creía que era magia, pero a pesar de que agitó su vara millones de veces, nada pasó. Él sabía lo que había pasado, pero los Weasley seguían insistiendo que había estado soñando. —Deja de joder con eso —dijo Ron, empujando su tazón lejos de él—, ya pasó, Harry. Seguro que fue tu imaginación. —¡Que no fue mi imaginación! —gritó irritado. —Tampoco haya falta que grites —le reclamó Ginny. —Lo siento, pero yo sé lo que pasó. —Esta bien, pero... —¡Ronald, Ginevra, hora de irse! —gritó la señora Weasley. Ron tomó de un trago su zumo de naranja, se paró, se colgó su mochila en su hombro y caminó hasta donde estaba su madre para darle un beso en la mejilla, como hizo Ginny. Antes de salir por la puerta, palmeó la espalda de Harry en forma de despedida. Ginny dudó pero al final le dio un beso en la mejilla, haciendo que ambos se ruboricen. Harry la miró hasta que su melena rojiza desapareció. Suspiró, la chica le parecía muy guapa y había algo en ella que le atraía, pero no quería ni sentir eso por ella, después de todo era la hermanita menor de Ron. La señora Weasley entró a la cocina minutos más tarde y Harry se dio cuenta que era hora de hablar. —Sé donde viven mis tíos —soltó, haciendo que la mujer se diera vuelta, con el ceño fruncido. —¿Y por qué no lo dijiste antes? —no había enojo en su voz, sino curiosidad. —Su familia es mejor que la mía  —respondió simplemente. Molly le sonrió y se sentó frente él. —¿Por qué? Y Harry, sin saber porqué, le contó todo lo que le había pasado desde que era bebé hasta sus once años, todo lo que we recordaba. Que sus padres habían muerto en un accidente de coche, haciendo que vaya a vivir con sus tíos Vernon y Petunia Dursley y su primo Dudley Dursley. Le habló de sus largos castigos y como tenía que preparar la comida para ellos. También le reveló los extraños sucesos de su vida por ejemplo de como pudo llegar hasta el techo de su colegio cuando era perseguido o sobre de dejar libre a la serpiente en el cumpleaños de su primo. La señora Weasley estaba enfadada con el trato de Harry y conmocionada de la forma de ser de él, pues a pesar de la vida que llevó, era un chico agradable y cortes. No quería llevar a Harry de vuelta con ellos, pero sabía que era lo correcto. Eso si, le aseguró que una vez que sea mayor de edad podría venir a vivir con ellos. Harry, emocionado por la propuesta, la abrazó fuertemente y derramó algunas lagrimas. —Vayamos hoy a la tarde, cuando Arthur llegue, ¿te parece? También podemos hacer el intento de pedirles ser tus tutores legales, ¿no es así? —podía ser que conociera al chico menos de cuatro días, para ya lo consideraba un hijo suyo y sólo quería su felicidad como la de Ron y Ginny, y estaba seguro que ni sus hijos ni su esposo se opondrían. —Muchas gracias, señora Weasley. Me alegro que Ginny me haya chocado —Molly rió—, ya que significo el al verlos conocido. —Yo también estoy feliz de conocerte. ¿Te quedas acá o me acompañas a la clase de cocina? —Si no le molesta, prefiero quedarme. La señora Weasley le sonrió. —¿Sabes, Harry? Me gustaría tenerte como hijo y estoy segura que Ron y Ginny les gustara tenerte como hermano, sobre todo Ron, que al parecer se lleva muy bien contigo. Harry le sonrió y la señora Weasley se acercó a él y la abrazó fuertemente. Lejos de aquella muestra maternal, Draco daba vueltas en Hogsmeade, donde no había nada en kilómetros, perfecto para hablar sin ser interrumpidos. Estaba nervioso, había invitado a Astoria Greengrass allí para hablar con ella sobre ellos. Cassiopeia le había aconsejado que primero intente volver a ser su amigo y que poco a poco encuentre la forma de enamorarla también tenía que hablar con Daphne para que lo ayude, además de tratar de convencer a su madre que Astoria es la esposa perfecta. Y entonces la vio. Venía con un abrigo que la tapaba hasta un poco más arriba de los tobillos, apenas dejando ver el conjunto que traía abajo. Su cabello castaño oscuro se movía violentamente a causa de la brisa que había esa mañana y estaba frotándose las manos, tratándose de dar calor. A los ojos de Draco, se veía hermosa. —¿Qué quieres, Malfoy? —le preguntó fríamente, al acercarse a él. Eso sólo hizo que Draco sonriera. —Quería charlar con voz para tratar de reconstruir nuestra amistad. Eso no se lo esperaba. ¿Draco Malfoy quería volver a ser su amigo? ¿De en serio? Astoria frunció el ceño, pensando que tal vez era una trampa, pero veía tanto seriedad en los ojos del muchacho de cabello rubio platinado y de ojos grises que era fácil creerle. El problema era que ella había sufrido mucho cuando su amistad murió y no quería volver a repetirlo, sobre todo la parte de volver a enamorarse de él ahora que su hermana se casaría con él. —¿Por qué ahora? —fue lo primero que se le vino a la cabeza. Draco hizo un ademan para que se sentara al lado de ella, cosa que hizo. —Cuando yo tenía 3 años, a mi casa asistieron tía Leila con sus hijos. Ahí conocí a mis primos, Orión y Regulus Black —Astoria la vio curiosa. En parte por saber porqué le contaba eso. En parte porqué ese apellido era igual de la mejor amiga de Potter—, y nos hicimos mejores amigos. »Un año más tarde, me confesaron que se veían con su otra prima, la cual yo no conocía porque era denominada traidora de sangre en mi familia —ella sonrió, aquella chica le gustaba, quizá podrían ser amigas—. Yo me preguntaba, como ellos siendo puristas, se juntaban con una traidora, pero luego lo comprendí cuando la conocí. Ella es muy divertida, agradable y te da los mejores consejos. Le gusta leer libros y ayudarte en lo que sea. Se comporta como una madre cuando nos pasa algo, como una hermana cuando queremos desahogarnos y como una novia si necesitamos cariño. Si, Cassiopeia Hermione Black es mi prima —Astoria se relamió los labios, eso no se lo esperaba. »Los cuatros nos convertimos en mejores amigos. Yo me escapaba de mi casa sin que mis padres se den cuenta o les mentía diciendo que iba a la casa de Orión y Regulus, pero siempre estábamos en su casa. Jean Black —dijo su nombre con dolor— era mi tía favorita y nos ayudaba a vernos sin que mis padres o la madre de mis primos se enteraran. Pero cuando cumplí los nueve años, mi padre lo supo y me hizo elegir: ellos o mis padres. »Claro, Cassie me había dicho que yo podía vivir con ella y su madre, no le importaría. Pero después de todo eran mis padres, por mucho que nuestra relación no es tan buena, son mis padres y los elegí a ellos. Me pelee con mis primos y no volví a ver a Cassiopeia hasta que iniciamos Hogwarts. Como era de esperarse, no nos arreglamos. A Orión y Regulus los volví a ver cuando estaba en cuarto, cuando vinieron a Hogwarts por el Torneo de los Tres Magos. Y pasó lo mismo que con Cassiopeia: cada vez que nos cruzábamos, los trataba mal. »Pero hace dos días les mande una carta para arreglar las cosas y ahora estamos bien. Y me puse a pensar que también tengo que arreglar las cosas contigo, ¿aceptas? Por otro lado, Harry y los Weasley, varias horas más tarde, se encontraban conduciendo hacia el Numero 4 de Privet Drive. Se sentía algo triste, no quería dejarlos y por las caras de los Weasley, ellos tampoco. Ginny no había abierto la boca desde que le dieron la noticia de que Harry se iría; tenía un enamoramiento con él y quería que aquello pase a un amor de verdad, además que se había acostumbrado a su presencia en casa. Ron estaba de la misma manera. Harry era el único chico al que le podía considerar un amigo de verdad, pues él fue el primero en aceptarlo a pesar de ser de clase baja. Los señores Weasley habían aprendido en este pequeño tiempo a quererlo como un hijo. Harry bajó del coche, con un suspiro resignado, cuando llegaron al Numero 4 de Privet Drive. Tenía ganas de volver a ver a la familia Weasley rápido, esperaba que sus tíos se lo permitieran. Ron le puso la mano en el hombro, luego ambos caminaron hasta la casa, pero se dieron cuenta de algo. En el césped se podía ver claramente un letrero que decía SE VENDE. Harry abrió los ojos como platos, ¿sus padrinos se habían mudado? Y si lo hicieron, ¿a dónde y desde cuándo? —Bien, ¡esto significa que seguirás quedándote en casa! —dijo Ginny, emocionada. Los señores Weasley le sonrieron a Harry, afirmando lo dicho por su hija. Él también sonrió, se quedaría más tiempo con ellos, aunque tenía curiosidad por saber a dónde se mudaron. Se preguntaban si se habían ido a vivir a Ottery Sain Catchpole, porque eso explicaría porque había aparecido en ese pueblo. —No hagamos este viaje una perdida de tiempo y vayamos a comer algo a Londres —propuso Ron, entrando nuevamente al auto. Los demás asintieron, sobre todo Harry, que nunca había ido a Londres, o al menos no se acordaba. Pero justo que él se subía al coche y se marchaba con la familia Weasley, Arabella Figg salía de su casa, gritando el nombre de Harry, aunque no la podían escuchar. Ella había escuchada la noticia de que Potter había desaparecido de la faz de la tierra y estaba segura de que era él. Entró corriendo a su casa, tomó un pergamino, una pluma y un tintero para escribir una carta, al terminar se la dio a su lechuza, que emprendió viaje al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Llegó a su destino casi tres horas más tarde, para la cena. Entró por una de las ventanas del Gran Comedor donde magos y brujas que ayudaban  reconstruir el castillo estaban comiendo. Dejó el sobre en el regazo de la nueva directora y se marchó. Curiosa, McGonagall la abrió.

*"Querida Minerva:**No me va a creer cuando lea esto, pero acabo de ver a Harry Potter en mi calle. Si, como leyó. Estaba yendo a la casa donde vivían sus tíos y primo antes de esconderse por Lord Voldemort, pero justo vio el letrero que ponía que la casa estaba en venta. No estaba solo, venía con una familia -estoy segura que eran muggles- de cabello pelirrojo.**Intente llamarlo, pero cuando gritaba su nombre, ya estaba muy lejos de mi.**Te lo digo en serio, Harry Potter estuvo por aquí.**Sinceramente,*Arabella Figg"

Tenía los ojos como platos y temblorosa le dio la carta al Ministro.

—¡Harry Potter ha sido visto en Privet Drive! —gritó, haciendo que todos se pusieran a aplaudir, sobre todo Hermione Black y Neville Longbottom. Tras arreglar todo con los Aurores, salió del castillo, iniciando una nueva busqueda. Sólo quedaba la esperanza de poder encontrarlo rápido. como platos y temblorosa le dio la carta al Ministro. —¡Harry Potter ha sido visto en Privet Drive! —gritó, haciendo que todos se pusieran a aplaudir, sobre todo Hermione Black y Neville Longbottom. Tras arreglar todo con los Aurores, salió del castillo, iniciando una nueva búsqueda. Sólo quedaba la esperanza de poder encontrarlo rápido.