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Historia 188742 — capítulo 17

This Magic Moment/Este Mágico Momento

--Ya déjate esas mangas es paz—regaña una pelirroja por tercera vez.

--Están muy largas—se justifica la castaña, sin dejar de mover las muñecas y agitar las manos.

--No están largas, están bien—continua la otra—Y dame ese condenado reloj, debí habértelo quitado antes.

Casi todos los asientos en el auditorio ya están ocupados y el pódium ya distingue a la rectora y algunos miembros importantes del colegio. La mayoría de los alumnos, enfundados en sus elegantes togas negras con azul y birrete, deambulan alrededor para asegurase que sus familias ya están acomodadas.

Los padres abrazan contentos a sus hijos y  las madres no contienen las lágrimas. Es todo un espectáculo típico de las graduaciones. Con los fotógrafos listos para disparar los flashes, y la orquesta del colegio preparada para inundar de música el recinto.

Una mujer en el altavoz anuncia la segunda llamada, y parece subirle la rapidez a todos, que ya se acomodan apresurados en los lugares disponibles. Los lugares más cercanos al escenario pertenecen a los alumnos a graduarse, y las filas posteriores a esas son reservadas para sus padres, por lo que cada alumno tiene derecho a dos asientos.

--Debe ser por el tráfico—le habla tratando de calmarla—en cualquier momento llegaran Hermione.

--¿Ambos atascados en el tráfico? No lo creo—derriba su suposición—deben estar en el trabajo, mis padres son adictos a sus trabajos.

--¿A quién me recuerdan?—susurra Ginny más para ella misma.

--¿Disculpa?—se ofende.

--Nada, nada. Que te calmes y mejor te vayas a preparar, ya no han de tardar.

Hermione se ha apostado en la entrada principal del auditorio. Su madre y su padre ya deberían estar aquí. Pero en lugar de ello, sus dos asientos contrastan entre la multitud por estar vacíos; semanas atrás creyó que su presencia no representaría diferencia para ella, que podría serle indiferente. Unos días antes supo que graduarse no sería lo mismo si no tenía a sus personas con ella.

--Mejor te buscamos un lugar a ti—propone a Ginny, que cada día está más cerca de explotar—Te llevo al frente, vamos.

--¿Sabes qué? Prefiero quedarme más atrás, espero que no te importe. Tengo que levantarme al baño cada 15 minutos—se disculpa.

--Cierto, está bien, no importa. Lo bueno es que estas aquí—la anima Hermione.

--Pues claro, ¿Quién evitaría que enloquezcas si no es por mí?—bromea—Y por última vez, ¡deja esas mangas en paz! La toga te queda bien.

--¡Está muy larga!—se defiende—Alguien pidió las tallas mal—agita las manos mientras se queja.

--¡Tu mamá!—exclama Ginny

--¿Mi mamá?—y observa a su amiga con extrañeza--¿Ella se equivocó con las tallas?

--¿Qué? ¡No! Digo que ahí viene tu mamá—señala a una mujer que sube por la escalera principal.

--¡Hola Hija! Estoy tarde, lo sé. El tráfico—explica dándole un fuerte abrazo a Hermione.

Ginny le dirige una mirada de "te lo dije" a Hermione, que sonríe sobre el hombro de su madre.

--¿Dónde está tu padre?—pregunta Jean al separarse.

--No ha llegado aún.

--¡Ash! Ese hombre. No te preocupes, ya sabes que le gusta hacer entradas triunfales—le dice para calmarla, luego se dirige a Ginny—pero que maleducada soy, hola Ginny, ¿Cómo estás?

--Bien señora. Resistiendo las últimas semanas—sostiene su protuberante barriga mientras habla

--Qué bueno—se alegra—Son las más difíciles pero, a mi opinión, son las más emocionantes.

--Mamá—interrumpe Hermione—hay lugares para ti y papá al frente, fila 3.

--Claro Hermione—pero antes de irse a sentar, se toma un momento para mirarla—Te ves muy bien. Estoy orgullosa de ti.

Aquí es cuando entiende porque una mamá siempre será indispensable en momentos como éste. Cuando te dice las cosas que más falta te hacen oír, y es como si tan solo por decirlas, no pudieras dudar de su veracidad.

--Gracias, mamá.

--Gracias a ti por llamar.

La observa alejarse para tomar su asiento, teniendo absoluta certeza de que no hubiera podido hacer esto sin sus papás.

--Hermione—llama su atención la pelirroja—es hora de que te vayas tú también—indica mostrándole su reloj.

--Es verdad, pero… papá…

--Llegará para verte. La parte de las presentaciones siempre es aburrida, no se perderá de nada. —intenta convencerla.

--Está bien. Es hora—se coloca frente a su amiga, inhalando y exhalando.

--Es hora—apoya ella—respira profundo. Recuerda mirar al frente, y fíjate bien en los escalones cuando subas, ¿ok?

--Ok—acuerda.

--Si olvidas tu discurso un poco, está bien que mires en las hojas, ¿ok?

--Ok

--Si sientes que esta mareada, es mejor sentarte un rato. Preferible a caerte enfrente de todos, ¿ok?

--Ok.

Se miran un rato. Sin decir nada; Ginny levanta una ceja interrogante, pero Hermione sigue sin moverse.

--¿Y?—se encoge de hombros su pelirroja amiga--¿Qué más necesitas? ¿Un brazo? ¿Un "te quiero"  de buena suerte, o algo?

Hermione echa un vistazo fugaz a su alrededor.

--¿Yo?—dice la castaña distraída por los nervios.

--¿Acaso hablo con alguien más? Muévete—la apresura su amiga.

--Ya voy—se queja.

Camina unos cuantos pasos y antes de llegar muy lejos, la pelirroja le da alcance. Le da unos golpecitos en el hombro para hacerla girar.

Nuevamente de frente una a otra, Ginny la abraza lo más que sus 30 semanas de embarazo le permiten. Antes de retirarse a buscar un lugar para irse a sentar, también le da un beso en la mejilla, dedicándole una mirada de las que suelen usar para decirse un sinfín de cosas y nada en realidad.

--Te quiero—agrega.

Hermione asiente con  la cabeza sonriéndole, y luego continúa hasta llegar a su lugar designado. Encuentra a Neville seis asientos más a la derecha y le desea suerte con una sonrisa. Éste responde sonriente levantando el dedo pulgar, y luego posa su mirada en una anciana dos filas atrás. Supone que debe ser su abuela, así que se alegra por Neville.

Cuando la ceremonia empieza,  presentan a las personalidades de la mesa de honor. Para luego dar paso a una pieza musical de la orquesta.

Hermione mira al lugar donde está su madre cada vez que puede, y cada vez, su madre se encoge de hombros refiriéndose al lugar vacío  y le hace señas para animarla.

Enseguida se lleva a cabo la toma de protesta, donde los futuros profesionistas juran ser serviciales, honestos y justos para con su nación y la sociedad. Al terminar, Hermione mira atrás de nuevo, esta vez buscando a Ginny. La encuentra en la penúltima fila dela sección izquierda.

Una vez que comienzan con la entrega de documentos, la castaña ya está considerando seriamente resignarse a la idea de que su padre llegue. Pero justo cuando nombran a un Franklin Theo II,  el señor John Granger aparece. Camina rápidamente, disculpándose con las personas que atropella o molesta en su camino. Localiza su lugar junto a su ex esposa y se desabotona el saco para sentarse y dedicarle un giño a su hija.

¿Qué más podría pedir? Nada. Nada más le hace falta.

"Granger Hermione" se escucha en todas las bocinas del recinto, y con paso seguro sube al frente para culminar con 4 años de carrera. Un rato después aplaude muy fuerte cuando Longbottom Neville es llamado.

Hacia el final del evento, cuando todos han recorrido el camino que marca la alfombra roja, y oficialmente ya son graduados, ella vuelve a subir las escaleras para pararse detrás de los micrófonos. Con la mirada de todos en cada uno de sus movimientos, en cada uno de sus gestos. Respira profundo y comienza.

Hoy es el uno de los días más importantes de nuestras vidas. Apuesto que cada uno de nosotros, en este preciso instante, se siente poderoso y esperanzados al futuro. Y es así como se supone que no sintamos, estamos graduándonos. El mundo tiene un sinfín de posibilidades adelante para nosotros, profesionalmente, personalmente. Pero no se confundan, no se aceleren.

Seguramente esperan un discurso tranquilizador y dulce, donde les diga "ya lo logramos" "el mundo es nuestro ahora".  Bueno, este no lo es. Porque hoy, es solo hoy. Solo un día donde podemos sentirnos esperanzados y poderosos. Adelante no solo habrá días como este.

Habrá días en los que se sentirán cansados, exhaustos de vivir. En los que creerán habrán perdido el camino. Y es entonces cuando más necesitaran estos  instantes como el de ahora.

Flashback_

Lo que más le gustaba hacer cuando se sentía profundamente triste era ver el cielo durante un buen rato. Desde que tenía uso de razón, recostarse y poner la vista en lo más alto de la cúpula del planeta la tranquilizaba. Por eso la Madriguera, donde el ático tenía un par de ventanas circulares con amplias vistas arriba, le encantaba tanto.

Después de lo que había pasado con ella en el lago, necesitaba desesperadamente estar a solas, y pensar. Así que al día siguiente, antes del amanecer, se había escabullido por la escalerilla de ático en busca de tranquilidad, y para su sorpresa había encontrado un lugar bastante agradable.

Recostada debajo de una de las ventanillas y con la luz de la luna en la cara, miraba el cielo lleno de estrellas. Pensaba en la severidad de sus actos. Ahogarse en el lago habría sido sencillo y simple, no tendría que estar allí de nuevo sintiendo que nada de lo que llegara a conseguir le podría ser suficiente. Pensando en que lo que Ginny había dicho probablemente nunca se cumpliría.

Una vida juntas, ¿Por qué Ginny se quedaría con ella? ¿Por qué no habría de irse lejos con un hombre que la amara, sin necesidad de cargar con una amiga depresiva? Y después de todo, las personas siempre hacen promesas, promesas que casi nunca cumplen. Ginny se alejaría un día, igual que todos.

Ahogarse no habría una tragedia para una vida tan monótona como la suya.

--No la dejes ganar.

Se había sobresaltado y reprimido un grito. Alguien la estaba observando desde la trampilla de acceso al ático. Sus ojos brillaban por la poca luz que la luna, pero incluso así, no los confundiría con otros ni entre un millón de ojos más.

--¿Qué?

--A la voz de tu cabeza que te dice que lo de ayer fue una buena idea. No la dejes ganar.

Tenía las extremidades adormecidas de permanecer en la misma posición pero aun así les ordeno moverse hasta quedar sentada.

--No sabes lo que pienso—soltó bruscamente—vete a la cama Ron.

--Tú eres quien no sabe lo que piensa—corrige—Estas… confundida.

Hermione esquiva su mirada, prefiriendo escrudiñar las zonas de oscuridad que ofrece este lugar.

--Piensas que lo que hiciste estuvo bien, pero eso no es verdad—continúa él, sin dejar de verla.

--Tú no sabes lo que pienso—insiste.

--Tu cara dice mucho.

Los inunda el silencio de nuevo. Ron guarda sus distancias de ella, pero no le pierde de vista.

--Ginny dijo que…--duda un poco en decirlo, porque se ha prometido guardar sus distancias de Ron, pero a le vez, es como si no pudiera evitarlo—que nunca me dejaría sola.

Sus miradas se encuentran entre las penumbras.

--… pero… las personas se van todo el tiempo, las cosas cambian. Ella puede irse porque tiene mucho más que solo a mí, y yo… yo no sé si pueda… no sé que estoy haciendo aquí…

Decide callar, a falta de poder explicarse mejor.

--Creo… creo que no estás viendo el panorama completo—reitera Ron pasivo—En tu vida hay más que una sola persona o un objetivo. Mucho más. A veces es difícil verlo todo, a veces hay que empezar detalle por detalle: ¿Qué te hace estar aquí? Piensa, solo piensa un poco ¿Qué estas olvidando?

"Detalle por detalle" piensa para sí, "¿Que estoy olvidando?" Bueno, aquel momento fue inesperado. Un vistazo dentro de sus ojos azules,  brillantes  frente a ella, le hacía sentir que tenía razón. Contra todo pronóstico, le hacía sentir mejor. Porque había notado algo, que para su infortuna, nunca quiso notar.

--No quiero hablar más—dijo de tajo, tumbándose otra vez en el suelo debajo de la ventana.

--Yo tampoco—responde él—por eso vine.

Se recostó en una posición parecida a la de ella y su mirada se sumergió en el estrellado cielo más allá de la ventana. Hasta entonces, Hermione pensó que quizá este era el lugar donde Ron Weasley pasaba las noches en vela, alejado de todos los demás habitantes de la casa. Oculto.

--Me gusta ver el cielo desde aquí—dice apenas audible.

Hace que la castaña le mire de reojo, pero sin decir nada más. Solo son dos chicos admirando el profundo color oscuro del cielo.

Fin flashback_________________

En cambio, lo que tengo para ustedes, son solo algunos recordatorios que siempre deben tener presentes en su vida. Así que escucha con cuidado, porque nunca está de más.

El silencio en el precinto era abrumador. Podía sentir  cada una de las personas en ese lugar, concentradas en sus palabras.

Trabaja duro para conseguir lo que quieres, pero nunca olvides que, la mayoría de las veces, lo que más buscas es justo lo que ya está enfrente de ti. Fíjate metas, esfuérzate por ellas, y de vez en cuando mira alrededor. Detalle por detalle.

No olvides donde comenzaste, ni a las personas que te hicieron lo que eres. Cada una de ellas puso una pieza en ti para hacerte mejor, incluso si al principio no lo parecía.

Flashback______

--¿Así que… sabes por qué estoy aquí?

Una mujer de mediana edad sentada del lado opuesto de la sala le hacía preguntas. No era la primera vez que la veía, siempre con un traje y el pelo bien recogido. Le daba la impresión de ser una estirada, de esas personas que parecen robots trabajando en las oficinas de su papá.

--Aja—asentía ella con la cabeza

--¿Qué sabes exactamente?

Pero si bien no era la primera vez que la veía, sí era la primera vez que hablaba con ella. Solía pasarse todo el rato en el estudio de sus padres, mientras ella hacía sus deberes o leía. Sin embargo, aquella vez, había pedido hablar con la niña, que más que molesta por el interrogatorio, estaba triste.

--Mis papás ya no se quieren. Ya no salimos juntos a ninguna parte. Cuando están en casa terminan gritándose —contesto— Van a… divorciarse. Lo investigue todo, usted es quien les dice cómo hacer para ya no tener que estar juntos.

La mujer se acomodó en el sillón, observándola fijamente.

--Eres una niña muy lista para tener apenas 8, ¿sabes?

--Cumplo 9 el mes próximo—y parecía ofendida.

--Aun así, eres muy inteligente—asegura rotunda. No sonríe, pero su manera de hablarle es afable—Me llamo Minerva, soy una abogada. Ayudo a tus papás, como ya dijiste, a divorciarse. ¿Sabes que más hago?

Hermione la miro con furia, y luego, con los puños cerrados sobre su regazo, contesto lo que había escuchado de las personas mayores.

--Usted hace que las personas vallan a la cárcel. Que pierdan su dinero. Que los papás se separen y que los niños se queden solos. ¡Su trabajo es horrible!

Termina gritando, con la intención de que la abogada se dé por vencida y se valla. Pero en su lugar, ésta luce más interesada en continuar.

--¿Pasas mucho tiempos sola?—es lo que pregunta en cambio.

La niña la mira, sin poderle ocultar la mala situación por la que su vida atraviesa.

--Ellos ya no van a mis concursos de deletreo, ni a las obras de teatro, ni a nada. Solo trabajan y se gritan. Ahora que se divorcien y vivan en casas diferentes… nunca volverán a ir conmigo.

Hay un atisbo de preocupación en la mujer, cuyo rostro blanquecino se contorsiona en una mueca de concentración difícil de describir. Se inclina hacia adelante poniendo sus codos sobre sus rodillas.

--Mi trabajo—empieza a explicar—es hacer que las personas vallan a la cárcel, solo si se lo merecen. Que las personas que roban dinero, lo devuelvan. Que los papás que se gritan y pelean, puedan dejar de hacerlo. Para que los niños como tú dejen de sufrir.

Se permite verla directo a los ojos por primera vez. No parece estar mintiendo, más bien, le parece no ser del todo un robot.

--Yo hago que los papás que ya no quieren estar juntos, se separen de la manera más justa y sana posible. Cuido sus intereses, hago que respeten leyes. Eso es lo que hago, y al fin de cuentas, cuido de ellos. De todos.

Deja que la niña procese todo por un instante antes de continuar.

--Cuido de ti. Haciendo que ambos te cuiden como deben cuidarte. Darte lo que necesitas según las leyes—le continua explicando—No voy a mentirte, es verdad que tus papás ya no vivirán juntos ni estarán juntos de nuevo. Será un tiempo difícil, y cuesta acostumbrarse. Pero al final, todos estarán mejor.

Hermione se remueve en su lugar, confundida, pero sin  decir palabra.

--No tiene mucho sentido ahora, lo sé. Cuando dos personas que antes se querían, ahora ya no pueden estar juntas, no lo entiendes del todo. Y no es fácil hacerlo ni siendo un adulto—acepta, siendo lo más honesta y clara posible—pero un día… lo entenderás.

--¿Cuándo? ¿Cuándo voy a entenderlo?—su curiosidad gana la batalla.

Se toma un tiempo para contestar.

--Ojala lo supiera—dice entre un suspiro— Mis papás también se divorciaron cuando yo tenía 10, y luego, aunque dolió mucho, todo mejoro porque un día entendí que hicieron lo mejor para mí. Cuando crezcas, empieces a vivir, cuando te pasen muchas cosas más… no sé cuándo será eso, pero un día… lo entenderás.

Enseguida consulta su reloj, quizá esté haciéndosele tarde. La examina con la vista, no es frívola pero si intensa. Se levanta, tomando su portafolio.

--Gracias por hablar conmigo Hermione. Tengo que irme, pero antes quiero que sepas que  ellos te quieren mucho—asegura con firmeza, antes de cruzar la puerta del estudio, donde los señores Granger la esperan—y… lo que yo hacía cuando mis papás no iban a verme en las obras de teatro era… imaginar que estaban ahí. Imaginaba que los padres de alguien más eran los míos, y que estaban ahí para aplaudirme. Eso… ayuda a veces.

Se gana una media sonrisa de Hermione, que se queda sentada en la sala, pensativa.

_______Fin flashback

Tomate tu tiempo para comprender cada cosa que impacta en tu vida. Para sacar provecho de ella.

Ten en cuenta, que por más que nos esforcemos, vamos a lastimar personas, y ellas nos van a lastimar también. Aprende a seguir adelante a pesar de ello.

Los ojos de su madre se llenan de lágrimas. Su padre sonríe con orgullo. Ambos ahí, a su lado. Y ese instante en que sus ojos se ponen en ellos, empieza todo a dar vueltas y a conectarse.  

Pueden llegar a pensar que reconocen lo que es importante, las prioridades. La comida, la ropa, salud, el dinero… y lo son. Sin embargo, resulta que lo que más nos mueve, son las personas.

Al final del día, tomamos a nuestras personas, y nos quedamos a su lado. Porque el ser humano necesita de otros no solo para fines prácticos, sino para no estar solo. Para seguir existiendo. Y no importa cuán lejos lleguemos profesionalmente  ni cuánto dinero tengamos, nunca dejas de ser nada más que un humano necesitado de compañía.

Busca a Ginny en la penúltima fila, y casi de inmediato la localiza gracias al color tan llamativo de su cabello. Esta sonriéndole, tan particularmente como ella suele hacer. Como siempre, familiar y conocido, justo como todo lo que le trae felicidad. Así que las palabras resuenas en su mente, fuerte y claro.

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"--Tu vales la pena Hermione, y tu vida también. Yo sé que no es lo que se dice fácil, pero nunca estas sola—su voz es segura—jamás lo estarás. Así que vive por mí, sigue por mí. Nos faltan muchísimas cosas que hacer—dice sonriente y esperanzada—vas a ir a mi boda y conocerás a mis hijos, y luego yo haré lo mismo contigo. Trabajaremos juntas como abogadas y cada fin de semana nos iremos de fiesta. Y tomaremos el café todas las mañanas, yo me quejare de nuestro jefe y tú me regañaras. Incluso nos enterraran una junto a la otra, luego de unos 70 años más, claro. Así será nuestra vida.

Ambas ríen, suena bien ese plan. Cada detalle tan preciso le hace imaginarse esa vida.

--¿Y seremos muy felices?—pregunta Hermione anhelante.

--Seremos muy felices—confirma Ginny—pero tienes que vivir."

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 Se enfoca en disfrutar el momento de sus ultimas lineas de su graduación.

Estas son mis palabras hoy, en un día esperanzador. La vida es complicada, y la mayoría del tiempo horrible. Haz los ajustes que puedas, disfruta tanto como sea posible, vive a fondo. Porque habrá días malos, en los que necesitaras echar mano de todo a tu alcance. Recordar quienes somos y quienes se supone que debemos ser. Amar a alguien. Cumplir un deseo.

Es una suerte que aun tengamos camino adelante. Hay todo un mundo afuera esperando por ti, por mí. Al menos hasta donde sabemos, hoy apenas estamos empezando.<

Un fundido de menos a más hace que los aplausos y los gritos de sus compañeros graduados y demás gente, le resuenen en cada parte del cuerpo. Es alucinante, incluso aquellos que la criticaban a susurros en los pasillos están de pie.

Pero ni todo el barullo del mundo, ni todas las felicitaciones por haber, se puede comparar a la sensación de plenitud que la embarga. Sus padres, sus amigos, su carrera. Toda una nueva perspectiva. Todo nuevo, reluciente.

Recibe un gesto de aprobación del profesor Lupin, que le sonríe con la misma gentileza que siempre. Y Albus Dumbledore, algo reservado, la observa dándole la impresión de que en lugar de ojos, usara rayos X.

Incluso Neville, el tímido y retraído Neville, está lanzando chiflidos a diestra y siniestra.

Internamente se asegura que recordará este día para siempre.

--¡Alguien llame una ambulancia!

--¡Ayuda!

Es gracioso, en realidad. Un minuto antes todo es euforia, paz, tierra firme. Y al siguiente, caos, desenfreno, mar abierto.

Un tumulto hacia el fondo del recinto hace a los presentes en la parte frontal voltear enseguida. Gritos y habladurías se mezclan y confunden a todos acerca de lo que está pasando.

Hermione, sin apartar la mirada de aquel punto, baja los escalones casi inconsciente. Muy ocupada buscándola para reparar en el desorden que se ha hecho el auditorio. Repasa fila tras fila, cabeza por cabeza, solo para caer en cuenta que allá donde reina el caos es justo donde la vio por última vez.

Corre la distancia que le falta para ponerse allí. Con la toga ondeando y el birrete aun en su cabeza.

Por fin la encuentra. La cabellera roja cuya propietaria tanto le hace salirse de sus casillas a veces, o reírse hasta partirse de risa, está a unos metros de ella. Al fin.

Pero en lugar de que el aire regrese y entre a su caja torácica, parece que todo el aire del mundo se ha ido. En lugar de reaccionar, se congela un momento. Porque la cabellera roja esta desparramada en el suelo, y seguida a ella todo el cuerpo de Ginny. Gritando de dolor.


"I´m Gonna Be(500 miles)"  by Sleeping at Last

"In the Sun"  by  Michael Stipe  ft. Chris Martin