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Historia 188742 — capítulo 19

Somenthing To Talk About (Rage)/Algo De Que Hablar (Rabia)

Continúa en el suelo, con la espalda pegada a la pared y los pies estirados. Sus brazos descansan sobre las rodillas, y tiene la mirada perdida. Ausente.

Neville esta de frente a ella, arrodillado y pendiente de cada uno de sus movimientos, como desde hace 20 minutos. Tiene los ojos rojos e irritados. El doctor Krum se acerca a él para hablar, entendiendo que Hermione no está en condiciones.

 --Ya me comunique con sus padres, están en camino—le informa Viktor.

--¿Sus padres? Ellos no han tenido contacto con Ginny desde su embarazo—aporta Neville.

--Sí, algo de ello sabía, pero la señorita Weasley los anoto en los contactos de emergencia que pide el hospital.

El otro joven asiente, pensando un momento.

--Así que… ella esta...

--Conectada a un ventilador que respira por ella. Sus órganos funcionan pero su cerebro está prácticamente muerto—explica prudente—Es, desde el punto de vista médico, imposible que despierte. 

Hermione los escucha hablar aunque ellos mantiene el volumen bajo. Los sigue de reojo con la vista, aun inmersa en una lucha interna sobre cómo reaccionar.

--Necesito hablar con su familia y con…--la observa brevemente—Hermione, acerca de… bueno algunas cosas.

--Claro—el chico asiente, volteando fugazmente hacia ella también.

--Acaban de prepárala en una habitación, para que puedan verla—agrega Viktor dándole una palmada a Neville, que solo se limita a asentir.

--No lo entiendo—habla Hermione, con la mirada aun en la punta de sus zapatos.

Viktor se acerca con parsimonia

--No lo entiendo—repite, esta vez con los ojos en el—no soy una tonta, pero no lo entiendo.

El médico se baja a su altura, posicionándose en cuclillas para verla mejor.

--¿Quieres que te explique qué sucedió en el quirófano?

--No—afirma contundente—Sé que es un aneurisma. Sé que sucede cuando explota. Y también sé que se diagnostican con una tomografía. Lo que no entiendo es… --se permite levantarle la mirada--¿Cómo no viste esto venir?

--Creo que lo mejor es hablar hasta que lleguen sus padres porque también querrán saber…

--¡Quiero saberlo ahora!—exige—Ella se hizo tomografías computarizadas y exámenes cada 15 días por los últimos 2 meses. Y un problema de este tipo puede ser diagnosticado y tratado ¡¿Cómo rayos no viste eso venir?!

En un instante, Hermione ya estaba de pie, gritándole a medio paso de él, que impresionado se ha levantado igual. No ha llorado, no hay ni rastro de lágrimas en sus ojos, ahora inyectados de sangre por la furia.

Varias personas en el lugar los observan desde cerca. Viktor no se repliega más, no da un paso atrás.

--Lo vi—responde con tranquilidad—Lo vi desde el primer día que la trate, cuando llego aquí por dolor de cabeza. Ella lo sabía, se lo dije esa misma tarde.

Su cabeza es un lio, tratando de entender lo que el médico acaba de decir.

--¿Qué?—Neville que se había mantenido al margen, interviene—Ginny lo sabía y… no hizo nada.

--Era una situación más complicada de lo que parece—justifica Krum

Una enfermera, que mira con nerviosismo a los presentes, se acerca al médico.

--Doctor Krum, lo buscan.

Toda la atención se dirige unos metros más lejos de ahí, donde aparecen los señores Weasley seguidos de los gemelos y Percy. La señora Weasley llorosa se aferra al brazo de su marido, quien parece más bien desorientado.

Hermione les da la espalda para no ser vista. Lidiar con los padres de Ginny y sus preguntas es algo que no puede hacer. Ya de por sí verlos luego de tanto tiempo le resulta chocante.

Se limita a escuchar el llanto de la familia cuando asume que Viktor Krum les ha dado la noticia.

--¿Quieres salir a tomar aire?—le ofrece Neville

--No—niega con la vista en el piso—tengo que hablar con ellos, querrán preguntar… querrán saber que paso y tengo que estar aquí, es solo que…no estoy lista para eso.

Él pone una mano en su hombro, ella la presiona con fuerza.

--Hermione—es Viktor de nuevo—voy a hablar con la familia, necesito que vengas también.

--¿Por qué?—lo cuestiona.

--Por favor, necesitas entender—suplica.

La chica voltea para ver a Neville, quien asiente.

--Voy a estar aquí, ve—le asegura, ella asiente también.

La dirige hasta una oficina pequeña al final del corredor. Sus pies parecen de piedra, y a decir verdad, nada se siente real. Antes de cruzar el umbral se detiene, ver a los Weasley dentro le deja saber que tiene que prepararse, así que respira profundo antes de entrar.

Localiza rápidamente la única silla vacía, todas están entorno a un escritorio. Toma asiento sin atreverse a cruzar miradas con la señora Molly, o Arthur, o cualquiera de los demás. Aunque siente las miradas sobre ella de inmediato.

--Quiero ver a mi hija—solloza Molly.

--Están preparándola en una habitación señora Weasley, en un momento—le promete Viktor.

--¿Qué pasó?—Arthur pregunta yendo de Viktor a Hermione.

--Como les explique antes, el aneurisma que tenía su hija exploto. Repararlo fue imposible, había mucha sangre—se esfuerza por ser claro y tajante—Reventó porque Ginny entro en labor de parto prematuramente, y la presión por las contracciones fue demasiada.

--¿Labor de parto? ¿ella…

--Le fue practicada una cesárea para sacar al bebé. De hecho es una niña, está en los cuneros pero fue necesario ponerla en incubadora dado que se adelantó seis semanas—completa él—pero esta sana.

Se toman un momento para digerirlo hasta que Percy es quien habla, se ve consternado, pero entero. Hermione preferiría ignorarlo, porque no ha tenido buenas referencias de él desde lo de Ginny.

--¿Fue repentino?—pregunta a Viktor, luego cambia para ver a Hermione con resentimiento--¿No se supone que la traías al médico? Ella se regodeaba que tú la tratabas mejor que su familia, ¿no la trajiste al hospital nunca?

--Percy—llama Fred, y le reprocha con una mirada—ahora no.

--Ginny venía a revisión prenatal periódicamente—asegura Viktor interviniendo por la castaña, que parece haber perdido el interés de estar ahí—cuando yo la trate  ella ya tenía todo un record aquí con la doctora Padma Patil, su ginecóloga.

--¿Y esa doctora no detecto nada mal?—insiste Percy

--Bueno… --suspira el médico—Ella es una ginecóloga neonatal, no es su especialidad—aclara—Nos dimos cuenta de lo que pasaba un día que Ginny llego al hospital con fuertes dolores de cabeza. Ahí fue cuando ella se convirtió en mi paciente, yo ordene un estudio neurológico completo. Diagnosticamos un aneurisma grado 4 en la base del cerebro.

Otro momento para absorber la información. Hermione sigue sin poder mira a ninguno de los Weasley, distraída en examinar a fondo el color de las paredes. Recuerda bien aquel día.

--¿Y qué fue lo que hicieron? ¿Por qué no lo evitaron?—es Percy quien parece ser el único lo suficientemente bien para seguir preguntando.

--Preparamos, entre colegas míos y médicos neonatales, el mejor plan de acción que era un clipaje en una craneotomía. Es, literalmente abrir la cabeza y colocar un clip en la base del vaso sanguíneo comprometido para cortar el flujo de sangre—explica al ver la cara de los gemelos—Dado el tamaño y la ubicación del aneurisma, se trataba de una cirugía complicada, el estrés que sufriría el cuerpo repercutiría en el bebé. Por otro lado las probabilidades de éxito se veían claramente reducidas por el grado de crecimiento del aneurisma.

--Entonces, en finales cuentas, era muy riesgosa la cirugía—concluye Percy firme—pero no imposible. Era arriesgada pero no imposible.

--Sí, así es. Pudimos haberla hecho desde el primer momento—le da la razón.

--¿Por qué no la hicieron?—la voz de Molly Weasley apenas puede escucharse por sus sollozos.

El doctor la mira fijamente, luego a Hermione y regresa.

--Ella se negó—confiesa entre un suspiro—Le hablamos de su condición hace dos meses y presentamos nuestro plan, pero dado que la cirugía comprometía seriamente al bebé, se negó. Los riesgos iban desde preclamsia, sufrimiento fetal, aborto espontanea o bien parto adelantado—enumera ante una desgarrada señora Weasley—Para ese entonces la señorita Weasley tenía entre 20 y 21 semanas de gestación, las posibilidades de supervivencia del bebé  en caso de hacerle nacer eran menos del 18%

Reina el silencio, nadie parecía querer decir nada más. Solo el llanto continuo de Molly Weasley rompía el denso ambiente.

--Así que puso la vida de ese bebé por encima de la suya—dice Arthur con pesadez.

--Ginny aplazó  su cirugía para darle más tiempo al bebé. Yo la vigile con exámenes constantes desde entonces, pero solo servían para darnos una idea de lo peligroso que se volvía cada vez—acepta sombrío Viktor—Era… como ver un tren ir contra la pared y no poder hacer nada. Por confidencialidad medico paciente, yo no podía decir nada.

El médico se vuelve hacia los cajones de su escritorio y saca varias hojas que pone en la mano de Percy, dado que es él quien más escéptico parece.

--Estas son las responsivas que el hospital le hizo firmar, se incluye una alta contra recomendación médica. Observe las fechas, no estoy inventando nada. Lo siento mucho.

Percy las revisa minuciosamente, siendo trabajador del ministerio no dejara cabos sueltos. Hermione solo medita con cuidado, haciendo memoria.

--Hermione—es Molly, con los ojos hinchados y llorosos. Aunque la llame, preferiría no voltear, sin embrago, tampoco puede ignorarla— ¿Tú…tú lo sabías?

Se permite verla directo a los ojos, y de inmediato se arrepiente. El dolor, la frustración, la tristeza, en esa mujer le cala como cuchillo.

--No—dice lastimosa—no me lo dijo. Sabía que yo… nunca la hubiera dejado andar por ahí con una bomba de tiempo.

--Debiste cuidarla mejor—masculla Percy, aun leyendo los documentos en sus manos.

--¡Percy!—llama Fred con súplica.

--Ya dejaló—concuerda George.

--¿Yo debí cuidarla mejor?—es tarde, Hermione ha caído--¡¿Dónde estabas tú?!

--Yo le ofrecí ayuda—responde embravecido.

--¡Después de decirle  que era la deshonra de la familia!

--¡Suficiente!—grita Viktor.

Al hacer silencio de nuevo, el llanto de la señora Weasley inunda de nuevo el cuarto. Hermione se siente mal por gritar en esta situación, pero cada vez le cuesta más controlarse.

--Doctor—llama la misma enfermera de hace un rato, con medio cuerpo a través de la puerta—Esta lista.

Él responde con un asentimiento pastoso. Con un respiro más se vuelve hacia los padres de Ginny.

--Señores Weasley, pueden ver a su hija si así lo desean—les informa, haciendo que todos levanten la cabeza para mirarlo—ella esta lista en una habitación.

Apartan sus sillas para levantarse, Viktor toma la delantera para mostrar el camino y de inmediato es seguido por los demás. Los señores Weasley caminan de la mano, llorosos pero apresurados. Percy y los gemelos, los únicos hermanos que respondieron al llamado instantáneamente por residir en la cuidad, van a su lado como desesperados.

A Hermione le cuesta dar cada paso como si se tratase de un maratón. Se alegra de encontrar a Neville fuera en el pasillo, esperándola como prometió. Ambos caminan juntos en la trayectoria que indica el doctor Krum.

Atraviesan varios pasillos más, giran a la derecha, luego a la izquierda, y por fin cruzan frente a algunas habitaciones con diferentes pacientes en ellas. La habitación de Ginny es la cuarta del corredor, Viktor se para en la puerta antes de cruzar y señala con la mano para que los demás entren.

--Antes de que entren ahí, quiero que sepan—los detiene un poco—que tienen que prepararse  para lo que verán. Ginny está conectada a varias máquinas que regulan el funcionamiento de su cuerpo, entre ellas un ventilador que la mantiene respirando—explica con paciencia y suavidad—Hay tubos y cables a su alrededor y eso puede ser impactante al principio, ¿de acuerdo?

Arthur asiente y sujeta con fuerza a su esposa. Se introducen poco a poco, tal vez preparándose interiormente para el gran golpe que tendrán. Solo un segundo después de haber entrado, el llanto se intensifica.

Por el ángulo en que se detiene Hermione antes de traspasar el umbral, las espaldas de los padres de Ginny le bloquean la visión de ella. Solo distingue los pies al final de la cama, cubiertos con una sábana blanca. Fred y George se colocan detrás de sus padres, los toman de los hombros y lloran a su lado.

Percy prefiere guardar su distancia del resto de su familia colocado a los pies de la cama, cabizbajo. Al principio muestra control, pero luego de unos instantes viéndola se dobla por la cintura con las manos sobre la cabeza, como si de aquella forma pudiera protegerse de la horrible realidad.

Neville y Viktor esperan a que la castaña haga movimiento para entrar, o siquiera, que haga movimiento alguno.

--¿Hermione?—llama alguno, pero ella está demasiado  abstraída para responder.

--Hermione—esta vez es una sacudida ligera en el hombro.

Sabe que debe, sabe que tiene que, de lo que no está segura es de poder. No ahora, con todas esas emociones a flor de piel, no ahora que su cerebro aún no digiere todo. No puede entrar allí.

Porque las rodillas están atascadas y los pies fijos en el suelo. Su cuerpo es presa de ráfagas de miedo y desesperación. El aire falta tanto que se siente hiperventilar en cualquier minuto.

No. Lo que quiere es correr, muy muy lejos. Hasta donde sus piernas de plomo le puedan llevar.

--¿Hermione quieres tomarte un momento?

Lo que quiere es tomarse toda la vida.

--Yo—pelea por cada palabra—No puedo hacerlo.

Da media vuelta, desconcertando al par de muchachos, que comparten una mirada breve. Neville la sigue guardando su distancia, aunque sin perderla de vista. Hermione baja de prisa por las escaleras hasta las puertas principales, sale al exterior, donde la tarde ya está peligrosamente amenazada por la noche.

Se detiene repentinamente, frente a las jardineras de la entrada. Apoya su espalda en un muro, pegando la nuca en el concreto tibio por los rayos del sol. Con todos los músculos de cuerpo tensos y las mano apretadas.

Neville se coloca a su lado, solo mirándola.

Hermione abre los ojos y lo descubre ahí.

--¿Qué pasó ahí adentro?—le pregunta el chico—Con los Weasley, me refiero. Parecías muy afectada.

Ella se toma un segundo para recobrar el habla. Es incuso extraño volver a sentir el aire de afuera.

--Percy, su hermano, me culpa—reconoce—Creo que todos ellos, en el fondo… me culpan.

--Ellos están dolidos—explica—Solo lo dicen por eso.

Contemplan el sol, cada vez más cerca del horizonte. El flujo de personas comienza a disminuir.

--Creo que tiene razón—acepta sin despegar sus ojos del frente

--No es verdad, no te hagas esto Hermione.

Pero las emociones están a flor de piel. Hoy ha sido un día interminable y profundamente doloroso, difícil de asimilar.

Después de la negación, llega la ira. La rabia. El enojo y el coraje hacia los vivos, hacia los implicados, hacia uno mismo. Nos enojamos con todos, porque nuestra mente no puede comprenderlo. Porque es fácil sustituir con odio el dolor, porque es más sencillo.

Nos enojamos cuando la negación falla, porque es una manera de sobrellevar el daño.

--No hay manera de que tú….

--Ginny sabía que tenía un aneurisma Neville—le cuenta, parándolo en seco—Ella lo sabía pero no hizo nada porque la cirugía para arreglarlo era peligrosa para el bebé. Era ella o el bebé ¡Ella lo sabía!

El chico se queda estático, quizá con tantas preguntas en la cabeza que no sabe cuál formular primero.

--Ginny siempre supo que tenía una bomba de tiempo en la cabeza y eligió al bebé—el dolor está saliendo a brotes—No me dijo nada, y yo fui lo bastante tonta para no darme cuenta. Apeló a la ética de doctor para tener confidencialidad, ella no quería que yo lo supiera.

--No fue culpa tuya, de todas maneras—sigue tratando el chico.

--¡Por supuesto que lo fue! ¡Yo vine con ella cada cita, cada examen, cada revisión, y nunca me di cuenta!

--¿Qué hubieras hecho de todos modos?—razona él—Ella ya había tomado una decisión.

--¡La hubiera obligado a elegirse a ella misma! Hubiéramos buscado la forma. Lo hubiéramos resuelto mejor.

Ha comenzado a caminar en círculo como antes, con los puños cerrados y la expresión dura.

--Cálmate, estas… muy alterada.

--¡No puedo calmarme!—se siente explotar ahí mismo--¡No puedo! Estoy tan enojada que…siento que odio a… todos.

--No hay nadie a quien odiar, Hermione, estas cosas pasan y solo…

--¡Odio a sus padres por darle la espalda desde un principio! ¡Odio al idiota de Percy por decirle que tener un bebé fuera del matrimonio era una deshonra! ¡Odio al doctorsucho de Viktor Krum por no decirme la verdad cuando le pregunte mirándolo a los ojos!

Detiene sus pasos, observando las coloridas flores de la jardinera cuando los rayos de luz se reflejan en sus pétalos. Ya no puede evitar contener tanto vomito verbal acumulado, tantos sentimientos contenidos.

--Me odio a mí misma por no haberlo visto venir—y las primeras lágrimas amenazan con salir, sus ojos destellan al atardecer— ¿pero sabes que es lo peor? Que la odio mucho más a ella por hacernos esto.

Sus manos van de un lado a otro, sin poder quedarse quietas.

--Se supone que debería compadecerla, ¿no?—pero Neville se mantiene callado, solo cuidando sus movimientos—Pero, justo ahora, lo único que puedo sentir es que la odio. ¡La odio por negarse a ser salvada, por prometerme toda una vida juntas, por hacerme quererla y luego solo morirse!

Cierra los ojos con mucha fuerza, con los pies anclados de nuevo al piso. Tiene náuseas y mareos que la obligan a volver a su posición contra el muro.

--Demasiado odio—le dice Neville a los ojos—y demasiada gente para odiar. Es exhaustivo.

Busca su mano y la alcanza,  poniendo su palma hasta el antebrazo, justo debajo del codo. Hermione hace lo mismo, y se aferra a ella con fuerza. Entrelazandolas. Sintiendo que ahora es lo único firme que la sostiene.

--Necesitas respirar—le dice el chico con calma.

Y ella asiente y se concentra en ello, porque justo ahora, hasta eso demanda demasiado.

--Caminaré—anuncia sin más.

Y empieza a moverse en la primera dirección que se le ocurre. Soltando el agarre con Neville y obligando a su mente a dejar de funcionar, a darle un descanso.

Él no se lo impide y la observa alejarse hasta que desaparece entre el gentío.

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"Skin" by Zola Jesus